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8 Septiembre 2026
¿Son seguros los tutores de IA? El auge de ChatGPT entre adolescentes reabre el debate educativo

La inteligencia artificial empieza a consolidarse como una nueva herramienta de apoyo escolar para niños y adolescentes. Su capacidad para ofrecer ayuda personalizada y disponible a cualquier hora abre importantes oportunidades educativas, pero también plantea interrogantes sobre privacidad, pensamiento crítico, dependencia y seguridad.

Resolver un problema de matemáticas, practicar inglés, preparar un examen o pedir que una explicación se adapte al nivel de un estudiante. La inteligencia artificial está transformando la manera en la que muchos menores estudian y acceden al conocimiento.

Los llamados tutores de IA prometen una especie de profesor particular disponible las 24 horas y capaz de adaptar sus explicaciones a cada alumno. Una posibilidad que despierta interés entre familias, centros educativos y administraciones, pero cuyo crecimiento también obliga a preguntarse hasta qué punto estas herramientas son adecuadas para los menores.

ESET advierte de que no todos los tutores basados en inteligencia artificial ofrecen las mismas garantías. La forma en la que enseñan, los datos que recopilan y las medidas de protección que incorporan pueden variar considerablemente entre unas plataformas y otras.

El debate ha cobrado todavía más relevancia con la llegada de ChatGPT para adolescentes, una experiencia específica para menores de 18 años que incorpora mayores protecciones, controles parentales y herramientas destinadas a fomentar un uso más responsable de la inteligencia artificial.

Entre sus funcionalidades se encuentran mecanismos orientados a evitar que la IA se convierta simplemente en una máquina de proporcionar respuestas, además de herramientas como el Modo de estudio y opciones relacionadas con los horarios y descansos.

Un mercado educativo en plena expansión

El fenómeno está lejos de ser minoritario. Según las estimaciones recogidas por ESET de Grand View Research, el mercado de tutores basados en inteligencia artificial podría pasar de alrededor de 2.000 millones de dólares en 2025 a más de 17.700 millones en 2033.

España también comienza a prepararse para esta nueva realidad. El Consejo Escolar del Estado aprobó en 2026 un marco de referencia dirigido a impulsar una incorporación ética, segura y pedagógicamente fundamentada de la inteligencia artificial en los centros educativos.

La cuestión, por tanto, empieza a desplazarse del “si” se utilizará inteligencia artificial en la educación al “cómo” debe utilizarse.

Y aquí aparece una distinción importante.

“Bajo el concepto de ‘tutor con IA’ se engloban soluciones muy diferentes”, explica Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España.

Mientras algunas herramientas funcionan esencialmente como chatbots generalistas adaptados al ámbito educativo, otras han sido específicamente desarrolladas para acompañar al estudiante durante el aprendizaje, formular preguntas y conseguir que llegue a una respuesta mediante el razonamiento.

Cuando obtener la respuesta es demasiado fácil

Uno de los principales temores es que la comodidad termine jugando en contra del propio aprendizaje.

Si un estudiante puede obtener inmediatamente la solución de un ejercicio, redactar un trabajo o resolver una duda sin recorrer el proceso necesario para encontrar la respuesta, existe el riesgo de que determinadas capacidades terminen debilitándose.

Una encuesta estatal de UGT Servicios Públicos realizada a 1.376 docentes reflejó precisamente esta preocupación: el 83,57% alertaba del riesgo de que la IA reduzca el pensamiento crítico del alumnado, mientras que un 86,70% mostraba preocupación por el plagio o la falta de esfuerzo.

El desafío está en conseguir que la tecnología actúe como acompañante y no como sustituto del razonamiento.

Una IA también puede equivocarse

A ello se suma otro problema especialmente relevante cuando los usuarios son menores: la inteligencia artificial puede proporcionar información incorrecta y hacerlo de manera aparentemente convincente.

Los modelos pueden generar respuestas falsas o imprecisas y presentarlas con una seguridad que dificulta identificar el error.

Un adulto con experiencia en una determinada materia puede detectar más fácilmente que algo no encaja. Para un niño o adolescente que todavía está desarrollando su capacidad crítica y sus criterios para evaluar fuentes, esa distinción puede resultar mucho más complicada.

Por ello, enseñar a utilizar estas herramientas implica también enseñar a cuestionar sus respuestas y contrastar la información.

¿Puede un adolescente desarrollar una relación emocional con una IA?

El debate va más allá del rendimiento académico.

ESET señala también el riesgo de que algunos menores depositen un grado excesivo de confianza en estos sistemas o comiencen a relacionarse con ellos como si fueran figuras humanas de apoyo.

Por sofisticada que sea una herramienta, un tutor artificial no posee la empatía de un profesor ni puede sustituir las relaciones humanas que forman parte del proceso educativo.

Un docente puede percibir frustración, desmotivación o inseguridad y modificar su manera de enseñar en función de esas señales. La IA puede simular determinados comportamientos conversacionales, pero eso no significa que experimente emociones o establezca vínculos reales.

La privacidad, otro de los grandes interrogantes

Las conversaciones mantenidas con estos sistemas pueden contener mucha más información de la que aparentemente parece.

Trabajos escolares, intereses personales, dudas, rendimiento académico, datos sobre dispositivos o incluso grabaciones de voz pueden formar parte de la información gestionada por determinadas plataformas.

Cuando los usuarios son menores, conocer qué información se recopila, durante cuánto tiempo se conserva, para qué se utiliza y si intervienen terceros resulta especialmente importante.

Por ello, ESET recomienda a familias y centros educativos revisar las políticas de privacidad y comprobar el cumplimiento de la normativa de protección de datos antes de incorporar una herramienta al día a día de los estudiantes.

De los contenidos inapropiados al prompt injection

También existen riesgos estrictamente relacionados con la ciberseguridad.

Los menores pueden intentar sortear voluntariamente las restricciones de una plataforma para acceder a determinados contenidos. Pero existen además ataques dirigidos a manipular el comportamiento de los propios sistemas de IA.

Entre ellos se encuentra el denominado prompt injection, mediante el cual instrucciones maliciosas pueden intentar alterar el funcionamiento esperado de una herramienta. En determinados escenarios, este tipo de técnicas podría utilizarse para mostrar contenidos inseguros o tratar de dirigir al usuario hacia páginas fraudulentas.

Es un riesgo que introduce una nueva variable en la elección de herramientas educativas: no basta con analizar qué puede enseñar una plataforma, sino también cómo protege a quienes la utilizan.

Acompañar antes que prohibir

Frente a estos riesgos, la recomendación no pasa necesariamente por excluir la inteligencia artificial de la educación.

ESET apuesta por priorizar herramientas concebidas específicamente para el aprendizaje, especialmente aquellas recomendadas por los propios centros educativos o respaldadas por evidencias sobre su utilidad pedagógica.

Para las familias, el acompañamiento inicial puede ser igualmente importante. Utilizar la herramienta junto al menor permite conocer cómo responde, qué información solicita y cómo se comporta ante determinadas preguntas.

También resulta fundamental enseñar desde edades tempranas que no deben compartirse con una IA contraseñas, direcciones, teléfonos, credenciales u otros datos sensibles, así como explicar que una respuesta convincente no tiene por qué ser correcta.

Los controles adaptados a la edad, los límites razonables de utilización y la supervisión periódica pueden completar esas medidas.

La llegada de la inteligencia artificial a las aulas y a los hogares parece difícil de detener. La cuestión será conseguir que su enorme capacidad para facilitar el acceso al conocimiento no sustituya precisamente aquello que la educación pretende desarrollar: curiosidad, esfuerzo, autonomía y pensamiento crítico.

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Podcast de Cyberlideria MGZN.

Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.

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