Arte

Entrevista a Jorge Palacios: «El arte y la tecnología, relación sostenible»

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Jorge Palacios en la imagen, fotografiado por Carlos Cid Sonia Pulgarín, Directora de CyberLideria MGZN entrevista a Jorge Palacios, artista y escultor de madera. Sonia Pulgarín: Jorge, ¿Cómo comenzó tu interés por la escultura y el arte en general? Jorge Palacios: Nace de un interés profundo por conocer y experimentar con el mundo en la búsqueda del entendimiento del lenguaje. La mayoría de los artistas construyen un lenguaje propio para expresar sus inquietudes y pensamientos personales. En mi caso, construyo un lenguaje expresivo para explorar si existe un lenguaje visual universal basado en las experiencias comunes relacionadas con las leyes físicas de nuestro entorno. S.P.: ¿Qué recuerdos tienes de tus primeros pasos como artista en España? J.P.: Recuerdo que, siendo muy joven, vi un documental de National Geographic que tuvo un impacto significativo en mi interés por el conocimiento y por las físicas que subyacen en todas las cosas. El documental se titulaba “Los mundos invisibles” y analizaba todos esos procesos que coexisten con nosotros, pero que, debido a cómo nuestro cerebro procesa lo que vemos y al tiempo en el que ocurre, somos incapaces de percibir. A veces, estos procesos son demasiado lentos, como el crecimiento de las plantas, o demasiado rápidos, como la forma en que un ventilador empuja el aire generando pequeños vórtices al rotar sus aspas, o incluso la morfología que adopta una gota de leche al caer. Es ese cambio en la forma de las cosas, esa disyuntiva o aparente contradicción entre lo que percibimos y lo que realmente ocurre, lo que me llevó a profundizar en la física del movimiento, el comportamiento de los fluidos, los gases y en las deformaciones y transformaciones de los elementos sólidos. (from left) Isamu Noguchi, To Bring to Life, 1979. Basalt. Isamu Noguchi, The Void, 1970. Portuguese Rose Aurora marble. Isamu Noguchi, Transformation of Nature (Shizen No Henka),1984. Mikage granite. Jorge Palacios, Balance and Inertia, 2011. Teak, corten steel. Private collection. Installation view Area 3, Jorge Palacios at The Noguchi Museum, Long Island City, NY, September 26, 2018–January 20, 2019. Photo by ImagenSubliminal. ©The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum, NY / ARS and Jorge Palacios. S.P.: ¿Y en qué ha influido esta experiencia en tu carrera y en tu enfoque creativo? J.P.: Me ha llevado a intentar confrontar la intuición con la razón. Me explico; hay un pequeño intervalo de tiempo en la percepción visual entre esa rápida primera impresión de lo que vemos y lo que el razonamiento lógico profundo nos revela segundos después. Si logras crear una discrepancia entre ambos en el espectador, conseguirás que se detenga a reflexionar sobre algún aspecto del funcionamiento de la física o de la percepción. Esta especie de paradoja visual es, a mi parecer, la mejor herramienta para explorar los límites del lenguaje visual. S.P.: ¿Nos puedes poner un ejemplo de cómo se lleva a cabo esto en una escultura? J.P.: Durante mi exposición individual “Jorge Palacios at The Noguchi Museum”,en Nueva York,uno de los momentos más memorables tuvo lugar en relación a “Flowing Drop”, una de las esculturas expuestas. Esta pieza, creada en ébano y de 1,5 metros, estaba instalada en una esquina del espacio expositivo del museo, suspendida a 25 centímetros del suelo, y su forma similar a una gran lágrima, recorría la arista interna del espacio. Su inspiración proviene del experimento más largo de la historia científica, el experimento de la gota de brea, que lleva en marcha desde 1927 en la Universidad de Queensland, Australia. Ese experimento, iniciado por Thomas Parnell, buscaba demostrar que la brea, aunque parece un sólido, se comporta como un líquido extremadamente viscoso a temperatura ambiente. A través de un embudo de cristal, las gotas de brea tardan aproximadamente ocho años en caer, convirtiéndolo en el líquido de movimiento más lento del planeta. Mi interés en este experimento radica en cómo el cerebro humano tiene la capacidad inconsciente de asociar ciertas morfologías con patrones o comportamientos específicos. La tensión visual que creaba “Flowing Drop”, al quedar suspendida, incitaba al espectador a imaginar su movimiento, aunque, racionalmente, supiera que no ocurriría. Recuerdo particularmente a un visitante que se detuvo frente a la pieza mucho más tiempo del que suele dedicarse a una obra. Al final, me acerque y le pregunté, me dijo que estaba esperando a que la gota cayera. Ese comentario me resultó profundamente reconfortante como escultor; aunque la pieza carecía de elasticidad o movimiento real, había logrado generar en el espectador una experiencia de movimiento sugerido que desafió su razonamiento lógico. Esa sensación, en términos científicos, podría describirse como una forma de sinestesia visual. Jorge Palacios, Link, 2018. Photo by ImagenSubliminal ©The Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum, NY / ARS and Jorge Palacios. S.P.: ¿Cómo pones a prueba los límites del lenguaje visual?, ¿Cuáles son los conceptos de tu cuerpo de obra? J.P.: Si pensamos en la obra de Harold Edgerton, él quería expresar movimiento a través de sus fotografías. En general, muchas esculturas de mi trabajo artístico estudian si es posible sugerir movimiento a través de un elemento estático. Conociendo las físicas que rigen, por ejemplo, el movimiento de los fluidos, como son la gravedad, la tensión superficial y otros principios relacionados con la mecánica de fluidos, intento sugerir este estado de la materia. Uso los conocimientos de la física para establecer unas bases sobre el conocimiento visual universal. En la ciencia, hay muchos conceptos abstractos que, para ser explicados, requieren de otras abstracciones para ser comprendidos; a esto se le llama, en el mundo científico, constructos. Yo utilizo estos constructos como metáforas visuales para corroborar si existe un consenso en cuanto a su significado en un determinado volumen o morfología. ¿Qué forma tendrían conceptos abstractos como la velocidad, la inercia, la atracción gravitacional, lo rotundo o la perseverancia que son algunos de los conceptos que estudio? Exploro, por ejemplo, si se puede expresar monumentalidad a través de una escultura pequeña o si una escultura como “Link”, que tiene una escala colosal, puede llegar a expresar empatía. S.P.: ¿Qué concepto o historia hay detrás de "White Particle", tu nuevo proyecto? J.P.: La escultura “White Particle”, al igual que su predecesora “Dark Matter”, explora cuál podría ser la morfología que imaginamos para la materia oscura, un campo de estudio que, en la ciencia, aún no se ha corroborado y sobre el cual no existe consenso respecto a su forma. La idea para “Dark Matter” surgió a partir de una maravillosa conversación que mantuve en California con un buen amigo y físico teórico del MIT. La escultura “White Particle” ha sido creada para formar parte de una fantástica colección ubicada en el área de los Hamptons y será instalada próximamente a unos metros del mar en su jardín de esculturas. S.P.: Has expuesto junto a artistas de renombre internacional como Isamu Noguchi, Jean Tinguely, Sol Lewitt, Andy Warhol, Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Miquel Barceló o Jaume Plensa, entre otros. ¿Qué significa compartir espacios con estas figuras icónicas? J.P.: Todos los artistas soñamos, en algún momento, con exponer junto a aquellos a quienes admiramos. A veces, el trabajo duro y el reconocimiento a una trayectoria nos permiten sentirnos parte de ese exclusivo club, llevando nuestras obras a los museos. Jorge Palacios, Lo Rotundo, 2024. Krion. S.P.: ¿Qué aprendizajes has adquirido de artistas a los que has estudiado como a Eduardo Chillida? J.P.: Eduardo nos demostró que no existe hierro lo bastante duro ni lo bastante grueso que no pueda ser doblegado con la fuerza del calor. Para mí, detrás de este poderoso alegato vital se encuentra una determinación constructiva que nos recuerda que el material debe estar al servicio de la idea. Nos enseña que no deberían existir límites para materializar nuestras visiones. Soñar como artistas debe ser siempre la prioridad, mientras que producir o fabricar viene después; lo segundo nunca debe condicionar a lo primero. Esto es lo que aprendí del maestro. S.P.: Con la digitalización, el arte ha alcanzado nuevas audiencias. ¿Qué oportunidades y retos ves para los escultores en esta era? J.P.: La digitalización y, sobre todo la inteligencia artificial, han acelerado la accesibilidad a medios de expresión artística como el videoarte o la fotografía. Pienso que la producción masiva que presenciaremos en el próximo año de estos medios nos llevará, después de su auge, a reflexionar sobre el valor de lo tangible, y es probable que veamos un resurgimiento de la escultura a corto o medio plazo. S.P.: ¿Cómo ha impactado la tecnología en tu forma de concebir y realizar tus obras? J.P.: En mi caso, el uso de la tecnología surgió de la necesidad. La escultura, especialmente la escultura en madera, es un proceso de producción muy lento si lo comparamos con otros medios como la fotografía o, en algunos casos, la pintura. El mercado del arte, es decir, las galerías, piensan, como es lógico, en términos de rentabilidad, y para ellas es más sencillo difundir y promocionar la obra de un artista que puede producir 40 u 80 piezas nuevas al año, como algunos fotógrafos, que una media docena o docena de esculturas que un escultor tipo podría crear personalmente con procesos clásicos de fabricación. Esto se encuentra relacionado con cómo hemos acostumbrado al público a consumir imágenes nuevas a través de redes sociales y otros temas relacionados con el marketing y la comunicación. Por ello, hace más de veinte años me dediqué a aprender algo de mecánica, electrónica y robótica para construir mis propios robots junto con mi equipo, ya que el precio de estas máquinas, en ese entonces, era completamente inaccesible para cualquier escultor. Contar con esta tecnología para realizar mis esculturas me permite equiparar mis volúmenes de producción como escultor al de otras disciplinas sin perder las calidades con las que me gusta trabajar. S.P.: Me he enterado de que, aunque llevas veinticinco años haciendo esculturas de madera, acabas de incorporar un nuevo material a tu cuerpo de obra. Háblanos de él, ¿por qué Krion? J.P.: La carrera de un escultor suele ser una incansable búsqueda por encontrar el material perfecto que le permita enfatizar los conceptos que quiere expresar. Para quien no conozca el Krion, se trata de un material mineral de aspecto cerámico que se usa habitualmente para la construcción de fachadas de exteriores y que ha sido desarrollado por Porcelanosa. Si hablamos del Krion Snow White, que es el que yo utilizo, sin duda lo que más me impactó cuando conocí el material es el modo en el que juega con la luz. Es algo sutil pero impresionante a la vez ya que, al ser un material no totalmente opaco ni totalmente transparente, permite que la luz lo atraviese ligeramente y hace que esta se refleje desde el interior, lo que ayuda a expresar en mi caso mayor sensación de suavidad. A lo largo de mi carrera, he llevado a cabo un profundo y continuo proceso de simplificación y síntesis, llevando el trazo, el gesto y la curva hacia la mínima expresión. A través de este nuevo material he conseguido priorizar el volumen y la forma, ayudándome a transmitir con mayor nitidez los conceptos en los que se basa mi trabajo. Jorge Palacios, Sketch in the Air, 2011. Teca S.P.: ¿Cómo ha sido tu experiencia personal como artista que vive en la ciudad de Nueva York y cuál es tu visión de la resiliencia? J.P.: Nueva York no es una ciudad, son muchas realidades convergiendo simultáneamente. Nueva York es un estado de ánimo, es ese conejo en el país de las maravillas, el sombrerero loco que va siempre corriendo a todas partes en un mundo irreal. Es el lugar donde ocurre la magia, pero si parpadeas, te lo pierdes. Hay que ser trilero, malabarista y un gran jugador de ajedrez para tener éxito en Nueva York. Y cuando se acaba el día, baja el telón y vuelta a empezar. Es como vivir dentro de uno de esos maravillosos cuadros de Escher, en los que hay un engaño visual y te encuentras subiendo una escalera en bucle que no parece tener final. El límite está en tu ambición o en tu energía, en lo que acabe contigo primero. S.P.: ¿Qué es lo que encuentras más inspirador de Nueva York? J.P.: No se puede pensar en Nueva York sin pensar en el jazz o en el nacimiento del hip hop; la ciudad es puro ritmo y energía. A un famoso músico en un disco de funk le escuche decir en una ocasión que “El sampler es la posibilidad de crear un collage sonoro que surge a partir del momento en el que las máquinas pueden reproducir un fragmento de canción preexistente y sacar las cosas de contexto y empezar a utilizarlas en otro contexto” y, si hablamos del jazz, para mí es el uso de una partitura conocida como lenguaje de lo que parece que podríamos predecir o esperar que sonase, encajando la improvisación de pequeños acordes que conectan de un modo natural pero que solo sorprenden a quienes conocen la partitura; es un juego intelectual con el espectador y, de alguna extraña manera, esto es lo que pretendo hacer con mi trabajo artístico y por eso me siento tan conectado con la ciudad de Nueva York y su creatividad. S.P.: ¿Qué consejo darías a los jóvenes artistas que buscan dejar su huella en el mundo del arte? J.P.: A mí me ha sido de gran utilidad reflexionar sobre un concepto que suelo compartir con mis coleccionistas y que, para mí, es una máxima: no hace falta entender para sentir, pero sí es necesario comprender para expresar. Les diría que no persigan dejar una huella en el mundo, sino que centren su energía en comprenderse a sí mismos y en entender de dónde surge esa necesidad de expresar; que busquen su identidad, aquel valor que los hace singulares, y que sean coherentes y consecuentes con su lenguaje expresivo. S.P.: ¿Qué sigue para Jorge Palacios después de "White Particle"? J.P.: Sobre mi próximo proyecto, a día de hoy solo puedo contarte que se tratará de obras de escala humana y de gran escala, que será una gran itinerancia por los Estados Unidos y que será en Krion. Prometo darte más noticias cuando el proyecto esté listo para ser lanzado. S.P.: Muchas gracias Jorge. Sonia Pulgarín, Directora de CyberLideria MGZN

7 Enero 2025

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