Australia ha dado un giro histórico en su estrategia climática al comprometerse a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 62% y un 70% para 2035, tomando como referencia los niveles de 2005. La nueva meta supera ampliamente el objetivo anterior del 43% fijado para 2030 y se enmarca dentro de los compromisos del Acuerdo de París.
El anuncio, realizado por el primer ministro Anthony Albanese junto a su equipo de gobierno y la Autoridad de Cambio Climático, será presentado formalmente en la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Albanese subrayó que se trata de un objetivo “responsable, basado en la ciencia y con un plan viable para alcanzarlo”.
El compromiso no llega solo: el gobierno ha anunciado 7.000 millones de dólares en nueva financiación climática. Entre las medidas destacan un Fondo Net Zero de 5.000 millones destinado a apoyar la descarbonización industrial, y 2.000 millones adicionales para la Corporación Financiera de Energía Limpia (CEFC) con el fin de impulsar proyectos de energías renovables y reducir los costes energéticos.
El ministro de Cambio Climático, Chris Bowen, defendió la decisión como una oportunidad histórica: “La transición hacia la energía limpia será la mayor transformación económica desde la Revolución Industrial. Si invertimos ahora, crearemos empleo y fortaleceremos nuestra economía”.
El nuevo objetivo llega tras la primera evaluación nacional de riesgos climáticos, que advierte de graves impactos si no se toman medidas: más muertes por olas de calor, subida del nivel del mar que afectaría a 1,5 millones de personas y posibles pérdidas materiales de más de 400.000 millones de dólares.
Sin embargo, las contradicciones del plan también son evidentes. Aunque el gobierno refuerza sus compromisos climáticos, sigue aprobando proyectos de combustibles fósiles, como el reciente permiso al proyecto de gas de Woodside hasta 2070. Esto ha provocado críticas de los Verdes y de activistas que lo consideran incompatible con la meta de cero emisiones netas.
La medida sitúa a Australia como un actor clave en la carrera global hacia la descarbonización. Para los mercados y líderes ESG, el mensaje es claro: la transición energética ya no es solo una obligación ambiental, sino una estrategia económica.
La credibilidad, sin embargo, dependerá de la coherencia del gobierno a la hora de combinar la ambición climática con sus políticas energéticas. Como advirtió Bowen: “Esta es la mayor oportunidad económica de nuestra historia, si sabemos aprovecharla”.
Rincón del CISO
28 Julio 2026
Podcast de Cyberlideria MGZN.
Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.
Manténgase informado sobre la ciberseguridad, tecnología, las tendencias y las noticias que afectan a los líderes de TI.
Suscríbete GRATIS y disfruta de contenido ilimitado sobre ciberseguridad y personas