Samira Brigüech, Editora de CyberLideria MGZN y CEO y Fundadora de Samira&Sineb, entrevista a Arrate Oromí, Directora Gerente del Club Financiero Génova.
Samira Brigüech: Tenemos mucha suerte de tenerte aquí, porque Arrate es una mujer tremendamente ocupada, ya que dirige uno de los clubes privados más importantes a nivel europeo. Nos gustaría saber cómo es tu día a día, Arrate. ¿Cómo es dirigir un club tan espectacular, un sitio donde pasan tantas cosas secretas? ¿Cómo es tu día a día?
Arrate Oromí: No te puedo contar mi día a día, porque cada día es diferente. Como pasan tantas cosas, una cosa que tengo que remarcar es que con los 650 socios que tengo, tengo 650 jefes.
Os podéis imaginar, cuando empieza el día tengo 650 directrices de lo que tengo que hacer. Además, una cosa muy importante es hacer que los socios se sientan como en casa. Entonces, respecto a mi día a día, es un poco como cuando me levanto en mi casa, pongo en marcha mi casa, pongo en marcha a mis hijas y el resto ya es empezar a que la gente se reúna, que la gente disfrute de su segunda casa. Ese es mi día a día.
S.B.: Y asegurarte de que la gente haga negocios interesantes.
A.O.: Ese es el objetivo fundamental, ¿no? Conseguir que al final la gente se reúna.
Fíjate, en la propia fundación del club fue importante tener en cuenta el sitio donde estaba situado, ¿no? Porque yo creo que tiene una energía propia que genera ese bienestar, propicia la sensación de encontrarte entre amigos y es fenomenal para cerrar negocios impresionantes. Cuando las cosas no son difíciles y se hacen fáciles, es cuando resultan mejor. Entonces, efectivamente, uno de los fundamentos del club es generar negocio, que además está presente en los estatutos del club.
Es que a mí el término de “networking” no me convence, como bien comentaba nuestro fallecido socio Lamela: “¿por qué utilizamos anglicismos teniendo un vocabulario tan rico?”.
Lo que se genera en este club es el negocio, el tú a tú, el cara a cara. Ese es el objetivo fundamental.
S.B.: Yo recuerdo que el club, hace muchos años, cuando llegaste tú, era un club donde había muchas grandes empresas. Es cierto que había gente muy senior, y yo recuerdo que las pymes, que somos el 98% del tejido empresarial español, no estaba representado. Tú llegaste y le diste la vuelta a la tortilla. Eso fue un desafío para ti, ¿no?
A.O.: Pues sí, porque pasamos de ser una tortilla francesa a una tortilla de patata, donde se mezclan muchos más elementos, condimentos, etcétera. Y a mí me gustaría mencionar a Juan Pablo Lázaro, uno de los mejores empresarios que tiene este país. Cuando empezó como presidente del Club Financiero Génova, además de las muchas otras cosas que tiene, me llamó y me dijo: “Arrate, te vienes conmigo al club”. Esto me lo dijo en uno de mis peores momentos, pero él no lo sabía, y yo esto se lo agradeceré toda mi vida. Efectivamente, yo no sabía realmente lo que era. Cuando llegué me encontré que teníamos un club de hombres, un club masculino muy senior y muy, no atascado, sino acomodado, donde no entraban nuevos ingredientes a esa tortilla. Entonces, gracias a Juan Pablo Lázaro y a toda esa junta directiva que me dio su apoyo, fuimos introduciendo esos elementos más novedosos.
El primer elemento que cambió la historia fue que yo era la primera mujer, desde hace 12 años, en un puesto directivo allí. A partir de ahí, con esa sal y pimienta, podemos decir, que todo fue cambiando. Eso dio lugar a que el foro que había dentro fuese cambiando también.
Dio pie a que entrasen nuevas generaciones, no estamos hablando de generaciones recién licenciadas, sino de un perfil de entre 40-60, 50-70, que aportaran esas pymes, y además, no solo pymes, sino también empresas de diferentes sectores. El Club Financiero Génova se ve primordialmente como un club financiero, hay abogados y bancos, pero también están presentes todos los sectores, tenemos cosméticos, frutería, productos cárnicos, petróleo…
S.B.: Sí, También están presentes los sectores de vehículos, de transportes..
A.O.: Exactamente, todo tipo de sectores. Entonces empezamos a diversificar, y al final, nuestros socios acaban siendo efectivamente esas pymes, donde el mismo dueño es el que está en el club y es el que cierra ese negocio. En las multinacionales a veces eso se dispersa y no es lo mismo. En el caso de las pymes, el socio que tenemos es el que lleva esa propia pyme.
S.B.: Está el primero totalmente.
A.O.: Está el primero y el último, y es el que efectivamente se mete de lleno, porque quiere generar impacto y quiere conocer al resto de socios.
S.B.: Ahora mismo en el mercado se dice que el Club Financiero es uno de los lugares top, tanto para ir a comer y a disfrutar de un cóctel, como para cerrar negocios importantes. ¿Por qué dirías que está en ese momento álgido? ¿Es por esa macroinversión que habéis hecho en esa renovación espectacular del club? ¿Hay un cambio de estrategia? Cuéntanos por qué está tan de moda ahora mismo el club.
A.O.: Pues yo creo que es el resultado de un proceso. La entrada de Juan Pablo Lázaro como presidente en el Club Financiero Génova y mi entrada como directora gerente, empezó un proceso de cambio. Primero teníamos que cambiar el continente y luego el contenido.
Pero es más difícil cambiar el contenido. Abrir esa mentalidad, pero no abrirla para todo el mundo, sino solo para aquellos que quieran estar. Una vez hecho ese proceso de cambio, siguió como presidente Arturo de las Heras, que es el presidente actual, que seguía pensando en eso mismo, en que el club se convirtiese en un punto clave, conseguir que todo lo que pase en Madrid pase en el club.
Se siguió ese proceso y entonces llegó el COVID, algo que fue malo para todo el mundo. En ese momento nuestra Junta pensó: “vamos a hacer algo importante”. Teníamos ya el núcleo duro, que son los socios, los que nosotros queríamos tener.
Solamente nos faltaba ese lavado del continente, esa renovación. Varios miembros de la Junta Directiva pensaron en dejar que un operador llevase lo que es el tema de restauración, porque al final el club tiene otro tipo de cosas, sus relaciones, sus actividades, y la restauración al final no es nuestro punto fuerte. Lo que pasó fue que no salieron muchas propuestas, porque al estar en esa planta 14, en el centro de Madrid, con esas vistas, todo el mundo quería ser partícipe.
Y se votó en Asamblea y se eligió a los mejores. Tenemos que dar las gracias desde aquí a esa Junta Directiva que tuvo las agallas de presentar ante toda la Asamblea de Socios el propósito de cambio y también tenemos que agradecer a la Familia La Ancha y Azotea Grupo, que se han unido para llevar a cabo este proyecto. Ahora somos tres, el Club Financiero, Familia La Ancha y Azotea Grupo.
Con esto lo tenemos todo asegurado. Ellos hicieron esa inversión en el club. También tenemos que agradecer a Alejandra Pombo por la decoración, ya que fue muy importante el que estuviesen pensando que “el club” tenía que seguir manteniéndose “el club”.
Yo creo que, Samira, ahí está el éxito. “El club” sigue siendo “el club” para sus socios. Sigue teniendo esa esencia que cuando entras te hace decir: “Aquí se cuece algo, aquí está pasando algo, aquí quiero estar, aquí voy a conocer a esa persona importante para mi vida laboral”.
¿Qué tuvimos que hacer? Pues fue toda una aventura. Una aventura que, gracias a Dios, ha acabado estupendamente. Porque efectivamente ahora, aunque suene un poco vanidoso, todo el mundo quiere estar en el Club Financiero Génova.

S.B.: No es vanidoso, es la realidad. Este es vuestro éxito, estáis viviendo un momento dulce y hay que decirlo alto y claro. Eso es para disfrutarlo, efectivamente.
Bueno, yo me alegro mucho de esta faceta tuya de directiva. Estás en un momento también dulce, en un proyecto de éxito brutal. Todo el mundo quiere estar ahí, todo el mundo quiere estar contigo, quieren estar con los socios y quieren hacer negocios en el Club Financiero Génova.
Pero tú también tienes una vida muy intensa. Tú formas parte de un proyecto de la Fundación Adelias, en el que eres patrona, donde luchamos contra la pobreza y tratamos de disminuir la brecha digital. Hemos donado ya más de 4.000 equipos y hemos digitalizado 40 colegios de la Comunidad de Madrid.
Eso se llama tener una vida con propósito. ¿Cómo te remueve eso por dentro, sabiendo que formas parte activa de algo tan grande?
A.O.: Yo creo que es lo más grande. Yo creo que están mis hijas y luego la Fundación.
Con eso te lo digo todo. Siempre te lo he dicho, yo te admiro muchísimo como mujer, como madre y como amiga, pero sobre todo te admiro en la faceta empresarial.
Entonces, al haberte conocido y al ver cómo tú ayudas, ¿cómo no voy a ayudar yo? Siempre te digo lo mismo, yo ayudo con lo que sea.
Me parece una fundación en la que hacemos todo aquello que se necesita en el momento, por ejemplo, porque fuiste tú quien en ese momento del COVID, supo que lo que realmente se necesitaba era ese tema digital. No hacía falta ni tanta comida, ni otro tipo de recursos, sino que se necesitaba ese material digital, y ahí nos fuimos a hacerlo. Además de, por supuesto, las comidas que damos en Nador, lo que tenemos ahí.
Pero para mí eso es de las cosas que más agradecida estoy. Y que cuando puedo aportar, aunque sea un poquito, aunque sea un granito de arena, me siento súper feliz. De hecho, puedo decir, y estoy orgullosísima, que mis hijas están metidas también en este tema, mañana, tarde y noche, y que incluso mi hija, con nueve años, se fue contigo a ayudar a la Fundación a Nador.
Para mí es muy bonito y muy enriquecedor. Y a veces es un poco egoísta, porque ya no lo hago por ti, por la Fundación, por esa gente que ayudamos, sino por mí. Porque me da una sensación brutal esa ayuda que podemos hacer.
S.B.: Sí, es como una sensación de bienestar. Y además yo te lo agradezco y aprovecho esa iniciativa muy sinceramente, porque siempre que te pregunto sí puedes liderar esto o aquello, tu respuesta es ¡vamos a ello!
A.O.: ¡Vámonos que nos vamos!
S.B.: ¡Exacto, vámonos que nos vamos! Y también una cosa muy importante. Yo no sé si puedes compartir con nosotros algún secretito, aparte de lo que hemos estado hablando del club, pero mucha gente dice que ahí se deben de cocer negocios muy gordos.
Ahí deben de pasar cosas muy interesantes. ¿Cómo protegéis la información? ¿Cómo protegéis, si es que es necesario, esas conversaciones y ese secretismo? Porque sabemos que vienen y van autoridades de primer nivel de todo el mundo, ¿no? No hace falta dar nombres, porque sé que también os gusta ser muy discretos con eso. Pero, ¿nos puedes contar algunos secretillos, algunas cositas, así un poquito como de jarana, para nuestros lectores?
A.O.: Hombre, pues fíjate que yo siempre digo algo que es importantísimo, y es que la Constitución Española se fraguó dentro del club.
Hubo muchas reuniones. Estamos hablando de la Constitución Española, que es lo más importante que tenemos los españoles. Se reunían en el club.
Yo no puedo contarlo porque no estaba, pero sí hay documentación acerca de ello. Esto era muy bueno y sigue siendo muy bueno porque efectivamente vienen muchas autoridades y siendo de diferentes ideologías, se unen todos y se respetan todos, porque hay educación. Entonces, gente que piensa de manera diferente se sienta alrededor de una mesa a tomar decisiones importantes y las toman juntos. Eso es muy, muy, muy importante.
En la Constitución Española había gente de diferentes pensamientos, y ahí estaban todos juntos. Todo el mundo es bienvenido al club. Todos, yo lo digo, es un club apolítico, acultural y laico, es decir, al final con educación siempre se llega al entendimiento.
Tenemos un personal muy discreto, al que agradezco también desde aquí, que ni ve ni escucha. A la hora de la verdad, un servicio es muy importante, pero no solo por lo que escuches, sino por lo que no tienes que escuchar, por ser consciente de cuando no tienes que entrar y cuando sí tienes que entrar. Yo siempre digo que cuando algo resulta bien, sobre todo los españoles, nos sentamos alrededor de una mesa. A las horas de las comidas, solo para socios, hay muchas mesas y alrededor de esas mesas se generan muchos negocios.
Se ven muchos choques de manos, ocurren infinitas veces y eso es muy bonito. Eso significa que algo se está llevando a cabo. Acerca de personas, te puedo decir que cuando vino Hillary Clinton a Madrid, el único sitio donde estuvo fue en el Club Financiero Génova.
Esto lo digo porque salió en los medios, porque efectivamente tú, como socia del club ya sabes que jamás se puede decir quien está y quién no está. Que Hillary Clinton elija al Club para sus únicas horas que pasó en Madrid, dice muchísimo. También tenemos a personajes, no solo del mundo de la política, sino también personajes como directores de cine o actores. Por eso muchas veces no queremos pensar que el Club Financiero Génova eso solo es un club de finanzas y de abogados.
Tenemos una anécdota que también podemos contar, que era que cuando no podían entrar las mujeres, la reina Sofía no pudo entrar y se tuvo que quedar en un salón para una visita oficial, eso lo puedo contar porque se ha contado muchas veces.
Son detalles de los que te enteras sobre todo cuando hablas con el personal del club que lleva esos 52 años dentro y metido, y que han visto tantas cosas pasar. Yo ya ni leo los periódicos ni veo las noticias. Yo lo que hago es sentarme en las mesas de los socios, porque además sabes que me gusta saludarlos y que me cuenten.

S.B.: ¿Te enteras en primicia de todo? ¿No hace falta que leas los periódicos?
A.O.: Escucho la verdad y veo las necesidades. Muchas veces pensamos que esos grandes empresarios, como puedes ser tú, se lanzan sin ningún tipo de vergüenza y no es así. Al buen empresario le da apuro el hecho de presentarse y decir: “oye, mira, necesito hablar contigo”. Esa es una de las funciones que a mí me gusta hacer en el club, ¿no? Porque nos parecen gente muy potente, pero a la hora de la verdad, en el tú a tú, les da como reparo al verse en el club. El hecho de sentarlos con un café ayuda mucho.
Fíjate que con el tema que hablábamos antes del tema digital, yo hago mucho hincapié en la importancia de volver al cara a cara, a las reuniones en persona. Parece una tontería, pero no es lo mismo sentarte en un sofá relajadamente para hablar y para cerrar efectivamente el negocio de tu vida, que estar delante de un ordenador, una pantalla fría. No te dan la tarjeta de presentación, que es tan relevante muchas veces. Ha vuelto la importancia de este tipo de reuniones presenciales.
S.B.: He visto que ha vuelto, sí. Ha vuelto.
A.O.: Ha vuelto. Y ha vuelto con mucha fuerza. Además yo, cuando venís al club, siempre pregunto: “¿habéis traído tarjetas?”. Porque luego puedes apuntar. Esto es algo que también puedes hacer en tu móvil, pero no es lo mismo. Seguimos teniendo bolis del Club Financiero Génova, porque a la gente le gusta apuntar.
S.B.: Qué maravilla, es curioso que viendo cómo ahora con los QRs, te puedes pasar la información instantáneamente, yo he visto en los últimos meses a personas que me preguntaban si tenía tarjeta. Me sorprendió porque hace años que no me preguntan eso, y ha vuelto con una fuerza impresionante la importancia de la tarjeta de visita, es algo que me parece estupendo. Te quería preguntar, ¿tú cómo ves el club dentro de diez años? Ahora con el tema de esta transformación digital tan brutal que hay con la IA, ¿ves el club en su propia esencia, o ves el club transformándose más tecnológicamente? ¿Cómo lo ves?
A.O.: Yo creo que si el club sufriera la transformación tecnológica que hay actualmente en el resto del mundo, dejaría de ser un club.
De hecho, hay otros clubes que son estupendos y fantásticos para otras necesidades, que son más tecnológicos. Pero volvemos a lo mismo, esa tecnología existe, pero el poder encontrarte con esa persona que tú quieres, en un entorno distendido, no lo hace la tecnología. Muchas veces cuando la gente está en el club reunido, los teléfonos se dejan fuera, pero no porque nosotros obliguemos a que se dejen fuera, sino porque hoy en día, la tecnología tiene sus desventajas.
En cuanto a los QR que estabas comentando, hay asiáticos que cuando tú le sacas un QR con una tarjeta o con un móvil, te miran fatal, porque trasladas mucha información. En el club tenemos algo muy potente, que son las actividades, aquellas actividades que los socios quieren para enriquecerse a nivel empresarial y a nivel social. Hemos creado un foro de seguridad y defensa.
S.B.: Qué interesante
A.O.: Dentro del propio club financiero, somos los primeros, precisamente por esa seguridad, que estamos hablando de seguridad a todos los niveles.
La gente está muy interesada y muy preocupada por todo el tema digital, ya que no sabemos hasta dónde vamos a llegar. Yo creo que uno de los puntos importantes del club es esa no digitalización. Vamos a volver a hacer la revista en papel, porque la gente nos lo pide. A pesar de que las cosas estén disponibles en formato digital, no es lo mismo, no tiene esa esencia.
S.B.: Es volver a lo auténtico, si te das cuenta.
A.O.: Efectivamente, y no es que sea un público mayor, porque ya te digo, nuestra media de edad se encuentra entre los 40 y 60 años. Estamos hablando de un público, que no es joven, pero tampoco es mayor. Entonces volvemos a eso, tendemos a eso.
S.B.: También porque estamos muy muy muy cansados de las pantallas.
A.O.: Y de los inconvenientes que eso lleva.
S.B.: Y de todo lo que eso genera. ¡Yo me apunto! Por favor, cuando puedas, yo quiero estar en ese foro, aportar y aprender, escuchar, si se me permite, prometo no llevar grabadora, ni nada de CyberLideria MGZN, jajaja.
Me están diciendo desde control que se nos está acabando el tiempo, maldita sea. Pero bueno, antes de que terminemos, Arrate, me gustaría que me contaras un poquito acerca de ti. ¿Cómo ves el futuro? ¿Cómo ves a tus hijas? ¿Cómo ves nuestro mundo? Porque al final la inteligencia artificial está haciendo estragos, ¿no? Para bien y para mal, porque tiene su lado oscuro y su lado luminoso. Pero danos una imagen para cerrar de cómo te ves tú, cómo ves a tu familia.
A.O.: Pues mira, Samira, tú sabes que yo soy siempre positiva, ¿no? Sonriendo siempre.
Yo quiero ver a mi familia tal y como he vivido yo, tal y como estoy yo en este momento. Rodeada de seres queridos, rodeada de mis amigos, con un trabajo estupendo y adaptándose a la situación.
Pero sobre todo, quiero que estéis todos felices, porque mi familia sois todos: mis amigos, mi gente, por supuesto, mis hijas, que sonrían. Las veo en un futuro siempre sonriendo.
S.B.: ¡Qué maravilla! Pues con esa sonrisa, con esa alegría de vivir, con esa actitud constructiva, terminamos esta entrevista.
Muchas gracias, Arrate, por compartir toda tu sabiduría con nosotros.
A.O.: Gracias a vosotros.
Rincón del CISO
28 Julio 2026
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