Miguel Giménez, director de Corporate Affairs & Engagement de L’Oréal Groupe para España y Portugal, entrevista a Alejandra Sanz, CIO de L’Oréal Groupe para España y Portugal
Miguel Giménez: Alejandra, antes de asumir la responsabilidad tecnológica de L’Oréal Groupe en España y Portugal, ¿qué experiencias personales marcaron tu forma de entender el liderazgo y la innovación?
Alejandra Sanz: Para mí, el liderazgo no consiste en imponer herramientas ni en dirigir desde la distancia, sino en estar ahí para el equipo: escuchar sus necesidades, sus ideas y dar espacio a esas iniciativas innovadoras que surgen desde la base y que son las que realmente aportan un valor diferencial al negocio.
Esa forma de entenderlo la he ido construyendo a lo largo de mi trayectoria. Mis inicios en consultoría me dieron una base técnica muy sólida, pero mi verdadera evolución hacia esta visión de liderazgo tecnológico llegó al unirme a L’Oréal Groupe en 2018. Al liderar áreas tan dinámicas como el e-commerce, el retail transnacional o los procesos de Operaciones en los equipos de la zona, entendí que la tecnología nunca es un departamento aislado, sino el socio estratégico del negocio, y que la innovación real nace de colaborar de cerca con cada área.
En L’Oréal llevamos más de quince años impulsando una profunda transformación digital. Toda esta experiencia me ha demostrado que nuestro rol como líderes es empoderar a los equipos, animándoles a tener una mentalidad ágil, a desafiar el statu quo y a poner los datos y la tecnología al servicio de las personas. Al final, se trata de crear el entorno para que surjan ideas disruptivas que mejoren constantemente la experiencia de nuestros consumidores.

M.G.: ¿Qué habilidades consideras imprescindibles hoy en un equipo IT de alto rendimiento?
A.S.: Más allá de la técnica pura, para mí hay dos cualidades humanas que considero imprescindibles en un equipo IT de alto rendimiento: la curiosidad y la flexibilidad. La curiosidad es clave para querer entender de verdad el negocio, saber cómo la tecnología puede ayudarle y estar al tanto de las novedades del mercado. Y la flexibilidad es igual de vital; vivimos en un entorno dinámico donde las prioridades cambian rápido, y nuestro reto como equipo local dentro de un gran grupo es saber priorizar y navegar esa hoja de ruta global aportando siempre el máximo valor.
Por supuesto, sobre esa base se asientan las competencias técnicas indispensables en áreas como la inteligencia artificial, el manejo de datos o la infraestructura cloud. En L’Oréal ya no nos vemos como una empresa de belleza que implementa tecnología, sino como una compañía tecnológica que fabrica belleza, y eso transforma por completo el perfil que buscamos.
Para ello, reclutamos talento técnico y científico que, además de dominar su materia, destaque por valores como la empatía, la resiliencia, el buen juicio y una gran agilidad de aprendizaje (learning agility). Y hoy en día hay un pilar innegociable: todo esto debe ir acompañado de un sólido compromiso ético, desarrollando tecnología e IA de forma responsable, libre de sesgos y con la privacidad de los datos siempre en el centro.
M.G.: ¿Qué papel juega la resiliencia en tu liderazgo y cómo la trabajas tanto a nivel personal como organizativo?
A.S.: En un sector hiperconectado y sujeto a disrupciones continuas, la resiliencia no consiste simplemente en aguantar la presión, sino en tener la capacidad de transformarse ágilmente frente a la adversidad. A nivel organizativo, en L’Oréal Groupe entendemos que para que un equipo tecnológico sea verdaderamente resiliente e innove, debe tener la flexibilidad para adaptarse a los cambios del mercado y escalar soluciones rápidamente.
Hoy gestionamos más de 16.000 terabytes de datos en nuestra plataforma Beauty Tech, y eso exige arquitecturas y equipos preparados para cualquier escenario.
Como líder, mi forma de trabajar la resiliencia del equipo es fomentando un entorno de confianza. Si implementamos un nuevo sistema o exploramos proyectos con Inteligencia Artificial para optimizar procesos y se detectan incidencias, en el Grupo tenemos muy claro que no hablamos de fracasar, sino de aprender rápido para corregir y evolucionar. A nivel personal, cultivo mi propia resiliencia abrazando esa learning agility que tanto valoramos en el Grupo. Lo hago manteniendo viva la curiosidad intelectual y apoyándome en el talento excepcional de mi equipo para superar los obstáculos, asumiendo que salir de nuestra zona de confort es el único camino real para crecer e innovar.

M.G.: ¿Qué riesgo ves hoy más infravalorado por las compañías: ¿la ciberseguridad, la obsolescencia tecnológica o la falta de talento digital?
A.S.: Desde mi perspectiva, la falta de talento digital es el riesgo más infravalorado en la actualidad. Los datos lo avalan: según el informe sobre Desajuste de Talento 2026 elaborado por ManpowerGroup, en España el 78% de las empresas tecnológicas reconoce tener dificultades para cubrir sus vacantes debido a la escasez de profesionales cualificados.
Por supuesto, la ciberseguridad y la obsolescencia tecnológica son áreas críticas. Sin embargo, los comités de dirección ya tienen el foco puesto en ellas; se destinan presupuestos importantes para proteger las infraestructuras y mantener los sistemas actualizados. Son desafíos muy presentes en la agenda estratégica, por lo que no están infravalorados.
La falta de talento, en cambio, a menudo se gestiona como un reto operativo de selección, en lugar de entenderse como el verdadero motor que impulsa o frena la transformación de una compañía. Hoy en día, el reto no consiste en tener acceso a la tecnología, sino en contar con los equipos capaces de extraer todo su valor. Una organización puede integrar el software más seguro y moderno, pero sin personas con la rapidez de aprendizaje necesario para hacerlo evolucionar, el potencial de esa inversión sencillamente se diluye.
M.G.: ¿Qué valor no negociable guía hoy tus decisiones más difíciles?
A.S.: Sin duda, la responsabilidad ética en el desarrollo tecnológico y la Inteligencia Artificial. En L’Oréal Groupe nos comprometemos a utilizar la IA y la IA generativa de forma ética, inclusiva y sostenible, siempre dentro de un entorno controlado. Creemos firmemente en la creación de una Beauty Tech pensada por y para los seres humanos, una tecnología que debe ser responsable en todas sus dimensiones.
Tomar decisiones difíciles a menudo implica elegir entre la velocidad de implementación y la rigurosidad de los controles. Para mí, el avance tecnológico nunca debe comprometer la integridad, la seguridad o el respeto hacia las personas. Este valor no negociable se traduce en un compromiso firme con los principios de nuestra IA de Confianza (Trustworthy AI), asegurando que cada solución tecnológica que impulsamos persiga objetivos fundamentales como la mitigación activa de sesgos para garantizar sistemas equitativos e inclusivos, y la garantía de una ética por diseño donde cada herramienta cumpla de manera estricta con nuestro Código de Ética antes de su despliegue.
Asimismo, este compromiso nos exige la protección incondicional de la privacidad y la seguridad de los datos de nuestros empleados y del negocio en entornos totalmente
blindados, manteniendo al mismo tiempo una supervisión y una definición de límites constantes para controlar riesgos como los errores o alucinaciones de los sistemas.
Al unificar estos pilares en el día a día, aseguramos que nuestra transformación digital sea un motor de progreso seguro, responsable y profundamente alineado con nuestros valores.

M.G.: ¿Qué conversación contigo misma ha sido clave para dar un salto profesional importante?
A.S.: Más que una sola charla, mi carrera ha avanzado gracias a momentos de pausa donde he tenido que tomar decisiones valientes y preguntarme hacia dónde quería dirigir mi energía.
Mirando atrás, el primer punto de inflexión fue cuando tuve que elegir entre mudarme fuera de España o unirme a L’Oréal. Elegí quedarme y entrar en el grupo, y fue una decisión totalmente acertada que me permitió integrarme en un equipo internacional, liderando proyectos SAP y gestionando equipos distribuidos por toda Europa. Esa etapa me dio una visión global y de zona muy valiosa.
Años después, llegó el segundo gran momento clave: cuando me ofrecieron asumir el puesto de CIO para España y Portugal. Coincidió con un momento personal muy intenso, estando embarazada y con otra niña pequeña en casa. Recuerdo haberme dicho a mí misma que las grandes oportunidades hay que asumirlas, y que era un orgullo enorme liderar un rol tecnológico de esta magnitud en un mundo donde lamentablemente todavía no es lo más habitual ver a mujeres al frente de áreas de IT.
Aceptar ese reto dio vértigo, pero hoy, viendo el impacto y el equipazo que tenemos, sé que la decisión no pudo ser mejor.
M.G.: ¿Hay algún lugar —ciudad, paisaje o espacio concreto— que te ayuda a pensar mejor?
A.S.: Al ser de Bilbao, mis raíces tiran mucho y echo bastante de menos el norte, los acantilados y el mar.
Siempre que puedo subir a casa a ver a la familia, ese entorno me da una tranquilidad tremenda. Es el sitio ideal para desconectar del ritmo del día a día, respirar hondo y ordenar las ideas con calma.
M.G.: Para terminar, si esta entrevista fuera una playlist, ¿con qué canción cerrarías?
A.S.: Para cerrar, si tuviera que elegir una canción, sin duda sería We Will Rock You.
Es un tema muy especial para nosotros porque la asociamos directamente a nuestros equipos de IT. La usamos en grandes eventos y convenciones, y tiene una energía brutal que nos une muchísimo y refleja perfectamente el espíritu con el que trabajamos.
Rincón del CISO
31 Agosto 2026
Podcast de Cyberlideria MGZN.
Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.
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