El Día Mundial del Videojuego, celebrado el pasado 29 de agosto, ha vuelto a poner el foco sobre una industria que reúne a millones de jugadores y que, al mismo tiempo, se ha convertido en un entorno cada vez más atractivo para los ciberdelincuentes.
El crecimiento del ecosistema gamer ha hecho que una cuenta de videojuegos pueda ser mucho más valiosa de lo que aparenta. Credenciales, información personal, métodos de pago, compras, contactos, objetos virtuales y años de progreso pueden quedar asociados a un mismo perfil. Su robo, por tanto, puede tener consecuencias que van mucho más allá de perder el acceso a una partida.
ESET España advierte de que los jugadores se enfrentan además a páginas fraudulentas, promociones falsas, campañas de phishing o archivos maliciosos que se presentan como videojuegos, mods o complementos. Los atacantes también pueden aprovechar la expectación generada por grandes lanzamientos y contenidos exclusivos para provocar decisiones impulsivas.
«Jugar debe ser una experiencia para disfrutar, no una fuente de problemas», señala Josep Albors, director de Investigación y Concienciación de ESET España, quien recuerda que acciones tan sencillas como revisar la seguridad de una cuenta, mantener los equipos actualizados o comprobar de dónde procede una descarga pueden evitar incidentes.
El primer riesgo está relacionado con la propia protección de las cuentas. Su valor aumenta a medida que acumulan compras, contenido digital y datos asociados al usuario, convirtiéndolas en un objetivo interesante para los atacantes.
La recomendación pasa por utilizar contraseñas diferentes y robustas en cada plataforma y activar la autenticación multifactor siempre que sea posible. Revisar los accesos recientes también permite detectar dispositivos o ubicaciones desconocidas antes de que el problema vaya a más.
La procedencia de las descargas constituye otro de los principales puntos de atención. Utilizar plataformas conocidas disminuye la exposición, pero no elimina por completo el riesgo.
ESET recuerda un caso investigado por el FBI y divulgado a principios de agosto en el que un ciberdelincuente habría utilizado videojuegos publicados en Steam para distribuir malware, llegando a comprometer más de 8.000 dispositivos.
La precaución debe extenderse especialmente a mods, complementos y aplicaciones desarrolladas por terceros. Antes de instalarlos resulta conveniente comprobar quién está detrás del archivo, su reputación y qué permisos solicita en el dispositivo.
El lanzamiento de un videojuego esperado genera un contexto especialmente favorable para las estafas. Supuestas claves gratuitas, descuentos extraordinarios, acceso anticipado o contenido exclusivo pueden emplearse como señuelo para dirigir a las víctimas hacia páginas falsas.
La urgencia juega aquí un papel fundamental. Ante una promoción limitada, algunos usuarios pueden introducir sus credenciales o información bancaria sin detenerse a verificar quién está realmente detrás de la página.
Para reducir este riesgo, es preferible entrar directamente en la tienda o servicio oficial en lugar de hacerlo desde enlaces recibidos y comprobar cuidadosamente la legitimidad de cualquier plataforma que venda claves o contenidos.
Los mensajes fraudulentos son otra vía utilizada para hacerse con cuentas de jugadores. Un supuesto aviso de seguridad, la necesidad de iniciar sesión de nuevo o la posibilidad de conseguir un premio pueden utilizarse para llevar al usuario hasta una web diseñada para robar sus credenciales.
Ante una comunicación inesperada que incluya un enlace o solicite información sensible, la opción más segura es abrir directamente la aplicación o la página oficial de la plataforma y comprobar desde allí si existe realmente algún problema.
Posponer indefinidamente las actualizaciones puede dejar abiertos fallos de seguridad que ya disponen de una solución. Además de incorporar funciones o corregir errores, muchas actualizaciones incluyen parches destinados a cerrar vulnerabilidades.
ESET aconseja mantener también activadas las soluciones de protección del dispositivo y considerar una señal de alarma cualquier juego, mod o aplicación que exija deshabilitar el antivirus u otros mecanismos de seguridad para completar su instalación.
El componente social se ha convertido en una pieza esencial del videojuego. Chats, partidas cooperativas y comunidades permiten relacionarse con personas de cualquier lugar, pero esa interacción también exige ciertas precauciones.
Un avatar o un nombre de usuario no permiten saber con certeza quién está al otro lado. Compartir contraseñas, códigos de acceso, datos bancarios o información que permita identificar o localizar al jugador fuera de la plataforma puede facilitar diferentes formas de fraude o abuso.
El objetivo no pasa por renunciar al componente social del gaming, sino por trasladar al videojuego los mismos hábitos de seguridad que deberían aplicarse al resto de la vida digital.
Como resume Albors, proteger las cuentas, recurrir a fuentes fiables para las descargas y cuestionar ofertas o solicitudes inesperadas son medidas sencillas que permiten disfrutar de los videojuegos reduciendo considerablemente los riesgos.
Porque, a medida que el videojuego gana peso económico y social, también lo hacen los activos digitales que los jugadores acumulan a su alrededor. Y allí donde existe valor, los ciberdelincuentes también buscan nuevas oportunidades.
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