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Hace un año entró en vigor el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial. Europa fue la primera en dar un paso decisivo para regular una tecnología que, si se usa bien, puede cambiar radicalmente la forma en que vivimos, trabajamos… y nos cuidamos. Este aniversario no solo invita a reflexionar sobre el equilibrio entre innovación y ética, también nos obliga a preguntarnos: ¿estamos aprovechando todo el potencial de la IA en los ámbitos que más lo necesitan? Uno de esos ámbitos es, sin duda, la salud. En Sanofi, como biofarmacéutica impulsada por la I+D y potenciada por la IA, estamos convencidos de que esta tecnología ya está cambiando la forma en que descubrimos, desarrollamos y entregamos tratamientos. Y no lo decimos como un claim aspiracional, sino desde la experiencia diaria: hoy usamos la IA para diseñar nuevas moléculas, acelerar el desarrollo de vacunas mRNA, predecir riesgos en ensayos clínicos, o anticipar fallos en la cadena de suministro para garantizar que los medicamentos lleguen a quien los necesita sin retrasos. La inteligencia artificial también ayuda en el diseño de terapias más personalizadas: mediante el análisis conjunto de datos clínicos, genéticos y moleculares, nuestros equipos están identificando patrones que nos ayudan a entender por qué ciertas personas responden mejor a determinados tratamientos, y cómo intervenir antes en enfermedades complejas como la esclerosis múltiple, diabetes tipo 1, EPOC y otras patologías. Nuestra ambición es clara: reducir a la mitad el tiempo entre el descubrimiento de un nuevo fármaco y su llegada al paciente. Y la IA está siendo clave para lograrlo. Pero esta transformación no ocurre sola. Requiere inversión, talento y un entorno regulador que no solo supervise, sino que impulse. Por eso celebramos la entrada en vigor del Reglamento de IA, porque aporta seguridad jurídica y refuerza la confianza de pacientes, profesionales y empresas. También somos conscientes de que aún queda camino por recorrer: el despliegue efectivo de la IA en salud dependerá en gran medida del acceso a datos de calidad, de una infraestructura digital sólida y de una inversión decidida en competencias tecnológicas para los profesionales sanitarios. Desde hace unos meses, Barcelona acoge un hub global de inteligencia artificial, un espacio donde se conectan expertos en datos, tecnología y ciencia para acelerar soluciones que puedan escalarse a nivel mundial. Apostar por Europa no es casualidad: creemos que aquí existe el talento, la capacidad científica y el marco ético necesarios para liderar la revolución de la IA en salud. Sin embargo, para que Europa no se quede atrás frente a otros polos como EE. UU. o China, hace falta una apuesta coordinada y sostenida, que combine regulación inteligente, incentivos a la innovación y colaboración entre empresas, instituciones públicas, universidades y startups. Como parte de esta industria, tenemos claro que el verdadero valor de la inteligencia artificial no está solo en la tecnología en sí, sino en lo que nos permite hacer: anticiparnos mejor, tratar antes, personalizar más, y, sobre todo, mejorar la vida de las personas. Ese es, al final, el propósito que guía nuestro trabajo cada día. La inteligencia artificial es una herramienta, no un fin. Usada con propósito, puede ser una de las mayores aliadas que tenemos para construir una salud más ágil, más equitativa y más humana. Porque en Sanofi, cada avance tecnológico tiene un único destino: mejorar la vida de las personas. Elena Medina, Digital Lead Iberia de Sanofi
1 Noviembre 2025
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En una de las películas de ciencia ficción más icónicas de nuestro tiempo, Avatar, el protagonista aterriza en un mundo donde todo está conectado: los árboles, los animales, el aire que se respira. Allí, cada paso deja huella. Cada gesto tiene sentido. Un planeta vivo que exige respeto. ¿Y si el turismo de hoy empezara a mirar así? ¿Y si viajar dejara de ser solo desplazarse y empezara a significar cuidar, reparar, regenerar? Durante años el turismo sostenible ha sido clave y necesario para el sector. Reducir impactos, compensar emisiones, consumir con conciencia. Pero la sostenibilidad ya forma parte del paisaje de los propios destinos turísticos. Ahora, estamos entrando en otro escenario, en el del turismo regenerativo. No basta con minimizar el impacto que dejan en nuestros territorios los turistas. Existe una nueva forma de viajar que consiste en restaurar ecosistemas, participar en proyectos locales, aprender del entorno, contribuir a su mejora. El viajero deja de ser espectador para convertirse en parte activa del lugar que visita. Cada vez, más viajeros buscan propósito y no solo descanso, desconexión o la mera diversión. Quieren experiencias que sumen, que transformen, que dejen algo bueno detrás. Ese nuevo perfil, más consciente, más curioso, más implicado, está cambiando la forma de viajar. El turismo regenerativo está empezando a ser una opción real dentro de la oferta de muchos destinos. Y sí, aunque parezca contradictorio, la tecnología está ayudando a que esto ocurra, porque las herramientas tecnológicas no solo miden datos, sino que ayudan a mejorar. Un ejemplo claro es la plataforma Regenera Tur-IA Cube. Esta herramienta combina inteligencia artificial, datos del territorio y criterios regenerativos para ayudar a los destinos a planificar mejor, compartir información útil y diseñar experiencias que cuidan el entorno y enriquecen al viajero. Las herramientas existen. Solo falta que los destinos se atrevan. Que las administraciones públicas se impliquen. Que la oferta se adapte. Es evidente que demanda ya está cambiando. Y quien no lo vea, se quedará atrás. Por ello, la colaboración entre lo público y lo privado es clave para implantar este tipo de turismo. Y en ese engranaje, las traveltech juegan un papel esencial. Son ellas las que están desarrollando los sistemas inteligentes y las soluciones digitales para responder a los nuevos retos. A lo que el nuevo viajero busca. A lo que los residentes esperan del turismo. A que la actividad turística esté exenta de etiquetas negras. En definitiva, el turismo regenerativo no es una moda ni una utopía. Es una forma más inteligente, más justa y necesaria de movernos por el mundo. Porque si cada viaje puede dejar una huella… ¿por qué no hacer que sea una buena? Y para que esa huella sea posible, la tecnología tiene mucho que decir. Las plataformas digitales, la inteligencia artificial y las soluciones traveltech ya están abriendo camino. Ahora toca recorrerlo. Natalia Andreu Directora General de Inteligencia Turística
1 Noviembre 2025
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Mayte Valverde, presidenta de Women in Banking y directora académica del programa HR Business & Tech en The Valley, entrevista a Alejandro Briceño, Business Development Manager en Amazon Web Services y Profesor en The Valley. Mayte Valverde: Has formado a nuevas generaciones en universidades y programas de liderazgo. ¿Cómo imaginas que estas generaciones van a transformar la cultura laboral frente a la actual generación de líderes? Alejandro Briceño.: Lo que más me inspira de las nuevas generaciones es su valentía para cuestionar lo establecido. Vienen con una visión mucho más inclusiva, colaborativa y orientada al propósito. Mientras que generaciones anteriores buscaban estabilidad y jerarquías, hoy hablamos de flexibilidad, impacto y autenticidad. Creo que su gran aporte será construir culturas laborales más humanas y dinámicas, donde la innovación y la sostenibilidad formen parte natural del ADN de las organizaciones. M.V.: En tus clases hablas de la importancia de la ética y del liderazgo responsable. ¿Qué papel jugarán en un mundo donde cada vez más decisiones se apoyan en las máquinas y la inteligencia artificial? A.B.: Precisamente porque las decisiones se apoyan cada vez más en algoritmos, necesitamos líderes responsables que los gestionen. Hubo un artículo en Harvard Business Review que decía que los algoritmos también necesitan managers, y estoy totalmente de acuerdo. Un algoritmo refleja los valores, sesgos y decisiones de quienes lo diseñan y lo supervisan. Por eso la ética será clave: las máquinas procesan datos, pero son las personas las que definen cómo se aplican y qué impacto generan. La inteligencia artificial puede multiplicar nuestra capacidad de decidir, pero solo si está guiada por principios sólidos y un liderazgo ético. M.V.: ¿Cómo crees que la inteligencia artificial y otras tecnologías exponenciales van a redefinir las habilidades que más valorarán las empresas en los próximos cinco a diez años? A.B.: La inteligencia artificial ya está presente en nuestro día a día, sobre todo en aquellas tareas que nos ayudan a ser más productivos. Y lo que veremos en los próximos años es que las empresas no van a buscar solo conocimiento técnico ni solo habilidades humanas, sino la combinación de ambos. Se valorarán mucho esos perfiles capaces de entender la tecnología y, al mismo tiempo, conectar con personas, interpretar contextos, innovar y trabajar en equipo. Creo que esa mezcla de lo técnico con lo humano será el gran diferenciador en el futuro laboral. M.V.: Desde tu formación en foresight y futuros, ¿crees que será obligatorio para subsistir que cada empresa tenga un Chief Future Officer? A.B.: Más que un título, lo que será obligatorio es que las organizaciones cultiven una mentalidad de futuros dentro de su liderazgo. Anticipar escenarios, leer señales débiles y trabajar backwards para construir hoy lo que queremos mañana ya no es opcional. Es cierto que algunas empresas podrán crear la figura de un Chief Future Officer, pero lo importante no es el rol en sí, sino que los líderes tengan esa capacidad de pensar estratégicamente en futuros posibles y aterrizarlos en acciones concretas. M.V.: Para cerrar, si tuvieras que dar un consejo a quienes hoy lideran equipos en empresas de cualquier tamaño, ¿cuál sería la primera palanca de cambio que deberían activar para no quedarse atrás? A.B.: La primera palanca siempre será escuchar activamente al cliente y al propio equipo. Puede sonar simple, pero es lo más transformador. La innovación nace de entender profundamente qué necesitan las personas, no de diseñar planes perfectos. Cuando una empresa escucha de verdad, descubre oportunidades de cambio y conecta con lo que realmente importa. Esa es la forma de no quedarse atrás. M.V.: Alejandro, cuando no estás hablando de innovación, IA o futuros, ¿cómo te gusta recargar energía? ¿Algún hobby, lectura o actividad que te apasione? A.B.: Me gusta mantener un equilibrio entre mente y cuerpo. El Pilates y el gimnasio son espacios donde desconecto y me cuido físicamente. Cantar me conecta con la parte más emocional, y viajar me recuerda que el mundo es un mosaico de historias y futuros distintos. En esos momentos recargo pilas y encuentro nuevas perspectivas que luego aplico en mi trabajo y en mi vida.
1 Noviembre 2025
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Lucero Ramos, CISO de Idealista, entrevista a Manuel Asenjo, CIO de Ecija. Lucera Ramos: Cuéntanos, Manuel, ¿nos puedes describir tu rol, en qué desempeñas de la transformación digital? ¿Cómo ves tú en tu organización este rol de la transformación digital? Manuel Asenjo: Bien, para nosotros la transformación digital está siendo una revolución. O sea, en el sector legal en general, la transformación digital, sobre todo desde que tenemos la vía generativa, está dando unos pasos de gigante. Sí que es cierto que para nosotros la ciberseguridad también antes ha resultado un elemento transformador, porque la reputación, como puedes imaginar, para los despachos es lo más importante. Entonces, eso ha significado un salto importante en su momento con el tema de la ciberseguridad, ahora con NIS2 más todavía, y luego el tema de la inteligencia artificial generativa, para nosotros está resultando un revulsivo. De hecho, hay despachos y profesionales que tienen miedo a perder su trabajo. L.R.: Justo. Y además, justo tu función, creo que tienes dos gorras, ¿no? Dentro de la organización tienes que lidiar tanto con la seguridad como con la parte más tecnológica. Entonces, ¿cómo es también esa relación? M.A.: Que al final tienes que buscar un equilibrio entre un entorno tecnológico digital y también un nivel de seguridad, y más que nada por la sensibilidad de los datos que manejas en la organización. L.R.: ¿Ese equilibrio es fácil de encontrar? ¿Qué retos has tenido? ¿Qué nos puedes compartir de esa situación? M.A.: Bueno, fácil no hay nada en esta vida, por lo menos en el mundo profesional. A ver, yo llevo en esta organización tres años. A mí se me contrató principalmente en un primer momento para mejorar la ciberseguridad del despacho. Yo vengo de un colegio bastante de ciberseguridad, aunque venía de otro despacho, donde estuve casi diez años o más. Y directamente esa era la primera gran batalla que habría que cubrir. A partir de ahí se han ido incorporando también algunas herramientas tecnológicas, se han ido haciendo mejoras de procesos, estamos automatizando, estamos haciendo cosas con automatizaciones de procesos, con Office 365 y con otras herramientas. Y bueno, pues estamos combinando un poco todo. L.R.: ¿Cómo combina una cosa con la otra? M.A.: Bueno, la prioridad está clara: la reputación, como te decía antes, y la seguridad de los datos de nuestros clientes es lo más importante, con lo cual eso es prioridad uno. A partir de ahí, bueno, pues se hacen otras cosas. Ahora estamos, por ejemplo, en un cambio de RP, de CRM, de herramientas de gestión, y estamos evaluando, como ya te decía antes, herramientas de inteligencia artificial generativa específicas del sector. L.R.: ¿Y cómo se adaptan todos estos cambios? También con una organización a lo mejor más tradicional o más estándar, que muchas veces en ciertos sectores es difícil ese cambio a la tecnología. En este caso, en la organización, ¿es fácil esa adaptación, esa transformación? ¿Qué pegas o qué retos estás teniendo ya de cara a interiorizar en el equipo el uso de nuevas tecnologías? M.A.: Bien, curiosamente, bueno, hacemos 50 años, es nuestro 50 aniversario, y efectivamente Broseta ha sido un despacho conocido por ser un despacho tradicional, pertenecía o lo fundó Manuel Broseta, que fue tristemente asesinado por la banda terrorista ETA en su momento en Valencia, y luego, en el despacho en el que estamos, es la evolución que ha mantenido la familia de este despacho. Sí que es cierto que a mí ya me ha contratado un equipo directivo, una sociedad directora, que tanto el presidente Manuel Broseta Dupré, hijo del fundador, como la sociedad directora, Rosa Vidal, ambos apostaban y apuestan mucho por la tecnología y por la innovación. Entonces, ellos lo que querían era mejorar esa imagen del despacho y ser competitivos, ser tecnológicos, tener herramientas que les permitieran crecer como entidad y valerse de estas nuevas tecnologías, que no solo están para usarlas a nivel personal, sino por supuesto a nivel profesional. L.R.: ¿Y nos puedes compartir, dentro de la confidencialidad de los casos que hayáis tenido, algún ejemplo concreto que hayas superado? Algún desafío crítico, más desde el ámbito tecnológico o digital, que nos puedas compartir con todos? M.A.: A nivel de desafío crítico de ciberseguridad, tenemos sustos todos los días. Tú que eres CISO sabes que no hay organización en este planeta —ahora mismo te diría país, pero es ese planeta— que no es atacada de una manera u otra, con mayor o menor violencia, de alguna manera. Sí que es cierto que nosotros, por ejemplo, no tenemos portales, no tenemos páginas web que estén conectadas con sistemas externos, con lo cual estamos bastante encapsulados. Eso nos ha hecho, yo creo, estar más protegidos. De todas maneras, intentos de acceso fraudulentos a la VPN, sustos con usuarios y demás, pues tenemos bastante a menudo. Vemos más cosas de clientes, porque al final nosotros, uno de los departamentos que tenemos es de protección de datos, muy potente, y muchos clientes confían en nosotros para gestionar sus brechas. Y ahí sí que vemos cosas que son bastante complicadas. Al final va aumentando también el volumen, la tipología de las empresas. Sí, sí, sí, claro. Es muy variopinto, no hay una definición. Cualquier día nos puede tocar a cualquiera. Cualquier día a cualquiera, pero bueno, yo si soy un malo, lo que voy a ir es a donde más beneficio pueda sacar. Es decir, entidades financieras, inversores... Ahora lo que se está viendo es gente que tienen propietarios de compañías, que tienen cierto poder adquisitivo, y están siendo objetivos no tanto por su compañía, sino por su propio capital. ¿Por qué? Porque al final protegen la compañía con herramientas propias de una empresa que tiene más medios, y en cambio, en su vida personal no están tan protegidos. Eso sí que estamos viendo que hay un aumento que podría decirse significativo. Es decir, es más fácil atacar a la persona que a la empresa. Y es más fácil coger el dinero de la persona, siendo un alto directivo, que el de la empresa. Entonces, pues estamos viendo esto. Sí, al final nos toca cubrir a todo, ¿no? O intentar, por lo menos desde nuestro punto de vista, dar recomendaciones, sugerencias también en tu vida personal. Hay que aplicarse las cosas a uno mismo. O sea, no basta con hacer la ciberconcienciación para la empresa. Si te están hablando de cómo detectar un mail, pues aplícalo en tu cuenta de Gmail también, porque ahí vas a recibir cosas que posiblemente te pillen con la guardia más baja. L.R.: ¿Y tú qué habilidades consideras, qué cualidades tiene que tener un líder, una persona que se está dedicando a la transformación digital? ¿Qué crees que puede ser identificativo? M.A.: Bueno, primero tener un apoyo de la dirección, o sea, saber comunicar con la dirección, eso es muy importante. Una persona puede ser un genio, innovador, perfecto, y si no lo comunica bien no conseguirá convencer a sus financiadores, a sus responsables, con lo cual no valdrá para nada porque no podrá aplicar. Al final todos dependemos de alguien, todos dependemos de un presupuesto, de unos fondos, y esto es importante, saber comunicar y convencer. A partir de ahí, tener un equipo detrás que te apoye. O sea, nadie puede pelear solo. Eso es una realidad, y tú tienes que tener un equipo, más grande, más pequeño, en función de la organización que necesites, y tener una cohesión con ese equipo porque son los que realmente te van a aupar, y tú te vas a poder dedicar a tener esas ideas innovadoras y a poder dirigir. Si no, si tienes que estar pendiente de las cosas que no hace el equipo o que no te dejan hacer, al final la cosa no va a funcionar. Otra cualidad que yo también considero importante es adaptarse a la cultura de la compañía. Al final, aunque seas un transformador, innovador, tengas ideas, pero siempre tienes que ir un poco de la mano de la cultura, dónde quiere la compañía, porque al final a veces choca. Si no te alineas a ese ritmo, a lo mejor, a veces nos gusta más, nos gusta menos, pero tenemos que ir un poquito también de la mano con esa cultura empresarial o incluso ir cambiándola poquito a poco, que también es algo que se… pero siempre las culturas son como más core de las compañías y al final hay que adaptarse, la seguridad hay que adaptar a ella. Fíjate, Luzero, que te diría que incluso, voy un poco más allá, no es solo cultura de la compañía, cultura del sector. O sea, al final, en tu caso quizás no lo sé, porque claro, tú al final estás en un sector más abierto, pero en el nuestro es el sector legal. El sector legal es como es, hay despachos grandes, despachos pequeños, la gente que se mueve, o los socios o los abogados van saltando de despacho en despacho, unos grandes, otros pequeños, pero al final todos están en una especie de burbuja sectorial que tiene unas pautas no escritas que son importantes. Eso es lo que hace que para nosotros también haya unas reglas no escritas. Entonces, no es solo la cultura de la compañía, la cultura del sector. Sí que ahí puedes innovar, cruzar océanos y ser un poco disruptivo. De hecho, bueno, a mí me río porque soy de los pocos que llevan zapatillas siempre en casi todos los eventos. Cuando yo voy con mis compañeros que suelen llevar corbata, chaqueta, traje y a lo mejor me pongo el traje sin corbata y con zapatillas. Y eso es como un poco mi manera de ser rebelde. Pero en principio es así. O sea, eso indica muy claro cómo se quiere en el sector funcionar. L.R.: ¿Cómo visualizas el futuro digital en el mundo, en las empresas? Una visión de aquí a cinco o diez años. M.A.: La bola de adivino me la dejo en casa, pero bueno, puedo intentar vislumbrar. Hay una cosa que nos está cambiando ya la vida y que va a ir a más, no va a ir a menos, que es la inteligencia artificial vislumbrada como la estamos viendo ahora, es decir, con la generativa y siendo una ayuda mucho más potente de lo que ha sido hasta ahora. Eso es algo que va a seguir avanzando. Pasaremos a los agentes que todavía son una buena intención, pero no están todos los desarrollados que deberían estar. Pero viendo cómo avanza esto, es que no te puedo decir, es que a lo mejor el mes que viene ya tenemos un avance importante y todo pega un salto. Ya no me atrevo a decir si va a ser en tres meses, seis meses o un año. Creo que el tema de la computación cuántica nos va a dar que hablar, sobre todo a ti y a mí, a nivel de ciberseguridad. También creo que vamos a tener defensas preparadas por esa misma computación cuántica. Esto se va a hacer el juego del gato y el ratón que llevamos jugando muchos años. Hay que seguir forzando, trabajando y adaptándonos a los cambios, transformándonos nosotros mismos.
1 Noviembre 2025
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Laura Parra, CISO Global de Cellnex Telecom, entrevista a Luis Alberto Marín, Consejero de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Transformación Digital. Laura Parra: Los días 1 y 2 de octubre se celebró en la Región de Murcia el Congreso de IA & Ciberseguridad (AICS). ¿Qué valoración haces del evento y qué impacto crees que tendrá en el ecosistema regional e internacional? Luis Marín: La verdad es que el balance no puede ser más positivo. Durante dos días conseguimos que la Región de Murcia se convirtiera en un polo de referencia para hablar de inteligencia artificial y ciberseguridad, con expertos nacionales e internacionales compartiendo experiencias. Lo importante no es solo lo que se dijo en las ponencias, sino las conexiones que se generaron. Una empresa local que desarrolla soluciones de gestión documental pudo intercambiar ideas con un especialista en ciberseguridad para reforzar sus sistemas. Ese tipo de encuentros son los que marcan la diferencia y proyectan a la Región como un lugar que no solo consume tecnología, sino que la crea y la exporta. L.P.: ¿Cuáles fueron, en tu opinión, los aprendizajes o mensajes más relevantes que se compartieron en este congreso? L.M.: Yo me quedo con dos grandes ideas. La primera es que la inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro, sino una realidad que está transformando la forma en que trabajamos y nos relacionamos. Y la segunda, que sin ciberseguridad no hay confianza, y sin confianza no hay transformación digital posible. Un ejemplo sencillo: todos usamos aplicaciones bancarias en el móvil; si no tuviéramos la certeza de que nuestros datos están protegidos, no las usaríamos. Eso mismo, llevado a la escala de una administración pública o una empresa, es lo que marca la diferencia entre avanzar o quedarse atrás. L.P.: Estáis trabajando en el proyecto de la Agencia de Transformación Digital de la Región de Murcia. ¿Qué objetivos principales persigue y qué papel jugará en la modernización de la administración y las empresas? L.M.: La Agencia es uno de los grandes proyectos de esta legislatura. Queremos que sea el motor de la digitalización, tanto en la administración como en el tejido productivo. En la práctica, eso implica acompañar a las empresas en su salto tecnológico —desde el diagnóstico hasta la implantación de soluciones como inteligencia artificial, sensores o ciberseguridad— y transformar la administración para que sea más ágil, eficiente y cercana al ciudadano. Pero la ambición va más allá. Con la Agencia queremos activar un ecosistema digital que conecte universidades, empresas y administraciones, que atraiga talento y compañías punteras, que impulse empleo cualificado y sitúe a nuestra Comunidad en la vanguardia tecnológica. Un nodo que proyecte a la Región como referente en digitalización en el sur de Europa. L.P.: ¿Cómo se están aprovechando los fondos europeos en la Región de Murcia para impulsar innovación, digitalización y competitividad? L.M.: Los fondos europeos han supuesto una oportunidad histórica y somos muy conscientes de ello. Una parte importante se está destinando a digitalizar las pymes, porque son el corazón de nuestra economía. Hemos visto cómo pequeños comercios han podido implantar soluciones de venta online o cómo empresas tradicionales han incorporado analítica de datos para mejorar su productividad y formación para potenciar las habilidades de sus equipos. También hemos desarrollado infraestructuras digitales compartidas (centro de datos regional, plataformas comunes, redes de alta velocidad) que pueden ser usadas por administraciones locales, porque la digitalización debe poder llegar a todos. La clave es que no se trata solo de gestionar los fondos, sino de orientarlos hacia proyectos estratégicos que trasciendan el periodo de ejecución: queremos que esas inversiones dejen legado, transformen capacidades locales y eleven la competitividad regional. L.P.: ¿Cómo ves el equilibrio entre la adopción acelerada de la inteligencia artificial y la necesidad de reforzar la ciberseguridad en las instituciones y empresas? L.M.: Es un equilibrio delicado. Todos queremos aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial, pero si no protegemos los sistemas podemos estar abriendo puertas a riesgos enormes. Por ejemplo, si instalas un sistema de IA para gestionar energía en un edificio público, ese sistema debe tener controles de acceso encriptados, trazabilidad de decisiones y respuesta automática ante alertas. No puedes delegar toda la responsabilidad en el software; la gobernanza humana sigue siendo esencial. En la Región estamos trabajando en paralelo: impulsamos la digitalización, pero siempre acompañada de medidas de seguridad que garanticen que el avance sea sostenible. L.P.: ¿Qué retos y oportunidades identificas en el camino hacia una Murcia más digital y sostenible? L.M.: El gran reto es que nadie se quede atrás. Digitalizarse no puede ser un lujo de unos pocos, tiene que estar al alcance de todas las empresas, de todos los municipios y ciudadanos. Y la gran oportunidad es que, si lo hacemos bien, la Región de Murcia puede posicionarse como una Comunidad ágil y competitiva, capaz de atraer talento y proyectos de inversión. Tenemos un ecosistema emprendedor muy vivo y espacios universitarios muy dinámicos, ambos con una gran capacidad de apoyar la transformación digital; lo que tenemos que hacer es conectar esas piezas. L.P.: Mirando hacia atrás, ¿qué momentos clave han marcado tu carrera hasta llegar a ocupar el cargo de Consejero? L.M.: Mi trayectoria siempre ha estado muy ligada a la gestión económica. Antes de dar el salto a la política trabajé como profesor en la Universidad de Murcia y como consultor fiscal, lo que me dio una visión muy práctica de los problemas a los que se enfrentan familias y empresas. Después, tuve la oportunidad de asumir la dirección del ICREF y, más tarde, la secretaría general de Hacienda. Cada paso ha sido un aprendizaje y, al final, me ha permitido llegar a este puesto con una perspectiva muy clara: la economía pública tiene que estar al servicio de la sociedad real, la que cada día se esfuerza por salir adelante. L.P.: Más allá de la política y la gestión pública, ¿qué aficiones o actividades personales te apasionan y te ayudan a mantener el equilibrio? L.M.: Al final, en la política todo va muy rápido. Me gusta mucho leer, es mi manera de desconectar, y suelo combinar ensayos económicos o de actualidad con novelas históricas. También disfruto del deporte, especialmente del running, porque me permite liberar tensiones y ordenar ideas. Pero sobre todo, pasar tiempo con mi familia y amigos, me ayudan a recordar que la vida está llena de momentos pequeños y humanos que te llenan de luz.
1 Noviembre 2025
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En este número especial, entrevistamos a tres personas clave que ejercen su liderazgo en tres sectores estratégicos —educación, alimentación y macrodata—, que comparten su visión sobre cómo garantizar una gobernanza inteligente de las empresas e instituciones sin perder una perspectiva humana y segura. Francisco Escalona es Chief Data and AI Officer de Carrefour España Para el directivo del sector de la alimentación, la Gobernanza Inteligente “es la evolución natural de la gestión de datos. No es solo un conjunto de reglas y políticas —la gobernanza tradicional—, sino más bien la aplicación activa de la IA y el Machine Learning para automatizar, optimizar y hacer cumplir esas políticas de manera dinámica, en esencia, es usar la tecnología para gobernar la propia tecnología”. “Ya está llegando”, explica el directivo, “pero su adopción generalizada y definitiva se dará en los próximos dos o tres años”. La necesidad es “imperiosa”, en su opinión, porque “el volumen de datos crece exponencialmente, los datos ya no son únicamente tabulados, sino que la IA utiliza gran cantidad de datos desestructurados y además los genera. Y hay que tener en cuenta las regulaciones como el GDPR o la Ley Europea de IA, que son cada vez más estrictas. Simplemente, con el crecimiento del volumen de datos y de su tipología, los métodos manuales van a llegar a ser insostenibles”. La Gobernanza Inteligente debe garantizar, en su opinión, “primero, confianza y cumplimiento, porque asegura que solo los usuarios autorizados vean datos sensibles, crucial para nuestra prioridad de IA Responsable y Ética; en paralelo, velocidad de negocio, lo cual permitirá que los datos sean accesibles y fiables para la toma de decisiones, fomentando la Democratización del Dato sin sacrificar la seguridad”. “Más allá de si los datos son estructurados o no, generados por IA o no”, continúa, “tenemos una nueva gran preocupación: la Gobernanza de Algoritmos y las aplicaciones de IA. No se trata de gestionar el dato que entra como tal, sino de cómo los modelos de IA toman decisiones y de cómo se usan las aplicaciones de IA que se generan en el interior de cada empresa”. En el sector retail, un buen ejemplo de aplicación de estas tecnologías explica, “pasa por la necesidad de repensar radicalmente los procesos que abordan los puntos de dolor históricos de cada sector. En retail, un ejemplo de punto de dolor que frustra al cliente y genera pérdidas es la disponibilidad del producto —el temido 'agotado' o 'rotura de stock'. En lugar de limitarnos a optimizar el proceso de planning existente, la IA nos permite redefinir el proceso de disponibilidad a través de una visión holística que une la Excelencia Operativa con la satisfacción del Cliente, donde se incluyen tareas como puede ser el Monitoreo en Tiempo Real (incluyendo visión artificial) para predecir no solo la demanda futura, sino el riesgo de rotura en la próxima hora, disparando alertas al sistema de gestión de tareas que puede ir desde pedir una reposición a un empleado o generar una orden de resurtido”. “Al final, aseguramos que el cliente encuentre lo que busca, lo cual es la base de la satisfacción y lealtad”, subraya. “La IA no parchea el problema; lo elimina a través de la redefinición del flujo de trabajo. Proyectándonos al futuro, la Gobernanza Inteligente es la base para lograr lo que yo llamo la Organización Adaptativa y Predictiva. Nos va a ayudar a organizaciones que tomar decisiones de manera autónoma”. En ciberseguridad, “se pasará a un modelo de confianza cero (Zero Trust) totalmente automatizado y contextual. La IA no solo detectará una amenaza, sino que autorreparará la brecha y reprogramará las defensas sin intervención humana. Todo ello asegurando el Cumplimiento Normativo y la capacidad de adaptación a ante un nuevo reglamento (por ejemplo, de privacidad o medioambiental). La IA analizará automáticamente todos los sistemas de datos y algoritmos, identificando y corrigiendo las vulnerabilidades de cumplimiento antes de que se conviertan en un riesgo legal o reputacional. Es decir que de manera autónoma la empresa se adapta a las amenazas externas, a las necesidades internas y al cumplimiento normativo”. La clave por tanto sería “institucionalizar la IA Responsable y Ética como un pilar de la estrategia, no solo como una función de cumplimiento legal”. Esto se concreta en varios frentes: “primero, Gobernanza Humana y Técnica Conectada. La ética no puede ser solo un checklist. Debe haber comités multidisciplinares (con expertos en ética, legal, negocio y tecnología) que revisen los modelos de alto impacto”. Desde el punto de vista técnico, “necesitamos herramientas de Explicabilidad (XAI) que nos permitan entender por qué un modelo ha tomado una decisión, lo que es esencial para identificar y mitigar sesgos. También, “la Transparencia y Derecho a Explicación: en línea con la ley europea, debemos ser transparentes con el cliente sobre cómo usamos sus datos para personalizar su experiencia”. Y, en paralelo, el “Propósito del Algoritmo”, porque la mejor ética es aquella que está ligada a un impacto positivo real en el negocio y la sociedad”. Carmen Reina es CEO de Dataquantum Para la experta directora general del ámbito de la tecnología, la Gobernanza Inteligente se define como “la evolución de la gestión tradicional hacia un modelo basado en datos, inteligencia artificial y automatización ética”, explica. “Supone pasar de tomar decisiones reactivas a decisiones informadas, predictivas y colaborativas, para optimizar la gestión y mejorar la transparencia”. Añade cómo “la Gobernanza Inteligente va más allá del dato; combina tecnología, ética y participación para transformar la toma de decisiones con principios de transparencia, equidad y supervisión humana constante, garantizando trazabilidad, ciberseguridad y sostenibilidad”. Un trabajo que consiste en “aplicar metodologías propias que integren auditorías algorítmicas avanzadas para garantizar la transparencia y confianza de los sistemas inteligentes”. En un ejemplo de proyecto reciente en el sector energético de dataquantum, comparte la directiva, “logramos mejorar la eficiencia operativa en un 20% mediante soluciones predictivas basadas en IA, contando con certificaciones internacionales y estableciendo alianzas estratégicas que avalan la calidad y rigor de nuestra gobernanza tecnológica”. Otro ejemplo transformador que menciona sería “el uso de gemelos digitales en la gestión urbana y empresarial, que permiten simular escenarios en tiempo real anticipando decisiones críticas”. Por ejemplo, cita, “una ciudad inteligente puede prever el impacto medioambiental y de tráfico de una nueva línea de transporte antes de su implementación. En dataquantum hemos desarrollado modelos personalizados de gemelos digitales que han permitido a empresas industriales detectar anomalías y reducir tiempos muertos”. También destaca “la aplicación en salud predictiva, donde análisis de IA anticipan picos de demanda hospitalaria y gestionan recursos, salvando vidas y optimizando costes. Nuestro equipo incluye por ello expertos con publicaciones académicas y colaboraciones en investigación, que aplican estos avances manteniendo un estricto enfoque ético y regulatorio. En el ámbito corporativo, por ejemplo, implementamos gobernanza basada en IA para detectar riesgos regulatorios y fraudes antes de que ocurran, facilitando auditorías ágiles y reduciendo errores humanos. Estas soluciones, validadas y auditadas éticamente, posicionan a dataquantum como referente en la integración de IA responsable y eficiente”. Empresas como la suya “impulsamos el paradigma del Humano Exponencial, el cual fusiona inteligencia tecnológica con inteligencia emocional y ética”, comparte Carmen Reina, “realmente ampliando capacidades humanas en decisiones, creatividad y responsabilidad. Y traducimos este concepto en herramientas prácticas, como plataformas de gobernanza inteligente que disminuyen riesgos regulatorios y apoyan la toma de decisiones estratégicas con impacto mesurable”. Además, apoyamos a las empresas en la transición normativa, facilitando el cumplimiento de estándares como la ISO 42001 para la gestión responsable de IA, anticipándonos a los retos regulatorios de España y Europa para mantener la competitividad y sostenibilidad tecnológica”. Para la CEO, la clave se encuentra en “incorporar la ética desde el diseño, implementando auditorías constantes para evitar sesgos, promover la explicabilidad y garantizar responsabilidad y trazabilidad con rendición de cuentas humana real. Nuestro compromiso es que la ética no sea un control posterior, sino una base desde el código, los datos y la intención. Más allá de la tecnología, hay que promover un impacto social positivo participando en iniciativas que fomentan la inclusión digital y la transparencia, elevando a las organizaciones y a las personas para que la IA aumente nuestra humanidad y nos convierta en verdaderos Humanos Exponenciales”, concluye. Dra. Sonia Díez es la presidenta de la Fundación EducAcción Para la autora del libro El fin de la Educación tal y como la conocemos, recientemente publicado (Ed. Medialuna), lo más disruptivo no es la tecnología en sí, “sino la mentalidad con la que la incorporamos. Durante demasiado tiempo en educación hemos entendido la innovación como una sucesión de herramientas digitales; sin embargo, lo realmente transformador ocurre cuando la tecnología nos obliga a repensar la finalidad de una escuela, su forma de organizar el conocimiento y su relación con la vida”. En los últimos años, trabaja en esa dirección, “explorando cómo las tecnologías emergentes pueden contribuir a una educación más humana, sostenible y con propósito. La IA, por ejemplo, nos está permitiendo imaginar centros capaces de aprender de sí mismos, de analizar sus impactos —ambientales, sociales y de gobernanza— y orientar sus decisiones hacia el bienestar de las personas y del planeta”. “No se trata”, en sus propias palabras, “de automatizar tareas, sino de aumentar la conciencia institucional, de pasar de la información a la comprensión y del dato a la acción ética. En este sentido, estamos convencidos de que el sector educativo tiene un potencial de impacto transformador comparable al de la salud o la energía. Si educar es el proceso que más influye en la manera en que una sociedad piensa, produce y convive, entonces una educación sostenible es la infraestructura más estratégica del futuro”. Desde hace años estudia “las buenas prácticas internacionales, visitando centros y proyectos que están en la vanguardia de su aplicación”. El pasado año por ejemplo en Silicon Valley, “pudimos observar de primera mano cómo algunas de las escuelas más innovadoras del mundo experimentan con modelos híbridos de inteligencia humana y artificial. Lo más valioso no son los éxitos, sino los errores aprendidos: el exceso de tecnificación, la falta de formación docente o la desconexión entre innovación y propósito: llevan unos dieciséis años de ventaja en el uso educativo de la IA, pero esa distancia no es necesariamente negativa, nos permite aprender de su recorrido y avanzar con más criterio, más sentido y menos ingenuidad”. Para ella, hay muchos ejemplos inspiradores —“desde los modelos adaptativos de Singularity University o el programa AI for Education de UNESCO, hasta experiencias pioneras en Finlandia, Corea o Canadá”— que muestran que la tecnología “puede convertirse en un auténtico ecosistema de aprendizaje expandido, donde cada alumno, cada docente y cada centro aprenden en red. “Una Educación Inteligente no es una educación tecnológicamente avanzada, sino una educación capaz de aprender de sí misma. Implica un sistema que recoja datos, pero también emociones, relaciones y contextos; que mida lo que importa —bienestar, motivación, cooperación, impacto social— y no solo lo que es fácil medir”. Desde esta perspectiva, los avances tecnológicos, bien integrados, podrían permitirnos alcanzar tres grandes logros: “primero, un aprendizaje verdaderamente personalizado, donde cada estudiante encuentre un itinerario que se adapte a su identidad, su propósito vital y su ritmo cognitivo”. Segundo, “centros educativos que aprenden, que usan los datos no para controlar, sino para mejorar su cultura organizacional, su coherencia interna y su impacto social. Un colegio inteligente será aquel que comprenda su papel como agente de cambio en la comunidad, no solo como transmisor de conocimientos”. Y también, “un nuevo contrato social de la educación, que reconcilie progreso y propósito. La tecnología puede contribuir a democratizar el acceso al conocimiento, reducir brechas territoriales y ofrecer oportunidades de aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida, integrando formación, trabajo y bienestar”. Sin embargo, añade, para que todo esto ocurra, “la educación inteligente debe ser también ética, inclusiva y humanista. En el futuro no bastará con saber usar la tecnología: habrá que saber convivir con ella, discernir cuándo y para qué utilizarla, y mantener vivo el juicio moral y la conciencia crítica”. El riesgo más evidente sería “confundir progreso tecnológico con progreso educativo. La historia reciente nos demuestra que digitalizar sin transformar el modelo mental conduce a la frustración”. Otro riesgo profundo sería “renunciar a la soberanía del juicio humano. La educación no puede delegar en los algoritmos la definición de lo que significa aprender, crecer o tener éxito y los docentes no deben convertirse en simples validadores de datos, sino en guías éticos y emocionales de los procesos de aprendizaje. Además, los resultados del Barómetro EducAcción muestran un sistema ya percibido por la ciudadanía como rígido, desmotivado y poco innovador. Ocho de cada diez españoles creen que las decisiones educativas responden a intereses políticos más que pedagógicos, y casi el 90% demanda una transformación profunda. Si la tecnología entra en un sistema así, sin acompañamiento cultural ni propósito compartido, no será una palanca de cambio, sino un acelerador del deterioro”. La clave, subraya la experta, estaría en esa gobernanza inteligente educativa, “un modelo que combine conocimiento, ética y participación. En el ámbito educativo, eso significa diseñar un marco donde la IA esté subordinada a principios claros de justicia, equidad, transparencia y bien común. Primero, necesitamos propósito. Antes de preguntarnos qué puede hacer la IA, debemos preguntarnos qué queremos como humanos. La IA debe servir para liberar tiempo, reducir desigualdades y mejorar la calidad de la enseñanza, no para sustituir la relación educativa. Segundo, transparencia y trazabilidad. Cada algoritmo que intervenga en procesos de evaluación, orientación o selección educativa debería ser explicable, auditable y estar sujeto a rendición de cuentas. Y tercero, alfabetización ética y digital: no solo los alumnos, también los docentes, directivos y responsables públicos deben comprender el impacto social y moral. No se trata solo de enseñar a usar IA, sino de formar conciencia sobre sus límites, sesgos y responsabilidades. Y necesitamos una alianza global y multisectorial que ponga en diálogo ciencia, educación, empresa, política y sociedad civil. Iniciativas como la ED-Futures Alliance o el Observatorio EducAcción nacen precisamente con ese objetivo”. Rubén Fernández-Costa O’Dogherty Periodista, Asesor y Miembro del Comité Editorial de CyberLideria MGZN
1 Noviembre 2025
Actualidad
Octubre siempre trae consigo historias de miedo, disfraces y calabazas… pero para los CIOs, los verdaderos sustos no vienen de películas de terror, sino de los desafíos tecnológicos que enfrentan cada día.Según el informe IDC FutureScape: Worldwide CIO Agenda 2025, más de la mitad de las organizaciones sigue dependiendo de sistemas heredados que frenan la innovación. Y la Guía del Mercado Laboral IT 2025 de Hays alerta de una escasez crítica de talento tecnológico: el 80% de los departamentos IT reconoce dificultades para cubrir puestos clave. En este escenario, Entelgy, The Business Tech Consultancy, ha identificado los cuatro temores más comunes que mantienen en vela a los CIOs y propone estrategias para enfrentarlos con visión, seguridad y eficacia. 1. La complejidad tecnológica: el monstruo que crece sin control La velocidad con la que avanzan tecnologías como la inteligencia artificial generativa, la ciberseguridad, la computación cuántica o el edge computing ha elevado la complejidad de los entornos IT a niveles inéditos.Integrar sistemas, priorizar inversiones y mantener la eficiencia operativa se ha convertido en una auténtica odisea. Una encuesta de Entelgy revela que el 94% de los profesionales considera que la IA ya forma parte de su día a día, lo que evidencia un cambio irreversible en las organizaciones. Pero ese mismo ritmo de evolución provoca incertidumbre y bloqueos en la toma de decisiones.Para vencer a este “monstruo”, las compañías deben apostar por la modernización tecnológica, la optimización de procesos y una estrategia clara de adopción de tecnologías emergentes, sin perder agilidad ni control. 2. Escasez de talento tecnológico: la maldición del sector La falta de perfiles especializados sigue siendo el gran obstáculo para la digitalización. Según Hays, el 87% de las empresas españolas del sector IT tiene dificultades para atraer talento cualificado.Este déficit impacta directamente en la capacidad de innovación y en la competitividad. La solución pasa por invertir en programas de upskilling y reskilling, fomentar la transferencia de conocimiento y crear entornos colaborativos y ágiles que motiven al talento a quedarse. En un mercado cada vez más competitivo, retener a las personas es tan importante como atraerlas. 3. Los datos: un poder que también puede convertirse en pesadilla Los datos son el alma de la innovación, pero gestionarlos sigue siendo uno de los retos más complejos. Muchas organizaciones se enfrentan a problemas de calidad, integración y seguridad de la información, lo que frena el uso de la analítica avanzada y la inteligencia artificial. Estudios de la Cornell University indican que el 60% de las empresas dedica hasta el 70% de su presupuesto IT al mantenimiento e integración de datos, dejando poco margen para proyectos de innovación.Para romper este ciclo, Entelgy recomienda apostar por arquitecturas modernas como data fabric, data mesh o cloud data lakes, que permitan procesar y aprovechar la información en tiempo real, impulsando la eficiencia y la toma de decisiones inteligentes. 4. Cumplimiento normativo: el fantasma de las sanciones El GDPR, la Ley de Protección de Datos o el futuro AI Act europeo obligan a las empresas a extremar la vigilancia sobre la gestión responsable de la información y el uso ético de la IA. Ignorar la regulación puede traducirse no solo en multas millonarias, sino también en una seria pérdida de reputación. Para evitar sobresaltos, las organizaciones deben implementar programas sólidos de governance, compliance y gestión de riesgos, alineados con las normativas actuales y emergentes. Solo así podrán garantizar decisiones seguras, responsables y sostenibles.
31 Octubre 2025
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