Rincón del CISO
Entrevista a David Redoli: «La ejemplaridad es esencial para un buen liderazgo»
Alberto López, Global CISO y CIO en Solaria, Energía y Medio Ambiente entrevista a David Redoli, Director de Relaciones Institucionales en Solaria.
Alberto López: Soy Alberto López, Global CISO y CIO en Solaria, Energía y Medio Ambiente.
Solaria es una empresa del IBER-75 dedicada a la generación de energías renovables, principalmente a través de plantas fotovoltaicas. También trabajamos en hibridación con aerogeneradores en ubicaciones ya existentes. Recientemente anunciamos que proporcionaremos energía renovable a centros de datos y contamos con nuestra propia infraestructura de transporte. Además, desempeñaremos un papel clave en el desarrollo de data centers industriales y en el almacenamiento de energía mediante baterías, todo ello dentro de un proceso de crecimiento orgánico.
Hoy tengo el privilegio de entrevistar a David Redoli, Director de Relaciones Institucionales en Solaria. Su trayectoria profesional es impresionante y muy destacada.
Para comenzar, David, ¿podrías contarnos tu recorrido profesional y cómo llegaste a tu posición actual en Solaria?
David Redoli: Mi trayectoria es similar a la de muchos profesionales actuales. Soy licenciado en Sociología por la Universidad de Salamanca, con un máster en Ciencia Política por la Universidad de Georgetown y otro en Comunicación de las Organizaciones por la Universidad Complutense. Además, realicé un postgrado en Ciencia Política en Harvard.
Tras mi regreso a España, tuve la oportunidad de entrar en el Consejo de la Juventud de España, donde me vinculé estrechamente con la política. Posteriormente, pasé un breve periodo en la universidad como profesor antes de ser llamado a formar parte del gabinete de la vicepresidenta primera del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Allí tuve la responsabilidad de elaborar discursos para el presidente del gobierno y la vicepresidenta, una experiencia que me permitió desarrollar muchas de las habilidades necesarias para mi actual puesto en relaciones institucionales.
Más tarde, me incorporé al Consejo de Seguridad Nuclear, donde trabajé durante 14 años como asesor y director de gabinete de presidencia. Desde allí, di el salto a Solaria.
Mi trayectoria ha estado siempre muy vinculada a la ciencia política y la sociología, tanto en el ámbito académico como en el profesional.
A.L.: En el contexto de la transformación digital y la resiliencia, ¿crees que ha cambiado nuestra visión sobre la innovación tecnológica en relación con el liderazgo empresarial?
D.R.: Es importante distinguir dos aspectos.
El liderazgo, en esencia, sigue siendo el mismo. Existen diferentes tipos: carismático, autoritario, persuasivo. Si revisamos textos de la Grecia y la Roma clásicas, ya se hablaba de liderazgo. Un ejemplo recurrente son los escritos de Quinto Tulio Cicerón a su hermano Marco, hace más de 2.000 años, donde describe cualidades del liderazgo que siguen siendo vigentes.
Lo que ha cambiado son las herramientas tecnológicas que los líderes deben utilizar. En este sentido, el salto ha sido enorme. Actualmente, la tecnología digital es fundamental para cualquier persona que aspire a liderar eficazmente en cualquier ámbito.
Los tres grandes sectores de la economía —privado, público y tercer sector— requieren habilidades digitales para ejercer un liderazgo efectivo. No se puede liderar sin competencias en este ámbito.
A.L.: Totalmente de acuerdo. La transformación digital y la resiliencia son esenciales en el ecosistema global actual. En este contexto de cambio constante, ¿qué habilidades o cualidades consideras fundamentales en un líder para guiar a su organización?
D.R.: Yo destacaría una por encima de todas, que es la ejemplaridad. Es decir, si quieres demostrar liderazgo, tienes que ser capaz de hacer aquellas cosas que le exiges a tu gente que haga. Eso no quiere decir que lo sustituyas, o sea, que seas tú el que esté haciendo lo que los demás tendrían que hacer.
Pero ejemplaridad a la hora de demostrar que si les exiges una serie de capacidades o de esfuerzos, seas tú el primero que adquiere esas capacidades y que realiza esos esfuerzos. Por lo tanto, yo creo que cuando hablamos del mundo digital, si lo que quieres es ejercer el liderazgo, tienes que conocer las herramientas, las más avanzadas, las más modernas. Luego hablaremos de inteligencia artificial, por ejemplo, que están ya a disposición del gran público.
A.L.: Estoy de acuerdo. La versatilidad, la empatía, la capacidad de coordinación e integración son fundamentales, porque, al final, todo gira en torno a las personas. Aunque hablemos de digitalización, transformación digital o inteligencia artificial, el factor humano sigue siendo insustituible.
A lo largo de tu trayectoria, ¿qué experiencias profesionales han influido en tu percepción sobre la gestión de crisis digitales o tecnológicas?
D.R.Una de las experiencias más relevantes que viví en el ámbito tecnológico fue en el Consejo de Seguridad Nuclear durante el accidente de Fukushima el 11 de marzo de 2011, tras un terremoto y un tsunami. A pesar de los altos estándares de seguridad, la pérdida del sistema de refrigeración provocó el sobrecalentamiento de los reactores y la emisión de partículas radiactivas, marcando un punto de inflexión para los organismos de seguridad nuclear a nivel mundial.
Este suceso generó un cambio cultural profundo, llevando a realizar pruebas de resistencia en todas las centrales nucleares y reforzar las normativas de seguridad. Algo similar ocurre en el ámbito digital: la transformación tecnológica trae grandes beneficios, pero también riesgos que no pueden subestimarse.
Aquí es donde la ciberseguridad adquiere una relevancia crítica, ya que no solo protege datos, sino también infraestructuras y sistemas de toma de decisiones estratégicas. Esta crisis me enseñó la importancia de adaptarse con rapidez para fortalecer la seguridad y eficiencia tecnológica.
En ciberseguridad, la agilidad es clave. Desde mi formación en el ámbito industrial, valoro el ciclo PDCA de mejora continua, esencial en cualquier organización. La resiliencia debe ser un pilar fundamental y la ciberseguridad debe integrarse en todos los niveles de gestión.
Por último, más allá de la tecnología, el factor humano es determinante. La especialización y capacitación continua son imprescindibles para anticiparse a riesgos y mejorar estrategias. Aunque los simulacros son útiles, sólo en situaciones críticas se ponen realmente a prueba nuestras decisiones y prioridades.
A.L.: En el ámbito de la innovación tecnológica, ¿qué papel juegan tecnologías como la inteligencia artificial en la estrategia de transformación digital en sectores como la energía solar y el medio ambiente?
D.R.: La inteligencia artificial está adquiriendo un papel central en todos los sectores. Sin embargo, más allá de su impacto, lo esencial sigue siendo el factor humano. La inteligencia artificial es un capital tecnológico que complementa otros recursos como el financiero o el económico, pero el verdadero valor reside en las personas.
En Solaria, tenemos claro que la tecnología debe estar al servicio de la mejora de la empresa y de sus empleados. No solo buscamos optimizar la productividad, sino también garantizar el uso eficiente de los recursos y mejorar la competitividad en el sector de las energías renovables.
A.L.: Totalmente de acuerdo. La inteligencia artificial debe ser una herramienta que facilite y agilice la toma de decisiones. Como mencionaste, el factor humano seguirá siendo el núcleo de cualquier organización, a pesar de los debates sobre la automatización y la reducción de empleo en ciertos sectores. La clave está en la adaptación, la mejora de competencias y la certificación de habilidades para enfrentar los desafíos del futuro.
Solaria se ha consolidado como una referencia en el sector y su crecimiento es resultado del esfuerzo y la visión estratégica. Desde esta perspectiva, ¿cómo valoras el papel del talento humano en la innovación y en la construcción de una organización resiliente?
D.R.: El talento es clave. Me gusta definirlo como la capacidad de resolver problemas y aportar creatividad. La evolución, al final, es creatividad: es descubrir nuevas soluciones, como quien encuentra una planta que alivia un dolor.
Esa creatividad es la esencia del talento que impulsa la innovación. Hoy, con un poco de formación y entrenamiento, cualquier persona puede desarrollar su potencial creativo. La clave está en ubicar a cada individuo en el área donde mejor pueda desplegar sus habilidades.
Cada persona tiene fortalezas en distintos ámbitos. Por ejemplo, nunca destaqué en el deporte, por lo que no rendiría bien en ese campo, pero en otras áreas sí puedo aportar soluciones innovadoras. En este sentido, el talento es el pilar de la innovación, el progreso y, aplicado a la empresa, de la rentabilidad y el crecimiento.
Curiosamente, aunque yo nunca fui bueno en el fútbol, mi hijo mayor es un excelente portero. Son esas cosas curiosas de la vida.
A.L.: Estamos en un entorno con desafíos constantes en seguridad y privacidad. ¿Cuáles consideras las principales amenazas y cómo deben afrontarse?
D.R.: La ciberseguridad es fundamental. Debemos comprender que las herramientas digitales pueden utilizarse tanto para el bien como para el mal.
Un ejemplo sencillo es un cuchillo: fue diseñado para facilitar la alimentación, pero también puede convertirse en un arma letal. Lo mismo ocurre con la inteligencia artificial y otras tecnologías. Bien empleadas, generan progreso y bienestar; mal utilizadas, pueden tener efectos devastadores. El verdadero peligro no está en la herramienta en sí, sino en quién y cómo la usa.
Se dice desde hace años que cuando un servicio es gratuito, el producto eres tú. Y es una realidad. Grandes empresas recopilan, correlacionan y utilizan enormes volúmenes de datos, en muchos casos sin que los usuarios sean conscientes de la magnitud de esta práctica. A veces, las personas comparten información en plataformas sin medir las consecuencias, y esos datos pueden ser utilizados de diversas maneras, tanto positivas como negativas.
Más allá del uso de herramientas de ciberseguridad, inteligencia artificial o cualquier otra tecnología, la clave está en la concienciación y en entender quién está detrás de cada desarrollo.
Un caso claro es lo que ocurrió con Twitter tras la compra de Elon Musk y su transformación en X. La plataforma seguía siendo la misma en términos tecnológicos, pero su funcionamiento cambió radicalmente debido a un nuevo enfoque en la gestión de algoritmos y contenido. Este cambio tuvo repercusiones significativas, incluyendo su impacto en procesos electorales, como ocurrió en Estados Unidos con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
Es un ejemplo evidente de cómo la misma tecnología puede ser utilizada de manera completamente distinta según la visión de quienes la administran. El control sobre las ponderaciones, algoritmos y flujos de información tiene un impacto enorme en la percepción pública y la toma de decisiones.
A.L.: Existen muchos retos y oportunidades en la transformación digital. ¿Qué obstáculos crees que enfrentan las empresas hoy en día en su camino hacia una verdadera era digital?
D.R.: Las principales barreras que enfrentan las empresas en su transformación digital son, en gran medida, resistencias culturales.
Un ejemplo claro se encuentra en el ámbito de las energías renovables. Aunque su impacto positivo es innegable—reducen el costo de la electricidad, son limpias y contribuyen a la lucha contra el cambio climático—siguen enfrentando oposición en determinados sectores. Son fuentes de energía soberanas que no dependen de combustibles extranjeros, pero requieren espacio y una ubicación física, lo que genera ciertas reticencias.
A pesar de que sus beneficios son ampliamente reconocidos, existen colectivos que rechazan su implementación. En muchos casos, este rechazo se debe a cuestiones culturales o ideológicas que dificultan la aceptación del progreso. No obstante, cuando se dialoga y se ofrece información adecuada, es posible superar estas barreras.
Lo mismo ocurre en el mundo digital. La resistencia al cambio no siempre responde a razones técnicas, sino a bloqueos culturales y rigideces mentales que impiden ver las ventajas de la transformación. A lo largo de la historia, el progreso ha generado oposición por parte de los grupos que ya están establecidos y que perciben el cambio como una amenaza a su status quo.
Siempre habrá quienes se opongan a los avances tecnológicos, independientemente de su naturaleza. En cualquier ámbito, existen intereses contrapuestos y debates sobre el rumbo que deben tomar las innovaciones. A lo largo de los años, he observado cómo ciertas resistencias se hacen notar de manera intensa, pero forman parte del proceso de cambio.
Sin embargo, estas reticencias también representan una oportunidad. Nos desafían a mejorar, a generar conciencia y a comunicar mejor los beneficios del cambio. No es una tarea exclusiva de las empresas, sino de múltiples entidades que deben trabajar en conjunto para fomentar una adopción más rápida y eficaz de la innovación.
En este contexto, el factor humano es clave. La transformación digital, al igual que cualquier otro avance, debe centrarse en las personas, ya que su objetivo final es mejorar la vida de quienes forman parte de la sociedad. La responsabilidad social es un pilar fundamental, y es esencial que las empresas contribuyan activamente a un desarrollo sostenible.
A.L.: ¿Qué papel jugarán las personas y el liderazgo en el éxito de las empresas en este futuro global digital?
D.R.: Será determinante. La historia reciente muestra cómo un cambio de liderazgo puede modificar por completo el rumbo de una organización o de una nación. Estados Unidos, por ejemplo, ha experimentado cambios significativos con la llegada de nuevos líderes. La Unión Europea también ha tomado direcciones distintas en función de sus liderazgos.
El líder es quien marca el rumbo, tanto en el ámbito político como empresarial. Su visión y capacidad de gestión definirán el éxito de las organizaciones en este entorno digital globalizado.
A.L.: ¿Qué consejos darías a los líderes emergentes que están asumiendo roles de liderazgo en un mundo tan interconectado?
D.R.: Empatía y resiliencia.
A.L.: Totalmente. Para cerrar esta gran entrevista, me gustaría que resumieras en una frase la clave para construir organizaciones resilientes y preparadas para el futuro, como lo haces en Solaria. ¿Cuál sería esa frase?
D.R.: Voy a citar a quien considero un gran economista español y, además, un buen amigo, José Moisés Martín Carretero, que en uno de sus últimos libros concluye con esta reflexión:
"En realidad, nadie sabe cuál será el futuro. Pretender adivinarlo es un ejercicio vacío. Lo que sí podemos hacer es construirlo, y eso exige tomar decisiones hoy."
El reto está en actuar desde el presente para construir un futuro mejor para todos.
2 Marzo 2025