Rincón del CISO
Durante el verano, mucha gente suele entregarse por entero a las redes sociales. En realidad, es bastante lógico, si se piensa bien. Es en época estival cuando se tiene más tiempo libre y más se sale. Si las redes sociales existen, en gran medida, para compartir aquello especial que hacemos, es natural que se quiera publicar más cuando llegan las vacaciones, los viajes, los festivales… Pero es también en este momento del año cuando se producen principalmente los peligros del “oversharing”. ¿No te suena este término? Pues en realidad cada día más expertos lo utilizan para definir alguno de los riesgos que pueden traer consigo las redes, especialmente durante el verano. Te contamos en qué consiste y de qué forma es recomendable tenerlo presente. ¿Qué es el oversharing y por qué preocupa? Básicamente, la palabra en inglés oversharing podría traducirse al castellano como “compartir en exceso”. Y su significado es precisamente ese: publicar en redes sociales más de lo que resulta recomendable. El hecho de que se asocie con el verano y las vacaciones, además, no es casualidad. Si no se toman precauciones, al final un viaje puede convertirse en un problema. Tal y como señala un artículo de la Universidad McHill, en Montreal, cada vez existen más ciberdelincuentes que monitorean las redes sociales para identificar posibles objetivos. Si tú mismo muestras detalles como fechas y ubicaciones, indicas claramente cuándo no estarás en casa, por lo que no solo puedes atraer a los ladrones, sino facilitarles el trabajo. Otros riesgos de las redes sociales, según señalan los expertos Desgraciadamente, los problemas del oversharing no empiezan y terminan en la seguridad del domicilio. Numerosos estudios advierten que esta exposición excesiva en redes sociales también puede tener consecuencias mucho más profundas, a lo que suele llamarse un nivel psicológico. Aunque en un principio es habitual sentirte bien al compartir algo que pueda considerarse íntimo con alguien, muchos usuarios aprenden con el tiempo que las redes sociales no son el lugar adecuado para ello. Y no suele ser agradable. El contexto, aseguran los expertos, resulta fundamental a la hora de hacer según qué tipo de confesiones. No es lo mismo contarle un problema romántico a un amigo, que confesárselo a tu jefe, señalan los expertos, o hablar de ciertas cosas con la familia que con la pareja. Las redes sociales acostumbran a eliminar los filtros circunstanciales, y eso es algo que a la larga acostumbra a tener un impacto negativo, tanto en uno mismo como en la imagen que los demás tienen de ti. Aunque no puede decirse que el oversharing sea un problema exclusivo de las redes sociales (no se necesitan estas para hablar más de la cuenta, y a destiempo), si se han asociado definitivamente a ellas, y al verano. Como señalan los profesores Erin Carbone and George Lowenstein, mejor ser prudentes: no hay nada que ganar (más allá de alimentar el ego) y sí mucho que perder en todos los sentidos.
16 Agosto 2024
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El número de usuarios activos en redes sociales supera ya los 5.000 millones, es decir, el 62,3% de la población mundial se conecta a sus plataformas favoritas, y lo hace una media de 2 horas y 23 minutos, según los datos del informe “Global Digital Report 2024”, publicado por We Are Social. Sin duda, se han convertido en una herramienta de marketing muy efectiva para incrementar las ventas, llegar a sus públicos, comunicarse con las audiencias y fidelizar a sus clientes. Y, de hecho, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 58% de las empresas españolas tiene presencia en redes sociales y, de ellas, más de la mitad son pequeñas y medianas compañías. Con su uso en constante ascenso y un panorama de amenazas cada vez más complejo, los expertos de Innovery, multinacional especializada de servicios de asesoramiento TIC y ciberseguridad, han hecho un análisis para identificar los principales riesgos de las malas prácticas pueden implicar para la ciberseguridad corporativa. Para Luis Carlos Fernández, asesor estratégico de la firma, "el principal riesgo es la suplantación de identidad, un tipo de ataque que crece exponencialmente ligado al desarrollo del universo digital, la facilidad de llevarla a cabo utilizando la inteligencia artificial y técnicas de ingeniería social, hace que las redes sociales puedan ser una puerta de entrada a ciberataques cada vez más graves”. A la hora de perpetrar robos de identidad, las técnicas más empleadas son las de ingeniería social como el phishing, el spoofing o el smishing. Estas actividades ilícitas pueden dar también pie a ataques de malware, como el ransomware, que puede desembocar en un ataque a los sistemas y la red corporativa y el secuestro de datos e información sensible. Para eliminar este riesgo, Innovery recomienda a las empresas que, antes de poner en marcha su estrategia en redes sociales, dedique tiempo a definir la política de seguridad que regirá su presencia en las distintas plataformas, asegurándose de qué usuarios tendrán acceso a las cuentas y con qué fin, que las contraseñas de los perfiles sean robustas y se cambien de forma periódica, y que se establecen medidas técnicas activas de protección que dificulten el acceso de los ciberdelincuentes a los sistemas corporativos. También será clave la concienciación y la formación de los empleados en materia de ciberseguridad para que sepan detectar movimientos sospechosos y cómo actuar para que el ataque, en caso de que ocurra, impacte lo menos posible en la actividad ordinaria y la reputación de la compañía. A través de monitorizaciones técnicas y sociales es posible detectar comportamiento y posicionamientos anómalos que no atienden al patrón típico de la compañía. Imponer estos mecanismos de rastreo son esenciales, tal y como apunta el experto de la compañía, de lo contrario, cuando la empresa detecte la suplantación, el daño puede estar muy extendido y puede llegar a ser irreversible. “El robo de identidad se produce, la mayoría de las veces por la falta de concienciación y formación de los empleados en el área de ciberseguridad, porque se tiende a caer en la trampa que preparan los ciberdelincuentes, también favorecido por una inadecuada actualización de las medidas de seguridad. No obstante, también es cierto que los ataques se están volviendo cada vez más sofisticados y difíciles de detectar, pero no solo para los trabajadores, sino también para los profesionales de la ciberseguridad”, concluye Luis Carlos Fernández.
27 Junio 2024
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