Unión Europea

El Consejo Europeo aprueba la propuesta para retrasar los plazos de los informes de sostenibilidad corporativa y simplificar las normativas

ESG

El Consejo Europeo ha dado su visto bueno a una propuesta clave que busca retrasar los plazos para que las empresas se adapten a las normativas de sostenibilidad corporativa de la Unión Europea. Esta decisión afecta directamente a dos normativas fundamentales: la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) y la Directiva de Diligencia Debida en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD). Con esta medida, conocida como “stop the clock”, se pretende dar más tiempo a las empresas para cumplir con los requisitos de sostenibilidad, algo que aún se está debatiendo y que será sometido a la votación final en el Parlamento Europeo el próximo 1 de abril. Una extensión de plazos clave La propuesta tiene como objetivo ampliar los plazos para el cumplimiento de los requisitos de sostenibilidad corporativa, otorgando un margen de dos años adicionales a las grandes empresas y las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) para adaptarse a los estándares de la CSRD. Esta directiva exige que las empresas informen de manera detallada sobre sus actividades relacionadas con el medio ambiente, la gobernanza y los aspectos sociales de su negocio. Asimismo, las empresas más grandes, sujetas a la CSDDD, recibirían un año adicional antes de que se inicie la fase de aplicación de esta normativa, que obliga a las empresas a realizar una diligencia debida para asegurar que sus cadenas de suministro no contribuyan a violaciones de derechos humanos ni daños medioambientales. Simplificación de los informes Aparte de esta ampliación en los plazos, la Comisión Europea también ha propuesto una serie de cambios importantes para simplificar los requisitos de los informes de sostenibilidad. Según estas modificaciones, se prevé que hasta el 80% de las empresas quedarían fuera del alcance de la CSRD, lo que implicaría una reducción sustancial de los datos que deben reportar. Entre los cambios planteados, se encuentra la revisión de los criterios para determinar qué empresas deben cumplir con la normativa, elevando el umbral de empleados de 250 a 1,000. En cuanto a la CSDDD, las modificaciones incluirían la extensión de los intervalos entre las evaluaciones de las cadenas de suministro y la eliminación de la obligación de realizar evaluaciones exhaustivas de los riesgos, salvo en aquellos casos en los que se identifiquen impactos negativos plausibles. Un paso hacia la reducción de la burocracia Esta medida es especialmente relevante para el gobierno polaco, que asumió la presidencia del Consejo Europeo a principios de año. Adam Szłapka, un político polaco miembro del Consejo, subrayó que la simplificación de los informes de sostenibilidad es una de las prioridades durante la presidencia polaca. Para Szłapka, la medida representa un paso importante en la reducción de la burocracia y en el impulso de la competitividad de la Unión Europea. En su opinión, este tipo de cambios permitiría a las empresas europeas ser más ágiles y a la vez cumplir con sus objetivos de sostenibilidad de manera más eficiente. Críticas a la medida Sin embargo, la propuesta no está exenta de críticas. Algunos expertos y organizaciones ecologistas han señalado que los retrasos y la simplificación podrían frenar los esfuerzos hacia los objetivos de sostenibilidad a largo plazo de la UE. En su opinión, esta medida podría diluir el impacto de las normativas y poner en peligro los avances en sostenibilidad que se esperan para la próxima década. Además, existen temores de que la flexibilización de los requisitos permita a las empresas menos comprometidas con el medio ambiente aprovechar la oportunidad para reducir sus esfuerzos en cuanto a la transparencia y la responsabilidad. Tensiones internacionales A nivel internacional, la medida también ha provocado reacciones. En Estados Unidos, varios congresistas han expresado su preocupación de que las nuevas normativas de la UE puedan ser consideradas como barreras no arancelarias, lo que podría perjudicar a las empresas estadounidenses en el mercado europeo. La Comisión de Valores de EE. UU. (SEC) también se ha visto involucrada, ya que ha suspendido la defensa de su propia normativa de divulgación climática en los tribunales, lo que podría añadir más complejidad a las relaciones entre ambas regiones en términos de regulaciones medioambientales. ¿Qué sucederá a continuación? El 1 de abril, el Parlamento Europeo tendrá la última palabra en este proceso. Si se aprueba la propuesta, se abrirá un nuevo capítulo en el proceso legislativo que podría llevar hasta la simplificación de las normativas de sostenibilidad dentro de la UE. Sin embargo, la cuestión fundamental sigue siendo si estos retrasos y cambios simplificadores serán suficientes para garantizar que las empresas europeas sigan liderando en términos de transparencia y responsabilidad medioambiental, o si, por el contrario, la medida representará un obstáculo para cumplir con los objetivos climáticos establecidos para los próximos años. Este debate refleja las tensiones entre la necesidad de una mayor sostenibilidad y la realidad de que las empresas deben poder adaptarse a nuevas normativas sin que esto suponga una carga insostenible para su operativa, un dilema al que se enfrentan muchas regiones y gobiernos en todo el mundo.

2 Abril 2025

La UE invierte más de 3 mil millones de euros en proyectos de energía limpia y descarbonización industrial

ESG

La Comisión Europea ha anunciado inversiones de casi 3 mil millones de euros en proyectos de energía renovable en los países miembros con menores ingresos, realizando nuevos desembolsos financiados por los ingresos del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (RCDE UE). Las nuevas inversiones fueron realizadas a través del Fondo de Modernización de la UE. Lanzado en 2018, con desembolsos comenzando en 2021, este fondo fue diseñado para apoyar la innovación en los sistemas energéticos y mejoras en la eficiencia medioambiental en diez países de la UE, entre los cuales se encuentran Bulgaria, Croacia, Chequia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania y Eslovaquia. Posteriormente en 2024, el fondo ha realizado una ampliación, añadiendo trece países incluyendo a Grecia, Portugal y Eslovenia. El nuevo anuncio marca el mayor desembolso hasta la fecha para el Fondo de Modernización, alzando el gasto total a 12.65 mil millones de euros desde enero de 2021. Según la Comisión de la UE, las inversiones apoyarán 39 proyectos en 10 países, permitiendo la modernización de los sistemas energéticos, reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero en los sectores de energía, industria y transporte, y mejoras en la eficiencia energética. Algunos ejemplos de proyectos seleccionados incluyen el despliegue de capacidad fotovoltaica y almacenamiento de energía para proveedores públicos de servicios de agua en Croacia, la producción de hidrógeno renovable y cogeneración de alta eficiencia en Eslovaquia, y la actualización de la infraestructura de carga para transporte pesado en Polonia. Establecido en 2005, el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (RCDE UE) pone un precio a las emisiones de carbono para sectores clave intensivos en gases de efecto invernadero (GEI), incluyendo la generación de electricidad y calor, refinerías de petróleo, acero, cemento, papel, productos químicos y aviación comercial, entre otros. El año 2023, los legisladores de la UE acordaron aumentar el alcance del RCDE UE, elevando las reducciones de emisiones directas requeridas por los sectores cubiertos, y expandiendo el sistema a nuevos sectores. Se espera que el RCDE UE genere ingresos de aproximadamente 40 mil millones de euros desde 2020 hasta 2030. Wopke Hoekstra, Comisionado de Acción Climática, estableció que este desembolso de casi 3 mil millones de euros marca otro paso adelante en el proceso de transición de Europa hacia la neutralidad climática. Esta cifra récord muestra nuevamente los beneficios de poner un precio al carbono e invertir los ingresos en nuestra transición hacia un mundo más sostenible, de una manera que beneficia a los ciudadanos, las industrias y el clima de la Unión Europea.

25 Junio 2024

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