Sin categoría
En la última semana, un grupo de hackers conocido como Noname ha vuelto a la carga con una serie de ciberataques que han tenido como blanco instituciones públicas de España, incluyendo al Gobierno de Aragón. A pesar de la eficaz intervención de los equipos de ciberseguridad, el ataque ha dejado al descubierto una serie de cuestiones que no solo desafían nuestra seguridad digital, sino que también invitan a un debate más amplio sobre la ética en la ciberguerra, la geopolítica y la educación digital. Los ataques de Noname: ¿un simple sabotaje o algo más complejo? El colectivo prorruso Noname, conocido también como Noname057 o Noname057(16), ha protagonizado una serie de ataques DDoS (denegación de servicio distribuido) en el último año. Estos ataques, que consisten en saturar un servidor con miles de peticiones simultáneas hasta colapsarlo, han sido dirigidos a una serie de instituciones en España y otras naciones europeas. En el caso del Gobierno de Aragón, el pasado martes la web oficial sufrió 184.000 intentos de acceso simultáneos, colapsando parcialmente el servicio durante varias horas. Además, se han registrado ataques similares a ayuntamientos y otras entidades autonómicas y locales, en lo que parece ser una campaña coordinada conocida como 'OpSpain'. Sin embargo, este grupo de hackers no está interesado en robar información o encriptar datos, como ocurre en otros tipos de ciberataques. Su objetivo es más disruptivo: buscar la desestabilización de sistemas y servicios críticos, lo que no solo afecta la funcionalidad de los portales atacados, sino que también pone en riesgo la reputación y seguridad económica de las instituciones. Ciberseguridad y geopolítica: el impacto de los ataques prorrusos A lo largo del último año, el grupo Noname ha incrementado sus ataques en el contexto de la guerra de Ucrania. Su motivación parece estar ligada a la postura de los países occidentales que han apoyado a Ucrania en su conflicto con Rusia. Este enfoque convierte los ciberataques en una extensión de la lucha geopolítica, con un alto riesgo de ampliar las fronteras de la ciberguerra más allá de los campos de batalla tradicionales. Las víctimas de este colectivo no solo incluyen a gobiernos, sino también a empresas que han prestado apoyo logístico y militar a Ucrania, como Santa Bárbara Sistemas, encargada de la reparación de tanques Leopard. Esta faceta política del hacktivismo pone de manifiesto la creciente intersección entre ciberseguridad y geopolítica, y obliga a repensar los límites del uso de la tecnología en conflictos internacionales. La amenaza de los "voluntarios" y el modelo de financiación de Noname Uno de los aspectos más inquietantes de este grupo es su modelo de participación, que permite que cualquier persona pueda convertirse en “voluntario” para llevar a cabo ataques. Mediante una billetera criptográfica, los “voluntarios” reciben pagos en criptomonedas como Bitcoin o Ethereum, en función de la cantidad de ataques que logren ejecutar con éxito. Este modelo no solo ha convertido a Noname en un fenómeno global, sino que también ha expandido el número de personas involucradas en ciberataques, incluidas algunas que, como ha ocurrido en España, provienen de fuera de Rusia. Este fenómeno de "hacktivismo" presenta una paradoja interesante. Por un lado, algunos de estos atacantes se presentan como defensores de la libertad de expresión o de causas políticas. Por otro, sus acciones subrayan la fragilidad de los sistemas digitales en un mundo cada vez más dependiente de la tecnología. ¿Cómo deberíamos responder a esta nueva era de ciberamenazas? El ataque a la web del Gobierno de Aragón nos recuerda la vulnerabilidad de las instituciones públicas frente a los ciberataques, un problema que solo parece intensificarse. Sin embargo, más allá de las medidas de ciberseguridad, el incidente invita a reflexionar sobre la necesidad urgente de una educación digital más profunda y crítica. En un mundo donde la información y las acciones se entrelazan en espacios virtuales, debemos preparar a las nuevas generaciones no solo para defenderse de estos ataques, sino también para comprender el impacto geopolítico y ético que conllevan. El debate está abierto. ¿Cómo podemos equilibrar la libertad digital con la seguridad? ¿Deberían los gobiernos invertir más en protección cibernética o en educar a la ciudadanía sobre los peligros y las implicaciones de estos ataques? ¿Es posible, incluso, que los ciberataques sean una forma legítima de protesta política en este nuevo orden digital? Lo que está claro es que la ciberseguridad no es solo responsabilidad de los expertos. En una era donde los ciberataques pueden alterar el curso de la política y afectar la vida cotidiana de millones de personas, la educación digital y el pensamiento crítico se convierten en herramientas indispensables para todos los ciudadanos. El caso de Noname y sus ataques a las instituciones españolas es solo el principio de un conflicto mucho más grande y complejo. La pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿estamos preparados para afrontar los retos de esta nueva guerra cibernética?
18 Marzo 2025
Sin categoría
Según Javier Pastor, portavoz y responsable de OTC en Bit2Me, "este fin de semana, específicamente el viernes, hubo un ataque a través de la red Ethereum, donde se robaron o hackearon aproximadamente 1.500 millones de dólares, lo que ha tenido un impacto considerable en el sentimiento del mercado." Este robo de 1.500 millones de dólares en la red Ethereum provocó una caída del 6% en Bitcoin y más del 10% en ETH. El grupo de hackers Lazarus, vinculado al gobierno de Corea del Norte, fue el responsable de este ataque sin precedentes. "Para ponerlo en perspectiva, el hackeo más grande en la historia de las criptomonedas fue el de Mt. Gox, con 850 millones. Este es casi el doble", señala Pastor. La corrección ha llevado a Bitcoin a cotizar alrededor de los 89.600 dólares, con una caída del 6%, mientras que Ethereum ha sufrido una corrección superior al 10%. Pastor advierte que "actualmente nos encontramos en una fase de miedo extremo y es posible que a corto plazo podamos ver correcciones que superen aún más la situación actual." Pastor también destaca el tamaño de Bitcoin dentro del mercado de criptomonedas, que representa aproximadamente un 62%, lo que significa que las caídas en Bitcoin impactan directamente en el resto del mercado. Para enfrentar esta volatilidad, recomienda realizar compras promediadas utilizando herramientas como las que ofrece Bit2Me, que permiten realizar compras diarias, semanales o mensuales.
27 Febrero 2025
Rincón del CISO
Un proyecto de TechHeroX, Ticsmart y Softcom en colaboración con INCIBE, para la sociedad. Ya es posible conocer con un test cuál de tus rasgos de personalidad tiene el control de tus reacciones ante un ciberataque. Este test es parte de la fase de entrenamiento del algoritmo E.V.E. (por sus siglas en inglés: Emotions and Vulnerabilities Exposed and Protected) y es un adelanto sobre cómo funciona este innovador proyecto de ciberseguridad personalizada y predictiva. EVE: La Herramienta Predictiva para la Ciberseguridad Personalizada La colaboración entre TechHeroX, Ticsmart, Softcom y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha dado lugar a uno de los desarrollos más innovadores en ciberseguridad: el algoritmo EVE (Emotions and Vulnerabilities Exposed and Protected). Este proyecto multidisciplinario se centra en un objetivo ambicioso y necesario: fortalecer la defensa interna, mediante el uso de los factores del comportamiento humano. Con el respaldo de la IECPI del INCIBE, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) con la financiación de los Next Generation EU, EVE surge como respuesta a la creciente necesidad de una ciberseguridad proactiva, que no solo identifique amenazas técnicas, sino que comprenda las vulnerabilidades humanas que los atacantes buscan explotar. 1. ¿Cómo funciona EVE? El algoritmo EVE se basa en el análisis de múltiples variables psicológicas y contextuales que influyen en las decisiones que los usuarios toman frente a un ciberataque. Factores como la inseguridad, curiosidad o impulsividad son evaluados a través de un test que ofrece un perfil de vulnerabilidad de cada usuario. Según María Laura Mosqueda, CEO de TechHeroX, este test se integra en una plataforma de Neurociberseguridad, orientada a empresas, para prevenir incidentes, al analizar los puntos débiles de sus colaboradores. Es un proyecto que busca transformar la ciberseguridad en una práctica personalizada. Esta plataforma representa una revolución en la forma de entender la protección digital, transformando a cada usuario en su propio “auto-antivirus”, actualizado en tiempo real en función de su perfil emocional y las amenazas del entorno. 2. La Ciencia tras el Algoritmo EVE se apoya en conceptos científicos consolidados, integrando el Sistema de Inhibición Conductual (BIS) y el Sistema de Activación Conductual (BAS). Ambos sistemas reflejan el nivel de impulsividad o cautela de cada persona frente a estímulos externos. También contempla la necesidad de cognición, las variables contextuales, es decir, cómo afecta el entorno; las variables tecnológicas; y por último el modelo de procesamiento de la información. La predicción tiene una base científica, que ha elaborado Lucía Halty, Directora de la Cátedra de Innovación y Salud Mental Digital de la Universidad Pontificia Comillas, en colaboración con Eugenia Hernández (Directora de la UNINT Unidad de Análisis de Inteligencia de la Universidad Autónoma de Madrid). Como explican las expertas, si, por ejemplo, detectamos que tenemos un factor de inhibición conductual muy alto, ¿esto qué significa? El BIS es el freno, es lo que me lleva a no actuar impulsivamente, a ser cauteloso. Esto puede ser un factor de protección ante un ciberataque, es decir, te protege de tomar decisiones precipitadas. Pero si la forma del ciberataque está planteada como un castigo, y yo tengo un BIS alto, las personas con un BIS alto son particularmente sensibles a señales de advertencia o a la posibilidad de resultados negativos. Esta sensibilidad puede llevar a tomar acciones rápidas para evitar a toda costa cualquier consecuencia negativa, por ejemplo, a hacer click para evitar un supuesto bloqueo de tu cuenta bancaria. El cerebro en ese momento no diferencia entre amenazas reales o falsas. Intentamos explicar a las personas qué significa tener un BIS alto, medio o bajo. Que el BAS, sistema de activación conductual te hace ser impulsivo. Eres capaz de hacer click muy rápidamente a cierto estímulo: por ejemplo, te llega una oferta particularmente atractiva a tu bandeja de entrada. El mensaje perfecto para que tu BAS se active, como eres muy impulsivo vas a caer en el ciberataque, no vas a buscar contrastarlo, no vas a tener calma, y esto lo conocen los hackers. Ellos saben cómo manipularnos psicológicamente, cómo manipular nuestros recuerdos, cómo hacer que tomemos decisiones de una forma apresurada. De esta manera, EVE logra un enfoque predictivo, ayudando a los usuarios a identificar patrones de comportamiento que podrían exponerles a riesgos digitales. Este conocimiento se retroalimenta constantemente, ya que el algoritmo se actualiza con cada nueva decisión, integrando el aprendizaje de los usuarios para perfeccionar sus predicciones. 3. Un Proyecto Colaborativo EVE es el resultado de una colaboración multidisciplinar entre expertos en tecnopedagogía, tecnología, psicología y seguridad digital, que aportan conocimientos en perfilado, análisis forense y ciberseguridad. El equipo, aborda la ciberseguridad como un desafío integral en el que confluyen aspectos tecnológicos, emocionales y de conducta humana. 4. La Neurociberseguridad en las Empresas El proyecto se implementará en una plataforma de Neurociberseguridad accesible a empresas que deseen fortalecer su defensa contra amenazas internas. Con esta herramienta, cada organización detectará posibles vulnerabilidades en sus colaboradores, brindándoles herramientas de autoconocimiento que les permitan mejorar su resistencia frente a ciberataques. Este enfoque resulta innovador porque transforma la ciberseguridad en una disciplina personal. Los usuarios ya no son considerados únicamente eslabones débiles, sino actores informados que pueden reforzar su conducta online, previniendo errores derivados de impulsos emocionales. EVE te protegerá de ti mismo, de cómo eres, para que intentes evitar los peligros. En el ámbito digital, los humanos no tenemos factores de supervivencia, no hemos generado una respuesta instintiva a las amenazas, como sí ocurre cuando oímos el rugido de un león, aunque nunca hayamos estado en la sabana. EVE es capaz de predecir si vamos a caer en un tipo de ciberataque o en otro dependiendo de todas estas variables. 5. Proyecciones y Lanzamiento Se espera que EVE esté disponible en el mercado a mediados de 2025. Actualmente se está perfeccionando el sistema de alerta que conecta los perfiles de vulnerabilidad de los usuarios con un semáforo de riesgo para la organización. Este sistema guía tanto a usuarios como a empresas para que se anticipen a ciberamenazas mediante simulaciones personalizadas y microhistorias que ilustran cómo y por qué se toman ciertas decisiones. Conclusión El algoritmo EVE redefine el concepto de ciberseguridad al introducir la dimensión emocional y cognitiva en el análisis de riesgos. A través de una comprensión profunda de las vulnerabilidades personales, EVE convierte el autoconocimiento en un escudo digital, cambiando el paradigma de una ciberseguridad reactiva a una proactiva y personalizada. Con EVE, cada usuario tiene la oportunidad de conocerse mejor y así prevenir ataques, protegiendo no solo a las organizaciones, sino también a la persona detrás del perfil digital. 6. Escaneando este código QR podrás descubrir qué personaje tienes al mando y cómo te podrán hackear. Además, no solo estarás mejorando tu ciberseguridad, sino que con tu participación ayudas a la investigación y entrenamiento del algoritmo que permitirá que otras personas puedan tomar también el control de su protección. María Laura Mosqueda Tablante, CEO y Founder de TechHeroX
4 Noviembre 2024
Personaje del mes
Nuestro Personaje del Mes de junio tiene como protagonista al Doctor Juan Abarca, Presidente de HM Hospitales que ha sido entrevistado en exclusiva por Rosa Kariger, Directora Global de Análisis y Prospectiva de Seguridad en Iberdrola y Presidenta del Consejo Asesor de CyberLideria. Rosa Kariger: Hola Juan, bienvenido. Eres doctor en medicina, abogado, empresario, un reconocido experto en gestión sanitaria y divulgador. Yo diría que incluso influencer, te hiciste muy popular durante la pandemia combatiendo la desinformación sobre el COVID con tu “Diario de la resistencia” ¿Con cuál de estas facetas te quedas? Doctor Juan Abarca: Sin duda con la de médico. Yo me siento médico ante todo e intento, en la medida de mis posibilidades, poner recursos para que otros médicos de HM Hospitales puedan atender lo mejor posible a nuestros pacientes. También intento aportar mi granito de arena a la sociedad, bien a través de la Fundación IDIS, bien asesorando en un momento determinado a quien pueda tener influencia para cambiar las cosas o, como fue el caso de la pandemia, a través de una red social, que en este caso fue bien recibido por la gente. Pero lo hago todo como médico. R.K.: Además de liderar HM Hospitales, uno de los mayores grupos de sanidad privada, presides el Instituto para el Desarrollo de Integración de la Sanidad, que pone en valor la sanidad privada. Pero también eres un tremendo defensor de la sanidad pública. ¿Eso cómo se entiende? D.J.A: La Fundación IDIS, nació en el año 2010 para poner en valor la aportación de la sanidad privada a nuestro sistema de salud, que en ese momento no se conocía. Con el paso de los años, ese valor yo creo que se ha establecido, porque al final es una institución que está conformada por casi 100 empresas del sector empresarial de la sanidad y que intentan, en la medida de lo posible, conseguir que el sistema sanitario en su conjunto sea el mejor para todos los españoles. Y por eso no existe esa dualidad, porque ambos son vasos comunicantes. Es decir, si el sistema público funciona mal, todos los sectores y subsectores sanitarios lo acaban notando, porque no se renueva la tecnología y no se innova desde el punto de vista farmacéutico. Entonces, la gente se ve obligada a contratar pólizas, quizás con pocas coberturas, para poder tener acceso a los servicios sanitarios porque no tienen un acceso adecuado en la sanidad pública y eso hace que nos masifiquemos. Es decir, somos vasos comunicantes que, de alguna manera dependemos claramente del funcionamiento del sistema nacional de salud. Al igual que si mañana no funcionara la industria médica o la sanidad privada dijera que no colabora, lo notaría también el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud. R.K.: ¿Entonces, el sistema de sanidad privada no compite con el público?D.J.A: Más que una competencia es una forma de colaboración público-privada que tiene que suponer un estímulo para que el sector privado piense más allá de los resultados económicos y ofrezca un servicio de mayor calidad. Porque al paciente que paga un seguro de salud le tiene que compensar por calidad. Y también es un estímulo para el sistema nacional de salud el competir sanamente con el sector privado, ya que le debería hacer ser más productivo, más eficiente, implementar prácticas empresariales más profesionales que no estén tan sometidas a la burocracia. Yo creo que la colaboración público-privada o la relación que hay entre la parte privada y pública en la sanidad es una relación que complementa y puede potenciar a ambas partes. R.K.: Como sabes, nuestra revista está enfocada en la ciberseguridad y, en general, en la tecnología, algo en lo que HM Hospitales es pionero. De hecho, lleváis varios años abordando un ambicioso plan de digitalización en el que se han invertido más de 20 millones de euros. ¿Qué beneficios está aportando la tecnología al mundo de la sanidad y qué balance haces de este plan? D.J.A: Yo creo que el sector sanitario, en general, tiene un retraso con respecto a otros sectores, desde el punto de vista digital. De hecho, todavía sigue sin haber una historia clínica interoperable, que es una cosa que debería ser muy normal. Este plan de transformación digital que hicimos hace unos años conllevaba, entre otras cosas, la integración, unificación, y homogeneización de toda la historia clínica, así como la posibilidad de recibir atención por videoconsulta o por teleconsulta. Es decir, era un plan que, más que mirar al futuro, lo que pretendía era prepararnos para poder afrontar las oportunidades que trae el futuro, que están empezando a llegar ahora a través de la inteligencia artificial o la explotación de los datos. Es decir, para nosotros ha sido poder, de alguna forma, acercarnos a las necesidades que te demandan los clientes, intentar facilitarles y simplificarles los trámites y ofrecerles una mejor atención. R.K.: Y la tecnología también está aportando a la investigación clínica, ¿no? Vosotros lanzasteis durante la pandemia una base de datos para compartir un gran volumen de datos clínicos con el ámbito médico para facilitar la investigación del COVID, lo que me parece una idea maravillosa. D.J.A: Sí, se dice pronto, pero fuimos los primeros en el mundo que, entre abril y mayo de 2020, liberamos gratuitamente una base de datos con todos los datos clínicos de más de tres mil pacientes que habían padecido COVID. Firmamos acuerdos con más de ciento veinte instituciones de todo el mundo que con estos datos empezaron a diseñar algoritmos para poder identificar ciertos patrones clínicos e indicadores que pudieran predecir la gravedad de los pacientes. Pudimos hacerlo porque nosotros siempre hemos estado muy volcados con el paciente y con el control de resultados sanitarios. Publicamos resultados sanitarios desde hace mucho tiempo y ya teníamos nuestra base de datos. Lo digo porque, por ejemplo, en temas más comerciales, más de CRM, hemos tardado algo más en digitalizarnos, pero ya hace tiempo que generamos estadísticas que nos permiten trabajar con los datos sanitarios y obtener datos de mortalidad o morbilidad. Por eso fuimos capaces de sacarlo tan rápido, porque teníamos ya el sistema preparado para obtener datos de resultados sanitarios que nos permitiesen controlar la evolución de nuestros pacientes. R.K.: Esto de compartir información médica parece un tema super sensible. ¿En qué medida la legislación en materia de privacidad de datos y el miedo por parte de la ciudadanía a compartir datos médicos, están frenando esa evolución de la tecnología que necesitamos, por ejemplo, para tener una historia clínica única? D.J.A: Sin duda alguna. Recientemente se ha aprobado el reglamento de datos europeos. Es uno de los grandes problemas que se ven desde Europa y pasa lo mismo con la ley de Inteligencia Artificial. ¿Cómo compites con Estados Unidos o con China que no tienen ningún tipo de regulación al respecto? Creo que hay que intentar avanzar, y garantizar que se haga de una manera basada en valores desde un punto de vista ético. Es cierto que la ciencia y la técnica siempre van a ir por delante del derecho. Pero es una cuestión de marcar unas líneas, como los mandamientos, un marco de referencia que te permita saber lo que está bien y lo que está mal en la gestión de los datos sanitarios y en su manejo y explotación. Aunque no sé hasta qué punto la gente en realidad está tan preocupada por sus datos, cuando aceptan las cookies sin pensárselo. Yo creo que están más preocupadas las propias instituciones que la ciudadanía. R.K.: Sí, y también están preocupadas las empresas, en la medida en que pueden tener un impacto relevante, reputacional o regulatorio, porque hagan un mal uso o les roben la información. D.J.A: En nuestro caso, tenemos riesgos reputacionales, por supuesto, también riesgos económicos y en nuestro sector no hay seguro que te cubra estos riesgos. Nosotros hemos sufrido muchos ataques, hasta ahora sin impacto, pero hay muchas grandes empresas del sector y hospitales públicos que sí han sido hackeados. Nadie está exento en un momento determinado. Pero el mayor riesgo que tenemos nosotros es que te roben la información y no puedas atender a tus pacientes. Ese es el mayor riesgo, todo aquello que suponga no poder atender a un paciente, como que te bloqueen o te paren un hospital, o no puedas saber qué tratamiento le debes poner a un paciente. Ninguna otra organización tiene un riesgo como este. Es un riesgo que va mucho más allá de la reputación. R.K.: ¿Cómo estáis gestionando ese riesgo de ciberseguridad en HM Hospitales?D.J.A: Tenemos una política muy intensiva con respecto a todo lo que tiene que ver con los riesgos de ciberseguridad. Hemos firmado varios acuerdos con INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad), en los que se incluye formación continua, también hacemos simulacros de ataque, de hackeos a los trabajadores, etc. Además, este año tendremos la ISO 27000 y el Esquema Nacional de Seguridad. Es decir, tenemos mucha consciencia y este es un tema que se está gestionado directamente desde el Consejo de Administración del Grupo. R.K.: ¿Y tenéis un responsable de ciberseguridad? D.J.A: Sí, tenemos un responsable específico, bueno todo un equipo de personas, que están bajo el paraguas de todo lo que es la gestión de la tecnología, y que son responsables de mitigar los riesgos de ciberseguridad. Y también se hace un reporte periódico de los riesgos de ciberseguridad al consejo de administración. Es algo que siempre preguntamos, porque es un tema que desde el consejo nos preocupa y estamos muy pendientes de ello. R.K.: Comentabas antes vuestro foco en la analítica de datos. ¿Hasta qué punto ahora la inteligencia artificial puede suponer incrementar esa capacidad de análisis y de investigación y cómo estáis incorporando la inteligencia artificial en vuestros procesos? D.J.A: Todo lo que tiene que ver con la inteligencia artificial va a suponer un cambio brutal en medicina. De hecho, no sé si habrá algún sector que se pueda beneficiar tanto como el de la salud. Hasta ahora podías analizar miles de datos de pacientes para ver, por ejemplo, cómo interfiere en el diagnóstico la evolución de una determinada encima, pero ahora, con millones de datos, podrás analizar millones de variables a la vez y la propia inteligencia artificial te podrá decir qué estudios tienes que hacer. La inteligencia artificial es capaz de fabricar múltiples cuadros y árboles de decisión que hasta ahora para el ser humano eran absolutamente inviables. Llevamos mucho tiempo hablando de la medicina predictiva de precisión, cuando tendría que ser al revés, es decir, medicina de precisión predictiva. Creo que esto va a permitir que por primera vez podamos adaptar los tratamientos de manera individualizada a cada persona en función de todas las variables que puedas obtener. También estamos utilizando ya algoritmos de inteligencia artificial como complemento de apoyo, para el diagnóstico de las urgencias y de radiología. Creo que, en un entorno en el cual cada vez va a haber más necesidades sanitarias con recursos escasos, esto va a permitir a los profesionales dedicarse a tareas donde son mucho más útiles. Yo no necesito a un radiólogo para que mire cien radiografías que están bien, sino para que analice la que está mal. Con este tipo de ayudas vamos a poder tener sistemas para que los profesionales puedan trabajar mucho mejor y de una forma mucho más productiva, porque podrán atender a muchos más pacientes apoyándose en un sistema que les ayudará a descartar lo que no es importante. R.K.: ¿Esto podría reducir el número de médicos que son necesarios? ¿La inteligencia artificial podrá sustituir a los profesionales? D.J.A: Como la demanda sanitaria es ilimitada, yo no creo que en sanidad vaya a pasar como en otros sectores, donde dicen que se va a producir un cambio que reducirá los puestos de trabajo. En Sanidad seremos los mismos. Pero, por ejemplo, un radiólogo será capaz de informar sobre ciento cincuenta resonancias en lugar de las treinta actuales. Además, no se puede dejar a la libre decisión de la inteligencia artificial nada que tenga que ver con los derechos fundamentales, entre ellos, la salud. Yo creo que la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea va también en esta línea. Es decir, que siempre sea como un complemento de lo que es la actividad del ser humano. Por eso creo que, aunque dentro de un tiempo la IA pudiese sustituir al ser humano, no lo hará. El ser humano, el profesional sanitario, podrá hacer otras cosas que, hoy por hoy a lo mejor no llega y hace que tengamos una lista de espera de siete u ocho millones de personas, que es lo que tenemos hoy en día. La IA nos tiene que ayudar a mejorar el rendimiento, a ser más productivos. También es verdad que es necesario que poco a poco, como ha pasado con Internet, la tecnología se vaya abaratando, para que pueda llegar a todo el mundo. Hoy ya es muy difícil comprar una resonancia que no tenga incorporado un mecanismo de inteligencia artificial que ayude al diagnóstico. Cualquier aparato de radiología ya utiliza algoritmos, que gradualmente se irán actualizando para lograr una mayor precisión. R.K.: Pero para entrenar a la IA hacen falta datos. Y estaba pensando en el IoT y en dispositivos como los relojes inteligentes, que recaban un montón de datos sanitarios de las personas. ¿Hasta qué punto se está planteando explotar toda esta información en beneficio de la investigación médica en general y del paciente individualmente? D.J.A: Ya se está haciendo, ya hay aplicaciones de startups que recogen todo tipo de datos y te permiten sacar conclusiones. Creo que la inteligencia artificial va a permitir que tengamos hasta especialidades nuevas. Por ejemplo, ahora podremos analizar enfermedades que tienen que ver con el medio ambiente, en función de tu código postal, en función de las características del agua, del aire, de la electricidad o del nivel socioeconómico. Podrás juntar variables, para en un momento determinado saber dónde se producen más o menos patologías en función de dónde vivas. Ten en cuenta que, al final, la salud es un concepto donde se aglutina todo lo referente al bienestar, y en realidad apenas el 10 o 20% de la salud depende del sistema sanitario. Todo lo demás depende del nivel socioeconómico, de la vivienda, y de muchas otras circunstancias. Creo que nos sorprenderemos de qué factores pueden afectar o no a unas enfermedades u otras. En definitiva, la tecnología nos tiene que ayudar, no solo a predecir mejor una enfermedad o a dar mejor un tratamiento, sino a mejorar la salud en general. Es el concepto de One Health, que estaba tan de moda y que abarca todo aquello que pueda acabar interfiriendo en la salud. Por ello es imprescindible tener herramientas de IA que permitan explotar toda esa información y llegar a conclusiones viables. Y para ello es necesario tener un sistema de ciberseguridad que se vaya adaptando cada vez más a toda esta innovación, porque el riesgo es proporcional al número de datos y de herramientas que vayamos añadiendo. R.K.: Lo ideal sería que esa ciberseguridad nazca junto con la tecnología, que esté embebida desde el diseño, porque si no siempre llegaremos tarde. D.J.A: Si antes hemos dicho que legalmente siempre vamos muy por detrás del avance de la tecnología, y sucede lo mismo con la ciberseguridad, los criminales van a ir siempre por delante. Los profesionales de ciberseguridad deberían hacer un esfuerzo para que solo se incorporen nuevas tecnologías que sean seguras. En nuestro caso, cualquier tecnología tiene que pasar por los filtros adecuados, es decir, la tiene que aprobar nuestro responsable de ciberseguridad y, si no, no se instala. R.K.: Pero el sector tecnológico, en general, está yendo mucho más rápido y lanzando el “producto mínimo viable”, que no siempre tiene la seguridad necesaria. Y de momento los fabricantes de los equipos siguen sin tener ninguna responsabilidad. D.J.A: Eso no lo había pensado, es verdad. Si tenemos un incidente por un fallo en un equipo, multan al hospital y no al fabricante, porque es mi responsabilidad, digamos “in vigilando”, introducir unos productos que posiblemente incluso tengan la marca CE, pero que no garantiza que sean seguros. R.K.: Con la rapidez de estos avances tecnológicos, ¿hasta qué punto se nos está quedando atrás la sanidad pública frente a la privada? D.J.A: En ese sentido, la capacidad de innovar, de incorporar innovación que tiene el sector privado siempre ha sido mucho más rápida y ágil que el sector público, por una cuestión burocrática y administrativa. Además, nosotros y otros grupos privados, cuando incorporamos tecnología, lo hacemos en bloque, es decir, para todos los hospitales. Y yo creo que lo que falta sobre todo a nivel del sistema público es una estrategia integral que debería venir desde el Ministerio de Sanidad. Hoy por hoy solo hay una estrategia de digitalización por parte de la Secretaría General de Salud para la interoperabilidad de la historia clínica. Pero esto debería ir mucho más allá. Hace poco comentaba en un foro que, igual que se ha hecho una empresa farmacéutica pública, que tiene una parte privada y una pública, para la producción de terapias innovadoras, quizás se podría crear una empresa pública, de colaboración público-privada, que sirviera de plataforma para poder probar e incorporar de una manera ordenada, con una estrategia común, todo este tipo de herramientas como la IA. Y no como ahora, que hay iniciativas sueltas en determinados hospitales, sin ningún tipo de coordinación. Y eso se supone que es una de las tareas que debe poner en marcha ahora el Ministerio de Digitalización. R.K.: ¿Y qué podemos hacer como sociedad para avanzar mejor juntos? D.J.A: Es sobre todo una labor de coordinación. Una cosa es la delegación o la transferencia del día a día de la gestión sanitaria, y otra cosa son cuestiones más estructurales que afectan a todo y que son parte del back office del sistema. Para mí la informática es un tema que es back office, en eso se basa todo el funcionamiento del sistema. Y yo creo que posiblemente empezamos mal, porque cada Comunidad Autónoma hace su propio sistema de receta electrónica y hay diecisiete sistemas de receta electrónica. Y si hablamos de sistemas de gestión hospitalaria o de historia clínica, ya no es que no haya uno único, es que cada hospital tiene uno diferente. De hecho, ese es uno de los grandes problemas que hay con algo tan aparentemente lógico como debería ser la integración entre la Atención Primaria y la Atención Hospitalaria dentro del propio Sistema Nacional de Salud, y esto muchas veces es imposible porque los sistemas no acaban de hablarse entre sí. Yo creo que es el momento de pararse y pensar, porque si no, nos vamos a perder la revolución digital, y dentro de diez años seguiremos con iniciativas, y habrá hospitales más avanzados que otros. Mientras que, en la sanidad privada, de una manera más o menos coordinada, vamos a ir avanzando en bloque. Porque nosotros trabajamos prioritariamente para nuestros clientes, que son los pacientes. Y el Sistema Nacional de Salud muchas veces está más pensando en trabajar para la administración o para los profesionales, porque no compiten, y ese matiz es importante. Si nosotros no diésemos buena calidad, la gente no pagaría un seguro y no acudiría a nosotros, teniendo un sistema público gratuito. Aparte de tener calidad asistencial, debemos tener calidad en el servicio, servicios comerciales, calidad de acceso y tenemos que adaptarnos a lo que nos piden nuestros clientes. Hoy hay una parte de la población que te pide un APP y que te pide una videoconsulta, y que no quiere acercarse al hospital a por un informe, quiere poder bajárselo. Nosotros intentamos acercarnos a la gente para que les merezca la pena tener un seguro, tanto desde el punto de vista de la calidad asistencial, como de los servicios no asistenciales que pudieran necesitar. R.K.: Por último, es sabido por todos que los niveles de estrés que sufrís en el sector sanitario son importantes. Y tampoco es desdeñable el estrés de los profesionales de ciberseguridad. ¿Qué consejos podrías darles para gestionarlo mejor y reforzar su resiliencia en el ámbito personal? D.J.A: Sí, creo que es muy estresante el trabajo de las personas que se dedican a ciberseguridad. Nuestro responsable en la materia me traslada que estamos permanentemente recibiendo ataques, aunque yo ni me entero, porque consigue interceptar el impacto, eso es fenomenal. Yo siempre le digo a todos nuestros trabajadores, sean sanitarios o no, que lo importante es tener empatía con los pacientes. Eso es lo que les debe mover. Porque quien se dedique al sector salud, sin importar el área, debe saber que trabaja para ayudar de alguna manera a los pacientes. De hecho, yo insisto en la importancia de que la gente del back office se pase por los hospitales y sea consciente del trabajo que hacemos. R.K.: ¿Y tú cómo gestionas el estrés? ¿De dónde sacas tus fuentes de energía? D.J.A: Bueno, yo soy muy afortunado, porque trabajo en lo que me gusta. Y es algo que tengo desde pequeño, porque mi padre me lo inculcó. Así que realmente no tengo estrés por el trabajo. Aunque a veces sí estoy cansado, porque, por mi posición, además del trabajo tengo muchos temas institucionales, actos a los que debo asistir, etc. Pero intento, en la medida de lo posible, descansar, hacer algo de deporte y estar con mi familia. Buscar el equilibrio es fundamental. R.K.: Muchas gracias por tu tiempo, Juan, y por trasladarnos tu experiencia y tu visión sobre la ciberseguridad, la Inteligencia Artificial, y la tecnología en general. Ha sido un placer. D.J.A: Gracias a vosotros, encantado. Fotos realizadas en #ClubFinancieroGénova
12 Julio 2024
Suscríbete GRATIS y disfruta de contenido ilimitado sobre ciberseguridad y personas