Rincón del CISO
En un mundo donde los datos son considerados el "oro del siglo XXI", la ciberseguridad ya no es “solo” una ventaja competitiva para las empresas. Ha pasado de ser una necesidad estratégica a convertirse en una obligación marcada por un marco normativo cada vez más riguroso. Directivas como la NIS2 y DORA son claros ejemplos de cómo la legislación está definiendo un punto de inflexión en la protección de datos y la resiliencia digital. En la última década, hemos visto cómo los ciberataques se han convertido en una amenaza sistémica, donde los casos de ransomware, robo de datos sensibles y ataques dirigidos contra infraestructuras críticas han puesto de manifiesto las graves consecuencias que una brecha de seguridad puede tener para las organizaciones, sus clientes y, en última instancia, la economía global. Una realidad que ha llevado a que la ciberseguridad no solo se considere un asunto técnico, sino una prioridad estratégica en la agenda de los consejos de administración. Pero, además, la ciberseguridad va inexorablemente ligada al dato. Y es que, los ciberdelincuentes ya no buscan solo interrumpir operaciones o infiltrarse en sistemas por simple notoriedad; ahora, su objetivo principal es acceder a los datos empresariales, que representan un recurso clave para actividades ilícitas como el fraude, la extorsión o la comercialización en mercados clandestinos. De esta manera, el ransomware se ha consolidado como la principal amenaza que, llevado a cabo mediante tácticas de ingeniería social o phishing, utiliza métodos cada vez más sofisticados para engañar a los empleados y explotar vulnerabilidades, convirtiendo a cualquier organización en un blanco potencial. En el tejido empresarial, la ciberseguridad ha competido con otras prioridades corporativas, quedando relegados a un segundo plano hasta que tenía lugar un incidente grave. Este enfoque reactivo ha sido, en muchos casos y por desgracia, la norma. La puesta en marcha de directivas como, RGPD, DORA o NIS2 ha cambiado las reglas del juego, ya que, no solo elevan los estándares de ciberseguridad, sino que también establecen consecuencias claras para quienes no cumplan con ellas. Este marco regulador no solo aborda los ciberriesgos de forma integral, sino que también empujan a las empresas a implementar sistemas de protección más robustos, obligando a las organizaciones a desarrollar estrategias de seguridad optimizadas, no solo desde una perspectiva técnica, sino también desde la gobernanza y la gestión integral de riesgos. Para los CISO, estas normativas representan una oportunidad clave para hacer las cosas bien, empoderarse y utilizar herramientas y metodologías que respalden su trabajo. Ahora, cuentan con un mandato claro para exigir recursos, implementar políticas de seguridad y elevar las preocupaciones sobre ciberseguridad al nivel estratégico. Un aspecto diferenciador de NIS2 es que pone un énfasis significativo en la gestión de riesgos y en la implicación de la alta dirección. Ya no basta con delegar la ciberseguridad en departamentos técnicos; las juntas directivas y los altos ejecutivos tienen la responsabilidad directa de supervisar y fomentar una cultura organizacional basada en la seguridad digital. Este cambio cultural es fundamental para construir organizaciones resilientes frente a las amenazas cibernéticas. Promover esta cultura de ciberseguridad implica reconocer que los riesgos no están aislados en silos tecnológicos. Las empresas deben considerar la seguridad desde una perspectiva holística, donde cada área de la organización entienda su rol en la protección de los datos y sistemas. Además, la formación continua y la concienciación de los empleados son pilares esenciales en la construcción de este enfoque integral, ya que, son el vector más vulnerable. Solo a través de una combinación de tecnología avanzada, formación eficaz y liderazgo comprometido se puede afrontar el complejo panorama actual. La resiliencia cibernética, más allá de ser un requisito normativo, se convierte en una ventaja competitiva que inspira confianza entre los clientes, socios y empleados. Las empresas que abracen el cambio no solo estarán mejor preparadas para enfrentar las amenazas actuales, sino que también contribuirán a construir un ecosistema digital más seguro para todos. Raúl Guillén Cybersecurity Strategy Evangelist en Trend Micro
2 Febrero 2025
Jarana
Antonio Abellán pasa a formar parte de Trend Micro como nuevo Country Leader en España y Portugal. En este cargo, Abellán será responsable de liderar las operaciones y estrategia de la compañía en el mercado de Iberia, impulsando el crecimiento de las soluciones de ciberseguridad y fortaleciendo el posicionamiento de Trend Micro como referente en la protección de entornos digitales. Este nombramiento subraya el compromiso de Trend Micro por continuar expandiendo su liderazgo en la región, apostando por la innovación y la excelencia en el ámbito de la ciberseguridad.
12 Septiembre 2024
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