La inteligencia artificial ha dado un paso más allá. Ya no se trata solo de generar contenido o automatizar tareas simples: la irrupción de la llamada IA agéntica —sistemas capaces de planificar, decidir y ejecutar acciones de forma autónoma— está transformando profundamente la arquitectura digital de las organizaciones. Pero este salto tecnológico viene acompañado de un aumento significativo de riesgos.
Así lo advierte un reciente análisis de KPMG Tendencias, elaborado por Noemí Brito Izquierdo, socia experta en propiedad intelectual y nuevas tecnologías, que pone el foco en las vulnerabilidades emergentes de estos sistemas.
A diferencia de los modelos tradicionales, los agentes de IA no solo procesan información: interactúan con múltiples fuentes, toman decisiones y actúan en nombre de las organizaciones. Este cambio altera por completo el flujo de datos dentro de las empresas.
El principal problema es que esta autonomía puede derivar en tratamientos de datos fuera de control. Un agente con acceso amplio podría procesar información sensible sin que sea estrictamente necesaria, poniendo en riesgo principios clave como la minimización de datos o la limitación de finalidad.
Además, la integración de herramientas externas —muchas de ellas en la nube— genera una red de conexiones difícil de auditar, lo que incrementa tanto el riesgo de brechas de seguridad como la posibilidad de trabajar con información errónea o desactualizada.
Uno de los elementos más delicados es la llamada memoria agéntica. Para mejorar su rendimiento, estos sistemas almacenan contexto e ისტორiales de interacción. Sin embargo, esta acumulación puede convertirse en un problema si no se gestiona correctamente.
Sin mecanismos claros de control o “purga” de datos, los agentes podrían vulnerar derechos fundamentales como el derecho al olvido, además de convertirse en objetivos especialmente atractivos para ciberataques.
Otro de los puntos críticos es el acceso a credenciales. Los agentes pueden operar utilizando permisos humanos —correo electrónico, bases de datos, sistemas internos—, lo que difumina la línea entre acción humana y automatizada.
Esto complica enormemente la trazabilidad y exige un nuevo nivel de gobernanza, con sistemas capaces de monitorizar, limitar y auditar cada acción ejecutada por la IA.
El informe identifica nuevas formas de ciberataque específicamente diseñadas para este tipo de sistemas:
Estas amenazas no solo comprometen la seguridad, sino también la integridad de los procesos de negocio.
El análisis subraya que cumplir con el Reglamento General de Protección de Datos ya no es suficiente. La llegada de nuevas normativas, como la futura Ley de IA europea, obliga a las organizaciones a adoptar un enfoque más amplio.
La clave estará en integrar la protección de datos y los derechos de los usuarios desde el diseño de los propios sistemas, garantizando transparencia, supervisión humana y control efectivo sobre las decisiones automatizadas.
La IA agéntica no es una evolución incremental: es un cambio estructural en cómo operan las empresas. Su potencial es enorme, pero también lo es su capacidad de amplificar riesgos si no se gestiona adecuadamente.
En este nuevo escenario, la ciberseguridad, la gobernanza del dato y la ética tecnológica dejan de ser elementos secundarios para convertirse en pilares estratégicos del negocio.
Rincón del CISO
28 Julio 2026
Podcast de Cyberlideria MGZN.
Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.
Manténgase informado sobre la ciberseguridad, tecnología, las tendencias y las noticias que afectan a los líderes de TI.
Suscríbete GRATIS y disfruta de contenido ilimitado sobre ciberseguridad y personas