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¿Cómo se define el ‘talento’ en la era digital? Claves y métodos con la llegada del nuevo ‘talento generativo’. El talento en la era digital: ¿cuál es su verdadera definición actual? En un año lleno de cambios, dificultades —por qué no decirlo—, retos y novedades, desde CyberLideria MGZN queremos dedicar el último gran reportaje del 2024 al concepto más inspirador: el talento. ¿Se está redefiniendo en nuestra época? ¿Cuáles son las claves para potenciarlo en un ecosistema cambiante? ¿Vamos hacia el TG—‘Talento Generativo’? Hemos analizado todas estas preguntas y más con personas extraordinariamente talentosas, desde tres perspectivas radicalmente diferentes: la medicina, el derecho y la alta gastronomía. Federico Gutiérrez-Larraya Aguado. Jefe de Servicio de Cardiología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz y del Hospital Ruber Internacional. Para Gutiérrez-Larraya, uno de los profesionales más reconocidos del sector médico, “identificar el talento no siempre es un destello de inspiración; suele ser el resultado de un proceso de exploración y experiencia. Es crucial tener curiosidad y exponerse a diferentes campos y desafíos: el talento muchas veces se manifiesta en aquello que hacemos con fluidez y que a la vez nos genera satisfacción, pero también puede surgir en situaciones difíciles donde encontramos soluciones inesperadas”. En su caso, como cardiólogo pediátrico, “yo descubrí personalmente que tenía un talento especial para resolver problemas cardiológicos y también para comunicarme con niños y sus familias en momentos críticos. No fue algo evidente al principio, pero noté que podía mantener la calma y transmitir confianza en situaciones de mucha presión. Esto me ayudó a dirigir mi carrera hacia un área donde este talento marca una gran diferencia. Una idea preconcebida es que el talento es innato y fijo, que naces con una habilidad que te define, pero en realidad el talento es dinámico, lo tienes, pero se desarrolla con esfuerzo, formación y, muchas veces, con errores. Es como el músculo del corazón: tiene un potencial inmenso, pero necesita ejercitarse”. En un momento histórico acusado de dinámicas cada vez más aceleradas y superficiales, su ejemplo contiene lecciones de gran profundidad aplicables a todos los demás. “En el ámbito médico, por ejemplo, muchas personas piensan que solo los grandes genios pueden manejar herramientas complejas con Inteligencia Artificial, sin embargo, me he dado cuenta de que lo que realmente importa es tener la voluntad de aprender y adaptarse. Es el caso de técnicas diagnósticas complejas que requieren de una gran habilidad espacial, particularmente en el mundo de las cardiopatías congénitas o el caso de las técnicas intervencionistas que requieren una especial delicadeza y atención en los niños, son habilidades innatas pero que hay que entrenarlas”. En su entrevista para CyberLideria MGZN él mismo añade que “la clave para identificar el talento en los demás es escuchar activamente y observar manteniendo una actitud generosa. Las personas suelen dar pistas sobre sus habilidades a través de lo que les apasiona o cómo abordan los problemas: ¡presta atención! En un equipo, es importante darles la oportunidad de probar distintas tareas y responsabilidades para ver dónde destacan”. Para potenciar el talento en un grupo de trabajo, el doctor explica cómo “yo personalmente creo en tres pilares: confianza, formación y reconocimiento. Cuando las personas sienten que su trabajo es valorado y tienen espacio para crecer, su talento florece. En mi equipo, por ejemplo, siempre animo a los demás jóvenes a liderar proyectos para que desarrollen habilidades y confianza”. En la Era Digital, el cardiólogo cree que “el talento ya no se mide solo por el conocimiento técnico, sino también por la capacidad de adaptarse a entornos dinámicos y cambiantes y aprender continuamente. En mi campo, la tecnología ha transformado cómo abordamos el diagnóstico y el tratamiento. Por ejemplo, la inteligencia artificial ahora nos ayuda a analizar imágenes cardíacas con una precisión increíble. Sin embargo, el talento humano sigue siendo esencial para interpretar esos datos en el contexto de cada paciente, lo cual es clave”. El riesgo de la tecnología podría estar, en su opinión y más que nada “en que podamos depender demasiado de ella y olvidar habilidades básicas. Pero también se trata de una oportunidad: quien sepa integrar tecnología y conocimiento médico tendrá un impacto aún mayor. La clave está en no ver la tecnología como un reemplazo, sino como una extensión del talento humano”. Diego Guerrero, chef con dos estrellas Michelin. Diego Guerrero revolucionó la capital española con su propuesta en el Club Allard y a partir de esa experiencia creó su propio concepto, el admirado DSTAge madrileño. Para el chef, doble estrella Michelin, de indudable talento, este concepto se define “como la habilidad para realizar alguna acción sin aparente esfuerzo y de manera exitosa, lo cual ocurre más con acciones que nos gustan, que se nos da bien realizar, que con las que no. Sin embargo, yo creo que la práctica habitual generalmente vence al talento natural y es a través del trabajo que se pueden alcanzar cotas de genialidad”. Abundando en ese planteamiento, Guerrero explica que el modo de llegar a nuevas formas y fórmulas sería precisamente probando, practicando, es en esa repetición donde, bajo su mirada, se encuentran la posibilidad. “A partir de esa idea estoy convencido de que podemos descubrir talentos ocultos que emergen a través del esfuerzo y que no sabíamos ni que los teníamos”. “Muchas veces se le da al talento una categoría de deidad inalcanzable”, señala como un error de concepto, “como si estuviera destinada a unos pocos elegidos entre los cuales, si no estás, solo te queda la opción de unirte a la masa de la sociedad homogénea sin posibilidades de hacer nada extraordinario en tu vida más que trabajar. De hecho, así hemos sido educados la gran mayoría de ciertas generaciones, donde el mantra no era buscar tu talento sino buscar seguridad: empleo, casa, pareja, familia… creo que no es así y afortunadamente ese paradigma está cambiando bastante”. Respecto a la colaboración en equipo, lo considera imprescindible, “pienso que el rol del líder es saber encontrar esos talentos en los demás y creo que la manera más efectiva de verlos emerger es dándoles a esas personas libertad, motivación y confianza, pero mezclada con exigencia”. Diego Guerrero señala una de sus metodologías y habla de “cambios dinámicos de los roles dentro de la empresa y de la involucración en las decisiones importantes del proyecto, generando así empatía y compromiso”. “A partir de lo que yo puedo ver cada día en mi área”, concluye el chef, que está considerado uno de los más innovadores de nuestro país, “pienso que en determinados lugares vivimos en una era en la que disponemos prácticamente de todo y a una velocidad que asusta. Al mismo tiempo creo que esto nos convierte en una sociedad altamente competitiva y poco colaborativa, con una presión que hace que no nos demos el tiempo para buscar las preguntas correctas, poder reflexionar, compartir importantes pensamientos con otros y encontrar las respuestas o nuevas preguntas… ahora tenemos una Inteligencia Artificial a la que podemos preguntarle de todo, lo cual en cierta manera nos enajena —¿ya no necesitamos al otro?— y eso implica un nuevo riesgo: que el talento, si existe, se desconecte, parpadee”, concluye. Purificación Pujol. Magistrada y Doctora en Derecho. “Lo primero”, señala Purificación Pujol al tratar el tema del talento en esta entrevista con CyberLideria MGZN, “sería identificar aquello que a una persona le ilusiona y en lo que trabaja con placer, porque talento va a depender en gran medida de la intensidad, dedicación y disfrute de una tarea. Nadie conseguirá logros satisfactorios si dedica su tiempo a una actividad que realiza con desagrado. El talento se define como aquella capacidad para el desempeño de algo: es una aptitud, capacidad, habilidad, destreza, pericia…”. “Alguien dijo que el talento era innato: no es verdad”, añade categóricamente la magistrada. “El talento se consigue con esfuerzo, sacrificio y tiempo. Desde luego, tampoco se le pueden pedir peras al olmo, pero cada persona conseguirá mejores resultados, a poca capacidad que tenga, si dedica ocho horas al día a tocar la guitarra que el súper talentoso que no le dedique ni una”. Para la doctora en Derecho, hay que evitar la tendencia a hacer definiciones excesivamente elitistas del talento. “Cuando se menciona el talento parece que todos los dirigen hacia consecuciones de alto nivel. Es necesario que el talento exista en todos los órdenes, desde un buen cardiólogo a un buen reponedor de producto. Nadie sobra en la ardua tarea de que nuestra sociedad funcione cada día, que la calle esté limpia, de que la policía nos proteja, que podamos comprar el pan cada mañana… Una idea preconcebida a mi criterio equivocada es identificar el talento, como decía, sólo con aquellas tareas que son más exclusivas o singulares necesarias para la sociedad”. ¿Cuál podría ser realmente la clave para identificar el talento en los demás? ¿Cuál sería la clave para potenciarlo en grupos de trabajo? Pujol nos da una respuesta directa que puede resultar sorprendente. “La bondad. La generosidad. La ausencia de egoísmo. La posibilidad permanente de ponerse en el lugar de los demás. Muchas veces el talento de otra persona depende de nuestra actitud hacia ella”. Entonces, ella nos relata una historia que le gusta recordar y que ejemplifica esta importancia. “Aquí si tengo una anécdota, desconozco si será verdad. Dicen que Einstein de niño llegó un día con una carta para su madre de su colegio. Ella, su madre, la leyó y se puso a llorar. Cuando el niño le preguntó qué le pasaba, la madre contestó ‘el director del colegio me dice que tienes tanto talento que los profesores no son capaces de enseñarte más cosas. Debo cambiarte de colegio y enviarte a uno mejor’. Al cabo de muchos años, cuando Einstein ya había alcanzado fama mundial, entre unos papeles de su madre encontró aquella carta. La leyó. Decía: ‘su hijo sufre una deficiencia intelectual severa, nos vemos obligados a expulsarle del colegio porque no podemos dedicarnos a él sin menoscabar la atención del resto de los alumnos. Queda expulsado del colegio’. Y así se escribe la historia”. En la era del cada vez mayor talento generativo, ella considera que “el talento de los hombres siempre irá por delante del de las máquinas. La Inteligencia Artificial no supone ninguna amenaza, sino todo lo contrario, porque ayudará a la gente talentosa a sacar mayor provecho en menos tiempo y a averiguar en qué lugares, modelos o cuestiones puede el hombre avanzar ayudado por la tecnología. En Derecho la IA es ahora una herramienta imprescindible. Por cierto, Lefebvre tiene la mejor que yo conozco en el área jurídica. La uso cada día”. Rubén Fernández-Costa O’Dogherty Periodista, Asesor y Miembro del Comité Editorial de CyberLideria MGZN
2 Diciembre 2024
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En este reportaje exclusivo para CyberLideria MGZN, contrastamos opiniones radicalmente opuestas: ¿puede la conversación sobre el humanismo digital convertirse en motor de cambio? ¿Existe realmente una combinación de ambos términos o se han convertido en opuestos y deben imponerse límites de forma recíproca? ¿Qué ejemplos históricos son clave para inspirarnos en la época que viene? Julia Sizova Granero | Country Manager South EMEA | Comscore En palabras de Julia Sizova, “el humanismo digital no es un concepto nuevo, pero ha cogido más fuerza con la democratización de la Inteligencia Artificial. Uno de los principios del humanismo digital es que la tecnología debe servir para ayudar a las personas. No debería tener sentido que el ser humano desarrolle una nueva tecnología que pueda acabar con él. Hoy, la IA puede ser muy beneficiosa para una serie de trabajos que necesitan analizar muchos datos para tomar una decisión o para ofrecer un resultado. Sin embargo, la IA toma esas decisiones/resultados en base a soluciones estadísticas (si antes, de cada 100.000 análisis con datos parecidos se ha tomado este resultado, ahora, la solución será la misma). Eso puede ser cierto en el 99% de los casos, pero necesita una supervisión humana para cerciorarse de que la solución propuesta sigue siendo correcta”. Para la directiva de Comscore, “el beneficio de que la máquina vaya a realizar una gran cantidad de trabajos mecánicos puede acabar con muchos puestos de trabajo y eso crear nerviosismo en el ser humano porque ve peligrar su Statu Quo, la situación social a la que está acostumbrado, y ver peligrar el desarrollo de su vida y de los suyos. La historia nos dice que cuando ha habido una revolución tecnológica (pensemos en la revolución industrial o en Internet, se han perdido muchos puestos de trabajo, pero se han creado muchísimos más que antes no existían). La sociedad debe preparar por lo tanto al ser humano para el cambio. La IA no puede ser una tecnología que acabe creando pobreza para la mayoría del ser humano porque iría en contra de él mismo. La sociedad debe dar salida a esa parte del ser humano que se queda sin trabajo por culpa de la IA porque si no, eso puede desembocar en una revolución social en contra de la IA (no olvidemos que no solo estamos hablando de la IA sino de las empresas/grandes empresarios/países/corporaciones que financian la IA con el objetivo de ganar más dinero)”. “Nuestro papel”, continúa, “está en dirigir la tecnología hacia fines buenos y corregir a tiempo los posibles errores. Es importante visibilizar los riesgos y los sesgos de la Inteligencia Artificial para poder corregirlos. La IA es una tecnología basada en ceros y unos, y, por lo tanto, tonta. Es un loro. Da respuestas en base a datos previos, buscando la mayor probabilidad de contexto. El ser humano debe dar a esa tecnología los datos de la mejor manera posible, es decir sin sesgos y con la información de aquello que es correcto/está bien y lo que no es correcto/ está mal. Respecto a la regulación, añade que “hoy Europa defiende que la IA debe estar regulada en todo momento para poder avanzar en este campo de manera segura para el ser humano. USA quiere avanzar con menos legislación y deja al ser humano más desprotegido (igual que ocurre con la Seguridad Social). China está avanzando en la IA con normativas inexistentes con lo que se están desarrollando tecnologías que nadie sabe si cumplen el primer mandato de que la IA debe ser algo que sea beneficioso para el ser humano y se acaba uniendo a otro elemento tratado anteriormente referente a la introducción de información en las BBDD de la IA sin importar que sea información beneficiosa o maliciosa. Es necesario regular para que el uso de la tecnología sea ético y sostenible”. “Hace poco leí el libro de Jeremy Bailenson sobre realidad virtual”, relata, “y me sorprendió y conmovió precisamente la visión humanista que da de la realidad virtual, porque no habla de videojuegos ni de entretenimiento sino de cómo aplicar esta tecnología a la educación, a la medicina, a los fines sociales y la concienciación sobre los problemas medioambientales, los grandes dramas humanos, o los sesgos de edadismo, racismo, discapacidad. Jeremy Bailenson centró toda la investigación, experimentos y mejora de la Realidad Virtual en estos principios, entre sus experimentos destacaría los tratamientos de rehabilitación física y cerebral. Con la ayuda de la RV enseñaba a utilizar las prótesis, curaba el trastorno postraumático en las víctimas del 11S, buscaba democratizar la enseñanza, despertar actitudes empáticas con otros colectivos como por ejemplo refugiados, personas mayores, personas con algún tipo de discapacidad: RV, según él, ayudaba a entender cómo es la vida de estas personas de forma inmersiva. Llegó a crear tratamientos para las fobias, tratamientos paliativos de dolor postoperatorio, trabajó con la unidad de quemados. Para mí es un gran ejemplo de humanismo en la tecnología”. Sizova señala que, “si uno de los grandes problemas actuales del ser humano hoy es el cambio climático, avanzamos hacia un mundo con energías renovables para no poner aún más en riesgo el planeta. Grandes corporaciones como MSN, Google, Amazon, etc. están invirtiendo para relanzar la energía nuclear con el objetivo de dar respuesta a las necesidades energéticas del mundo con la puesta en marcha de la IA a escala planetaria. Este fin de semana Cuba, el país entero, se ha quedado literalmente sin luz”. Desde el punto de vista del liderazgo femenino, señala que “deberíamos luchar contra los sesgos de género, que desgraciadamente se encuentran en la mayoría de los contextos que utiliza IA a día de hoy. Crear nuevos contextos, nuevas probabilidades positivas es nuestra responsabilidad. Por eso el papel de la comunicación es tan importante”. La historia nos dice, en sus palabras, “que la revolución industrial trajo grandes desajustes a nivel mundial (en los años 70 se hablaba de países industrializados, países en vías de desarrollo y tercer mundo). Internet trajo lo que se denominó la brecha digital, tanto a nivel social como a nivel geopolítico. La IA puede incrementarla aún más. En los denominados países en vías de desarrollo, actualmente se están incrementando los gobiernos populistas y autoritarios, lo que hace también que se rompa el equilibrio a nivel global. Hay que tenerlo en cuenta”. Finalmente, señala que “el gran quid de la IA son los sentimientos. La IA es estadística, pero no los sentimientos: mientras la IA no tenga sentimientos, el ser humano seguirá siendo necesario porque aporta a la tecnología, aquello de lo que carece. En el momento en el que la IA tenga sentimientos, el peligro va a ser real”. Silvia Leal, Asesora de la OCDE y UE Para Silvia Leal, asesora de grandes instituciones, “creo que lo más importante es despojarse de todos los prejuicios que nos llegan de la ciencia ficción y aterrizar en la realidad de la tierra”. En su opinión, “con menos prejuicios podremos llegar mucho más lejos a todos los niveles y, por supuesto, aquí”. Sin embargo, no es ajena a los riesgos de la IA. ¿Cuál puede llegar a ser el impacto, en su opinión, de estas nuevas tecnologías? Para ella, el objetivo de estas herramientas es, sin duda, que deben ayudar a humanizarnos, si no, estaremos en el camino equivocado. “Siempre digo que, si lo hacemos bien, nos espera un futuro más humano gracias a la tecnología. ¿Y qué puede querer decir eso? Pues es una reflexión totalmente alineada con el pensamiento de que en el desarrollo tecnológico los seres humanos debemos estar siempre en el centro y para conseguirlo lo que debemos hacer es tenerlo muy presente y poner conciencia a este objetivo a todos los niveles, como sociedad y, por supuesto, a nivel individual”. En palabras de Silvia Leal, respecto a ese potencial impacto, y a sus múltiples posibles implicaciones, “sin duda, son muchos los dilemas y las cuestiones éticas que rodean a la tecnología y su impacto sobre la humanidad. Por ello, personalmente me quedaría con el hecho de que la tecnología está hecha a nuestra imagen y semejanza y si no somos perfectos, la tecnología tampoco: en su desarrollo nos podemos encontrar los problemas que tenemos en el mundo real pero multiplicados, por ejemplo, la ética, la transparencia o el riesgo de que nos manipule como sociedad”. Al preguntarle por ejemplos concretos de lo que se podría denominar como Humanismo Digital, la asesora de organizaciones tan influyentes como OCDE explica cómo “al ser Consejera de Por Talento Digital de Fundación Once tengo que decir que todo lo relacionado con la discapacidad es increíble. Aquí herramientas que provee la Inteligencia Artificial son capaces de mejorar muchísimo la calidad de vida de millones de personas y de dotarlas además de recursos para multiplicar su empleabilidad. Un soplo de esperanza”. Isaac Marcet, autor de “La historia del futuro” (Plaza&Janés, 2023) Para Isaac Marcet, autor de uno de los libros más impactantes de los últimos años, “La Historia del Futuro” (editado por Plaza&Janés, 2023), la idea de que “‘la tecnología es neutra’ es una falacia a estudiar. No es neutra ni tampoco inocente: la tecnología siempre tiene un porqué. De hecho, la palabra viene del griego tekhné, que significa: «conjunto de leyes que persigue un objetivo concreto», ¿cómo puede ser que sigamos creyendo en su neutralidad?”, pregunta retóricamente el autor, categórico, a este medio. “Si bien los ingenieros pueden ser ignorantes con respecto a los efectos de sus creaciones, éstas tienen un diseño concreto y eficaz. Los objetivos de la IA, por ejemplo, son manifiestos: suplantar el mundo por un simulacro, es decir, llevar la digitalización a su máxima expresión”. Por eso, para Isaac Marcet, hay que comenzar por la advertencia, “porque hablar de ‘humanismo digital’ es en realidad un oxímoron. Con tecnologías de suplantación como la IA, la digitalización no es nuestro amigo, sino nuestro enemigo, no es humanista, sino antihumanista”. ¿Y no sería posible su control? ¿No existen ejemplos que podamos admirar históricamente? “Sí y no. Yo pienso que en un contexto capitalista no es posible. En la era de la innovación por la innovación, toda consideración ética ocupa un lugar residual. Tanto así que nos hacen creer en inventos como el “humanismo digital”, realmente un fin de la humanidad ‘humanista’”. Para él, el humanismo es precisamente lo que controla lo tecnológico, y cada descubrimiento debería, desde la autoría, llevar incorporada una responsabilidad, y cita un caso concreto de la historia, relatado a El Español, que pide ahora reproducir. “Tras descubrir una de las tecnologías más disruptivas para el humano, la premio Nobel Jennifer Doudna hizo algo insólito: se aseguró la implementación de una serie de normas éticas sobre su propia creación. De manera opuesta a Prometeo, al dar el fuego prohibido a los humanos, Doudna se aseguró de que su tecnología para editar el genoma humano quedase en cuarentena. La humanidad debía debatir todas las implicaciones sociales de ese invento antes de que se desarrollase ninguna aplicación comercial. De lo contrario, podía ocurrir lo mismo que con la bomba atómica: la destrucción de cientos de miles de vidas. Pese a que Oppenheimer, el padre de la bomba atómica, luchase hasta el final de sus días por regular su descubrimiento, el daño ya estaba hecho cuando el gobierno de EEUU decidió lanzar la bomba sobre Hiroshima y Nagasaki. De ahí que el científico más tarde dijera: «Los físicos hemos conocido el pecado, y este conocimiento vivirá con nosotros para el resto de la vida». Por este motivo, Jennifer Doudna debería considerarse una de las personas clave de nuestro tiempo. Descubrió el futuro, pero supo mantenerlo a raya”. Rubén Fernández-Costa O’Dogherty Periodista, Asesor y Miembro del Comité Editorial de CyberLideria MGZN
4 Noviembre 2024
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