Jesús Sánchez, CISO de Naturgy entrevista a María Andrés, Directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España
Jesús Sánchez: ¿Qué te motivó a pasar de la carrera de periodista a la comunicación institucional en la UE, y cómo ha cambiado tu forma de comunicar desde esos primeros años?
María Andrés: No fue la comunicación institucional lo que me enganchó, sino Europa como proyecto que contar. Cursé cuarto de periodismo en EE.UU. y allí pronto tomé conciencia en lo diferentes que éramos los estudiantes europeos de los norteamericanos. Acababa de llegar en 1998 cuando Bill Clinton admitió ante las cámaras su affaire con Monika Lewinsky. Meses después, en primavera del 99, viví en directo el primer tiroteo masivo de estudiantes en el instituto de Columbine (Colorado). Yo estaba de guardia en el pequeño periódico local donde realizaba mis prácticas y me tocó llamar a la Asociación Nacional del Rifle para pedirles una reacción por los 12 adolescentes asesinados. Su respuesta: “Si los profesores fueran armados esto nunca hubiera ocurrido”. Me quedé helada. Yo hablaba mucho con otros estudiantes europeos. Nuestro marco mental, nuestra forma de entender el mundo era tan distinta… supongo que echarme un novio alemán (hoy mi marido y padre de tres hijas) también ayudó a fomentar una verdadera conciencia europea. (Ríe).
Mi forma de comunicar también ha cambiado muchísimo desde que entré en las instituciones europeas en 2003. La UE vivía entonces una borrachera de éxito en la consolidación de sus políticas, el Parlamento Europeo ganaba poderes legislativos, la ampliación al Este estaba a punto de alcanzarse. En España se miraba a la UE con una cierta ingenuidad buenista: la UE siempre beneficiosa para nuestro país, pero dibujada como un ente lejano y en tercera persona del singular. Hoy la opinión pública española ha madurado hacia una visión más crítica y constructiva: Europa como un nosotros, como el foro desde el que decidimos, entre todos, como responder a las diferentes crisis globales: la economía, la inmigración, el Covid, la invasión rusa de Ucrania. Hoy huyo del comunicado de prensa y en mi día a día impulso el diálogo: con jóvenes, con sindicatos, con empresas, con instituciones. ¿Qué Europa queremos construir entre todos? ¿Somos de verdad conscientes del impacto que tienen las decisiones que tomamos entre los 27 países en mi día a día?

J.S.: Como profesional en un puesto de alta exigencia, ¿qué cambiarías en la cultura laboral europea para hacerla más accesible para las mujeres en puestos de liderazgo?
M.A.: Europa sigue siendo uno de los mejores lugares del mundo para nacer siendo mujer. Fuera hace mucho más frío. Aun así, la brecha salarial continúa siendo un 13% de media en la UE, y la brecha de las pensiones llega al 37%. El principal obstáculo para ellas sigue siendo la dificultad para conciliar. Somos nosotras las que seguimos asumiendo muy mayoritariamente los cuidados, somos nosotras las que hacemos un parón en nuestra vida laboral, nos reincorporamos luego a tiempo parcial, renunciamos a responsabilidades por falta de tiempo personal y para dárselo a los demás, y por todo ello cobramos una pensión menor cuando nos llega la jubilación.
Para solucionarlo hay que tomar medidas a favor de la conciliación (flexibilidad horaria, discriminación positiva tras la reinserción laboral, mentorías, fomentar el liderazgo inclusivo)… pero sobre todo hay que forzar un cambio en la cultura de la empresa y de la sociedad: debemos poner el foco en la corresponsabilidad. Conciliar también es de ellos. Las últimas leyes europeas -como el permiso paternal obligatorio y remunerado- van en esa dirección, pero el cambio es lento y exige un cambio generacional. Los estudios dicen que tomaría más de 65 años alcanzar la plena igualdad de género en la UE si no se toman medidas adicionales. Yo no tengo tanto tiempo. Mis hijas tampoco.

J.S.: Cinco años después de lanzar #DóndeEstánEllas, ¿qué impacto ha tenido y qué pasos seguirás para seguir impulsando la presencia de mujeres en espacios de toma de decisiones?
M.A.:La falta de conciliación es un techo de cristal, pero existe otro igual de potente y todavía más invisible: el de la falta de referentes femeninos en tantísimos ámbitos profesionales. ¿Y por qué limitar la toma de decisiones a lo que opine el 50% de la sociedad? De eso va #DóndeEstánEllas, del esfuerzo por visibilizar el talento de mujeres expertas en seminarios, conferencias y debates. Un esfuerzo en equipo, compartido con las ya 235 entidades firmantes en España, que han decidido sumarse a nuestro manifiesto. Somos tantas que da un poquito de vértigo: administraciones públicas, asociaciones profesionales, medios de comunicación, universidades, hospitales… La lista es larga.
Mi próximo reto: Lanzar un #DóndeEstánEllOs en materia de igualdad.Visibilizar a los hombres -son muchos- que también comparten ese esfuerzo para promover la diversidad en sus empresas, familias y entorno laboral. Busco verdaderos referentes masculinos: aquellos que saben ascender y también dónde está la consulta del pediatra.Esta lucha es cosa de todos.
J.S.: ¿Cómo acercamos la UE a los jóvenes y hacemos que la vean relevante para su futuro? ¿Qué papel juegan las redes sociales en este proceso?
M.A.: Es un tema que me preocupa -y me ocupa- mucho. Vivimos en una época de hostilidad global (China, EUU, Rusia, el cambio climático…). Es una época de resentimiento, donde los que se sienten perdedores optan por un voto cada vez más polarizado y antisistema. Los partidos antieuropeos explotan muy bien ese cabreo a través de las redes sociales, y se ganan la adhesión de los más jóvenes -una generación que ha dejado de informarse a través de los medios de comunicación, que no se siente representada por los partidos tradicionales y ya no defiende necesariamente la democracia como único sistema de gobierno-. Lo hemos visto en las últimas elecciones europeas, en las de Francia, en Alemania… los votantes de los partidos más radicales son mayoritariamente jóvenes varones, menores de 30 años, con miedo a la inmigración y al descenso social.
Para acercarnos a ellos debemos aprender a hablar en su idioma, de llegar allí donde están -también en redes-, de tocar los temas que verdaderamente les preocupa: la vivienda, la salud mental, la eco ansiedad, la identidad cultural, el empleo.

J.S.: ¿Cómo proteges tu identidad digital y privacidad en redes sociales, especialmente siendo una figura pública en el Parlamento Europeo, en un entorno de desinformación constante?
M.A.: Con el tiempo me he fabricado un buen chubasquero emocional. Hoy huyo de la tiranía de la inmediatez -ni pretendo saber de todo, todo el tiempo-. Selecciono mejor donde estar -X es tóxico, prefiero Instagram o LinkedIn- y a quien leer -cuido mucho mis fuentes-. Y soy más restrictiva con mi información personal. Publico alguna postal familiar cada verano, cuento alguna anécdota divertida de mis hijas o me río de mi misma en algún comentario. Pero ya no soy un libro abierto. Eso lo dejo para los vinos con amigos. Y es mucho más sano.
J.S.: Con un trabajo tan intenso y viajes constantes entre Bruselas, Estrasburgo y Madrid, ¿qué hobbies o actividades te ayudan a desconectar y recargar energías en tu tiempo libre?
M.A.: Soy muy fácil: Una cena improvisada con dos amigas en Madrid, la promesa de un buen libro sin empezar en la mesilla, un viaje en familia, mi clase de yoga los domingos… y el chocolate. Siempre el chocolate.
J.S.: Con todo lo que está pasando en el mundo de la tecnología, ¿cómo ves a Europa en 2030? ¿Qué crees que será clave para seguir avanzando como continente en los próximos años?
M.A.: La posición de Donald Trump en las últimas semanas nos empuja a examinar nuestras dependencias (la energética de Rusia, la tecnológica de EEUU, la de mano de obra de China) y a hacer un verdadero examen de conciencia.
Europa es hoy un jardín amable en mitad de la selva. La cosa es que queremos preservarlo. Para ello necesitamos ser más competitivos y conseguirlo en clave verde, diversificar nuestras dependencias con nuevos aliados, acortar cadenas de valor, aumentar el gasto en defensa y por supuesto multiplicar la inversión en nuevas tecnologías. La transición digital de Europa fue un lema de la pasada legislatura, pero hoy es todavía un esbozo. Supimos redactar la primera Ley del mundo para regular la Inteligencia Artificial. Ya tenemos las salvaguardias, ahora es el momento de apostar de verdad por ella.
El debate para los próximos presupuestos europeos (2028-34) ha puesto todas estas prioridades sobre la mesa. Seamos ambiciosos en nuestra respuesta: blindemos una verdadera autonomía estratégica para Europa. Tenemos el talento. Nos faltan el coraje y la inversión. El tren pasa ahora.
Rincón del CISO
28 Julio 2026
Podcast de Cyberlideria MGZN.
Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.
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