En la última década, el rol del CIO ha vivido una transformación sin precedentes. De ser visto como “el responsable de IT” ha pasado a convertirse en socio estratégico del CEO, impulsor de crecimiento, guardián de la cultura digital y pieza clave en la toma de decisiones del Board.
Hoy emerge una nueva figura: el SuperCIO™. Un líder capaz de unir visión de negocio, innovación tecnológica y liderazgo humano para diseñar organizaciones más resilientes, ágiles y competitivas.
En este reportaje damos voz a cinco referentes que encarnan esta evolución. Cada uno desde su experiencia nos muestra una faceta esencial del nuevo liderazgo digital: la estrategia como arquitectura del crecimiento, la transformación vivida desde las personas, la tecnología con propósito, el lado humano del liderazgo y la mirada al futuro de un rol en constante reinvención.
Porque el CIO ya no mantiene el negocio en marcha. El SuperCIO lo reinventa para el mañana.
Massimiliano Ferrazzi – Director of IT en Pierre Fabre Laboratories
El nuevo arquitecto del crecimiento exponencial
En un mundo donde la disrupción es la norma y la tecnología ya no es soporte sino motor del negocio, ha nacido una nueva figura: el SuperCIO™. Mucho más que un Chief Information Officer, el SuperCIO es el estratega digital, el catalizador de transformación y el aliado clave del CEO para construir empresas adaptativas, inteligentes y centradas en el cliente.
Ya no basta con gestionar infraestructura, proyectos o presupuestos. El SuperCIO tiene una misión más ambiciosa: impulsar crecimiento, acelerar innovación y elevar la competitividad. Se mueve cómodamente en la intersección entre negocio, tecnología y cultura. No reporta “solo” al CEO; influye directamente en el Board con narrativa de valor, datos estratégicos y visión de largo plazo.
¿Qué define a un SuperCIO?
¿Por qué es crucial hoy?
Porque las compañías que lideran sus sectores tienen algo en común: tecnología al centro y CIOs al frente. Organizaciones que no empoderan al rol se quedan atrapadas en lo operativo, incapaces de innovar a velocidad.
El SuperCIO no es un título. Es una evolución de mentalidad y propósito. Es pasar de “mantener funcionando” a “hacer crecer el negocio”. En 2025, las empresas que no tengan un SuperCIO al timón estarán en desventaja crítica.
¿Estás formando al tuyo? ¿Eres tú ese líder?
El camino hacia convertirse en SuperCIO implica desaprender, reentrenar y rodearse de aliados estratégicos. Invertir en liderazgo, storytelling, visión de producto y estrategia de datos no es opcional: es el nuevo estándar.
Porque el futuro no se adapta. Se diseña. Y el SuperCIO es quien lo diseña.
Laura Requena Deu – Directora TIC en PCB – Parc Cientific de Barcelona

¿Qué es transformar en IT? Cuando reflexiono sobre el concepto es cuando me doy cuenta de que no es sólo estar a la última en innovaciones tecnológicas o solucionar la obsolescencia tecnológica. Transformar es hacer la vida más fácil a las persones que utilizan la tecnología como herramienta de trabajo, intentar que comprendan y aprendan a convivir con ella para mejorar el día a día de nuestras empresas.
Con esta idea de transformar, empiezo una nueva experiencia laboral, donde se me encarga liderar la implantación de un ERP, después de 6 meses de proyecto y con pocos avances.
Mi primer reto fue conocer la cultura de la empresa y el equipo que la formaba, identificar aquellas personas en las que podría confiar para hacer que el proyecto fuera un éxito. Los objetivos estratégicos del cambio ya estaban definidos, lo necesario era tener claro cuál era el plan de acción para hacerlos realidad.
Yo soy una firme defensora de la metodología, ayuda a no perder el foco y a poner en práctica la experiencia acumulada de muchos profesionales que la han definido y utilizado. El enfoque metodológico fue lo que me ayudó a definir el plan de acción, donde nunca faltó la orientación a las personas, poniendo en el centro la información, la comunicación y la formación de nuestros usuarios y al equipo directivo.
Como en todos los proyectos, a medida que se acercaba la fecha de la puesta en marcha empezaron a aparecer inseguridades, urgencias y prisas. Es en este punto cuando entendí que el éxito de la transformación sólo podía venir de la aceptación de las personas y para ello fue clave gestionar sus expectativas, que se vieran implicados en la toma de decisiones y que participaran activamente en los procesos de priorización y renuncia.
Activamos el plan de puesta en marcha, entre todos acordamos los aspectos imprescindibles para empezar a trabajar con el nuevo sistema, lo que nos permitió arrancar en la fecha prevista. A partir de aquí, y durante un año, se hizo un proyecto de estabilización que nos ha llevado a 2025 con unos usuarios satisfechos y confiados, conocedores de que la transformación es un proceso largo en el que poco a poco se van incorporando mejoras operativas.
Reconozco que, después de más de 30 años de experiencia profesional, nunca me había encontrado con unos usuarios tan implicados en el éxito del proyecto de transformación.
¿Qué me llevo de esta experiencia? La importancia de generar confianza, sobre todo en el equipo directivo y los usuarios clave, poner el foco en las cosas que son importantes y no querer llegar a conseguir el 100% de los objetivos, que, por cierto, son cambiantes, gestionar las expectativas de los usuarios y comunicar, comunicar, ¡¡¡comunicar!!!
Juan Luis Ruiz Castellano – CIO en Calsina Carre

«En un mundo empresarial hiperconectado y en constante evolución, el papel del CIO ha dejado de ser un mero habilitador tecnológico para convertirse en impulsor de la ventaja competitiva. Nuestro verdadero propósito trasciende la tecnología o el brillo de las siglas de la IA: es la sostenibilidad del negocio en el largo plazo, como cualquier otro miembro del Comité ejecutivo.
La tecnología es el puente, no el destino. Por eso el liderazgo digital exige tener el radar siempre encendido, capaz de detectar con antelación las oportunidades externas que permitan anticiparnos a la demanda, y aquellas señales internas donde detectemos posibles desajustes o desalineamientos en los procesos de la organización. El contexto empresarial esta siempre por delante.
Esa ambición tecnológica es imposible de materializar sin el motor humano. Desde IT tenemos la responsabilidad de crear canales de comunicación fluidos, trasversales y una cultura que insufle sentido de urgencia y pasión por la mejora continua. En la práctica, esto significa acompañar a las personas ejerciendo una pedagogía cercana que transforme la adopción de nuevas herramientas en un acto natural —no en una obligación—. Cuando un equipo comprende el “por qué” y siente que se invierte de forma genuina en su crecimiento, la innovación se multiplica.
Ahora bien, ningún liderazgo digital se sostiene sin los cimientos de la escucha activa y la empatía. Hace unos años dediqué tiempo a elaborar mi propósito personal y los tres valores que lo sustentan, desde entonces están en mis presentaciones e incluso en mi página Web; descubrí que la transversalidad y la confianza son innegociables. Transversalidad para romper silos y garantizar una visión global; confianza en la información que custodiamos y ofrecemos, en los procesos que articulamos y, sobre todo, en las personas con las que co-creamos. Y si, el tercer valor es no olvidar que estamos aquí para garantizar rentabilidad a largo plazo.
El privilegio del CIO es que puede, y debe, escuchar y cocrear tanto desde el comité de dirección, la propiedad, los managers intermedios y los operarios de nuestras líneas de producción o logística. La empatía va también de eso, de ajustar nuestro lenguaje y estilo de liderazgo para conectar con cada nivel y extraer lo mejor de cada uno.
A nivel personal, con los años, uno aprende también a fluir con las distintas etapas de la empresa, a navegar en ellas con sus diferentes tormentas y calmas sin perder autenticidad ni humildad. La experiencia te permite dar y recibir feedback dejando de ser un momento incómodo y se convirtiéndolo en el oxígeno del liderazgo. Se lidera haciendo preguntas, no proclamando discursos.
Para no perder el norte, me encanta siempre recordar la cita de Philip Kotler: “New Technology + Old Organization = Expensive Old Organization”. La cita nos recuerda que ningún despliegue o proyecto de IT, por disruptivo que parezca, generará valor si persisten procesos obsoletos o culturas que penalizan el riesgo.»
Adriana Vazquez – CIO de Mínima Organics & Professor en Barcelona Technology School

El liderazgo no se trata solo de tomar decisiones estratégicas o alcanzar metas ambiciosas. También se trata de humanidad, vulnerabilidad, inspiración y crecimiento personal.
Uno de los momentos más significativos en mi vida profesional ocurrió al final de mis estudios universitarios. Mi sueño era trabajar en una fábrica y convertirme en gerente de producción.
Sin embargo, al terminar mis estudios, no logré obtener el puesto fijo que tanto anhelaba. No soy una persona que llora fácilmente, pero ese día, abrumada por la frustración, no pude evitarlo. Intenté que nadie me viera, pero mi line mánager en la fábrica, un referente en mi vida, lo notó. Me dijo: “Una persona como tú, con tu actitud, nunca estará sin trabajo. Al contrario, siempre tendrás grandes oportunidades”. Al principio dudé, pero luego pensé: ¿Por qué no? Esas palabras cambiaron mi vida.
Este tipo de momentos nos recuerdan que los líderes también sienten, dudan y tropiezan. Pero lo que los distingue es su capacidad de levantarse, aprender y seguir adelante con más fuerza.
El equilibrio entre la vida personal y profesional es uno de los mayores desafíos del liderazgo moderno. He aprendido que, para liderar con eficacia, primero debo estar bien conmigo misma. Por eso, invierto tiempo en mi bienestar físico y mental, y apoyo iniciativas como el teletrabajo y el trabajo híbrido, que permiten a las personas encontrar un balance más saludable.
Además, rodearme de equipos diversos y trabajar en entornos multiculturales me ha enriquecido profundamente. La diversidad no solo mejora los resultados, también nutre el alma y amplía la perspectiva.
Lo que me inspira cada día es la posibilidad de impactar positivamente en la vida de otras personas, mis líderes, mis direct reports y mis compañeros/as. Me motiva ver crecer a las personas, ayudarlas a descubrir su potencial y acompañarlas en su camino. También me impulsa la pasión por aprender: cada proyecto, cada cultura me enseña algo nuevo.
Ser parte de asociaciones de profesionales de mi sector permite mantenerme conectada con colegas brillantes, compartir desafíos y seguir aprendiendo constantemente.
Si pudiera hablar con mi “yo” de hace 20 años, le diría: “No tengas miedo de los cambios ni de los desafíos. Cada obstáculo será una oportunidad disfrazada. Y nunca subestimes el poder de una palabra de aliento: puede cambiar una vida”
También le recordaría que el éxito no se mide solo en logros profesionales, sino en la capacidad de mantenerse fiel a tus proprios valores, de inspirar a otros y de seguir creciendo como ser humano.
José María Córcoles – CIO Director TI en Bon Preu

Reflexionar, escribir, leer… son prácticas que la digitalización está relegando silenciosamente en la sociedad, pero esto da para otro artículo.
Ahora y futuro… dos palabras de temporalidad divergente, creo que el futuro empezó ayer de la mano de la tecnología. Todas las empresas son tecnología, hoy ya tecnologIA, y es por este motivo que el rol del CIO ha de marcar la posición de estas en el mercado.
Dicho esto, ¿cómo imagino el rol del CIO en los próximos años?
Va a depender de lo que busque cada empresa, desde las empresas que apuesten por la tecnología como motor transformador a las empresas que la sigan viendo como soporte al negocio y un puro centro de coste.
En cualquier caso, e independientemente del rol que le otorgue cada empresa al CIO, apostaría por una serie de competencias que, creo, ya son imprescindibles y marcarán la diferencia de forma progresiva.
Partiendo de una base tecnológica sólida y transversal —más orientada a la visión de conjunto que a la especialización— y con un conocimiento amplio de los procesos de todas las áreas de negocio, creo que las competencias que marcarán la diferencia serán, sin duda, las soft skills.
Capacidad de adaptación. Entender el entorno, el momento y las circunstancias para tomar las ‘mejores’ decisiones, a nivel personal y profesional.
Empatía y trabajo en equipo. Pensando en 360º. Estar alineados con el ‘estilo’ de la empresa y con los superiores. Para los otros CxO ser el eje sobre el que pivotar, la tecnología es el elemento común en la empresa, aprovechémoslo. Con tu equipo, cohesionar un equipo tecnológico especializado es ya un ejercicio complejo que va a requerir ‘gestionar’ egos y conflictos de forma adecuada.
Actuará como integrador, pero no de tecnología sino de personas y sinergias dentro de la empresa.
Hacer equipo también es hacer ‘comunidad’ con otros CIOs, a los que no veo como competencia sino como una oportunidad de compartir, colaborar y crecer.
Comunicador. Es uno de los aspectos más importantes en la posición de CIO, eternamente cuestionado. Usar el lenguaje de nuestros interlocutores, negocio, además de dar visibilidad del desempeño del área en todos los niveles de la organización son una obligación.
Como me dijo ChatGPT en una conversación preparando una ponencia… ‘las hard-skills te consiguen las entrevistas, las soft-skills te consiguen el trabajo y las promociones’.
En un futuro dominado por la IA entiendo que el CIO deberá ser más práctico y humano, orientado a conseguir objetivos. Cuando las estrategias y los planes directores sean todos similares, supervisados por IA, el CIO se diferenciará por el éxito en la ejecución.
“Cuando las estrategias se parezcan, la diferencia la marcarán las personas.”
A mi sustituto en la gran empresa en la que estoy le diría…
Lo realmente importante no está en los servidores, ni en la nube, ni en los frameworks. Está en las personas. Escúchalas, conócelas, suma. Ellas harán que la tecnología funcione… o no. Tu valor no está en lo que sabes, sino en cómo te relacionas con los demás. Aquí aprenderás que un CIO no dirige solo tecnología, sino la confianza.
“El CIO del futuro no dirigirá tecnología: cultivará confianza.”
Durante mi vida profesional he estado en empresas de diferentes sectores, he conocido gente increíble, he viajado, alguien incluso pensará que he tenido ‘éxito’ (define éxito), he seguido formándome, he asistido a congresos como público y como ponente, etc.
Cuando mucha gente pensaba que estaba en el zenit de mi carrera y de un plumazo todo se acabó. Mi jefe decidió prescindir de mí, es igual el motivo, tomó una decisión… fue en ese momento que me encontré solo… todos los comerciales, proveedores, consultores, invitaciones, etc., desaparecieron por arte de magia.
Viví de primera mano la fábula del elefante blanco. Pero eso, como toda gran historia, merece otro artículo.
Hoy solo me atrevo a apostar por esto: El CIO que sobreviva y prospere en la próxima década no será el más técnico ni el más obediente. Será el que entienda dónde está, cual es el momento y además sea el más humano, influyente y valiente.
Rincón del CISO
28 Julio 2026
Podcast de Cyberlideria MGZN.
Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.
Manténgase informado sobre la ciberseguridad, tecnología, las tendencias y las noticias que afectan a los líderes de TI.
Suscríbete GRATIS y disfruta de contenido ilimitado sobre ciberseguridad y personas