Compartir

6 Mayo 2025
Esther Mateo: «Resiliencia colectiva»

En los últimos años, la resiliencia se ha convertido en un concepto clave en diversos ámbitos, desde la gestión de desastres hasta la planificación estratégica de organizaciones públicas y privadas. Esta capacidad de adaptarse y recuperarse ante cambios o adversidades es fundamental en un mundo donde la incertidumbre y los retos globales son cada vez más frecuentes. Sin embargo, la resiliencia no solo debe pensarse desde una perspectiva individual o limitada a una organización, sino como una práctica colectiva que abarca la interacción y la interdependencia de diferentes sectores y actores.

En casi todos los sectores hay un grupo numeroso de recursos trabajando afanosamente para cumplir la exigente regulación europea sobre resiliencia y no sufrir las consecuencias de un incumplimiento. Esto ha llevado a desarrollar culturas organizativas que han normalizado la idea de que insistir en el cumplimiento de las Directivas es suficiente para favorecer el bien que promueven. La normativa debería ser un punto de partida y no un punto final, sin embargo, el carácter punitivo no ayuda a que se perciba así.

El escenario que se conjugó el pasado 28 de abril con un apagón en toda la península y sin comunicaciones podría haber sido el enunciado de un buen ejercicio de resiliencia para probar nuestra capacidad de reacción y respuesta, pero fue real y súbito y puso de manifiesto que tenemos planes de contingencia para cada organización, pero no tenemos un plan de contingencia como país y como sociedad. Comprobamos además algo evidente que habíamos olvidado: que sin comunicaciones se complica enormemente la coordinación de gestión de la incidencia.

Pasados los días, han surgido dudas sobre si los planes de contingencia de cada organización y cada sector eran compatibles entre sí. Si alguien tenía claro qué servicios esenciales eran más críticos que otros o cada uno debía defender su organización a toda costa. No sabemos qué habría pasado si hubiésemos tenido que compartir recursos escasos.  

Sin embargo, como parte de la información meliflua que ha surgido posteriormente, he oído y leído que el comportamiento de los ciudadanos durante las horas del apagón fue ejemplar en términos generales y debo decir que coincido con esa opinión. Lo que discrepo es en la importancia que se le da a ese comportamiento.

Aunque nos parezca que ser ciudadanos capaces de valorar la situación y analizar qué medidas pueden ayudar a prevenir, proteger, responder, mitigar el impacto inicial y adaptarnos lo mejor posible a lo que esté sucediendo o simplemente seguir las indicaciones de los que están al mando de la incidencia es digno de admiración, realmente esto forma parte de las capacidades que una sociedad madura como la nuestra debe tener. Y no debemos esperar reconocimiento sino satisfacción interna de actuar como debemos hacerlo.

Es más, a lo que debemos aspirar es a que junto con las capacidades anteriores practiquemos otras igualmente importantes y más complejas como identificar las necesidades de los demás y cómo anteponer dichas necesidades a las nuestras en caso de que las circunstancias lo requieran, es decir: entrenar y promover la resiliencia colectiva.

Y esto no se improvisa, es necesario definir adecuadamente el bien común y los valores que proteger, entender que todo ello implica sacrificios y estar dispuestos a hacerlos. Nunca sabremos cómo nos habríamos comportado si la incidencia hubiese durado 24 o 48h, pero es probable que el civismo se hubiese desbordado, como pasa con la paciencia cuando falta información y nos invade la angustia.

Creo firmemente, que un incidente similar al que vivimos el pasado 28 de abril, no habría sido resuelto en ningún país europeo en el tiempo que se hizo en España y eso ocurre porque hay excelentes técnicos y porque tenemos una capacidad extraordinaria para adaptarnos a entornos de alta exigencia. Ambas virtudes son esenciales si hablamos de resiliencia individual y organizativa, pero como país, debemos profundizar en los matices de la resiliencia colectiva. Esto es particularmente necesario entrenarlo ante un escenario de crisis que involucre a todos los sectores a distintos niveles en los que la capacidad de actuar de manera conjunta y coordinada puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y eficiente o el colapso prolongado de la sociedad. La resiliencia colectiva requiere no solo de planes y estrategias bien definidos, sino de una cultura que valore la cooperación transversal entre sectores y fomente la confianza mutua. Solo así es posible construir un tejido social capaz de absorber impactos y adaptarse a nuevas condiciones sin perder de vista el bienestar común.

Esther Mateo – Directora de Ciberseguridad y Transformación Digital de Adif, Vocal del Consejo Asesor de CyberLideria y miembro del Comité Editorial de CyberLideria MGZN

Podcast

Podcast de Cyberlideria MGZN.

Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.

Podcast

Newsletter

Manténgase informado sobre la ciberseguridad, tecnología, las tendencias y las noticias que afectan a los líderes de TI.

Suscribirme

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Suscríbete GRATIS y disfruta de contenido ilimitado sobre ciberseguridad y personas

Suscribirme Ya soy suscriptor
CyberLideria MGZN
Política de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Mas informacion sobre la política de privacidad