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El petróleo supera los 100 dólares y reabre el debate global sobre la seguridad energética

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La escalada del conflicto en Oriente Medio ha desencadenado una de las mayores crisis energéticas de las últimas décadas, elevando el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y poniendo a prueba la resiliencia de las economías a nivel global. La situación ha tensionado el equilibrio entre oferta y demanda en tiempo récord, obligando a gobiernos de todo el mundo a activar medidas urgentes para contener el impacto económico y energético. Un shock sin precedentes en el suministro La interrupción del flujo de crudo, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial—, ha provocado una caída de más de 10 millones de barriles diarios en la oferta global. El impacto ha sido inmediato: el encarecimiento del crudo ha arrastrado al alza a combustibles clave como el diésel o el queroseno, afectando directamente a sectores como el transporte, la logística o la industria. Gobiernos en modo emergencia: menos consumo, más control Ante este escenario, los gobiernos están recurriendo a medidas poco habituales para reducir la demanda energética de forma inmediata. El teletrabajo vuelve a ganar protagonismo como herramienta de política pública, mientras que en varios países se están aplicando semanas laborales reducidas en el sector público o ajustes en los sistemas educativos para limitar desplazamientos y consumo energético. Al mismo tiempo, se están imponiendo restricciones en el uso de aire acondicionado y políticas de eficiencia energética, especialmente en regiones con alta demanda eléctrica, para evitar tensiones adicionales en las redes. Transporte y energía: el cambio se acelera El transporte, uno de los principales consumidores de petróleo, se ha convertido en un foco clave de actuación. Desde incentivos al uso del transporte público hasta el impulso de vehículos eléctricos o el aumento de biocombustibles en las mezclas energéticas, los países están acelerando decisiones que, en otro contexto, habrían tardado años en implementarse. Intervención en los mercados: proteger hoy, tensionar mañana Para mitigar el impacto en ciudadanos y empresas, algunos gobiernos han optado por intervenir directamente en los precios del combustible mediante topes, subsidios o control de márgenes. Aunque estas medidas aportan alivio a corto plazo, también plantean un dilema estratégico: pueden frenar los incentivos al ahorro energético y generar presión fiscal en un contexto ya complejo. Más que una crisis energética: un cambio de paradigma Más allá del impacto inmediato, esta crisis refuerza una tendencia de fondo: la energía se consolida como un eje crítico dentro del riesgo geoeconómico global. Organismos internacionales advierten de que las tensiones entre bloques y la fragmentación del sistema global están aumentando la exposición de los mercados a este tipo de disrupciones. Para empresas y líderes, el mensaje es claro: la seguridad energética ya no puede separarse de la estrategia de negocio ni de la agenda de sostenibilidad. Un nuevo escenario para la toma de decisiones Lo que está ocurriendo no es solo una crisis puntual del petróleo. Es una señal de cómo de frágil puede ser el sistema energético global ante tensiones geopolíticas. Y, sobre todo, de la velocidad a la que gobiernos y organizaciones deben adaptarse a un entorno cada vez más incierto, donde la energía, la tecnología y la geopolítica están más conectadas que nunca.

5 Mayo 2026

Miami acelera su transformación sostenible para hacer frente a la subida del nivel del mar

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Miami lleva años siendo uno de los destinos más reconocibles del mundo por sus playas, su arquitectura art déco y su mezcla cultural. Sin embargo, detrás de esa imagen turística y vibrante, la ciudad afronta uno de los mayores desafíos derivados del cambio climático: la subida del nivel del mar. La ciudad estadounidense, asentada sobre un terreno especialmente vulnerable poroso y rodeado de agua, trabaja desde hace tiempo en distintos proyectos destinados a reducir el impacto de las inundaciones y reforzar su resiliencia urbana. Uno de los ejemplos más visibles se encuentra en zonas como Sunset Harbour, donde algunas calles y áreas residenciales ya están siendo elevadas para minimizar el riesgo de inundaciones. A estas actuaciones se suman estaciones de bombeo de aguas pluviales, barreras marítimas y nuevos sistemas de drenaje pensados para proteger las zonas más expuestas. La sostenibilidad también está marcando la evolución del transporte y de la construcción en la ciudad. El Metromover, un monorraíl gratuito y sin conductor que conecta distintas áreas de Downtown Miami, forma parte de la apuesta por reducir emisiones y fomentar alternativas menos contaminantes. Además, hoteles, centros comerciales y nuevos complejos urbanos están incorporando medidas de eficiencia energética, energías renovables y reducción del uso de plásticos. Algunos establecimientos turísticos incluso promueven acciones de concienciación ambiental entre visitantes y residentes. La transformación sostenible de Miami también alcanza espacios urbanos como parques, zonas peatonales y proyectos de reutilización del agua de lluvia. En barrios como Brickell o Wynwood, la ciudad combina innovación, movilidad y sostenibilidad con su tradicional atractivo cultural y turístico. Todo ello sucede mientras Miami continúa creciendo como uno de los grandes polos económicos y turísticos de Estados Unidos, con una fuerte presencia de población latinoamericana y una actividad constante ligada al ocio, la tecnología y el sector inmobiliario. El gran reto de la ciudad pasa ahora por mantener ese crecimiento sin perder capacidad para adaptarse a los efectos del calentamiento global. La amenaza de huracanes, lluvias torrenciales y la subida progresiva del mar ha convertido la resiliencia climática en una prioridad estratégica para el futuro de Miami.

4 Mayo 2026

Artículo de Alejandra Fernández: Geopolítica, narrativa y poder: la influencia en el plano cognitivo

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España se ha consolidado como un hub creciente de relaciones internacionales. Actores externos analizan con detalle los movimientos globales en nuestro país y, especialmente en Madrid, se percibe una intensificación de la actividad en torno a la diplomacia y la seguridad, donde distintos países mueven posiciones de forma estratégica. En este contexto, la influencia internacional ya no depende únicamente del poder económico o militar. Hoy se construye en el terreno de la comunicación, la percepción y la capacidad de anticipación. Las redes sociales han transformado este escenario en un espacio donde conviven información, propaganda y campañas diseñadas para influir en la opinión pública. Conceptos como la ingeniería social, junto con el trabajo con fuentes abiertas, permiten entender cómo se moldean percepciones y comportamientos en el plano cognitivo. El valor ya no está en el acceso a la información, sino en la capacidad de interpretarla y convertirla en conocimiento estratégico. Porque, en última instancia, no compiten los datos, sino las narrativas. Actualmente trabajo como analista OSINT y consultora en comunicación estratégica y diplomacia pública, ayudando a instituciones y actores internacionales a construir influencia a través de estrategias, campañas y posicionamiento. Mi formación refleja una lógica híbrida entre lo visual y lo geopolítico. Me gradué en diseño gráfico en la University of the Arts London, lo que me permitió comprender cómo se construyen los mensajes desde su base conceptual. Posteriormente, amplié mi especialización con formación en la Escuela Diplomática en Unión Europea y política exterior. En 2019 trabajé en el Secretariado de Comunicación del Parlamento Europeo, participando en la campaña de las elecciones europeas. En los últimos años, he desarrollado mi experiencia en entornos institucionales y estratégicos, colaborando con actores internacionales, embajadas y agregados de defensa en la generación de campañas, análisis y posicionamiento. Además, he participado en misiones internacionales en China (2024/2025), incorporando una visión directa de las dinámicas geopolíticas actuales. Desde esta experiencia fundé Leaders Radar, la primera plataforma en España dedicada al posicionamiento profesional y al análisis estratégico en orden global, geoeconomía y seguridad. Surge con un objetivo claro: visibilizar el talento nacional en asuntos exteriores y conectar perfiles senior y junior dentro del ámbito de las relaciones internacionales. Además, Leaders Radar pone un foco especial en el apoyo a jóvenes mujeres, contribuyendo a una mayor representación en un sector donde aún persisten brechas estructurales. La plataforma se posiciona así como una infraestructura editorial al servicio de una nueva forma de entender la diplomacia: más conectada, más estratégica y orientada a la influencia. Alejandra FernándezConsultora Comunicación Estratégica y Diplomacia Publica Fundadora Leaders Radar - Plataforma de Relaciones Internacionales

3 Mayo 2026

Entrevista a Ángeles Caballero: «La IA te puede ayudar muchísimo, pero el criterio y las decisiones siempre las pondrás tú»

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Alberto Baselga, CIO/CPO de Northius entrevista a Ángeles Caballero, CISO HQ de Santander Alberto Baselga: Ángeles, tienes una trayectoria muy completa. Empezaste estudiando Informática y has construido una sólida carrera tecnológica hasta llegar a tu posición actual como CISO. Recientemente, has sumado un nuevo hito al terminar la carrera de Psicología. ¿Qué te motivó a adentrarte en esta disciplina en este punto de tu vida y cómo aplicas hoy esa mirada psicológica dentro del mundo tecnológico y la ciberseguridad? Ángeles Caballero: El hilo conductor de mi carrera ha sido la curiosidad por la tecnología. Por eso estudié Informática y me sigue fascinando todo lo que está pasando, especialmente ahora con la inteligencia artificial. La posibilidad de construir sistemas complejos con lenguaje natural ¡Me parece increíble! Con los años, trabajando en grandes organizaciones y en ciberseguridad, te das cuenta de que esto va de personas. Detrás de cada sistema, de cada reunión, de cada decisión… hay comportamiento humano. Y nuestro día a día gira en torno a eso, a cómo interactúan los equipos, cómo nos influimos entre nosotros, cómo tomamos decisiones bajo presión o incluso, cómo interpretamos lo que ocurre a nuestro alrededor. Ahí es donde nace mi interés por la Psicología. Quería entender mejor por qué reaccionamos como reaccionamos, por ejemplo, en situaciones de estrés como un incidente de ciberseguridad; cómo conviven perfiles muy distintos (más analíticos, más creativos, más orientados a ejecución) cuando hay que tomar decisiones rápidas. Cómo influyen los sesgos en la toma de decisiones o por qué algunas personas acaban en burnout, una realidad que vemos cada vez más en equipos de ciberseguridad y que debemos abordar de forma conjunta. La realidad es que son mundos muy cercanos. Aplico lo que he aprendido cada día, en la gestión de equipos, en cómo enfocamos la concienciación, en cómo construimos relaciones dentro de la organización... Incluso en algo muy propio de nuestro sector, que es intentar entender a “los malos”, sus motivaciones y sus patrones de comportamiento, algo clave en ciberseguridad. Al final, la Psicología me ha dado herramientas muy prácticas que utilizo todos los días. Me ha hecho mejor profesional, sin duda, pero también me ha aportado mucho a nivel personal. A.B.: Más allá de resolver vulnerabilidades técnicas, ¿qué te apasiona verdaderamente del rol de proteger personas y sistemas? ¿Qué te hace saltar de la cama cada mañana? A.C.: Diría que lo que más me motiva es el impacto real que tiene nuestro trabajo. En el entorno actual, la confianza digital es clave. Sin ella, el sistema simplemente no funciona. Y eso va mucho más allá de la tecnología, estamos protegiendo a personas. Personas que confían sus ahorros, que emprenden, que toman decisiones importantes en su vida. Ser consciente de ese impacto, de que lo que hacemos tiene una dimensión tangible y social y diría que es lo que realmente da sentido a nuestro trabajo. También hay un componente muy personal, que es la curiosidad. La ciberseguridad es un entorno exigente, dinámico, en constante cambio. Te obliga a estar aprendiendo continuamente, a cuestionarte, y a evolucionar. Para alguien inquieto como es mi caso, eso es un incentivo enorme, es muy satisfactorio. Y, por último, está el factor humano. Es un sector en el que tienes la suerte de rodearte de gente con muchísimo talento.En mi caso, trabajar con equipos de ese nivel, aprender de ellos y construir juntos, es una de las grandes motivaciones del día a día. A.B.: En entornos de riesgo, cuando una estrategia falla o un ataque inesperado golpea, ¿qué significa para ti la resiliencia? A.C.: En ciberseguridad partimos de una premisa muy clara, no es una cuestión de si vamos a tener un incidente, sino de cuándo. Desde ahí, la resiliencia no consiste en evitar el impacto, sino en ser capaces de gestionarlo, recuperarnos rápido y garantizar que el negocio sigue funcionando. Para mí se construye sobre dos pilares. El primero es la preparación real, no solo sobre el papel. Tener planes de continuidad o recuperación es necesario, pero lo que marca la diferencia es haberlos probado. En un incidente, bajo presión, la improvisación no funciona. Y aquí hablo también desde mi faceta de psicóloga. Cuando estamos sometidos a altos niveles de estrés, con picos de cortisol, nuestro cerebro tiende a activarse desde la parte más emocional, y el córtex prefrontal (que es el que nos ayuda a analizar y tomar decisiones con lógica) pierde protagonismo. En ese momento, no pensamos con la misma claridad. Por eso damos tanta importancia a los ciberejercicios, porque permiten entrenar precisamente ese escenario. Ayudan a que los equipos automaticen respuestas, reduzcan la incertidumbre y puedan tomar decisiones con agilidad y criterio cuando realmente importa. El segundo es la capacidad de adaptación. La resiliencia hoy no es algo estático. El entorno de amenazas cambia exponencialmente y se está acelerando con la IA. Eso nos obliga a evolucionar al mismo ritmo, no hay opción. Al final, la resiliencia es llegar al momento crítico con el equipo preparado, los procesos interiorizados y la capacidad de reaccionar sin dudar. Es asegurar que, incluso en escenarios complejos, la organización sigue respondiendo con garantías. A.B.: Si tuvieras que explicar tu visión sobre la inteligencia artificial a un niño de diez años, ¿qué le dirías para que entendiera su potencial sin temerla? A.C.: ¡La verdad es que los niños de diez años hoy en día ya saben tantísimo de tecnología que lo más probable es que me lo acabe explicando él a mí! Pero si me tocara hacerlo a mí, le diría algo así: "Imagínate todo lo que has aprendido en estos diez años de vida en el cole: matemáticas, idiomas, ciencia... Pues bien, la Inteligencia Artificial es un sistema que ha aprendido todo ese conocimiento y que es capaz de ayudarte a responder muchísimas preguntas en cuestión de segundos. Hace en un instante, lo que a nosotros nos lleva toda una vida aprender. Pero hay algo importante. Tu verdadero valor está en lo que te hace humano. La IA no puede ir a jugar con tus amigos, no sabe lo que es divertirse, reírse a carcajadas o inventar historias que sean verdaderamente únicas y genuinas. Esa empatía, esa conexión con otras personas, esa imaginación… eso siempre lo vas a poner tú. La inteligencia artificial te puede ayudar muchísimo y hacerte la vida más fácil, pero el criterio, las decisiones y lo que de verdad importa… eso siempre lo pondrás tu. A.B.: ¿Hay alguna película o serie que haya influido en tu manera de entender el futuro o la tecnología? A.C.: Muchísimas, pero si tengo que elegir, diría Matrix. Me marcó mucho esa escena en la que Neo se “descarga” conocimiento y de repente dice: “Ya sé Kung Fu”. Te hace pensar hasta qué punto, en el futuro, podríamos llegar a adquirir habilidades de forma casi instantánea. Es una idea fascinante, aunque también tiene un punto inquietante. Además, para los que venimos del mundo técnico, siempre se agradece cierto rigor. El hacking en el cine suele ser bastante poco realista, pero en Matrix Reloaded hay una escena muy conocida en la que se utiliza Nmap, una herramienta real que usamos en ciberseguridad. Ese tipo de detalles hacen que conectes aún más con la historia. Y, por otro lado, diría Black Mirror. Me parece una serie brillante porque muchas de las realidades que plantea ya no son tan futuristas. El episodio Nosedive, por ejemplo, refleja muy bien hasta qué punto la validación social puede condicionar nuestro comportamiento. Desde una perspectiva más humana, es casi un espejo de lo que ya estamos viviendo. Al final, tanto Matrix como Black Mirror plantean una misma idea de fondo: la tecnología avanza muy rápido, pero entender cómo nos impacta como personas es igual de importante que desarrollarla. A.B.: ¿Qué conversación pendiente sobre liderazgo femenino en tecnología crees que todavía no estamos teniendo? A.C.: Creo que hay una idea clave que todavía no tenemos del todo interiorizada. La empatía, la vulnerabilidad o la inteligencia emocional, no son soft skills. Son herramientas de liderazgo muy potentes, especialmente en entornos técnicos donde gestionar personas es cada vez más complejo. También hay una conversación incómoda que evitamos: el burnout. En ciberseguridad trabajamos con un nivel de alerta constante, y el burnout es una realidad tanto para los CISOs como para los equipos. Hay estudios que indican que más del 60% de los CISOs han experimentado burnout en el último año, lo que refleja hasta qué punto la presión del rol es estructural. Es un tema del que se habla poco y que tiene un impacto directo en cómo se desarrollan y se sostienen las carreras profesionales. Y, en paralelo, estamos poniendo mucho foco en atraer talento femenino al mundo tecnológico, lo cual es fundamental, pero no estamos analizando con la misma profundidad por qué muchas mujeres deciden irse años después. Hay estudios que apuntan a que una parte muy relevante abandona el sector antes de los 35. Ahí es donde creo que está la conversación pendiente, en la retención. En cómo construimos entornos más humanos, más sostenibles y donde el talento, también el femenino, no solo llegue, sino que quiera quedarse y crecer. A.B.: Hace cinco años, ¿qué avance en inteligencia artificial te habría parecido pura ciencia ficción… y hoy ya forma parte de tu hoja de ruta? A.C.: Por un lado, te diría que, en la parte de las amenazas, pensar que cualquier ciberdelincuente, sin grandes conocimientos técnicos y con muy pocos recursos, pudiera generar un deepfake hiperrealista de un directivo para cometer el clásico fraude del CEO nos parecía, hace unos años, el guion de una película de ciencia ficción. También estamos viendo una aceleración exponencial en la explotabilidad de las vulnerabilidades. El TTE (Time to Exploit), es decir, el tiempo que transcurre desde que se publica una vulnerabilidad hasta que se explota, ha pasado de meses a proyectarse en minutos de cara a 2026 y nos obliga a evolucionar al mismo ritmo. Por otro lado, en la parte más tecnológica, destacaría la capacidad que nos están dando estas nuevas herramientas para programar o hacer vibe coding sin escribir ni una sola línea de código, usando simplemente lenguaje natural. Es un cambio de paradigma absoluto. En mi día a día estoy experimentando con estas herramientas y el impacto es muy claro, es súper útil, sorprendentemente útil… y hasta un poco adictivo. Puedes hacer aplicaciones súper personalizadas y muy profesionales con muy pocas iteraciones. Hace muy poco, esto era impensable. A.B.: Cuando necesitas claridad en medio del ruido, ¿dónde te refugias o qué haces para volver a enfocarte? A.C.: Te diría que mi refugio se divide en dos anclas muy claras: mis hábitos personales y mi círculo de familia y amigos. En cuanto a los hábitos, soy del “club de las 5:00 AM”. Puede sonar un poco extremo, pero para mí, empezar el día muy pronto y tener un rato a solas, antes de que arranque el ruido, es clave. Hay días que dedico ese tiempo a entrenar, la salud física es absolutamente fundamental, y otros a estudiar, investigar y seguir aprendiendo. A veces me preguntan cómo es posible sacarse una carrera trabajando y con niños, y la respuesta es bastante sencilla: constancia y perseverancia. Muchas veces sobreestimamos lo que podemos hacer en el corto plazo y subestimamos lo que somos capaces de lograr a largo plazo. En mi caso, así es como he conseguido, por ejemplo, escribir 8 libros. No es algo puntual, sino el resultado de ese trabajo silencioso y sostenido en el tiempo. Y mi otro gran refugio son, por supuesto, los amigos y la familia. Al final, somos seres profundamente sociales. Cuando el entorno es ruidoso, es fundamental salir de ti misma, compartir tu visión, contrastar posturas y, sobre todo, escuchar. Dejarte inspirar, y muy importante, ser cuestionada por otras personas te da perspectiva, aterriza tus ideas y enriquece muchísimo tu forma de pensar.

3 Mayo 2026

Entrevista a Jesús Hernández: «La accesibilidad debe convertirse en un valor estratégico, no en un mero cumplimiento»

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Sonia Pulgarín, Directora de CyberLideria MGZN, entrevista a Jesús Hernández Galán, Director de Accesibilidad e Innovación en Fundación ONCE Sonia Pulgarín: Jesús, más allá del cargo y la trayectoria, ¿quién es la persona que hay detrás del Director de Accesibilidad e Innovación? Jesús Hernández: Detrás del cargo hay una persona serena, alguien que observa el mundo con la convicción íntima de que puede ser distinto, pero que sabe que toda transformación empieza por dentro, en cada individuo. Creo profundamente en el poder de las personas para mover estructuras, para derribar inercias, para abrir caminos. Soy amigo de mis amigos, me gusta cuidar los vínculos, escuchar sin prisa, estar presente. Creo en la lealtad tranquila, en la complicidad que no necesita demasiadas palabras y en esa forma de amistad que sostiene, impulsa y transforma. Alguien que encuentra en el trabajo no solo una responsabilidad, sino un espacio de disfrute, de propósito y de sentido. Para mí, trabajar es un acto de coherencia: un lugar donde lo que creo y lo que hago se encuentran. S.P.: En tu experiencia, ¿qué significa realmente innovar para liderar en el ámbito de la accesibilidad? ¿Es una cuestión tecnológica, cultural o de propósito? J.H.: Innovar significa tener la capacidad de detectar problemas allí donde otros solo ven rutina, y asumir el liderazgo necesario para impulsar la transformación de organizaciones, equipos y soluciones. Es aprender de los mejores, incorporar casos de éxito y, sobre todo, conservar una mirada fresca que te permita enfrentarte a cada día como si fuera el primero. La tecnología, sin duda, puede ser una gran aliada en este camino. Pero sin una cultura sólida que la sostenga y sin un propósito que la oriente, la innovación se queda en un gesto vacío. La verdadera transformación solo ocurre cuando tecnología, cultura y propósito avanzan en la misma dirección. S.P.: Impulsar accesibilidad universal supone cambiar mentalidades. ¿Cómo se mantiene la resiliencia cuando el principal obstáculo no es técnico, sino cultural? J.H.: La resiliencia se sostiene con sorprendente facilidad cuando sabes que el resultado de tu trabajo repercute directamente en la vida de toda la ciudadanía, y muy especialmente en quienes convivimos cada día con barreras, obstáculos y limitaciones. Cuando tu propósito vital coincide con tu propósito profesional, la motivación no se desgasta, se multiplica. Saber que tu esfuerzo abre puertas que antes estaban cerradas es el mejor recordatorio de por qué merece la pena seguir. S.P.: En procesos de cambio profundo siempre hay resistencia. ¿Qué papel juega la resiliencia en tu liderazgo y cómo la trabajas tanto a nivel personal como organizativo? J.H.: La resiliencia nace de la ilusión. Cuando tu propósito sigue emocionándote, cuando te rodeas de personas que comparten esa misma visión, la resistencia deja de ser un obstáculo y se convierte en un motor. Hay un instante que lo resume todo: ese momento en el que alguien del equipo idea un proyecto y al resto se le iluminan los ojos. Ahí ocurre la magia. La resiliencia deja de ser un esfuerzo individual y se convierte en una fuerza colectiva. Esa cultura compartida es la que sostiene cualquier transformación profunda. S.P.: Si pudieras tener un “superpoder” para hacer “más fácil” tu día a día ¿cuál sería? J.H.: Si pudiera elegir un superpoder, sería uno profundamente humano: encontrar siempre las palabras exactas, esas que conectan, que inspiran, que orientan. También me gustaría tener la capacidad de asignar a cada persona la tarea que mejor potencia su talento, y comprender qué piensa cada uno para poder adaptarme mejor. Sería un superpoder de escucha, de empatía y de acompañamiento. S.P.: Si no te dedicaras a la accesibilidad y la innovación social, ¿en qué otro ámbito te habría gustado liderar un proceso de transformación y por qué? J.H.: Me atrae cualquier ámbito donde las personas sean el centro. Me gustaría liderar procesos que incorporen el humanismo a la actividad empresarial, porque creo que las organizaciones solo evolucionan de verdad cuando entienden que su mayor activo es su gente. Transformar desde ahí es transformar de raíz, desde lo esencial. S.P.: Si tu liderazgo fuera un estilo musical, ¿cuál sería y por qué? J.H.: Mi liderazgo sería una música mestiza, una fusión. A veces disruptivo y contundente, como un rock vasco que irrumpe sin pedir permiso. Otras veces ligero, fresco y divertido. Y en muchos momentos, lleno de ritmo, humor y mezcla, como esas bandas que combinan tradición y modernidad, intuición y técnica. Un liderazgo que vibra, que se adapta, que improvisa cuando hace falta, pero que siempre mantiene una melodía reconocible: la de la cercanía, la creatividad y la energía compartida. S.P.: Si la accesibilidad fuera un videojuego, ¿en qué nivel dirías que está ahora Europa y qué “misión” urgente habría que superar para pasar al siguiente? J.H.: Si la accesibilidad fuera un videojuego sería una mezcla entre Super Mario Bros y Portal: todavía nos faltan pistolas para saltar de un portal a otro. Diría que Europa está en un nivel intermedio-alto: ha superado fases importantes, ha desbloqueado normativas clave y cuenta con una base sólida. Pero aún no está en la zona “experta”. Y no lo está porque, aunque disponemos de un marco regulatorio avanzado, seguimos fallando en algo esencial para competir globalmente: convertir la accesibilidad en un valor estratégico, no en un mero cumplimiento. Algunos países se encuentran en una fase inicial y otros, como España, en un nivel claramente avanzado. En este contexto, iniciativas como AccessibleEU, una iniciativa de la Comisión Europea liderada por Fundación ONCE, funcionan como auténticas “guías del juego”: ayudan a interpretar las reglas, facilitan el acceso a recursos, conectan a los jugadores entre sí y, sobre todo, crean comunidad. Su papel es clave para que Europa no solo avance, sino que avance de forma coordinada, compartiendo trucos, aprendizajes y soluciones. La “misión urgente” para pasar al siguiente nivel sería precisamente esa: lograr que la accesibilidad deje de ser un requisito técnico y se convierta en un elemento central de competitividad, innovación y reputación. Que las empresas la integren no porque deban, sino porque entienden que las hace mejores, más eficientes y más capaces de llegar a más personas. Cuando Europa consiga que la accesibilidad sea parte natural del ADN empresarial y profesional —tan integrada como la sostenibilidad o la transformación digital— entonces sí habremos superado la misión. Y en ese momento no solo pasaremos de nivel: entraremos en la liga de quienes lideran el cambio, marcan tendencia y definen cómo será el juego en el futuro.

3 Mayo 2026

El ESG entra en una nueva era: la IA ya optimiza las puntuaciones de sostenibilidad

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Las calificaciones ESG se han convertido en uno de los factores más determinantes para acceder a inversión institucional, mejorar la percepción del mercado e incluso reducir el coste de financiación. Sin embargo, un nuevo whitepaper de ESG.AI alerta de un problema estructural que está afectando a la mayoría de las compañías: sus puntuaciones ESG no reflejan realmente su desempeño en sostenibilidad. Según el informe, más del 90% de los ratings ESG están “infraoptimizados” debido a una desconexión entre los datos que las empresas publican y la forma en la que las agencias de rating interpretan esa información mediante algoritmos propietarios. La consecuencia es clara: empresas que sí están realizando inversiones y avances reales en sostenibilidad están perdiendo valor reputacional y financiero simplemente porque sus datos no están estructurados ni alineados con los modelos de evaluación de agencias como MSCI, Sustainalytics o London Stock Exchange Group. El ESG ya no es solo sostenibilidad: es acceso al capital El documento destaca que los ratings ESG ya forman parte de los criterios utilizados por inversores institucionales, índices bursátiles y entidades financieras para tomar decisiones de inversión y financiación. En este contexto, una mala puntuación ESG no solo afecta a la reputación corporativa. También puede traducirse en: Mayor coste de deuda Menor acceso a fondos ESG Exclusión de índices sostenibles Peor percepción por parte de inversores institucionales Desventaja competitiva frente a empresas mejor “alineadas” algorítmicamente Y aquí aparece uno de los datos más llamativos del informe: mejoras del 5% o más en el rating ESG podrían lograrse sin cambios operativos reales, únicamente corrigiendo cómo se reportan y estructuran los datos. El gran fallo del sistema ESG: empresas “invisibles” para los algoritmos Uno de los conceptos más potentes del whitepaper es el de “invisible performance”. Muchas compañías sí están desarrollando iniciativas ESG relevantes y publican información extensa en informes, PDFs o memorias corporativas. El problema es que esos datos no siempre están preparados para ser interpretados correctamente por los sistemas automatizados de scoring. En otras palabras: el rendimiento ESG existe, pero los algoritmos no lo reconocen. El informe identifica tres grandes problemas estructurales: 1. Metodologías fragmentadas Cada agencia utiliza modelos propietarios diferentes, con ponderaciones y criterios opacos. Esto provoca que una misma empresa pueda tener valoraciones radicalmente distintas según quién la evalúe. 2. Datos mal estructurados Muchas métricas ESG no están en formatos “machine readable”, lo que hace que los sistemas automáticos no puedan interpretarlas correctamente. 3. Sistemas de reporting estáticos frente a algoritmos dinámicos Mientras las plataformas ESG tradicionales están pensadas para cumplir normativas y publicar información, los modelos de rating funcionan como motores algorítmicos dinámicos y comparativos. La IA entra en juego: simulación y optimización de ratings ESG El informe sostiene que está emergiendo una nueva capa tecnológica dentro del ecosistema ESG: la “ESG Score Optimization Infrastructure”. Se trata de plataformas basadas en IA capaces de: Analizar cómo interpretan los algoritmos las divulgaciones ESG Detectar gaps de información Identificar métricas infravaloradas Simular escenarios antes de publicar los informes Predecir el impacto potencial sobre el rating ESG La propuesta de ESG.AI se basa precisamente en esta idea a través de su plataforma “ESG Score Navigator”, diseñada para actuar como puente entre el reporting ESG y las agencias de calificación. Del reporting ESG a la “optimización ESG” Uno de los cambios más relevantes que plantea el informe es conceptual. Hasta ahora, muchas organizaciones entendían el ESG como un ejercicio de compliance y reporting. El nuevo paradigma propone tratarlo como una disciplina de optimización estratégica con impacto directo en mercados financieros. La diferencia es enorme. Ya no se trata únicamente de responder: “¿Estamos reportando?” Sino de preguntarse: “¿Estamos siendo correctamente interpretados por los sistemas que determinan nuestra puntuación?” El dato que preocupa a los inversores El whitepaper cita además una encuesta de BNP Paribas en la que el 70% de los encuestados identifican los datos inconsistentes e incompletos como la principal barrera para la inversión ESG. Esto refuerza una idea clave: el problema no es únicamente tecnológico, sino financiero y estratégico. Si los datos ESG no son interpretados correctamente, el mercado podría estar tomando decisiones de inversión basadas en información parcial o distorsionada. El nuevo modelo operativo ESG: tres fases El informe propone abandonar el modelo clásico “reportar y esperar la evaluación” y sustituirlo por una arquitectura de tres etapas: 1. Recopilar y reportar Cumplimiento normativo y reporting ESG tradicional. 2. Optimizar y simular Validación algorítmica previa mediante IA y análisis de gaps. 3. Evaluar y comparar Entrada en el ciclo de rating con datos ya optimizados para reconocimiento y scoring. Un cambio silencioso que puede transformar el mercado ESG Más allá de la tecnología, el informe pone sobre la mesa una reflexión relevante: las compañías ya no pueden tratar las puntuaciones ESG como un resultado “impredecible” o completamente externo. Con el crecimiento de la inversión sostenible y el peso creciente de los ratings ESG en decisiones financieras, optimizar cómo los algoritmos interpretan la información puede convertirse en una ventaja competitiva clave en los próximos años. Y, según el documento, el verdadero problema no es que las empresas no estén haciendo suficiente en ESG. El problema es que el mercado podría no estar viendo todo lo que realmente están haciendo.

3 Mayo 2026

Bezos Earth Fund destina 34 millones de dólares a impulsar la moda sostenible

ESG

La sostenibilidad en la industria textil vuelve a situarse en el centro del debate climático. El Bezos Earth Fund ha anunciado una inversión de 34 millones de dólares destinada a acelerar el desarrollo de materiales textiles innovadores y menos contaminantes, en un movimiento que busca transformar uno de los sectores con mayor huella ambiental del planeta. La iniciativa financiará proyectos de investigación en varias universidades y organizaciones estadounidenses centrados en el desarrollo de fibras biodegradables, materiales biofabricados y nuevas variedades de algodón más sostenibles. El objetivo es encontrar alternativas viables a tejidos convencionales como el algodón tradicional, el rayón o los materiales sintéticos derivados del petróleo. Según el fondo impulsado por Jeff Bezos, la producción de tejidos y materiales representa cerca del 80% del impacto ambiental de la industria de la moda, incluyendo emisiones, consumo de agua, residuos y contaminación por microplásticos. Materiales inspirados en la naturaleza y menos dependientes de recursos intensivos Entre los proyectos seleccionados destacan investigaciones orientadas a crear fibras a partir de bacterias alimentadas con residuos agrícolas o materiales inspirados en la seda de araña desarrollados mediante bioingeniería. La Columbia University recibirá 11,5 millones de dólares para desarrollar una fibra biodegradable cultivada mediante microorganismos, mientras que la University of California, Berkeley contará con una financiación de 10 millones para avanzar en fibras de alto rendimiento inspiradas en estructuras naturales. Por su parte, la Clemson University trabajará en nuevas variedades de algodón editadas genéticamente con color incorporado y mayor resistencia, reduciendo así la necesidad de tintes y tratamientos químicos intensivos. La inversión también contempla el apoyo a iniciativas para preservar bancos de semillas de algodón no modificado genéticamente, reforzando la resiliencia futura de este cultivo. Moda, innovación y descarbonización Desde el Bezos Earth Fund subrayan que la transformación sostenible del sector textil no puede depender únicamente de cambios en el comportamiento del consumidor, sino también de una innovación profunda en materiales y procesos de producción. Lauren Sánchez Bezos, vicepresidenta del fondo, destacó el potencial de estas tecnologías para redefinir el futuro de la moda, mientras que distintos investigadores implicados en los proyectos coinciden en que la biofabricación y los nuevos materiales pueden reducir significativamente el impacto climático y la contaminación asociada al sector. El movimiento refleja además una tendencia creciente: la presión sobre las empresas de moda para avanzar hacia cadenas de suministro más resilientes, sostenibles y alineadas con los nuevos objetivos climáticos y regulatorios. Con esta nueva financiación, el Bezos Earth Fund refuerza su apuesta por situar la ciencia, la innovación y los materiales regenerativos en el centro de la transición hacia una industria textil menos dependiente de recursos intensivos y más preparada para los desafíos ambientales del futuro.

30 Abril 2026

Irlanda estrecha lazos energéticos con España y Reino Unido para reforzar la red europea

ESG

Irlanda quiere convertirse en uno de los actores clave de la nueva arquitectura energética europea. El país ha anunciado nuevos acuerdos de colaboración con España y Reino Unido para acelerar la interconexión eléctrica, fortalecer la seguridad energética y facilitar una mayor integración de energías renovables en Europa. La iniciativa fue presentada durante la conferencia WindEurope por el ministro irlandés de Clima, Energía y Medio Ambiente, Darragh O'Brien, en un momento especialmente relevante para la política energética europea. Un nuevo puente energético entre Irlanda y España Uno de los anuncios más destacados es el acuerdo firmado entre Irlanda y España para estudiar una futura interconexión eléctrica entre ambos países. El proyecto buscaría conectar directamente Irlanda con Europa continental mediante nuevas infraestructuras de transmisión energética. El memorando contempla: Estudios técnicos y económicos conjuntos Coordinación entre operadores eléctricos Evaluación de viabilidad para futuras conexiones submarinas Integración dentro de la estrategia energética europea a largo plazo Para Irlanda, este movimiento es estratégico. El país ha incrementado notablemente su capacidad de generación eólica en los últimos años y necesita mejorar su capacidad de exportación y equilibrio de red. Por su parte, España refuerza así su papel como nodo energético clave dentro de Europa, especialmente en el contexto de expansión renovable y electrificación. Renovación del acuerdo energético con Reino Unido En paralelo, Irlanda también ha renovado su marco de cooperación energética con Reino Unido, ampliando la colaboración en áreas como: Energía eólica marina Integración de mercados eléctricos Seguridad del suministro Infraestructuras compartidas La coordinación entre ambos países resulta especialmente relevante debido al elevado nivel de interdependencia de sus sistemas eléctricos y a la creciente apuesta conjunta por la energía offshore. Más interconexión para una Europa más resiliente Detrás de estos acuerdos hay un mensaje claro: Europa quiere avanzar hacia un modelo energético más conectado y menos dependiente de estrategias aisladas. La interconexión entre países permite: Compartir excedentes de energía renovable Reducir vulnerabilidades ante crisis energéticas Mejorar la estabilidad del suministro Facilitar la descarbonización a gran escala Además, Irlanda se prepara para asumir la Presidencia del Consejo de la Unión Europea en el segundo semestre de 2026, un periodo en el que impulsará iniciativas relacionadas con modernización de redes eléctricas y expansión de infraestructuras energéticas europeas. Infraestructura, el nuevo gran foco de inversión El movimiento también envía una señal relevante a inversores y compañías energéticas: la infraestructura de red se está convirtiendo en una pieza crítica de la transición energética. La expansión de interconexiones, redes inteligentes y proyectos de energía eólica marina apunta a consolidarse como uno de los grandes focos de inversión en Europa durante los próximos años. La transición energética ya no depende únicamente de generar más energía renovable, sino de la capacidad de los países para compartirla, gestionarla y distribuirla de forma eficiente a escala continental.

29 Abril 2026

Amazon apuesta por el arroz sostenible en India para recortar emisiones de metano

ESG

Amazon ha anunciado una inversión de 30 millones de dólares en proyectos agrícolas sostenibles en India con el objetivo de reducir las emisiones de metano asociadas al cultivo de arroz. La iniciativa permitirá generar más de 685.000 créditos de carbono mediante nuevas prácticas de gestión del agua aplicadas por miles de pequeños agricultores. El proyecto se desarrollará junto a la Good Rice Alliance, una alianza centrada en agricultura climática que trabaja con más de 13.000 productores locales en distintas regiones del país. El acuerdo se sitúa entre las mayores operaciones de créditos de carbono agrícolas realizadas hasta la fecha en India. El metano del arroz, bajo el foco climático El cultivo tradicional de arroz requiere mantener los campos inundados durante largos periodos, una práctica que favorece la generación de metano debido a la falta de oxígeno en el suelo. Este gas tiene un impacto climático especialmente elevado a corto plazo y representa una parte significativa de las emisiones globales vinculadas a la agricultura. Para reducir este problema, el programa impulsará técnicas de riego intermitente que alternan periodos de inundación y drenaje. Según los responsables del proyecto, este sistema permite disminuir las emisiones sin afectar al rendimiento de las cosechas. Además de la reducción de emisiones, los agricultores recibirán formación técnica, apoyo operativo e incentivos económicos para adoptar estos métodos de cultivo más sostenibles. Agricultura y mercados de carbono: una nueva estrategia empresarial La operación refleja un cambio cada vez más visible en la estrategia climática de grandes compañías internacionales. Más allá de reducir únicamente sus propias emisiones, las empresas están comenzando a financiar directamente proyectos capaces de generar créditos de carbono verificables y escalables. En este caso, Amazon busca reforzar su cartera de iniciativas de eliminación y reducción de carbono mediante soluciones vinculadas a la naturaleza y respaldadas por métricas científicas. La Good Rice Alliance cuenta además con el apoyo de compañías e inversores internacionales como Bayer, Temasek, GenZero y Shell, que participan en el desarrollo de nuevos modelos de financiación climática aplicada al sector agrícola. India, nuevo escenario clave para la financiación climática El acuerdo también pone de relieve el creciente papel de India dentro de los mercados internacionales de carbono. La combinación de agricultura a gran escala, necesidad de modernización y capacidad de reducción de emisiones convierte al país en un terreno estratégico para este tipo de proyectos. Para los pequeños agricultores, la monetización de las reducciones de emisiones abre además una nueva vía de ingresos complementaria a la producción agrícola tradicional. El movimiento confirma una tendencia cada vez más clara: la agricultura se está convirtiendo en uno de los próximos grandes escenarios de la descarbonización global, especialmente en sectores donde el metano representa un desafío climático prioritario.

27 Abril 2026

Europa acelera su independencia energética: movilizará 711.000 millones para blindarse frente a las crisis

ESG

La Unión Europea ha puesto en marcha una nueva estrategia energética con la que busca reducir su dependencia de los combustibles fósiles y reforzar la estabilidad del suministro en un contexto marcado por la tensión geopolítica y la volatilidad de los mercados. El plan, denominado AccelerateEU, contempla inversiones anuales cercanas a los 660.000 millones de euros hasta 2030 para impulsar la electrificación, las energías renovables y las infraestructuras críticas. La iniciativa llega después de que Europa asumiera un sobrecoste de 24.000 millones de euros en importaciones energéticas sin que ello se tradujera en un incremento del suministro disponible. Esta situación ha vuelto a evidenciar la vulnerabilidad energética del continente frente a factores externos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió el plan como una respuesta estratégica para proteger tanto a ciudadanos como a empresas ante futuras crisis energéticas y geopolíticas. Según explicó, acelerar la producción de energía limpia dentro de Europa permitirá reforzar la autonomía energética y mejorar la resiliencia económica del bloque. Coordinación europea para evitar nuevas crisis Uno de los pilares del programa será la coordinación entre los Estados miembros para gestionar reservas de gas y petróleo, así como posibles medidas de emergencia. Bruselas pretende evitar respuestas aisladas que puedan agravar episodios de escasez o disparar aún más los precios. Además, la Comisión creará un nuevo observatorio europeo para monitorizar en tiempo real la producción, las importaciones y los niveles de almacenamiento de combustibles, especialmente en sectores sensibles como la aviación. Ayudas para hogares y sectores industriales A corto plazo, el paquete contempla medidas para aliviar el impacto de los altos precios energéticos sobre familias y empresas. Entre ellas figuran ayudas directas, bonos energéticos y posibles rebajas temporales de impuestos sobre la electricidad para consumidores vulnerables. La industria intensiva en energía también contará con mayor flexibilidad en materia de ayudas estatales para hacer frente al incremento de costes. Electrificación y renovables como eje central Más allá de las medidas de emergencia, la estrategia europea busca acelerar la transformación estructural del sistema energético. Bruselas presentará próximamente un Plan de Acción para la Electrificación centrado en sectores como la industria, el transporte y los edificios. El objetivo es sustituir progresivamente el petróleo y el gas por electricidad procedente de fuentes renovables, además de impulsar combustibles sostenibles para sectores complejos como la aviación. La modernización de parques eólicos e instalaciones hidroeléctricas existentes también se perfila como una vía rápida para aumentar la capacidad energética sin largos procesos administrativos. Una oportunidad millonaria para inversores y empresas La magnitud del despliegue convierte esta transición en uno de los mayores movimientos de inversión energética de la historia reciente europea. La Comisión estima que serán necesarios alrededor de 660.000 millones de euros al año hasta el final de la década. Aunque parte de los fondos procederán de programas públicos europeos, Bruselas reconoce que la participación del capital privado será esencial para financiar redes eléctricas, generación renovable, electrificación industrial y nuevas tecnologías energéticas. Con AccelerateEU, la Unión Europea deja claro que seguridad energética y descarbonización ya forman parte de la misma estrategia. Un cambio de enfoque que podría redefinir no solo el futuro energético europeo, sino también el equilibrio económico e industrial global.

24 Abril 2026

Mastercard reduce emisiones mientras acelera su crecimiento tecnológico

ESG

Mientras la demanda tecnológica y el uso de la inteligencia artificial continúan disparándose, Mastercard está intentando responder a una de las grandes preguntas del sector: ¿es posible expandir la infraestructura digital y aumentar el negocio reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental? Los últimos datos de la compañía apuntan a que sí. Durante 2025, la empresa logró reducir un 44% sus emisiones de Alcance 1 y 2 y un 46% las de Alcance 3 respecto a los niveles registrados en 2016. Todo ello en un contexto en el que sus ingresos netos crecieron un 16%. Además, la compañía registró una disminución del 1% en sus emisiones respecto al año anterior, consolidando tres ejercicios consecutivos de reducción. Desde Mastercard destacan que el crecimiento tecnológico y la sostenibilidad no tienen por qué avanzar en direcciones opuestas. Según explica la compañía, el reto ya no consiste solo en acelerar los pagos digitales o incorporar IA, sino en hacerlo bajo modelos más eficientes y responsables. La infraestructura tecnológica, en el centro del reto climático Uno de los focos principales de la estrategia de descarbonización de Mastercard son los centros de datos, responsables de aproximadamente el 60% de sus emisiones operativas directas. Para abordar este desafío, la compañía ha desarrollado un sistema interno —pendiente de patente— que mide el impacto ambiental de cada activo tecnológico. La herramienta analiza variables como el consumo energético, la intensidad de carbono según la región, el uso de servidores o el ciclo de vida del hardware. El objetivo es introducir criterios de sostenibilidad desde el propio diseño tecnológico y no únicamente como una medida correctiva posterior. Software más eficiente y menos consumo energético La estrategia también afecta al desarrollo de software. Mastercard ha incorporado principios de ingeniería sostenible en sus procesos internos, promoviendo aplicaciones más eficientes y optimizadas energéticamente. La compañía considera que el software se ha convertido en un factor clave dentro del consumo energético global y que los equipos de desarrollo tendrán cada vez más responsabilidad en la reducción de emisiones. Menos hardware y mayor eficiencia Otro de los pilares del plan pasa por optimizar la infraestructura física. Gracias al análisis de rendimiento y utilización, la empresa ha retirado más de 3.700 dispositivos desde 2024, reduciendo así el consumo energético asociado. Además, los servidores ajustan automáticamente el uso de energía en función de la carga de trabajo en tiempo real, minimizando el gasto durante periodos de menor actividad. La nube y los proveedores, bajo mayor control La estrategia de sostenibilidad también alcanza a los proveedores tecnológicos y entornos cloud. Mastercard está reforzando la trazabilidad de emisiones en toda su cadena de suministro digital y colaborando con socios especializados para mejorar la monitorización de la huella de carbono en la nube. Esto permite mover aplicaciones y cargas de trabajo hacia regiones o infraestructuras con menor intensidad de carbono o mayor disponibilidad de energías renovables. Con esta estrategia, Mastercard busca demostrar que la sostenibilidad puede convertirse no solo en un objetivo ambiental, sino también en una ventaja competitiva y operativa dentro del nuevo escenario tecnológico.

23 Abril 2026

Día de la Tierra 2026: las empresas pasan del discurso ESG a la ejecución real

ESG

El Día de la Tierra, celebrado cada 22 de abril, ya no es solo una fecha simbólica en el calendario corporativo. En 2026, marca un punto de inflexión: el paso definitivo de muchas organizaciones desde el compromiso público con la sostenibilidad hacia su integración real en la estrategia de negocio. Durante años, el ESG (Environmental, Social & Governance) ha estado ligado a memorias, informes y declaraciones de intenciones. Hoy, la presión regulatoria, la exigencia de los inversores y un mercado cada vez más consciente han cambiado las reglas del juego. Ya no basta con decirlo: hay que demostrarlo. De la narrativa al dato Uno de los grandes cambios que define este nuevo ciclo es la capacidad de medir el impacto en tiempo real. Las empresas están incorporando herramientas avanzadas de analítica, inteligencia artificial y sistemas de reporting que permiten traducir la sostenibilidad en indicadores tangibles. Ya no se trata únicamente de reducir emisiones o compensar la huella de carbono, sino de integrar estos objetivos en la toma de decisiones diaria: desde la cadena de suministro hasta el diseño de producto o la gestión del talento. En este contexto, compañías como Amazon han reforzado su apuesta por las energías renovables y la eficiencia energética, vinculando directamente su crecimiento tecnológico con objetivos climáticos a largo plazo. ESG como ventaja competitiva Lejos de ser un coste, la sostenibilidad se está consolidando como una palanca de competitividad. Las organizaciones que avanzan en esta dirección no solo mejoran su reputación, sino que también: Acceden a mejores condiciones de financiación Atraen talento más cualificado Refuerzan la confianza de clientes y stakeholders El ESG ha dejado de ser un “extra” para convertirse en un criterio estructural de negocio. Y en muchos sectores, quedarse atrás ya no es una opción. El reto: evitar el greenwashing Sin embargo, este avance también trae consigo un desafío clave: la credibilidad. A medida que las iniciativas sostenibles ganan protagonismo, aumenta el escrutinio sobre su autenticidad. El riesgo de caer en el llamado greenwashing sigue presente, especialmente en un entorno donde la comunicación puede ir por delante de la acción. Por eso, la transparencia, la trazabilidad de los datos y la coherencia entre discurso y práctica son ahora elementos críticos. Liderar en un contexto de transformación El verdadero cambio no es solo tecnológico ni regulatorio, sino cultural. Integrar el ESG implica tomar decisiones complejas, equilibrar objetivos financieros con impacto social y ambiental, y redefinir prioridades a largo plazo. En este Día de la Tierra 2026, el mensaje es claro: la sostenibilidad ya no es una tendencia, es una responsabilidad ejecutiva. Las empresas que lo entiendan no solo estarán mejor preparadas para el futuro, sino que serán las que realmente lo construyan.

22 Abril 2026

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