Sonia Pulgarín, Directora de CyberLideria MGZN, entrevista a Carlos Rubén Fernández, Presidente ACSD y Vicepresidente del Club Financiero Génova
Sonia Pulgarín: Has impulsado la creación y el crecimiento de la ACSD desde una visión muy clara de impacto social. ¿Qué importancia tienen las personas y el compromiso colectivo en el desarrollo de una cultura de seguridad con propósito?
Carlos Rubén: Las personas somos el centro de todo. Dejando al margen aspectos más relacionados con la espiritualidad o la religiosidad, las personas hemos creado este mundo, hemos sido generadoras de los principales problemas en los que nos encontramos y también capaces de resolverlos como hemos visto a lo largo de la historia. Hoy en día hablamos mucho de tecnología, inteligencia artificial, computación cuántica, etc… La tecnología sin duda ha sido y será una gran herramienta que puede ayudar a resolver algunos de estos problemas, pero no hay que olvidar que al menos hasta ahora ha sido creada y es utilizada por personas.
Considero que el asociacionismo es una buena forma de avanzar en la resolución de algunos de los problemas que hoy en día tenemos. Creo firmemente en la portación de eso que algunos denominan sociedad civil. Y esa es la razón por la que creamos ACSD en un momento en el que se torna fundamental la toma de conciencia de la ciudadanía de la importancia de poseer una cultura de seguridad y defensa, que nos permita tomar conciencia y adoptar nuestro propio criterio en un asunto de enorme relevancia para el futuro de nuestra sociedad.
S.P: En un sector tan complejo y exigente como el de la seguridad y la defensa, ¿Cómo se cultiva el liderazgo humano?
C.R.: Necesitaríamos mucho más tiempo que el que nos permite esta entrevista para hablar de liderazgo. Si bien, creo que todos compartiremos la reflexión de que en estos momentos más que nunca precisamos de buenos líderes, también en el ámbito de la Seguridad y la Defensa. Existen múltiples definiciones de líder, a mi me gusta utilizar la que nos facilita la RAE que nos recuerda que, líder: es la persona que dirige o conduce un grupo social; o, en una segunda acepción: la persona o entidad que va a la cabeza de entre los de su clase. De esta definición, podemos observar aquello que se espera de un líder: que sepa dónde ir y, además, que vaya delante.
No es sencillo saber hacia dónde ir en un entorno tan complejo que algunos denominan VUCA : por su volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad; y tampoco es sencillo conseguir que otros te sigan. Si tuviese que resumir algunas cuestiones clave que debe cumplir un líder, me atrevería a decir que: debe conocer muy bien a su equipo, debe tomar decisiones y acertar en los tiempos, debe estar altamente preparado y en continua formación, y sobre todo debe dar ejemplo. No hay nada que estimule más a un grupo que el ejemplo de su líder.

S.P.: Promover una cultura de seguridad en la sociedad no es fácil. ¿Qué aprendizajes te ha dejado ese reto?
C.R.: Son muchas las lecciones aprendidas. A lo largo de estos últimos años he tenido la fortuna de poder compartir tiempo con muchas personas brillantes, con unas carreras profesionales realmente impresionantes, pero también con unas trayectorias personales cargadas de vivencias y, por tanto, también de aprendizajes.
Siempre digo que, si tuviese que ponerme un título debajo de mi nombre en mi tarjeta de visita, sin duda, incluiría el de aprendiz. Trato de aprender de todos, de lo que hay que hacer y también de lo que no hay que hacer.
Durante el tiempo que llevo formándome y compartiendo experiencias con verdaderos expertos de la Seguridad y la Defensa, si tuviese que resaltar algo de lo aprendido, quizás me decantaría por subrayar que el modelo de civilización del que ahora disfrutamos se podría resumir en tres palabras que empiezan por D: Democracia, Derechos y Desarrollo y para defender este modelo en el ámbito internacional se precisan de otras 2 palabras que también comienzan por D: Diálogo y Disuasión. Quizás, este último término sea cuestionado todavía por algunos ciudadanos, pero creo que las actuales circunstancias nos están demostrando que no ejercer una verdadera disuasión, basada en poseer capacidades militares suficientes, voluntad política para en caso necesario ejercerla, y capacidad de comunicar a potenciales adversarios que estás dispuesto a utilizarla. Se muestran fundamentales para evitar potenciales problemas.
S.P.: Conectar a las nuevas generaciones con la cultura de defensa es uno de los ejes de la ACSD. Desde tu experiencia, ¿qué crees que de verdad motiva a alguien joven a implicarse en este ámbito?
C.R.: En este sentido, lo primero que deberíamos hacer es un buen diagnóstico de la situación actual en España. Afortunadamente, no hemos tenido problemas de agresiones externas desde la invasión napoleónica y de eso ya hace algunos años. Además, nuestro último conflicto bélico, la Guerra Civil data de hace casi un siglo y significó un verdadero horror para todos los españoles. Estos dos ejemplos, junto a la caída del Muro de Berlín, el desmembramiento de la Unión Soviética y el establecimiento de una aparente paz mundial ha permitido que no solo los jóvenes, sino también gran parte de los adultos, generemos una falsa sensación de seguridad.
Desgraciadamente, los acontecimientos del 11S en Nueva York, los diferentes atentados Yihadistas en Europa y en el resto del mundo, la invasión de Ucrania por Rusia, la escalada del conflicto en Oriente Medio, los múltiples conflictos armados de los que se conoce menos pero que de vez en cuando aparecen en las noticias, nos han devuelto a una desagradable realidad. En el mundo existen muchos conflictos y no podemos adoptar la táctica del avestruz, no sirve con esconder la cabeza o mirar hacia otro lado. El mundo que van a heredar nuestros jóvenes no es para nada un mundo fácil, quizás deberíamos asumir la responsabilidad de no haberles dejado un mundo mejor, si bien, es de justicia resaltar que el que nosotros heredamos tampoco era un mundo ideal.
No obstante, esta es la realidad y por ello los jóvenes que deseen comprender mejor el mundo en el que están viviendo, y sobre todo el mundo que en breve van a dirigir, deben de tener unos ciertos conocimientos de geopolítica y también una sólida Cultura de Seguridad y Defensa que les evite cometer alguno de los errores que se han cometido en estos últimos años.

S.P.: ¿Hay algún error del que hayas aprendido especialmente y que hoy forme parte de tu forma de liderar?
C.R.: Claro, en mis más de 3 décadas liderando equipos he cometido múltiples errores, pero si me pides que destaque uno que me costase digerir y que haya modificado mi forma de liderar, te voy a ser muy sincero, aunque probablemente esta respuesta tenga algo de políticamente incorrecta. Yo tuve la gran fortuna y responsabilidad de dirigir equipos desde muy joven. En mis inicios, consideraba que la única fórmula para conseguir que los equipos dieran el máximo era la motivación, sin duda, es la mejor pero no la única. A veces, tenemos que hacer cosas que no nos motivan, pero hay que hacerlas porque es lo correcto, es lo que se debe hacer y es aquí donde la disciplina y, especialmente la autodisciplina, juega un papel fundamental para alcanzar los objetivos.
En mis inicios, cometí el error de pedirles a los que más hacían que cubriesen aquella parte del trabajo que otros no hacían, contribuyendo así a sobrecargar a buenos profesionales y a liberar de sus responsabilidades aquellos que no hacían bien su trabajo. Aprendí que no hay nada más injusto que el café para todos.
Creo firmemente en la igualdad de oportunidades para que todos podamos demostrar de lo que somos capaces, pero reniego de una falsa igualdad en la que todos obtengamos lo mismo con independencia del esfuerzo que apliquemos.
S.P.: ¿De dónde sacas fuerza cuando hay cansancio, dudas o presión? ¿Qué hábitos personales te ayudan a mantener el rumbo?
C.R.: En eso creo que soy igual que cualquier otra persona, en los momentos en los que uno necesita encontrar una dosis adicional de fuerza para enfrentarse a algún reto especialmente complejo, la fuerza la encuentro en el exterior, en mis seres queridos, la familia, los amigos y en el interior no debemos olvidarnos nunca de la enorme capacidad del ser humano para sobreponerse a las adversidades.
Otro hábito que practico con regularidad es el deporte, especialmente artes marciales. La disciplina y la humildad que proporciona tener la evidencia diaria de que aprendes de un maestro, contribuye a recordarte dónde estás y cuánto te queda por aprender.
La historia nos demuestra que esas dos vitaminas consistentes en el apoyo de nuestros seres queridos y nuestra autoconfianza nos han traído hasta aquí. Yo intento ingerir estas dos vitaminas todos los días.

S.P.: Y terminamos con unas más personales: ¿Un lugar al que siempre vuelves para desconectar?
C.R.: Ese lugar, en mi caso, es el mar, siempre retirado de la Costa.
S.P.: ¿Un libro que te haya hecho reflexionar últimamente?
C.R.: El último que he vuelto a releer y que siempre me hace reflexionar es “El arte de la prudencia” de Baltasar Gracián
S.P.: ¿Qué consejo le darías a tu “yo” más joven?
C.R.: Un consejo a mi yo más joven sería que nunca deje de ser el mismo que aprenda de todos y que siempre mantenga su integridad. No hay cosa más importante que sentirse a gusto con uno mismo.
Rincón del CISO
28 Julio 2026
Podcast de Cyberlideria MGZN.
Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.
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