Carmen Reina, Co-Founder y CEO de DataQuantum entrevista a Milagros Méndez Montoya, Global Director de Air Liquide
Carmen Reina: ¿Cómo gestionas tu identidad digital y qué estrategias recomendarías para mantener la resiliencia tanto en el ámbito profesional como personal?
Milagros Méndez: Mi identidad digital ha evolucionado con el tiempo, adaptándome a los cambios del entorno digital y a mis propios cambios. Tras un período de menor actividad en redes sociales, he retomado mi presencia en línea con una visión renovada.
En la era de la IA, la identidad digital se ha convertido en un activo fundamental. Es el espacio donde construimos nuestra marca personal, donde damos testimonio de nuestra trayectoria y proyectos, y donde nos conectamos con otros profesionales. Hay que ser conscientes en la gestión de la identidad digital.
Busco que el contenido que comparto y las conversaciones en las que participo, reflejen mis valores y aporten valor a mi campo, conocimientos, perspectivas y experiencias relevantes que mi entorno ha generado.
Además, reconozco el poder del networking en el mundo digital. Una identidad digital sólida facilita la creación de conexiones profesionales significativas de las que se puede aprender constantemente.
En cuanto a la resiliencia, hay una frase que me mantiene en pie en los momentos difíciles y es saber que “Todo pasa, para bien o para mal, siempre pasa”. Pero cuando la tormenta ha pasado, lo más importante es aprender y crecer a partir de las experiencias. Es fundamental cultivar una mentalidad de crecimiento, buscar mentores que nos guíen en momentos difíciles y no castigarse por los errores, porque esas son las oportunidades más importantes para aprender y mejorar.
En lo personal, ser muy agradecidos. Te mueve a valorar y a enfocarte en lo positivo que te ofrecen los demás, sin medir de qué tamaño es el esfuerzo que hayan hecho para ti.
C.R.: Tu carrera abarca más de dos décadas en roles de alto impacto dentro del sector energético. ¿Cuál dirías que ha sido el mayor desafío que enfrentaste y qué aprendiste de él?
M.M.: Mi trayectoria profesional en el sector energético me ha presentado numerosos desafíos, pero uno de los más significativos fue mi experiencia en el desierto. A 300 km de la ciudad más cercana, en un campamento donde yo era la única mujer entre 300 hombres, enfrenté una prueba de resiliencia y adaptación que marcó mi vida y mi carrera.
Como única mujer en el equipo de dirección de un proyecto de gas, en un entorno culturalmente diverso y en un momento de tensión con el cliente y los vendedores, tuve que demostrar mi capacidad para liderar en circunstancias extremas.
Negociar y «calmar las aguas» en un territorio ajeno y tenso, con la carga emocional que implicaba mi situación, me llevó al límite de mi resistencia y me obligó a sacar lo mejor de mí misma. Aprendí a convertir mi diferencia en una fortaleza, a mantenerme fiel a mis valores y a no tratar de encajar en un molde preestablecido.
Aprendí la importancia de tener «buenos cimientos». Aunque en la superficie no había nada, debajo estaba uno de los suelos con las mayores riquezas naturales del mundo. De la misma manera, yo estaba allí despojada de todo, pero mi corazón estaba lleno de amor por mis hijos y del deseo de volver pronto con ellos.
C.R.: Has liderado equipos en contextos culturales y geográficos muy diversos, incluso en situaciones de alta presión. ¿Cuál es tu enfoque para fomentar un liderazgo efectivo en entornos tan variados?
M.M.: Mi enfoque de liderazgo ha evolucionado a lo largo de los años, adaptándome a los desafíos y oportunidades que me han presentado los diversos contextos culturales y geográficos en los que he trabajado.
En los últimos años, con Air Liquide, he profundizado en el liderazgo colaborativo, un modelo que considero especialmente efectivo en entornos complejos y cambiantes. Este enfoque se centra en la creación de un espacio donde todos los miembros del equipo se sienten valorados, escuchados y empoderados para contribuir con sus ideas y perspectivas.
Se valora la participación y el consenso. El «problema» o el desafío se sitúa en el centro, y todos los miembros del equipo, desde diferentes ángulos y experiencias, aportan sus conocimientos para encontrar la mejor solución. Hay que construir un entorno de networking y relaciones de confianza.
Sin embargo, el liderazgo colaborativo no está exento de desafíos. Existe el riesgo de perderse en discusiones interminables, de que la colaboración se desequilibre hacia un lado, aislando perspectivas valiosas o de carecer de una línea clara que es característica del liderazgo jerárquico.
Y es ahí donde el papel del líder en este modelo es fundamental. El líder debe mantener una visión global, asegurando que todos los que se ven afectados por el problema tengan la oportunidad de expresarse y de ser escuchados. Al mismo tiempo, el líder debe ser capaz de tomar decisiones difíciles cuando sea necesario y de evitar que el proceso de colaboración se convierta en una espiral infinita.
C.R.: Siendo madre de dos hijos y con una carrera internacional tan demandante, ¿cómo lograste compaginarlo con la familia?
M.M.: Los niños siempre estuvieron conmigo en mis expatriaciones, en Barcelona, en Amberes y ahora aquí en Frankfurt. El período más complejo fue el de arabia porque allí yo vivía en un campamento no en la ciudad, así que no podían estar allí.
Por mis raíces latinas soy sumamente cariñosa, me gusta que se sientan queridos y que son mi prioridad. Y eso contribuye a tener armonía familiar entre dos adolescentes y una madre viviendo expatriados en Frankfurt, que podría llegar a ser combinación bastante compleja. Entonces, me aseguro que tengan un buen comienzo del día, con desayuno y abrazos incluidos. Luego ya cada uno a sus responsabilidades, no importa cuantas horas haya que trabajar, las bases ya están hechas.
También procuro que tengamos actividades deportivas en común y las practiquemos juntos, así en nuestro tiempo libre tenemos algunos intereses comunes. Cuando estamos en casa me gusta que compartamos espacios, ellos estudian y yo trabajo pero todos en la misma mesa compartida como un “coworking familiar”.
Cuando mis hijos tienen sus semanas de vacaciones escolares y van a visitar a la familia, entonces me dedico a los viajes de trabajo, me vuelco en el contacto con los equipos fuera de Alemania. Porque el equilibrio entre el trabajo y la vida personal no es un destino, sino un viaje constante. Hay momentos en que el trabajo exige más tiempo y energía, y hay momentos en que la familia necesita más atención. Lo importante es ser consciente de ello y actuar en consecuencia.

C.R.: En esta Sociedad donde la IA ha llegado con mucha fuerza, ¿cómo ves tú el futuro de las empresas con su incorporación en los procesos?
M.M.: Me encanta la IA. Creo que va a impulsar a las próximas generaciones hacia una evolución masiva de «polímatas», esas personas con conocimientos profundos en diversas áreas.
Históricamente, esta capacidad de dominar múltiples disciplinas y realizar contribuciones significativas ha estado reservada a individuos excepcionales como Newton, Galileo o Marie Curie. Sin embargo, la IA nos brinda la oportunidad de democratizar este acceso al conocimiento y a la especialización.
Se ha estimado que para alcanzar un nivel de expertise que permita realizar aportes novedosos en un campo determinado, se requieren alrededor de 10.000 horas de práctica. Esto significa que si dedicamos 3 horas diarias al estudio de un tema, tardaríamos 10 años en convertirnos en expertos. ¡Necesitaríamos varias vidas para dominar múltiples áreas!
La IA puede suplir esta limitación al permitirnos acceder y procesar información de manera mucho más rápida y eficiente. Creo que veremos un desarrollo increíble de conceptos que aún no somos capaces de imaginar, gracias a la capacidad de la IA para conectar conocimientos de diferentes disciplinas y generar nuevas ideas.
En Air Liquide, ya estamos utilizando la IA para simplificar tareas cotidianas, estoy muy orgullosa de que seamos unos “early adopters” manteniendo la estrategia y la ética en sus procesos de implementación. La IA no solo promoverá la eficiencia y la productividad, sino que también abrirá nuevas oportunidades para la innovación y la creación de valor.
C.R.: Con tu experiencia y visión estratégica, ¿cómo crees que evolucionará el entorno laboral en los próximos 5 a 10 años? ¿Qué habilidades consideras imprescindibles para mantenerse relevante en un entorno digital?
M.M.: El avance tecnológico seguirá transformando el entorno laboral en los próximos 5 a 10 años, con un enfoque creciente en el consumo energético. Las consultas en plataformas de IA requieren entre 10 y 100 veces más energía que una búsqueda en Google, y cuando la IA pase de los early adopters a los early majority, la demanda energética será una preocupación global. Es crucial desarrollar alternativas energéticas más eficientes, sostenibles y ágiles.
Para adaptarse a estos cambios, se necesitarán habilidades clave: una mentalidad de crecimiento para aprender continuamente e integrar la tecnología en la vida cotidiana; habilidades digitales, fundamentales en un mundo donde la modernización tecnológica es indispensable (como demuestra el retraso en Alemania con el fax); y pensamiento crítico y resolución de problemas, esenciales para enfrentar la complejidad y detectar errores o “alucinaciones” de la IA.
C.R.: Para aquellos que comienzan su carrera o aspiran a roles de liderazgo, ¿qué consejo les darías para destacar en un mundo laboral tan competitivo y en constante cambio?
M.M.: Que el mundo laboral va más allá de relaciones de trabajo, esto va de las personas, de lo que no se ve de ellas pero que se sientan en la mesa a dialogar y a expresar sus ideas contigo.
Que mientras más rápido se adapten a cambiar constantemente, mayor será su evolución.
Que las personas hacen cosas y tú decides cómo te afectan, ese es tu gran poder.
Y, sobre todo, que han de seguir sus pasiones y trabajar en algo que les guste. La pasión es el motor que nos impulsa a superar los desafíos y alcanzar nuestras metas.

C.R.: A lo largo de tu trayectoria, los valores como la disciplina, el trabajo en equipo y la gratitud han sido pilares fundamentales. ¿Cómo te gustaría que estos valores definieran tu legado, tanto personal como profesional?
M.M.: ¡Qué buena pregunta!… pocas veces te invitan a reflexionar sobre tu legado…
En lo profesional me gustaría que mi legado fuera el de una mujer que inspiró a otros a no tener miedo a cerrar brechas, a alcanzar su máximo potencial y que dejó un impacto positivo en sus compañeros, clientes y en el planeta.
En el ámbito personal, me gustaría ser recordada como una mujer y madre amorosa y dedicada. Una persona que siempre estuvo ahí para su familia y amigos, que les enseñó la importancia de la gratitud, humildad, prudencia y fortaleza. Pero sobre todo, que los hizo muy felices.
Rincón del CISO
28 Julio 2026
Podcast de Cyberlideria MGZN.
Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.
Manténgase informado sobre la ciberseguridad, tecnología, las tendencias y las noticias que afectan a los líderes de TI.
Suscríbete GRATIS y disfruta de contenido ilimitado sobre ciberseguridad y personas