Leandra Silva, IT Security Compliance Manager de Nestlé Europa, entrevista a Nadiya Shaik, Especialista Senior en Ciberseguridad y Seguridad Digital de Nestlé.
Leandra Silva: Tu carrera en ciberseguridad te ha situado en la intersección entre la tecnología, las personas y el cambio constante. ¿Cuál ha sido uno de los mayores retos que ha marcado tu trayectoria?
Nadiya Shaik: Uno de los desafíos más importantes en mi camino en ciberseguridad ha sido aprender a conectar el lado técnico de la seguridad con el lado humano. Al principio, sobre todo cuando trabajaba en consultoría, en entornos muy dinámicos, estaba muy centrada en encontrar las soluciones técnicas adecuadas. Pero pronto comprendí que, por muy buenas que sean las herramientas, no sirven de nada si las personas no están alineadas o no entienden el “por qué” que hay detrás.
En Nestlé, esto se volvió aún más crucial. Es una organización enorme, con equipos distribuidos por todo el mundo, y el cambio no ocurre de la noche a la mañana. Recuerdo especialmente el reto de ayudar a los equipos a adoptar nuevos procesos de seguridad sin que se sintieran desbordados o ralentizados. Aprendí que el éxito en ciberseguridad no consiste solo en resolver problemas técnicos, sino en comunicar con claridad, generar confianza y lograr que las personas se sientan parte de la solución.
Ese cambio de mentalidad —ver a las personas como la clave para que la seguridad funcione— ha definido por completo mi enfoque actual.

L.S.: En ciberseguridad, el factor humano suele considerarse el eslabón más débil, pero también puede ser el mayor activo. ¿Cómo fomentas un sentido de propósito y responsabilidad en tu equipo ante decisiones críticas o amenazas complejas?
N.S.: Es cierto: las personas pueden ser el mayor riesgo o la mejor defensa en ciberseguridad. En Nestlé, he comprobado lo importante que es que los equipos comprendan por qué la seguridad importa. La empresa tiene una cultura muy sólida basada en valores, y yo intento construir sobre esa base, ayudando a que los equipos vean cómo sus acciones cotidianas impactan más allá de los sistemas: afectan a la confianza y seguridad de millones de consumidores.
Cuando alguien entiende que incluso un pequeño error puede tener grandes consecuencias, empieza a asumir la responsabilidad de forma más natural.
También creo que la comunicación es fundamental, especialmente en situaciones de presión. Me aseguro de involucrar a personas de diferentes equipos, explicar los riesgos en términos sencillos y crear un espacio seguro para hacer preguntas o debatir. Ya sea en un simulacro o ante un incidente real, mantener la calma y trabajar en equipo es lo que marca la diferencia. Las personas dan lo mejor de sí cuando se sienten apoyadas, no culpabilizadas.
En mis primeros años, cuando trabajaba en consultoría, noté que si nos enfocábamos demasiado en el cumplimiento técnico, la gente se sentía desconectada o agobiada. Eso me enseñó a liderar con empatía: asegurarme de que las personas estén informadas, incluidas y seguras. Ahora, en Nestlé, me enfoco en construir confianza, reconocer buenas prácticas y mostrar a cada persona que su rol es clave para mantener segura a la empresa. Cuando la gente se siente valorada, se compromete, y es entonces cuando se convierten en tu mayor fortaleza.
L.S.: ¿Cómo afrontas personalmente el liderazgo cuando hay presión por actuar rápido, pero también es necesario mantenerse fiel a los valores y a la visión a largo plazo?
N.S.: Para mí, liderar bajo presión significa mantenerse anclado al propósito. En ciberseguridad siempre hay urgencia —especialmente ante incidentes o nuevas amenazas—, pero he aprendido que la rapidez no debe ir en detrimento de los valores ni del pensamiento a largo plazo.
En Nestlé, trabajamos en un entorno donde la confianza, la calidad y el impacto duradero no son negociables. Así que, incluso cuando tengo que actuar con rapidez, procuro que mis decisiones estén alineadas con esos principios. A menudo, eso significa hacer una pausa —aunque sea breve— para preguntarme: “¿Estamos resolviendo el problema correcto de la manera correcta?”.
En lo personal, me esfuerzo por aportar claridad y comunicación. En momentos de alta presión, la gente busca dirección y estabilidad. Intento ofrecerlas siendo calmada, transparente y decidida, pero también escuchando a mi equipo. Sus aportaciones suelen aportar un equilibrio entre urgencia y perspectiva. Mi etapa en consultoría también me enseñó el valor de la estructura en momentos de presión: establecer prioridades a corto plazo sin perder de vista la visión de largo recorrido. Incluso en situaciones reactivas, animo al equipo a pensar más allá: no solo cómo resolver el problema, sino cómo evitar que se repita y cómo encaja todo dentro de nuestros objetivos de madurez en ciberseguridad.
En resumen: lidero con urgencia cuando es necesario, pero siempre con claridad, colaboración y propósito. Esa es la forma de avanzar rápido, sin perder el rumbo.

L.S.: ¿Cuál ha sido la mayor lección que has aprendido sobre cómo crear un entorno laboral donde las personas se sientan seguras, reconocidas y motivadas, incluso bajo presión?
N.S.: Una de las grandes lecciones que he aprendido es que las personas se sienten seguras y motivadas cuando se sienten verdaderamente escuchadas, sobre todo en situaciones de estrés. Lo viví en un proyecto crítico de seguridad cuando trabajaba en una firma global de consultoría IT. Teníamos que implementar controles de seguridad en varias regiones con plazos muy ajustados, y la presión por entregar rápido era altísima.
Algunos miembros junior del equipo se mostraban reacios a intervenir en las reuniones, sobre todo cuando el ambiente se tensaba. Pero yo notaba que tenían ideas valiosas, así que me propuse crear un espacio donde pudieran expresarse con comodidad. Uno de ellos, que apenas comenzaba su carrera, identificó un fallo de configuración que habría causado grandes retrasos si no lo hubiésemos detectado a tiempo. Esa única aportación nos ahorró mucho tiempo y reforzó la confianza del equipo.
Aprendí que la seguridad no se construye solo con políticas, sino con cultura. Cuando las personas se sienten respetadas, cuando se valora su opinión independientemente del cargo o la experiencia, participan con más compromiso. Desde entonces, llevo esa mentalidad conmigo en todos los roles, incluido el actual. Incluso bajo presión, doy prioridad a la empatía, la transparencia y la comunicación clara. Eso es lo que genera confianza. Y cuando hay confianza, las personas no solo hacen su trabajo: dan lo mejor de sí.
L.S.: La carrera por el talento digital es cada vez más competitiva, especialmente en ciberseguridad. En tu opinión, ¿Qué es lo que realmente hace que alguien quiera quedarse y crecer en una empresa hoy? ¿Qué papel juega la cultura?
N.S.: En el panorama actual de ciberseguridad, donde el talento cualificado tiene muchas opciones, creo que lo que realmente hace que alguien se quede y crezca en una empresa va más allá del salario o el cargo. Se trata de si se sienten valorados, si tienen oportunidades para desarrollarse y si pueden conectar su trabajo diario con un propósito más grande.
En mi experiencia, lo que marca la diferencia es la cultura. La gente permanece en lugares donde se siente escuchada, donde sus ideas cuentan y donde ven un camino de crecimiento, aunque no sea lineal. En Nestlé he visto cuánto se apuesta por el desarrollo interno, el aprendizaje continuo y la alineación entre metas personales e impacto empresarial. Ese tipo de apoyo genera lealtad.
Además, en ciberseguridad, las personas quieren sentir que forman parte de algo con sentido: no solo proteger sistemas, sino salvaguardar la confianza. Y cuando eso se vincula a una empresa como Nestlé, cuya misión impacta directamente en millones de vidas, resulta más fácil conectar el trabajo diario con un propósito mayor. Para mí, la cultura es el pegamento. Es lo que hace que las personas sientan que pertenecen, que no solo ocupan un puesto, sino que están creciendo, aprendiendo y contribuyendo a algo más grande. Eso es lo que les hace quedarse.
L.S.: ¿Podrías compartir un momento que te obligó a replantearte tu enfoque y que, al final, te convirtió en una mejor líder o compañera de equipo?
N.S.: Un momento clave fue durante un proyecto con un cliente en el que descubrimos una vulnerabilidad importante. El cliente era reacio a aceptar nuestros hallazgos porque los detalles técnicos eran muy complejos. Al principio, esperaba que simplemente confiaran en nuestra experiencia, pero cuando mostraron resistencia, me di cuenta de que debía explicar todo de forma más clara y comprensible.
Eso me obligó a repensar mi forma de comunicar. Me tomé el tiempo para desglosar los aspectos técnicos paso a paso: qué era la vulnerabilidad, cómo la habíamos detectado y por qué era crucial abordarla de inmediato. Al hacerlo, no solo generé confianza en nuestro trabajo, sino que aprendí el valor de adaptar el mensaje al público. Esa experiencia me enseñó que liderar también es saber escuchar y adaptarse. No basta con ser técnicamente competente; hay que lograr que tanto el equipo como los clientes se sientan informados e implicados en el proceso. Ese cambio en mi forma de comunicar me ha convertido en una líder más eficaz y empática.

L.S.: ¿Qué haces para recargar energías, mantener la claridad mental y cuidar tu enfoque en un entorno tan exigente?
N.S.: La ciberseguridad puede ser muy intensa: amenazas constantes, toma de decisiones continuas y una gran responsabilidad. Con el tiempo, he aprendido lo importante que es bajar el ritmo y recargar, aunque sea en pequeños momentos. Para mí, no se trata de tener una rutina perfecta, sino de hacer cosas sencillas que me ayuden a resetear y mantener la claridad mental.
En el trabajo, intento marcar ciertos límites siempre que puedo: bloquear espacios para pensar, reflexionar o simplemente respirar. Nestlé apoya mucho esto. Una de las cosas que más me gusta de su cultura es lo mucho que se valora el bienestar de los empleados. El ambiente es cálido, amigable y poco formal. Incluso tenemos una zona de juegos en la oficina, ¡y se permiten mascotas! A menudo ves a compañeros relajándose unos minutos, riendo o jugando con un perro antes de volver al trabajo.
Cuando trabajo en remoto, suelo dar paseos cortos entre reuniones. Me ayuda a desconectar de la pantalla y a reenfocarme. También me gusta escuchar música o pasar tiempo con personas cercanas, eso me hace sentir equilibrada fuera del trabajo. Y, sinceramente, incluso una pausa para el té de 10 minutos marca una gran diferencia.
L.S.: Terminamos con algunas preguntas más personales: ¿Un libro que te haya marcado?
N.S.: La verdad es que no suelo leer libros de principio a fin, pero sí disfruto mucho aprendiendo a través de artículos, blogs o experiencias reales, especialmente sobre liderazgo, mentalidad o tendencias en seguridad. Lo que más me queda son las historias y aprendizajes que obtengo de las personas que me rodean.
L.S.: ¿Una persona que te inspire profundamente?
N.S.: Sin duda, mi madre. Estoy aquí gracias a ella; ha sido mi mayor apoyo en todo momento. Es increíblemente fuerte, bella y segura de sí misma, y la he visto liderar y superar muchos retos por su cuenta. Su fortaleza tranquila y su forma de afrontar las dificultades sin perder la serenidad hacen que sea mi heroína. La admiro todos los días.
L.S.: ¿Tu viaje más memorable? Ese momento que se te quedó grabado.
N.S.: Uno de los momentos más inolvidables para mí fue una noche de viaje, muy tranquila, en la que vi estrellas fugaces por primera vez. Fue una experiencia sencilla, pero mágica. Y nunca olvidaré mi primera nevada: parecía sacada de un sueño. Esos momentos en la naturaleza, tan silenciosos y puros, se quedan contigo para siempre.
Rincón del CISO
28 Julio 2026
Podcast de Cyberlideria MGZN.
Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.
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