ESG
ESET alerta de una nueva oleada de correos fraudulentos que aprovecha el aumento de los desplazamientos estivales para distribuir uno de los troyanos bancarios más activos de origen latinoamericano. Los ciberdelincuentes vuelven a aprovechar la temporada de vacaciones para lanzar campañas de phishing dirigidas a usuarios españoles. Investigadores de ESET han detectado una nueva oleada de correos electrónicos que suplanta la identidad de la Dirección General de Tráfico (DGT) con el objetivo de distribuir Mispadu, un troyano bancario especializado en el robo de credenciales de banca online y otra información sensible. La campaña utiliza como gancho una supuesta notificación de infracción de tráfico. En el mensaje, los atacantes informan al destinatario de que existe una multa asociada a un vehículo de su propiedad e invitan a consultar la documentación a través de varios enlaces que aparentan conducir a la web oficial de la DGT o a su aplicación móvil. Sin embargo, todos esos enlaces redirigen a una página web fraudulenta diseñada para convencer al usuario de que descargue un supuesto documento relacionado con la infracción. El archivo no puede visualizarse desde el navegador, por lo que la víctima recibe la indicación de descargarlo en su equipo, iniciando así la cadena de infección. Un archivo comprimido que inicia el ataque Una vez descargado el fichero, el usuario obtiene un archivo comprimido que contiene un acceso directo con extensión LNK, una técnica habitual en campañas de malware. Al ejecutarlo, este archivo lanza comandos del sistema que establecen conexión con un servidor controlado por los atacantes para descargar las siguientes fases del malware hasta completar la instalación de Mispadu. Los investigadores señalan que el dominio utilizado en esta campaña apenas llevaba unas semanas registrado, aunque ya había sido empleado en otras campañas maliciosas similares, lo que evidencia la rapidez con la que estas infraestructuras son reutilizadas por los grupos criminales. Una amenaza vinculada a grupos brasileños Mispadu forma parte de una familia de troyanos bancarios desarrollados por grupos de ciberdelincuentes brasileños, conocidos por compartir y reutilizar infraestructuras para maximizar el alcance de sus campañas. Entre las amenazas relacionadas destacan también Grandoreiro y Casbaneiro, responsables de numerosos ataques dirigidos a usuarios de España y Latinoamérica durante los últimos años. Aunque inicialmente este tipo de malware estaba orientado exclusivamente al robo de credenciales bancarias, su evolución ha ampliado el abanico de información que busca sustraer. En la actualidad también persigue obtener credenciales de otros servicios digitales, información personal y cualquier dato que pueda ser monetizado posteriormente mediante fraude o venta en mercados clandestinos. España continúa siendo un objetivo prioritario La detección de esta nueva campaña confirma que España sigue siendo uno de los mercados preferentes para este tipo de organizaciones criminales, especialmente en periodos de elevada movilidad como el verano, cuando los mensajes relacionados con desplazamientos o sanciones resultan más creíbles para los usuarios. Los expertos recuerdan que la primera señal de alarma suele encontrarse en el propio remitente del correo, que no corresponde con dominios oficiales de la Administración. También recomiendan desconfiar de enlaces incluidos en mensajes inesperados, evitar descargar archivos adjuntos de procedencia dudosa y verificar cualquier comunicación accediendo directamente a los canales oficiales de la DGT. Contar con soluciones de seguridad actualizadas y mantener una actitud crítica frente a este tipo de comunicaciones continúa siendo una de las medidas más eficaces para evitar convertirse en víctima de campañas de ingeniería social cada vez más sofisticadas.
13 Agosto 2026
ESG
El próximo 12 de agosto, millones de personas podrán presenciar un fenómeno astronómico histórico. Será el primer eclipse total de Sol visible desde la España peninsular en más de un siglo y el inicio de un excepcional ciclo de tres eclipses consecutivos que situará al país en el centro de la astronomía internacional. España se prepara para vivir uno de los acontecimientos científicos más importantes de las últimas décadas. El 12 de agosto de 2026, la Luna cubrirá completamente el Sol en una amplia franja del territorio nacional, ofreciendo un eclipse total que no se repetía en la península desde 1912. El fenómeno recorrerá Groenlandia, Islandia, el Atlántico y llegará a la Península Ibérica al atardecer, donde transformará durante unos instantes el día en una oscuridad casi total. Para científicos, aficionados a la astronomía y turistas, será una cita única. España, protagonista del eclipse La franja de totalidad atravesará el país de noroeste a sureste. Localidades del norte, el este peninsular y Baleares disfrutarán del eclipse en toda su intensidad, mientras que el resto del territorio podrá observar un eclipse parcial de gran magnitud. Entre las ciudades donde podrá contemplarse como eclipse total destacan A Coruña, Oviedo, Santander, Valladolid, Vitoria, Zaragoza, Castellón, Valencia, Tarragona y numerosos municipios de Castilla y León, Navarra, La Rioja y Aragón. En ciudades como Madrid, Barcelona o buena parte de Andalucía el Sol no llegará a ocultarse por completo, aunque el porcentaje cubierto será muy elevado. Un espectáculo que llegará al atardecer A diferencia de otros eclipses, este tendrá lugar cuando el Sol ya esté muy bajo sobre el horizonte occidental, lo que añadirá un componente visual especialmente llamativo. En la mayoría de las zonas, el fenómeno comenzará alrededor de las 19:30 horas, mientras que la fase de totalidad se producirá aproximadamente entre las 20:28 y las 20:32, dependiendo de la ubicación. La duración de la oscuridad será relativamente breve —entre medio minuto y algo más de un minuto en España—, aunque suficiente para contemplar la corona solar y experimentar uno de los fenómenos naturales más impresionantes que existen. Tres eclipses históricos en apenas dos años El eclipse de 2026 será solo el comienzo de un periodo excepcional para la astronomía en España. 2 de agosto de 2027: un nuevo eclipse total atravesará el sur de la península, con especial protagonismo para Andalucía, Ceuta y Melilla. 26 de enero de 2028: llegará un eclipse anular, conocido popularmente como "anillo de fuego", visible en amplias zonas del país. La combinación de estos tres eventos convierte a España en uno de los destinos más atractivos del mundo para el turismo astronómico durante los próximos años, una circunstancia muy poco habitual a escala internacional. Cómo observar el eclipse con seguridad Los expertos recuerdan que nunca debe observarse el Sol directamente sin protección homologada, incluso cuando el astro esté parcialmente cubierto por la Luna. Las únicas gafas recomendadas son aquellas que cumplen la norma internacional ISO 12312-2, ya que filtran la radiación solar de forma segura. Radiografías, cristales ahumados, CDs, películas fotográficas o gafas de sol convencionales no ofrecen protección suficiente y pueden provocar lesiones irreversibles en la retina. ¿Y el móvil? También necesita protección El deseo de fotografiar el eclipse puede poner en riesgo tanto la vista como la cámara del teléfono. Apuntar directamente al Sol durante varios segundos sin un filtro específico puede dañar el sensor de la cámara debido a la elevada concentración de luz y calor. Los especialistas recomiendan utilizar filtros solares homologados también para los dispositivos ópticos y reservar las fotografías sin filtro únicamente para los escasos segundos en los que el Sol quede completamente oculto. Mucho más que un fenómeno astronómico Más allá del espectáculo visual, el eclipse del 12 de agosto será una oportunidad para acercar la ciencia al gran público y fomentar actividades educativas, divulgativas y de observación en todo el país. Con millones de personas mirando al cielo al mismo tiempo, España vivirá uno de los acontecimientos científicos y turísticos más importantes de la década, una cita irrepetible que volverá a convertir la astronomía en protagonista del verano de 2026.
10 Agosto 2026
ESG
Forética presenta el primer Barómetro sobre IA Responsable y concluye que, aunque tres de cada cuatro organizaciones ya utilizan inteligencia artificial, la mayoría todavía no evalúa su impacto ambiental ni cuenta con una gobernanza suficientemente desarrollada. La inteligencia artificial ya forma parte de la estrategia de muchas empresas españolas. Sin embargo, el reto ya no consiste únicamente en incorporarla a los procesos de negocio, sino en garantizar que su desarrollo y uso responden a criterios de sostenibilidad, transparencia y buen gobierno. Esta es una de las principales conclusiones del I Barómetro sobre IA Responsable, presentado por Forética en el marco de su Observatorio de IA Responsable. El informe analiza el grado de madurez de 56 empresas y organizaciones en la integración de la inteligencia artificial desde una perspectiva ESG (ambiental, social y de gobernanza). La IA ya está presente en la estrategia empresarial Los resultados muestran que la adopción de esta tecnología continúa acelerándose. El 75 % de las organizaciones participantes afirma haber integrado la inteligencia artificial en sus procesos operativos o estratégicos, mientras que el 65 % asegura utilizarla para mejorar su desempeño en materia de sostenibilidad. La IA comienza así a consolidarse como una herramienta para optimizar operaciones, apoyar la toma de decisiones y avanzar hacia modelos de negocio más eficientes y sostenibles. Medir el impacto sigue siendo la gran asignatura pendiente Pese al avance en la adopción, el estudio evidencia importantes carencias en la gestión responsable de esta tecnología. Uno de los datos más significativos es que el 57 % de las organizaciones no mide ningún aspecto relacionado con el impacto ambiental de la inteligencia artificial que utiliza. Además, solo el 17 % realiza una evaluación sistemática que permita comparar el beneficio que aporta la IA en términos ESG con la huella ambiental que genera su utilización. El informe concluye que muchas empresas ya están utilizando inteligencia artificial, pero todavía no cuentan con herramientas suficientes para medir su impacto de forma rigurosa. Gobernanza y responsabilidad, el siguiente paso La dimensión social también presenta margen de mejora. Actualmente, el 39 % de las organizaciones trabaja específicamente aspectos relacionados con la accesibilidad y la no discriminación en el desarrollo y uso de la IA, una cifra que Forética considera todavía insuficiente teniendo en cuenta la creciente influencia de estos sistemas en la toma de decisiones. En este contexto, el informe señala que el desafío ya no es tecnológico, sino organizativo: desarrollar modelos de gobernanza capaces de garantizar un uso responsable de la inteligencia artificial. La adaptación al reporting ESG marcará los próximos años Las prioridades también están cambiando. Para el 52 % de las organizaciones, el principal objetivo durante los próximos dos años será incorporar la inteligencia artificial a los procesos de reporting ESG y adaptarse a las nuevas exigencias derivadas de la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD). Esta tendencia refleja cómo la regulación comienza a desempeñar un papel determinante en la forma en que las empresas gestionan la inteligencia artificial. De la adopción a la gestión responsable El estudio supone el primer ejercicio práctico desarrollado por Forética tras el lanzamiento de su Manifiesto por una Inteligencia Artificial Responsable y Sostenible, una iniciativa respaldada ya por 80 organizaciones y orientada a promover una IA ética, transparente, inclusiva y alineada con los retos sociales y ambientales. Según explica Germán Granda, director general de Forética, los resultados muestran que las empresas están dando pasos importantes, aunque todavía queda recorrido para integrar plenamente la medición de impactos, la gobernanza y la responsabilidad en el despliegue de esta tecnología. El reto ya no es usar IA, sino hacerlo bien La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en un elemento estratégico dentro de las organizaciones. Sin embargo, el primer Barómetro sobre IA Responsable pone de manifiesto que el verdadero diferencial competitivo no estará únicamente en adoptar estas herramientas antes que el resto, sino en hacerlo bajo criterios de transparencia, sostenibilidad y confianza. Porque, en la nueva economía impulsada por la IA, medir el impacto de la tecnología será casi tan importante como la tecnología misma.
5 Agosto 2026
ESG
Las olas de calor han dejado de ser un fenómeno excepcional para convertirse en un desafío recurrente con impacto directo sobre la actividad económica. Más allá de sus consecuencias ambientales y sanitarias, las temperaturas extremas están obligando a las organizaciones a replantear sus estrategias de continuidad de negocio, protección de las personas y resiliencia operativa. La crisis climática está introduciendo nuevos riesgos que afectan tanto a la productividad como a las infraestructuras críticas, las cadenas de suministro y el consumo energético. Para muchas compañías, adaptarse ya no es solo una cuestión de sostenibilidad, sino también de competitividad. La productividad también se resiente El incremento de las temperaturas influye directamente en el rendimiento de los trabajadores, especialmente en aquellos sectores donde la actividad se desarrolla al aire libre o en instalaciones industriales. La fatiga térmica, el aumento de pausas obligatorias o la reorganización de turnos son medidas cada vez más habituales para garantizar la seguridad laboral. A ello se suma el impacto sobre el teletrabajo, donde el mayor uso de sistemas de climatización incrementa el consumo energético y los costes operativos. Infraestructuras bajo presión Las altas temperaturas también ponen a prueba infraestructuras esenciales para el funcionamiento empresarial. Los centros logísticos, las redes eléctricas, las instalaciones industriales o los centros de datos requieren sistemas de refrigeración cada vez más eficientes para mantener su operatividad. En episodios de calor extremo aumenta el riesgo de averías, interrupciones del suministro eléctrico y fallos en equipos críticos, obligando a las empresas a reforzar sus planes de contingencia. El cambio climático entra en los comités de dirección Cada vez más organizaciones incorporan el riesgo climático dentro de sus mapas de riesgos corporativos. La planificación ya no se limita a fenómenos financieros o tecnológicos: también contempla eventos meteorológicos extremos capaces de afectar a la continuidad del negocio. En este contexto, los criterios ESG adquieren una dimensión aún más estratégica. La capacidad para adaptarse al cambio climático, reducir el consumo energético y proteger a empleados y activos será un factor diferencial tanto para inversores como para clientes y reguladores. Adaptación como ventaja competitiva Expertos en sostenibilidad coinciden en que la resiliencia climática será uno de los grandes retos de la próxima década. Invertir en eficiencia energética, modernizar infraestructuras, digitalizar procesos o incorporar sistemas inteligentes de monitorización permitirá minimizar el impacto operativo de fenómenos cada vez más frecuentes. Más que una cuestión medioambiental, el calor extremo se ha convertido en un riesgo empresarial que exige nuevas formas de gestionar la continuidad del negocio.
31 Julio 2026
ESG
La imagen viral difundida por la NASA no representa la forma física del planeta, sino un geoide que permite visualizar cómo actúa la gravedad y mejorar la precisión de la navegación por satélite y la cartografía. Una imagen compartida recientemente por la NASA ha despertado la curiosidad de miles de personas al mostrar una Tierra con una apariencia muy alejada de la clásica esfera azul. Con una silueta irregular, similar a una patata, el modelo ha generado numerosas preguntas en redes sociales. Sin embargo, los científicos aclaran que no se trata de la forma real del planeta, sino de una representación del geoide terrestre, una herramienta fundamental para comprender el comportamiento del campo gravitatorio. Lejos de mostrar la superficie física de la Tierra, este modelo representa cómo sería el nivel medio de los océanos si únicamente estuviera determinado por la gravedad, sin la influencia de corrientes marinas, mareas o fenómenos meteorológicos. La gravedad no es uniforme en todo el planeta La gravedad varía ligeramente de un punto a otro de la Tierra debido a la distribución desigual de masas en su interior. Regiones con materiales más densos, como determinadas formaciones rocosas o acumulaciones de magma, ejercen una mayor atracción gravitatoria. En cambio, las zonas con menor densidad generan una fuerza gravitatoria algo más débil. Estas diferencias crean pequeñas elevaciones y depresiones en el geoide, conocidas como anomalías gravitatorias. Aunque en la realidad apenas representan diferencias de unas pocas decenas de metros, en la imagen publicada por la NASA han sido amplificadas unas 10.000 veces para que puedan apreciarse visualmente. Islandia y el sur de la India, dos extremos del campo gravitatorio Gracias a este modelo, los investigadores han identificado algunos de los puntos donde el comportamiento de la gravedad presenta mayores diferencias respecto a la media global. Uno de los máximos del geoide se localiza en las proximidades de Islandia, donde el nivel gravitatorio equivalente se sitúa alrededor de 85 metros por encima de la referencia media. En el extremo contrario aparece una amplia región al sur de la India, que presenta un descenso aproximado de 106 metros. Estas variaciones no implican cambios en la altura del terreno ni representan montañas u océanos reales, sino únicamente diferencias en la intensidad del campo gravitatorio. Más de quince años de datos para construir el modelo La elaboración de este geoide ha sido posible gracias al trabajo conjunto de misiones espaciales especializadas en medir el campo gravitatorio terrestre. Entre ellas destacan el satélite europeo GOCE y la misión estadounidense GRACE, cuyos instrumentos han recopilado durante más de quince años miles de millones de mediciones sobre la distribución de la gravedad en todo el planeta. La combinación de estos datos ha permitido generar uno de los modelos gravitatorios más precisos desarrollados hasta la fecha. Mucho más preciso que los mapas tradicionales En la mayoría de aplicaciones cartográficas se utiliza un elipsoide, una figura matemática que simplifica la forma de la Tierra para facilitar cálculos y sistemas de posicionamiento. El geoide, en cambio, refleja con mucha mayor fidelidad las variaciones reales del campo gravitatorio, convirtiéndose en una referencia esencial para disciplinas como la geodesia, la topografía, la ingeniería civil o los sistemas de navegación por satélite. Más que una curiosidad visual, esta representación constituye una herramienta científica de enorme valor para estudiar el interior del planeta, mejorar la precisión del GPS y comprender mejor cómo está distribuida la masa terrestre.
30 Julio 2026
ESG
Cada vez que le preguntamos algo a una inteligencia artificial esperamos una respuesta en apenas unos segundos. Lo que casi nunca nos cuestionamos es qué ocurre entre esa pregunta y la respuesta. Pensamos en algoritmos o en millones de datos confluyendo juntos, pero pocas veces nos detenemos a reflexionar en la infraestructura física que sostiene a la IA. La inteligencia artificial tiene servidores, esos servidores general calor y, en muchos casos, ese calor se combate gracias al agua. Puede parecer un detalle mínimo, pero en realidad anticipa uno de los próximos grandes debates: cómo seguir impulsando esta herramienta en un contexto de creciente presión sobre recursos esenciales como el agua. Hasta hace poco, hablar de IA era hablar de productividad e innovación, sin embargo, conforme se acelera la construcción de centros de datos para responder a la creciente demanda, emerge un reto que ha permanecido prácticamente invisible: la disponibilidad de recursos naturales capaces de sostener esa infraestructura. Se prevé que, en un futuro no muy lejano, el consumo eléctrico de los centros de datos progresará de forma muy significativa, impulsado principalmente por la inteligencia artificial. Ese incremento traerá consigo una mayor necesidad de sistemas de refrigeración y, en muchos casos, una mayor presión sobre los recursos hídricos. En este contexto, la industria está evolucionando rápidamente hacia tecnologías de refrigeración más eficientes y hacia diseños capaces de reducir significativamente su consumo. Pero la realidad es que la disponibilidad hídrica ya está empezando a formar parte de las decisiones sobre dónde construir nueva infraestructura digital y cómo garantizar su correcto desempeño a largo plazo. Este cambio de perspectiva resulta especialmente relevante en un contexto en el que el agua se está consolidando como uno de los grandes desafíos para la economía global. Como recoge la guía ‘El agua en el centro de la estrategia’, publicada por Forética, más de una cuarta parte de la población mundial vive ya en zonas con estrés hídrico severo y una parte creciente de la actividad económica estará expuesta a cuencas con un elevado riesgo hídrico. En países como España, especialmente vulnerables a la escasez de agua, esta realidad deja de ser una preocupación ambiental para convertirse en un factor de competitividad y resiliencia empresarial. Por eso, este recurso está dejando de ser una cuestión exclusivamente ambiental para convertirse en una variable estratégica. Precisamente, una de las principales conclusiones del informe de Forética es que las empresas más resilientes serán aquellas capaces de incorporar el agua como un elemento fundamental en la toma de decisiones. Igual que hoy ninguna organización aborda la transición digital sin considerar la ciberseguridad, la eficiencia energética o la continuidad del negocio, tampoco podrá ignorar el papel que desempeñan los recursos hídricos en el desarrollo de las infraestructuras que hacen posible la economía digital. Las decisiones sobre migrar servicios a la nube o desarrollar soluciones de IA generativa ya no pueden evaluarse únicamente desde la disponibilidad o el coste. Cada vez será más importante incorporar otra pregunta: ¿es resiliente la infraestructura que sostiene esta tecnología? No hablamos únicamente del consumo de agua de una instalación concreta. Hablamos también de la capacidad de una empresa para operar en un contexto de mayor competencia por un recurso esencial, de nuevas exigencias regulatorias y de una presión creciente por parte de inversores, clientes y otros grupos de interés para comprender el impacto ambiental asociado a la digitalización. En los próximos años, la gestión responsable del agua podría ocupar un lugar similar en la conversación sobre una inteligencia artificial verdaderamente sostenible. La buena noticia es que la innovación ha llegado para quedarse en lo que a búsqueda de soluciones se refiere. Un ejemplo de ello es Microsoft. La compañía ha anunciado nuevos diseños de centros de datos capaces de reducir considerablemente el consumo de agua para refrigeración mediante tecnologías que permiten recircular el agua en circuitos cerrados. Más allá del avance tecnológico, este tipo de iniciativas es el reflejo de que la gestión del agua ya forma parte de las decisiones estratégicas sobre cómo lograr una inteligencia artificial responsable. Sin duda, la inteligencia artificial seguirá transformando la economía y redefiniendo la competitividad de las empresas, pero su desarrollo no dependerá únicamente de algoritmos más avanzados o de una mayor capacidad de procesamiento. También estará condicionado por la capacidad de gestionar de forma estratégica los recursos que sostienen esa infraestructura. En ese escenario, el agua deja de ser una cuestión exclusivamente ambiental para convertirse en un elemento clave de resiliencia, innovación y creación de valor.
29 Julio 2026
ESG
La fusión de varios incendios forestales entre Ávila, Madrid y Toledo ha dado lugar a una emergencia sin precedentes, obligando a evacuar o confinar a más de 90.000 personas y movilizando un amplio despliegue de medios terrestres, aéreos y tecnológicos. Más allá de la magnitud del fuego, la crisis pone de relieve el papel estratégico de la innovación y la coordinación en la gestión de emergencias. La lucha contra los incendios forestales ha entrado en una nueva dimensión. Los grandes incendios que afectan desde hace días a las provincias de Ávila, Madrid y Toledo se han convertido en el mayor incendio registrado hasta la fecha en España, con cerca de 77.000 hectáreas calcinadas y un perímetro que continúa suponiendo un enorme desafío para los equipos de extinción. En la Comunidad de Madrid, la situación ha obligado a activar un amplio dispositivo de emergencia y a ordenar evacuaciones y confinamientos en numerosos municipios de la Sierra Oeste, mientras miles de profesionales trabajan para contener un incendio cuyo comportamiento ha sido calificado como extremo. Tecnología para combatir un enemigo cada vez más complejo En este tipo de emergencias, la tecnología se ha convertido en un aliado imprescindible para la toma de decisiones. Las imágenes del programa europeo Copernicus permiten conocer en tiempo casi real la evolución del incendio, identificar las zonas ya afectadas y evaluar el avance del frente de llamas desde el espacio. Estas imágenes, combinadas con modelos meteorológicos y sistemas de predicción, ayudan a planificar la estrategia de extinción y a anticipar los riesgos para la población. A ello se suman drones, sensores terrestres, cartografía digital, comunicaciones en tiempo real y sistemas de análisis que permiten coordinar cientos de efectivos desplegados sobre el terreno. La coordinación, tan importante como los medios La magnitud del incendio ha obligado a coordinar recursos procedentes de diferentes comunidades autónomas, además de la participación de la Unidad Militar de Emergencias (UME), bomberos forestales, agentes medioambientales, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y numerosos servicios de Protección Civil. La gestión de una emergencia de estas dimensiones requiere compartir información de forma constante, priorizar recursos y tomar decisiones en cuestión de minutos, donde la interoperabilidad entre organismos resulta tan importante como los propios medios de extinción. Un nuevo escenario para la gestión del riesgo Los expertos coinciden en que los grandes incendios forestales ya no pueden abordarse únicamente desde una perspectiva reactiva. El aumento de las temperaturas, la sequía prolongada, el viento y la acumulación de combustible vegetal favorecen incendios mucho más rápidos, impredecibles y difíciles de controlar. En este contexto, la prevención, el análisis predictivo y el uso de inteligencia artificial para anticipar escenarios de riesgo adquieren cada vez mayor relevancia. La combinación de datos satelitales, modelos climáticos y herramientas de análisis avanzado permitirá mejorar la planificación, optimizar el despliegue de recursos y reducir el impacto de futuras emergencias. Tecnología y resiliencia frente al fuego Más allá de las cifras, esta emergencia demuestra que la gestión de incendios forestales ya no depende únicamente del trabajo sobre el terreno. La capacidad para integrar datos, coordinar equipos y apoyarse en tecnologías avanzadas se ha convertido en un factor decisivo para proteger a la población y minimizar las consecuencias de incendios cada vez más complejos. La emergencia que vive estos días el centro de España deja una conclusión clara: frente a incendios de una magnitud sin precedentes, la resiliencia también se construye con innovación, colaboración y tecnología.
28 Julio 2026
ESG
Un informe de la Fundación ESYS advierte de que la Unión Europea afronta un cambio de paradigma en ciberseguridad, donde la geopolítica, la inteligencia artificial y la protección de las cadenas de suministro marcarán el futuro de la regulación. La Unión Europea se encuentra inmersa en una profunda transformación de su estrategia de seguridad digital. Tras varios años de intensa actividad legislativa, Bruselas prepara una nueva revisión del marco regulatorio con el objetivo de adaptarlo a un entorno en el que la inteligencia artificial, las tensiones geopolíticas y la dependencia tecnológica han redefinido el concepto de ciberseguridad. Así lo recoge el informe "Una nueva era en la regulación de la seguridad digital", elaborado por la Fundación ESYS, que analiza la evolución normativa europea y concluye que la protección de redes y sistemas ya no es suficiente: el foco se desplaza ahora hacia la resiliencia, la soberanía tecnológica y la capacidad estratégica de Europa. De la ciberseguridad a la resiliencia El documento señala que entre 2019 y 2024 la Unión Europea pasó de un modelo basado en recomendaciones y buenas prácticas a otro sustentado en obligaciones legales, supervisión y sanciones. Normativas como NIS2, DORA, la Cyber Resilience Act o la directiva CER han ampliado significativamente el alcance de la regulación, incorporando conceptos como la continuidad operativa, la gestión de riesgos y la protección de las cadenas de suministro. Según el análisis, el nuevo objetivo ya no consiste únicamente en evitar ciberataques, sino en garantizar que los servicios esenciales puedan seguir funcionando incluso en escenarios de crisis, ya sean provocados por ataques informáticos, desastres naturales o amenazas híbridas. La geopolítica entra de lleno en la regulación Uno de los principales cambios que destaca el informe es la creciente influencia del contexto geopolítico en las decisiones regulatorias. La propuesta de revisión del Cybersecurity Act 2 (CSA2) introduce por primera vez criterios no exclusivamente técnicos para evaluar el riesgo de determinados proveedores tecnológicos. Entre ellos figuran factores como la influencia de gobiernos extranjeros, la legislación del país de origen o el riesgo de dependencia estratégica, ampliando el debate iniciado durante el despliegue de las redes 5G hacia otros sectores críticos como la nube, los centros de datos o la energía. El informe advierte, no obstante, de que estas medidas deberán aplicarse con criterios transparentes y proporcionados para evitar impactos innecesarios sobre la competitividad y la innovación empresarial. Menos burocracia y más coordinación Otra de las prioridades identificadas por la Comisión Europea es simplificar un ecosistema regulatorio que muchas empresas consideran excesivamente complejo. Entre las propuestas figura el principio de "un incidente, una notificación", con el objetivo de evitar que una organización tenga que comunicar el mismo incidente de seguridad a múltiples autoridades bajo diferentes normativas. Para ello, el informe propone avanzar hacia plataformas nacionales de ventanilla única y modelos de notificación homogéneos en toda la Unión Europea. Asimismo, la Fundación ESYS considera necesario reforzar el papel de la Agencia Europea de Ciberseguridad (ENISA), dotándola de mayores capacidades para coordinar la respuesta ante incidentes, compartir inteligencia sobre amenazas y supervisar riesgos transfronterizos. La inteligencia artificial cambia las reglas del juego El informe dedica un apartado específico al impacto de la inteligencia artificial en la seguridad digital. La aparición de modelos capaces de automatizar tanto tareas defensivas como ofensivas obliga, según ESYS, a replantear los mecanismos tradicionales de supervisión. La preocupación ya no se limita a proteger los sistemas frente a atacantes humanos, sino también frente a capacidades automatizadas que pueden operar a gran velocidad y gran escala. Esta evolución refuerza la necesidad de compartir inteligencia sobre amenazas en tiempo real y de desarrollar capacidades europeas comunes para anticipar riesgos antes de que se materialicen. Seguridad física y digital, cada vez más unidas Otro de los grandes desafíos señalados por el documento es la convergencia entre el mundo físico y el digital. Infraestructuras como hospitales, redes eléctricas, sistemas de transporte o puertos dependen cada vez más de tecnologías conectadas, lo que hace que un incidente físico pueda desencadenar consecuencias digitales y viceversa. En este contexto, el informe considera que la regulación de la seguridad evolucionará hacia un enfoque integral que combine protección física, ciberseguridad e inteligencia operativa dentro de un mismo modelo de resiliencia. Un nuevo ciclo para la seguridad europea La Fundación ESYS concluye que Europa está construyendo uno de los marcos regulatorios de seguridad digital más avanzados del mundo, aunque advierte de que su éxito dependerá de encontrar el equilibrio entre exigencia regulatoria, seguridad jurídica y viabilidad para las empresas. La organización sostiene que el verdadero cambio ya está en marcha: la Unión Europea ha pasado de regular para proteger sistemas tecnológicos a regular para preservar su capacidad estratégica, su autonomía tecnológica y su competitividad en un escenario global cada vez más complejo.
24 Julio 2026
ESG
Apple está a punto de dar un paso estratégico que podría transformar la forma en que millones de personas adquieren sus dispositivos. La compañía prepara el lanzamiento de Apple Upgrade, un nuevo programa de alquiler con cuotas mensuales que permitirá acceder a productos como el iPhone, el iPad o el Mac sin necesidad de asumir el coste completo de la compra desde el primer momento. La iniciativa, que según diversas informaciones comenzará a operar el 28 de julio en Estados Unidos, responde a un contexto marcado por el incremento del precio de los dispositivos electrónicos y la creciente demanda de modelos de pago más flexibles. Un modelo basado en cuotas mensuales El funcionamiento del servicio se asemeja al leasing utilizado en el sector de la automoción. Los usuarios abonarán una cantidad fija cada mes durante un periodo determinado y, una vez finalizado el contrato, podrán elegir entre devolver el dispositivo, cambiarlo por un modelo más reciente renovando el acuerdo o adquirirlo definitivamente abonando el importe pendiente. Para poner en marcha el programa, Apple contará con el respaldo financiero de Klarna, empresa especializada en soluciones de financiación y pagos aplazados. Los clientes deberán superar un proceso de evaluación crediticia antes de acceder al servicio. Los contratos tendrán distinta duración según el producto. Los iPhone y Apple Watch contarán con periodos de 24 meses, mientras que los iPad y Mac se ofrecerán mediante contratos de 36 meses. Además, el sistema permitirá cancelar el acuerdo anticipadamente y liquidar el dispositivo antes de que concluya el plazo establecido. No todos los dispositivos estarán disponibles En esta primera fase, el catálogo será limitado. Algunos modelos de entrada, como determinados iPad, Apple Watch o equipos específicos de la gama Mac, quedarán fuera del programa. Tampoco estará disponible para clientes corporativos ni instituciones educativas. Aunque el lanzamiento inicial se centrará en el mercado estadounidense, no se descarta que la compañía amplíe posteriormente el servicio a otros países. Una respuesta al aumento del precio de la tecnología La llegada de Apple Upgrade coincide con una etapa en la que la compañía ha elevado significativamente el precio de parte de su catálogo debido al encarecimiento de componentes como los chips de memoria. A ello se suma la expectativa de futuras subidas en la próxima generación del iPhone y la llegada de nuevos dispositivos premium. En este contexto, el modelo de suscripción busca reducir la barrera económica de acceso a los productos de la marca y mantener un ritmo constante de renovación entre los usuarios. Del producto al "dispositivo como servicio" Más allá de facilitar la financiación, esta estrategia refleja una tendencia cada vez más extendida en la industria tecnológica: convertir el hardware en un servicio de suscripción. Para Apple, este modelo ofrece varias ventajas. Por un lado, favorece la fidelización del cliente y acelera la renovación de dispositivos. Por otro, al apoyarse en un socio financiero externo como Klarna, la compañía evita asumir directamente el riesgo asociado a la financiación. Si la iniciativa obtiene una buena acogida, podría marcar el inicio de una nueva etapa en la comercialización de productos tecnológicos, donde el acceso mediante cuotas mensuales termine ganando protagonismo frente a la compra tradicional.
23 Julio 2026
ESG
La temporada estival no solo llena los hoteles de turistas, también transforma por completo su situación financiera. Un análisis elaborado por la fintech Embat revela que la liquidez de las cadenas hoteleras españolas experimenta un vuelco radical entre la temporada baja y el verano, con casos en los que las compañías pasan de registrar saldos negativos de decenas de millones de euros a cerrar el periodo estival con una sólida posición de caja. El estudio, realizado a partir de la actividad financiera registrada en su plataforma entre julio de 2025 y junio de 2026, analiza el comportamiento de grupos hoteleros, empresas de restauración y turoperadores. Los datos reflejan hasta qué punto el turismo condiciona la salud financiera del sector y cómo la gestión de la tesorería se convierte en un factor estratégico durante los meses de mayor actividad. El verano impulsa la recuperación financiera del sector Uno de los datos más llamativos del informe muestra que algunos grupos hoteleros pasan de situaciones de fuerte tensión financiera durante el invierno a registrar importantes excedentes de liquidez tras la campaña de verano. En uno de los casos analizados, la caja evoluciona desde -35 millones de euros hasta 46 millones de euros positivos en apenas seis meses. Otro grupo pasa de -8 millones a 46 millones de euros, reflejando la enorme dependencia que el sector mantiene de la estacionalidad. En conjunto, los saldos medios de caja de las cadenas hoteleras vacacionales aumentan entre un 69 % y un 186 % desde su mes de menor actividad hasta el de mayor volumen de negocio. La actividad financiera se dispara antes del verano El informe también constata que la operativa financiera de las empresas turísticas sigue un patrón claramente estacional. Entre los meses de noviembre y junio, el volumen de transacciones aumenta más de un 120 %, mientras que los ingresos en euros prácticamente se duplican conforme se aproxima la temporada alta. Este comportamiento coincide con el creciente peso del turismo en la economía española. Tras alcanzar un máximo histórico equivalente al 12,6 % del PIB en 2024, las estimaciones sitúan la aportación del sector en torno al 12,8 % del PIB durante 2026, impulsada por el aumento del turismo internacional y el atractivo de España como destino seguro frente a la inestabilidad en otros mercados mediterráneos. Solo durante julio y agosto de 2025, los turistas internacionales realizaron un gasto superior a 32.800 millones de euros, consolidando al verano como el periodo más importante para la actividad económica del sector. Un negocio cada vez más internacional La creciente internacionalización también se refleja en la gestión financiera. Durante el último año, las empresas analizadas realizaron operaciones en doce divisas diferentes, entre ellas dólares estadounidenses y canadienses, libras esterlinas, yenes japoneses o baht tailandeses. Esta diversificación incrementa la complejidad para los departamentos financieros, que deben gestionar riesgos asociados al tipo de cambio, conciliaciones bancarias y movimientos internacionales con mayor precisión. La disciplina de pago se mantiene pese a la presión A pesar del incremento de actividad durante la temporada alta, las compañías mantienen un elevado nivel de cumplimiento con sus proveedores. Según los datos del estudio, más del 80 % de las facturas se abonan en la fecha prevista o incluso antes, mientras que cerca del 8 % se pagan de forma anticipada. Esta capacidad de anticipación, según Embat, depende en gran medida de disponer de información actualizada sobre la posición de caja y de herramientas que permitan prever con precisión la evolución de la liquidez. Más ingresos, pero márgenes bajo presión El crecimiento del turismo no siempre se traduce en una mejora proporcional de la rentabilidad. Mientras la facturación del sector hostelero aumentó un 4,7 % durante 2025, la evolución fue desigual entre los distintos segmentos. Los establecimientos de alojamiento incrementaron tanto ingresos como rentabilidad, mientras que la restauración, pese a elevar su facturación, sufrió una ligera reducción de sus márgenes debido al incremento de los costes operativos. A ello se suma un mercado laboral en expansión. El sector superó los dos millones de trabajadores durante el verano de 2025 y las previsiones para 2026 apuntan a más de 2,2 millones de afiliados, consolidando al turismo como uno de los principales motores económicos y de empleo del país. Según Embat, este contexto obliga a las empresas turísticas a reforzar la planificación financiera y apoyarse en soluciones de automatización capaces de ofrecer una visión en tiempo real de la tesorería, especialmente en un entorno marcado por la estacionalidad, la gestión multidivisa y la creciente complejidad operativa.
22 Julio 2026
ESG
La transformación que ya vemos en el desarrollo de software anticipa el próximo gran cambio operativo. La IA está asumiendo cada vez más tareas de escritura, prueba y revisión de código, mientras los equipos técnicos pasan de ejecutar a dirigir, validar y tomar decisiones de mayor valor. El siguiente ámbito que se verá profundamente afectado será Infraestructura y Operaciones. Hoy, estos equipos sostienen la continuidad del negocio mediante la gestión de solicitudes, aprovisionamiento, parches, supervisión e incidencias. Muchas de estas actividades son repetitivas, predecibles y basadas en reglas, por lo que resultan especialmente adecuadas para agentes de IA. En los próximos tres años, una parte significativa de la operación diaria podrá ser gestionada por sistemas autónomos capaces de atender solicitudes, detectar anomalías, diagnosticar causas y aplicar soluciones sin intervención humana constante. Para la dirección, la implicación no es una reducción del valor de estos equipos, sino una redefinición de su contribución. El foco se desplazará de la ejecución operativa al gobierno de la automatización: establecer límites, definir controles, priorizar riesgos y decidir qué acciones pueden delegarse en agentes sin supervisión directa. Si un agente puede conceder accesos, aprovisionar recursos o resolver una interrupción en segundos, la organización debe tener claro en qué condiciones puede hacerlo, cuándo debe escalar y quién responde si una decisión autónoma genera un incidente. La oportunidad es evidente: más velocidad, menor fricción y mayor resiliencia operativa. Pero el riesgo también lo es: un agente con demasiada autonomía o controles insuficientes puede amplificar errores con la misma rapidez con la que resuelve problemas. El reto de liderazgo será preparar la organización para este cambio antes de que llegue de forma masiva. Aunque los cargos puedan mantener nombres conocidos, las capacidades críticas evolucionarán hacia la supervisión de agentes, el diseño de marcos de control, el seguimiento y control de su actividad, la gestión de excepciones y la rendición de cuentas. Está emergiendo una nueva disciplina —la ingeniería de plataformas de agentes— orientada a construir las plataformas, salvaguardas y mecanismos de supervisión que permitan operar flotas de agentes de forma segura y fiable. En este contexto, el valor diferencial estará en quienes sepan traducir objetivos de negocio en comportamientos seguros para los agentes, anticipar fallos y aplicar el aprendizaje de incidentes reales. A medida que la ejecución se vuelva más barata y rápida, la ventaja competitiva dependerá menos de hacer más cosas y más de decidir con claridad qué conviene hacer, bajo qué riesgos y con qué controles.
21 Julio 2026
ESG
CyberCUBE, una misión liderada por GMV y desarrollada sobre un CubeSat de Alén Space, permitirá evaluar en órbita tecnologías avanzadas de protección frente a ciberataques contra sistemas espaciales y acelerar su incorporación a futuras misiones europeas. La ciberseguridad también ha llegado al espacio. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha puesto en órbita CyberCUBE, una misión concebida para ensayar en un entorno real nuevas tecnologías destinadas a proteger satélites e infraestructuras espaciales frente a las crecientes amenazas digitales. El proyecto, liderado por GMV y basado en un CubeSat 3U desarrollado por Alén Space, funcionará como un laboratorio orbital desde el que validar soluciones de ciberdefensa antes de incorporarlas a futuras misiones europeas. Un banco de pruebas en el espacio CyberCUBE nace con el objetivo de ofrecer a la ESA una plataforma flexible y reconfigurable donde experimentar con tecnologías de protección en condiciones reales de operación. La misión forma parte de las iniciativas Cyber Evolutions del Centro de Operaciones de Ciberseguridad (CSOC) de la Agencia Espacial Europea, dentro de su programa de resiliencia en ciberseguridad. Gracias a este laboratorio espacial, los especialistas podrán comprobar el comportamiento de distintas soluciones de defensa antes de desplegarlas en sistemas que operan en misiones críticas. Preparado para detectar y responder a ciberataques Entre las capacidades que se pondrán a prueba figuran mecanismos capaces de detectar accesos no autorizados a los sistemas de mando y control de los satélites, así como tecnologías para identificar y mitigar ataques de jamming —interferencias deliberadas en las comunicaciones— y spoofing, técnicas que falsifican señales para engañar a los sistemas de navegación o control. La misión también permitirá supervisar la seguridad de los equipos embarcados y validar tecnologías emergentes como la criptografía poscuántica, llamada a convertirse en una pieza clave para proteger las comunicaciones frente a los futuros ordenadores cuánticos. Un laboratorio abierto a la innovación Además de servir como plataforma de experimentación para la ESA, CyberCUBE estará disponible para investigadores, ingenieros y empresas interesadas en probar nuevos algoritmos, protocolos y soluciones de ciberseguridad aplicadas al sector espacial. El objetivo es acelerar la validación de tecnologías innovadoras mediante pruebas en un entorno operativo real, algo difícil de reproducir en instalaciones terrestres. La ciberseguridad, una prioridad también fuera de la Tierra El aumento de los ciberataques dirigidos contra infraestructuras críticas ha situado la protección de los sistemas espaciales entre las prioridades estratégicas de agencias y operadores. Los satélites desempeñan un papel esencial en ámbitos como las telecomunicaciones, la navegación, la observación terrestre o la defensa, por lo que garantizar su seguridad resulta cada vez más importante. Con CyberCUBE, la ESA pretende avanzar en el desarrollo de nuevas capacidades de protección que refuercen la resiliencia de las futuras misiones espaciales europeas y permitan anticiparse a amenazas cada vez más sofisticadas. La misión también consolida el papel de GMV como uno de los actores de referencia en el desarrollo de tecnologías espaciales y soluciones avanzadas de ciberseguridad dentro de los programas europeos.
20 Julio 2026
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