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IA, confianza y trabajo: cuando adoptar tecnología ya no es suficiente

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La nueva etapa de la IA exigirá algo más que herramientas: confianza, criterio, rediseño del trabajo y capacidad real para llevar el cambio a la práctica. Durante los últimos años, muchas empresas han incorporado la inteligencia artificial desde el entusiasmo. Se han probado asistentes, copilotos, automatizaciones, herramientas de generación de contenido, análisis de datos y, más recientemente, agentes capaces de ejecutar tareas con mayor autonomía. Ese entusiasmo es comprensible. La IA abre oportunidades reales para mejorar la productividad, acelerar procesos y liberar tiempo de tareas repetitivas. Pero también está dejando en evidencia algo que muchas organizaciones ya conocían: la tecnología no transforma por sí sola. Una empresa puede tener acceso a buenas herramientas y no conseguir impacto real. Puede lanzar pilotos interesantes y no escalarlos. Puede automatizar tareas sin mejorar su forma de trabajar. Puede hablar de innovación mientras procesos, datos y equipos siguen funcionando con las mismas dificultades. Por eso, la conversación sobre IA está cambiando. Ya no se trata solo de probar qué puede hacer una herramienta, sino de entender cómo se integra de forma responsable, útil y sostenible. Ahí aparecen tres temas clave: confianza, rediseño del trabajo y capacidad de llevar la IA a la práctica. La confianza será parte de la ventaja competitiva El AI Act europeo ha llevado la conversación sobre inteligencia artificial a un nuevo nivel. Aunque su aplicación general arrancó el 2 de agosto de 2026, algunas obligaciones ya se han activado de forma progresiva, como las relacionadas con los modelos de IA de propósito general desde agosto de 2025. Puede parecer un tema regulatorio, alejado del día a día de muchas empresas. Pero sería un error verlo solo así. La regulación está poniendo sobre la mesa una conversación más amplia: cómo generar confianza en el uso de la IA. La confianza no se resuelve con una política interna que nadie lee. Se construye con criterios claros, responsabilidades definidas y una comprensión real de los riesgos. También con equipos capaces de saber cuándo una herramienta ayuda y cuándo una decisión no debería delegarse. Esto aplica a grandes corporaciones, pero también a pymes, empresas familiares y organizaciones que empiezan a usar IA en marketing, ventas, atención al cliente, finanzas u operaciones. Una empresa que utiliza IA para analizar clientes, generar propuestas, filtrar información o apoyar decisiones comerciales sigue siendo responsable de lo que ocurre. La responsabilidad no desaparece porque haya un algoritmo de por medio. Cuanto más se integre la IA en procesos reales de negocio, más importante será saber quién decide, quién supervisa, qué datos se utilizan y qué límites existen. La confianza no debería verse como un freno a la innovación, sino como una condición para escalarla. El trabajo no desaparece, se rediseña Otro de los grandes debates alrededor de la IA es el empleo. Durante meses hemos escuchado la misma pregunta: ¿la IA va a quitar puestos de trabajo? La pregunta es válida, pero incompleta. La IA no solo afecta a cuántos puestos existirán, sino a cómo se trabaja, cómo se aprende, cómo se toman decisiones y qué capacidades empiezan a ser más relevantes. El Foro Económico Mundial y PwC publicaron en junio de 2026 un informe sobre el impacto de la IA en los trabajos de entrada y las primeras etapas profesionales. El informe plantea proteger y reinventar esas trayectorias, con foco en empleo, diseño de puestos, talento y conexión con el sistema educativo. Muchas personas aprenden haciendo tareas que hoy parecen fáciles de automatizar: preparar informes, revisar documentación, comparar información, elaborar primeros análisis, redactar borradores o apoyar a perfiles más senior. Si esas tareas desaparecen sin rediseñar el aprendizaje, la organización puede ganar eficiencia a corto plazo, pero perder una parte importante del desarrollo profesional. El criterio no se construye solo leyendo conclusiones generadas por una herramienta. Se desarrolla con práctica, contexto, errores y exposición progresiva a problemas reales. La IA puede liberar tiempo y reducir tareas de bajo valor, pero no todo lo automatizable debería automatizarse sin reflexión. Antes de eliminar una tarea, conviene entender qué función cumple dentro del aprendizaje y cómo será sustituida. Este será uno de los grandes retos para las empresas: rediseñar el trabajo sin romper los caminos de aprendizaje. Porque cuanto más potente es la tecnología, más necesario se vuelve el criterio humano. El verdadero reto está en la organización Muchas compañías tienen una estrategia de IA. Algunas han creado comités, casos de uso, presupuestos y pilotos. Sin embargo, cuando llega el momento de llevar esas iniciativas al día a día, aparecen las dificultades. Deloitte señala en su estudio sobre el estado de la IA en la empresa que más organizaciones se sienten preparadas en estrategia que en aspectos como infraestructura, datos, gestión del riesgo y talento. Esto explica por qué muchas iniciativas no avanzan como se esperaba. El problema no siempre está en la herramienta. A menudo está en lo que la rodea: procesos poco claros, datos dispersos, responsabilidades difusas, silos o métricas que no miden impacto real. La IA amplifica lo que ya existe. Si una organización tiene buenos datos, procesos claros y una cultura de colaboración, la IA puede potenciar mucho. Pero si hay desorden, baja calidad de información o falta de foco, también puede acelerar esos problemas. Por eso, antes de elegir una herramienta, conviene volver a preguntas básicas: qué problema queremos resolver, qué decisión queremos mejorar, qué datos necesitamos, quién será responsable del resultado y cómo sabremos si generó valor. Liderar IA es liderar transformación La inteligencia artificial no es solo una decisión tecnológica. Es una decisión organizativa. Cambia procesos, modifica roles, altera dinámicas de trabajo, exige nuevas capacidades y obliga a revisar cómo se toman decisiones. El liderazgo tiene un papel central. No porque todos los líderes tengan que ser expertos técnicos, sino porque deben saber hacer mejores preguntas. ¿Para qué queremos usar IA? ¿Qué problema de negocio estamos resolviendo? ¿Qué riesgos estamos dispuestos a asumir? ¿Qué impacto tendrá en las personas? La IA puede analizar, recomendar, automatizar y acelerar. Pero sigue correspondiendo a las personas definir el propósito, establecer los límites, interpretar los resultados y asumir las consecuencias. Quizás esa sea una de las grandes pruebas de esta etapa: entender que la IA no sustituye la responsabilidad de liderazgo, la amplía. La tecnología debe adaptarse a las personas, no al revés. Para que eso ocurra, las organizaciones necesitan criterio, confianza, aprendizaje y capacidad de ejecución. Porque el futuro de la IA se jugará en la capacidad de las organizaciones para trabajar mejor, decidir mejor y crear valor. Fuentes consultadas Comisión Europea. General-purpose AI obligations under the AI Act. https://digital-strategy.ec.europa.eu/en/factpages/general-purpose-ai-obligations-under-ai-act World Economic Forum y PwC. Artificial Intelligence and the Future of Entry-Level Work. https://www.weforum.org/publications/artificial-intelligence-and-the-future-of-entry-level-work-a-framework-for-safeguarding-and-reinventing-early-career-pathways/ Deloitte. State of AI in the Enterprise. https://www.deloitte.com/us/en/what-we-do/capabilities/applied-artificial-intelligence/content/state-of-ai-in-the-enterprise.html Celiana Carreño Hernández CEO & Founder de Pragmia

7 Octubre 2026

La formación en inteligencia artificial, una oportunidad que debe llegar a todos

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La inteligencia artificial está transformando a gran velocidad la manera en que trabajamos, aprendemos y nos relacionamos con la tecnología. Su avance abre enormes posibilidades para mejorar la productividad, impulsar la innovación y crear nuevas oportunidades profesionales. Sin embargo, para aprovechar plenamente este potencial, necesitamos que el conocimiento y las capacidades necesarias para utilizarla lleguen al conjunto de la sociedad. La tecnología evoluciona a un ritmo cada vez mayor y las competencias que demandan las empresas cambian con la misma rapidez. Esto obliga a ser mucho más ágiles a la hora de diseñar y ofrecer formación. No basta con preparar a las personas para responder a las necesidades actuales, hay que ayudarlas a desarrollar la capacidad de aprender de forma continua y de adaptarse a profesiones, herramientas y modelos de trabajo que seguirán evolucionando. Durante años, la formación tecnológica se ha asociado principalmente con perfiles especializados. Estos profesionales seguirán necesitando actualizar sus conocimientos y aprender a utilizar la inteligencia artificial como una herramienta más de su actividad. Pero la transformación actual tiene un alcance mucho mayor, ya que la IA dejará de ser una capacidad reservada a determinados puestos para convertirse en una competencia transversal. La alfabetización en inteligencia artificial será, por tanto, una dimensión fundamental de la empleabilidad. Del mismo modo que en las últimas décadas incorporamos las competencias digitales a muchos puestos de trabajo, ahora debemos avanzar hacia una formación que permita a las personas desenvolverse en un entorno en el que la IA estará cada vez más presente. Para conseguirlo, la formación debe reunir tres características. En primer lugar, tiene que ser avanzada y estar conectada con la evolución real de la tecnología y del mercado laboral. En segundo, debe poder actualizarse con rapidez. Y, en tercer lugar, tiene que ser accesible a todas las personas. La formación también desempeña un papel esencial en la adopción responsable de la tecnología. Para utilizar la inteligencia artificial, las personas necesitan conocer sus posibilidades, pero también comprender sus límites y aprender a aplicarla con criterio. El conocimiento genera confianza y permite que los profesionales participen activamente en la transformación, en lugar de percibirla como un cambio que sucede al margen de ellos. Las empresas tienen aquí una doble responsabilidad. Por una parte, deben acompañar a sus profesionales, actualizar sus capacidades y crear modelos de aprendizaje continuo que les permitan evolucionar al ritmo de la tecnología. Por otra, pueden contribuir a ampliar las oportunidades fuera de sus propias organizaciones, poniendo su conocimiento al servicio de la sociedad y colaborando con entidades capaces de acercar la formación a quienes más pueden beneficiarse de ella. En Accenture trabajamos precisamente con esa convicción. En España el 100% de los empleados ya se ha formado en fundamentos de IA. Además, en la plataforma gratuita de formación online de la Fundación Accenture, Learning to earning, ponemos a disposición de cualquier persona contenidos relacionados con competencias digitales, tecnología y habilidades profesionales demandadas en el mercado laboral. Solo en el último ejercicio, más de 41.200 personas han completado más de 232.700 módulos a través de esta iniciativa. La experiencia también demuestra que muchas personas se acercan inicialmente a estas formaciones con cierta distancia hacia la tecnología y terminan descubriendo nuevas posibilidades de desarrollo profesional. En algunos casos encuentran una nueva vocación. En otros, adquieren herramientas que les permiten desempeñar mejor su puesto actual. La inteligencia artificial seguirá evolucionando y transformará muchas de las funciones que hoy conocemos. Nuestra responsabilidad es conseguir que las personas puedan evolucionar con ella. Para ello, debemos actuar con rapidez, ambición y una visión inclusiva de la formación. El futuro del trabajo no dependerá únicamente de lo que la tecnología sea capaz de hacer, sino de nuestra capacidad para preparar a toda la sociedad para utilizarla. Ana Millán Directora de Negocio Responsable de Accenture y de la Fundación Accenture en España

6 Octubre 2026

Pedro Sánchez anuncia elecciones anticipadas para el 29 de noviembre

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El presidente del Gobierno confirma la convocatoria electoral tras un fin de semana de reflexión y pone fin de forma anticipada a la legislatura. Pedro Sánchez ha anunciado este lunes el adelanto de las elecciones generales, que se celebrarán el próximo domingo 29 de noviembre. La decisión implica la disolución de las Cortes Generales y abre oficialmente un nuevo escenario político en España. El presidente ha comunicado su decisión mediante una declaración institucional sin preguntas, después de dedicar el fin de semana a valorar la situación política. Según ha explicado, considera que convocar a los ciudadanos a las urnas es la opción más adecuada para el futuro del país. Balance de una legislatura marcada por la tensión política Durante su intervención, Sánchez ha realizado un repaso de los cerca de tres años de legislatura y ha defendido la gestión desarrollada por el Gobierno de coalición progresista. El jefe del Ejecutivo ha puesto especialmente el foco en las dificultades políticas que, a su juicio, han condicionado este periodo. Ha descrito un Congreso especialmente polarizado y ha criticado la estrategia mantenida por la oposición, señalando directamente a PP y Vox. También ha denunciado la influencia de determinados poderes económicos en la vida política y ha defendido el esfuerzo realizado por el Ejecutivo para transferir recursos a las comunidades autónomas y preservar los servicios públicos. Sánchez reivindica los avances económicos y sociales En su balance, el presidente ha destacado algunos de los principales resultados económicos y sociales de su Gobierno. Entre ellos, ha señalado el crecimiento de la economía española y la creación de empleo, además de la evolución del poder adquisitivo y la reducción de los niveles de pobreza. Sánchez también ha reivindicado medidas como la ampliación de las becas y la mejora de los permisos de maternidad y paternidad, defendiendo que el Ejecutivo ha tratado de proteger el Estado del bienestar durante toda la legislatura. El presidente ha atribuido los avances conseguidos durante estos años al esfuerzo conjunto de trabajadores, autónomos y empresas, aunque ha reconocido que España continúa afrontando importantes desafíos. Entre las cuestiones pendientes ha mencionado especialmente el acceso a la vivienda, además de otras desigualdades sociales que, según ha señalado, todavía deben abordarse. España volverá a las urnas el 29 de noviembre Con el anuncio realizado este lunes, la legislatura encara su final antes de completar el calendario inicialmente previsto. La convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre de 2026 activa ahora el proceso electoral y devuelve a los ciudadanos la decisión sobre la composición de las próximas Cortes Generales y el futuro Gobierno de España.

5 Octubre 2026

Un movimiento del ratón basta: así funciona la estafa que hace creer al usuario que su ordenador ha sido bloqueado

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Una campaña detectada por Netskope Threat Labs utiliza anuncios online, una falsa tienda y avisos de seguridad que imitan a Microsoft y Apple para generar una sensación de bloqueo y empujar a las víctimas a llamar a un supuesto servicio técnico. Mover el ratón puede ser suficiente para poner en marcha una sofisticada estafa de soporte técnico. Netskope Threat Labs ha identificado una campaña que utiliza publicidad online para conducir a los usuarios hasta una página preparada para simular un grave problema de seguridad en su equipo. El ataque tiene una particularidad: el ordenador no está realmente bloqueado ni sus archivos han sido cifrados. Los ciberdelincuentes manipulan lo que el usuario ve en el navegador para hacerle creer que ha perdido el control del dispositivo y llevarle posteriormente hasta un falso número de asistencia técnica. De un anuncio aparentemente normal a una falsa tienda La campaña comienza con anuncios distribuidos a través de Google Ads que pueden aparecer en páginas legítimas de mapas, meteorología, inmobiliaria, almacenamiento de documentos o deportes. Esto no significa que esos sitios hayan sido comprometidos: los anuncios llegan a través de sus canales publicitarios habituales. Después de hacer clic, la víctima llega primero a una pantalla de carga y posteriormente a una tienda online ficticia llamada ShopEase. A primera vista, nada parece especialmente sospechoso. Es entonces cuando entra en juego uno de los elementos más llamativos del ataque. La página espera a detectar un movimiento del ratón antes de ejecutar la siguiente fase. Este mecanismo funciona como una forma de distinguir a una persona real de determinados sistemas automatizados empleados para analizar páginas potencialmente maliciosas. Una vez detectada la interacción, el código recupera la infraestructura utilizada por los atacantes y descarga contenido específicamente preparado para Windows o macOS. Una falsa alerta construida dentro del navegador La campaña incorpora además mecanismos destinados a dificultar su análisis. Según la investigación, emplea dos fases de descifrado AES y genera la falsa interfaz de seguridad directamente en la memoria del navegador. El contenido que aparece posteriormente depende del sistema operativo de la víctima. En Windows, la página imita avisos de Microsoft Defender; en macOS, adopta una apariencia vinculada al ecosistema de Apple. En ambos casos, el objetivo es el mismo: convencer al usuario de que su dispositivo está infectado y necesita ayuda urgente. A partir de ahí comienza la puesta en escena. La página entra en pantalla completa, oculta elementos habituales del navegador como las pestañas o la barra de direcciones y trata de impedir algunos de los métodos habituales para salir. A ello se suman sonidos de alerta, mensajes repetitivos y una ralentización deliberada del navegador. Todo está diseñado para reforzar una misma sensación: el ordenador ha dejado de responder y algo grave está ocurriendo. En realidad, los controles del sistema operativo continúan funcionando y el dispositivo no ha sido bloqueado. Lo que los atacantes buscan es que la víctima actúe bajo presión. El verdadero objetivo está al otro lado del teléfono La falsa advertencia muestra reiteradamente un número al que supuestamente hay que llamar para solucionar el problema. Ese contacto es el verdadero objetivo de la operación. Una vez iniciada la conversación, los estafadores pueden intentar cobrar por un servicio técnico inexistente, conseguir información personal o financiera o convencer a la víctima para que instale herramientas que permitan acceder remotamente a su equipo. La recomendación de los investigadores es clara: una alerta legítima del navegador o del sistema operativo no bloquea la pantalla para exigir al usuario que llame a un número de teléfono. Más de 600 organizaciones detectadas en dos semanas El alcance observado por Netskope muestra la dimensión de la campaña. Entre el 31 de agosto y el 14 de septiembre de 2026, los investigadores contabilizaron al menos 619 organizaciones afectadas y 457 hosts relacionados con la estafa. También identificaron más de 250 identificadores de campañas de Google Ads distribuidos a través de al menos 284 sitios legítimos. Estados Unidos concentró aproximadamente el 62 % de las organizaciones afectadas detectadas, seguido de Japón, con un 16 %, y Australia, con un 14 %. ¿Qué hacer si aparece una alerta de este tipo? Lo primero es no llamar al teléfono que aparece en pantalla, no facilitar información personal o bancaria y no instalar ningún programa solicitado desde la propia alerta. Si la página ha entrado en pantalla completa, mantener pulsada durante unos segundos la tecla Escape puede permitir recuperar el control del navegador. Si no funciona, es posible cerrarlo directamente desde el Administrador de tareas de Windows o mediante la opción Forzar salida en macOS. Al volver a abrirlo, conviene no restaurar automáticamente la sesión anterior. En organizaciones, este tipo de campañas vuelve a poner el foco sobre una amenaza que no necesita necesariamente explotar una vulnerabilidad técnica para resultar efectiva. La combinación de publicidad maliciosa, técnicas de evasión y ingeniería social puede ser suficiente para convertir una página web en una experiencia muy convincente para la víctima. La investigación muestra, además, cómo las tradicionales estafas de soporte técnico están incorporando mecanismos cada vez más elaborados para dificultar su detección. En este caso, el ataque no necesita secuestrar realmente el ordenador: le basta con conseguir que el usuario crea que lo ha hecho.

1 Octubre 2026

Las webs que crean falsos desnudos con IA ya atraen 40 millones de visitas al mes

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La inteligencia artificial generativa abre un nuevo frente en materia de privacidad y seguridad digital. Las herramientas capaces de transformar una fotografía convencional en un falso desnudo están ganando visibilidad en Internet y plantean riesgos que van desde el acoso y la humillación hasta el chantaje y la sextorsión. Una fotografía publicada en redes sociales, una imagen de perfil o cualquier instantánea disponible públicamente puede ser suficiente para generar contenido íntimo falso sin conocimiento ni consentimiento de la persona retratada. Estas herramientas, conocidas como “nudify”, emplean tecnologías de inteligencia artificial y deepfake para modificar imágenes de personas vestidas y crear representaciones en las que aparentemente aparecen desnudas. 181 webs y alrededor de 40 millones de visitantes al mes La magnitud del fenómeno queda reflejada en una reciente investigación del Institute for Strategic Dialogue (ISD), desarrollada con el apoyo del AI Security Institute (AISI). El análisis identificó 181 páginas web que ofrecen este tipo de servicios y que, en conjunto, reciben alrededor de 40 millones de visitantes únicos mensuales. A esta cifra se añaden millones de accesos procedentes de grandes plataformas sociales. Desde ESET España advierten de que, aunque las imágenes sean artificiales, sus consecuencias pueden ser muy reales. “Que una imagen sea falsa no significa que el daño también lo sea. Hoy basta con disponer de una fotografía para generar contenido sexual aparentemente realista y utilizarlo como una forma de humillación, acoso o presión sobre otra persona”, explica Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España. Los menores, entre los colectivos más expuestos La situación resulta especialmente preocupante entre adolescentes. Una investigación de Common Sense Media, realizada entre jóvenes estadounidenses de entre 13 y 17 años, apunta que casi la mitad ha visto ya contenido sexual generado mediante inteligencia artificial. Además, entre quienes se han encontrado con este tipo de imágenes, aproximadamente uno de cada cuatro afirma que representaban a alguien de su entorno o incluso a ellos mismos. La facilidad para acceder a fotografías a través de redes sociales incrementa el riesgo. No es necesario vulnerar un dispositivo o robar imágenes privadas: en muchos casos, una fotografía pública puede convertirse en el material de partida. Cómo reducir el riesgo Eliminar por completo la posibilidad de que una fotografía sea utilizada sin permiso resulta prácticamente imposible. Sin embargo, ESET recomienda reducir la exposición de imágenes e información personal en Internet. Entre las principales medidas se encuentra revisar periódicamente la configuración de privacidad de las redes sociales y limitar quién puede acceder a fotografías, publicaciones y datos personales. También es recomendable comprobar qué imágenes propias o de familiares están disponibles públicamente en Internet, utilizar contraseñas diferentes para cada servicio y activar la autenticación en dos pasos para dificultar el acceso no autorizado a las cuentas. Otra precaución pasa por evitar subir fotografías personales a aplicaciones o servicios online cuando no sea imprescindible, especialmente cuando no está claro cómo utilizarán esos archivos o durante cuánto tiempo los conservarán. En el caso de los menores, la prevención también pasa por hablar abiertamente sobre inteligencia artificial, privacidad y consentimiento, así como sobre las consecuencias que puede tener crear, compartir o manipular imágenes de otras personas. ¿Qué hacer si crean un falso desnudo con tu imagen? Si el contenido ya ha sido creado o difundido, actuar con rapidez puede ayudar a limitar su alcance. La recomendación es no ceder ante amenazas ni negociar con quien utilice las imágenes como instrumento de presión o chantaje. Antes de bloquear al responsable o eliminar conversaciones, conviene conservar pruebas como mensajes, capturas de pantalla, enlaces, fechas y nombres de usuario. También se puede solicitar directamente la retirada del contenido a la plataforma en la que haya sido publicado y utilizar los mecanismos específicos destinados a denunciar imágenes íntimas difundidas sin consentimiento. Servicios especializados como StopNCII.org permiten generar una huella digital de una imagen para facilitar que las plataformas participantes puedan identificarla y bloquear nuevas publicaciones. Cuando las imágenes afectan a menores, existe además Take It Down, desarrollado por el National Center for Missing & Exploited Children. En España, las víctimas pueden recurrir al Canal Prioritario de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) para solicitar la retirada urgente de contenidos sexuales o violentos difundidos ilícitamente cuando puedan causar un daño grave a los derechos de la persona afectada. También es posible solicitar a los buscadores que retiren determinados resultados para dificultar la localización del contenido. Cuando existen amenazas, chantaje, sextorsión o están implicados menores, es especialmente importante acudir a las autoridades. Europa refuerza la respuesta frente a los deepfakes sexuales El crecimiento de estas herramientas se produce mientras Europa avanza en la regulación del uso de la inteligencia artificial y en la protección frente a la difusión no consentida de contenidos íntimos manipulados. El marco normativo europeo contempla nuevas obligaciones y restricciones relacionadas con determinados usos de la IA, mientras que la Directiva europea sobre violencia contra las mujeres y violencia doméstica aborda expresamente la difusión pública no consentida de material íntimo manipulado, incluidos los deepfakes sexuales. La evolución de estas tecnologías vuelve a poner sobre la mesa un desafío que trasciende la propia inteligencia artificial: una fotografía aparentemente inocente puede convertirse en cuestión de segundos en una herramienta de acoso, extorsión o daño reputacional.

30 Septiembre 2026

Anatomía del ataque a Hugging Face

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El ataque a Hugging Face ya parecía raro en julio. En septiembre, tras la investigación de OpenAI, se ha vuelto más raro: cientos de agentes de OpenAI se pusieron de acuerdo a espaldas de sus creadores para conseguir un premio que ya tenían. OpenAI quería comprobar si sus modelos de IA saben encontrar fallos de seguridad, y les puso un examen de casi 900 pruebas. Cada prueba funcionaba como una caja fuerte con un código secreto dentro. Los encargados de abrirlas eran agentes: programas que reciben un objetivo y dan por su cuenta los pasos para cumplirlo. Cada prueba, un programa con un fallo escondido. Quien encontraba el fallo llegaba al código y lo entregaba. Estaban aislados. Solo compartían una herramienta, y esa rendija les bastó. Descubrieron que podían dejarse mensajes escondidos en los nombres de las carpetas, y empezaron a hablarse. Aislados salvo por una herramienta común, conectada a internet para descargar programas. Los agentes la usaron para dejarse mensajes y salir a la red. En cuatro horas, entre todos, dieron con un atajo para calcular el código de cualquier prueba sin abrir la caja. Con eso, cada prueba quedaba resuelta. Pero algunos salieron a internet a través de la herramienta y leyeron las reglas públicas del examen. Según esas reglas, no bastaba con entregar el código: había que llegar a él a través del fallo previsto. Convencidos de que OpenAI comprobaría el método, se propusieron borrar cualquier rastro del atajo. Hay que entender su situación para entender su empeño. Cada agente trabajaba en su prueba con un tiempo limitado, y su trabajo concluía en el momento en que entregaba el código: el programa terminaba. La puntuación se calculaba después, con el agente ya apagado, así que ninguno llegaba a saber si había aprobado. Lo único que tenía eran las reglas que había leído, y esas reglas decían que un código conseguido por atajo no valía. No buscaban el código, que ya tenían. Buscaban borrar el rastro de la trampa. Todo lo que vino después fue para vencer esa comprobación. Intentaron falsificar los registros de sus propios actos, para que el atajo pareciera legítimo. Y salieron a buscar cómo funcionaba la comprobación por dentro. Esa búsqueda los llevó a Hugging Face, una empresa que almacena modelos y datos de IA, donde entraron con credenciales expuestas en internet y dos fallos que nadie conocía. Unos 700 agentes, casi todos los que entonces se hablaban por la herramienta, se sumaron al ataque. Hugging Face detectó la intrusión, avisó al FBI y la hizo pública el 16 de julio de 2026. Esa comprobación nunca existió. Invirtieron días de trabajo, dañaron la infraestructura de dos empresas y dejaron sin valor la evaluación entera para burlar un control que no había. Toda la operación, con credenciales expuestas y fallos desconocidos incluidos, no mejoró su puntuación en nada. ¿Por qué se obcecaron así? Piensa en cómo se adiestra a un perro. Se sienta y recibe un premio: aprende rápido, porque sentarse se ve. Enseñarle a ser bueno es otra cosa. No hay gesto que premiar, y si le das una galleta cada vez que parece arrepentido, aprenderá a poner cara de arrepentido. Un modelo de IA se entrena igual, a base de premios, y lo premiado se repite. Lo que se puede medir se puede premiar, y lo que se premia acaba mandando. Lo difuso no se puede medir, así que el modelo aprende a aparentarlo. Cualquier directivo lo ha visto: mide a un equipo de soporte por las incidencias cerradas y cerrará incidencias, se resuelvan o no. El perro y los agentes de IA aprendieron lo mismo: cumplir lo que se mide y aparentar lo que no. Además, nadie les había dado una forma de rendirse ante una prueba sin salida. Y esta evaluación corría sin las protecciones de seguridad que ese mismo modelo sí lleva activadas en ChatGPT. OpenAI lo comprobó después: con esas protecciones puestas, la tendencia a este tipo de ataque se divide por más de cien. Y hubo avisos. Desde mayo, un equipo de OpenAI había visto a los agentes hablarse y salir a internet sin permiso. La señal estaba en los registros, pero no llegó a quien tenía que decidir. Los agentes funcionaban en servidores de la propia empresa, que se podían parar en cualquier momento. No faltaba un botón de apagado. Faltó ver a tiempo que aquellas señales anunciaban el ataque de julio. Fernando Maldonado

29 Septiembre 2026

La IA llega al Consejo de Seguridad de la ONU: Altman y Amodei piden controles globales

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Los máximos responsables de OpenAI y Anthropic llevan el debate sobre la seguridad de la inteligencia artificial a Naciones Unidas y advierten de los desafíos que plantean sistemas cada vez más capaces y autónomos. La carrera por desarrollar una inteligencia artificial cada vez más avanzada ya no es únicamente una cuestión tecnológica o empresarial. También se ha convertido en un asunto de seguridad internacional. Sam Altman, CEO de OpenAI, y Dario Amodei, CEO de Anthropic, participaron el 23 de septiembre en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas dedicada a analizar las implicaciones de la inteligencia artificial para la seguridad global. Junto a ellos intervinieron otros referentes del sector, como Yoshua Bengio y Clément Delangue, CEO de Hugging Face. De desarrollar la IA a preguntarse cómo controlarla El mensaje de Altman puso el foco en una cuestión que gana peso a medida que aumentan las capacidades de los modelos: el ser humano debe continuar en el centro de las decisiones. El CEO de OpenAI presentó dos posibles caminos. Por un lado, una inteligencia artificial capaz de impulsar la creatividad, la investigación, la productividad y nuevos descubrimientos. Por otro, una tecnología cuyo desarrollo avance más rápido que la capacidad de las instituciones para adaptarse y establecer mecanismos de control. Para Altman, las decisiones más importantes sobre el futuro de esta tecnología tampoco deberían quedar exclusivamente en manos de los laboratorios que desarrollan los modelos más avanzados. Su planteamiento pasa por incorporar a gobiernos e instituciones democráticas a la gobernanza de la IA, al tiempo que evita una regulación excesivamente restrictiva que pueda frenar sus beneficios. Amodei alerta sobre la pérdida de control Dario Amodei elevó el tono de la advertencia. El CEO de Anthropic señaló dos grandes áreas de riesgo: el posible uso malicioso de los modelos más avanzados —incluido su empleo para facilitar el desarrollo de amenazas biológicas— y la posibilidad de que las capacidades de estos sistemas progresen más rápido que la capacidad de sus propios desarrolladores para mantenerlos bajo control. Su propuesta pasa por llevar la seguridad de la IA a una escala internacional. Entre las medidas defendidas por Amodei se encuentran la creación de estándares globales para evaluar los modelos, mecanismos comunes para analizar riesgos de pérdida de control o usos indebidos y acuerdos internacionales que limiten aplicaciones especialmente peligrosas, como el desarrollo de armas biológicas mediante inteligencia artificial. La gobernanza de la IA entra en una nueva etapa La comparecencia deja una imagen significativa: dos de las compañías que están protagonizando la carrera por desarrollar los sistemas de IA más avanzados reclaman ahora una mayor coordinación entre empresas, gobiernos e instituciones internacionales. El debate, por tanto, empieza a desplazarse. Ya no gira únicamente alrededor de qué será capaz de hacer la próxima generación de inteligencia artificial, sino también de quién establecerá sus límites, cómo se comprobará que esos límites funcionan y qué mecanismos existirán cuando los modelos operen con mayores niveles de autonomía. La llegada de este debate al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas refleja hasta qué punto la IA ha dejado de ser únicamente una cuestión de innovación para convertirse también en un asunto de gobernanza, seguridad y poder global.

28 Septiembre 2026

El ciberataque a Adif y Renfe escala: más de 150 millones de registros podrían haber quedado expuestos

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El análisis del incidente apunta a una filtración mucho mayor de lo inicialmente conocido, con información personal y datos asociados a billetes entre los registros comprometidos. Por el momento, no constan evidencias de acceso a información bancaria o medios de pago. El alcance del ciberataque que ha afectado a Adif y Renfe podría ser considerablemente mayor de lo que se conoció durante las primeras horas del incidente. Según las últimas informaciones publicadas sobre la investigación, los ciberdelincuentes habrían conseguido extraer más de 150 millones de registros, algunos de ellos con información personal detallada de usuarios. El incidente se originó, según explicó Renfe, en servidores de Adif previamente comprometidos que mantenían conexión con sistemas de la operadora ferroviaria. Tras detectar la intrusión, la compañía activó sus protocolos de respuesta, aisló los entornos afectados y puso en marcha medidas adicionales de protección mientras continuaba el análisis técnico del ataque. De nombres y correos a información mucho más sensible En un primer momento, Renfe informó de que los atacantes podrían haber accedido principalmente a nombres y direcciones de correo electrónico, señalando además que no existían evidencias de acceso a datos bancarios, financieros, medios de pago, DNI u otra información especialmente sensible. Sin embargo, las informaciones conocidas posteriormente apuntan a un escenario de mayor alcance. El análisis forense citado por El Mundo eleva a más de 150 millones los registros sustraídos, distribuidos en diferentes bases de datos. Entre ellos habría alrededor de 20 millones de registros de usuarios y otro conjunto de más de 20 millones que contendría información como nombre y apellidos, teléfono, correo electrónico, DNI, fecha de nacimiento, sexo o dirección postal. La parte más voluminosa correspondería a más de 100 millones de registros vinculados a billetes de tren. La relevancia de este tipo de información no reside únicamente en cada dato por separado: al combinar distintas bases de datos, los atacantes podrían construir perfiles mucho más completos sobre determinados usuarios. El riesgo va más allá de una contraseña Una filtración de estas características vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes retos actuales de la ciberseguridad: el valor que adquieren los datos cuando pueden cruzarse entre sí. Un nombre, un correo electrónico o un número de teléfono pueden parecer información de impacto limitado de forma aislada. Pero combinados con fechas de nacimiento, documentos identificativos, domicilios o información asociada a viajes pueden facilitar campañas de phishing mucho más creíbles, intentos de suplantación de identidad o técnicas de ingeniería social dirigidas específicamente a una víctima. Por el momento, uno de los aspectos más relevantes es que no se han identificado evidencias de acceso a información bancaria, financiera o medios de pago, según la información comunicada oficialmente por Renfe. La investigación, no obstante, continúa abierta. Sin impacto en la circulación ferroviaria A pesar de la dimensión del incidente, el ataque no provocó interrupciones en la prestación del servicio ferroviario. Renfe aseguró que la operativa se mantenía garantizada para los viajeros, mientras que Adif comunicó posteriormente la recuperación de sus páginas web y señaló que los sistemas relacionados con la explotación ferroviaria no se habían visto afectados. El incidente resulta especialmente significativo por tratarse de organizaciones vinculadas a una infraestructura crítica como el transporte, donde la protección de los sistemas digitales y de la información se ha convertido en una pieza fundamental de la resiliencia. La IA entra también en la ecuación Otro de los elementos que rodean al ataque es el posible uso de inteligencia artificial como apoyo para ejecutar la intrusión, según las informaciones publicadas sobre el incidente. Las primeras investigaciones apuntan a un ataque sofisticado en el que estas tecnologías habrían desempeñado un papel en la identificación o explotación de vulnerabilidades. De confirmarse todos los detalles del análisis forense, el caso de Adif y Renfe supondría un nuevo ejemplo de cómo está evolucionando el escenario de amenazas: ataques más automatizados, capaces de operar a mayor velocidad y con un objetivo cada vez más claro sobre uno de los activos más valiosos de cualquier organización: los datos. Ahora, además de determinar exactamente qué información ha quedado comprometida, el desafío estará en conocer hasta dónde llegaron los atacantes y qué uso podrían intentar hacer de los datos sustraídos.

28 Septiembre 2026

Madrid Tech Week regresa con más de 1.200 empresas y 600 expertos para conectar el ecosistema tecnológico

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La segunda edición se celebrará entre el 28 de octubre y el 5 de noviembre con una agenda que abarcará ciberseguridad, inteligencia artificial, blockchain, fabricación avanzada y marketing digital, entre otras áreas. Madrid volverá a convertirse este otoño en uno de los principales puntos de encuentro de la innovación tecnológica. La Comunidad de Madrid ha presentado la segunda edición de Madrid Tech Week, una iniciativa que reunirá a más de 1.200 empresas y se desarrollará entre el 28 de octubre y el 5 de noviembre de 2026. La programación contará con siete grandes escenarios y la participación de alrededor de 600 expertos, que analizarán algunos de los desafíos y oportunidades que están definiendo la nueva economía digital. La nueva edición ha sido presentada en el Centro de Innovación Digitaliza Madrid por el consejero de Digitalización, Miguel López-Valverde, quien ha puesto el foco en la diversidad de industrias y tecnologías representadas y en la capacidad del ecosistema madrileño para generar conexiones entre compañías, profesionales e inversores. De la ciberseguridad espacial al blockchain La agenda arrancará el 28 de octubre con la llegada a Digitaliza Madrid de CYSAT, encuentro internacional especializado en ciberseguridad espacial que se celebrará por primera vez en la región. Ese mismo día comenzará Merge Madrid, que continuará hasta el 29 de octubre en el Palacio de Cibeles. El congreso reunirá a representantes del ámbito regulatorio y financiero, fondos y especialistas para abordar la evolución de las nuevas infraestructuras digitales y su aplicación en ámbitos como los criptoactivos y blockchain. La programación incluirá asimismo competiciones dirigidas a startups con el objetivo de impulsar el crecimiento y la internacionalización del ecosistema emprendedor madrileño. El 3 de noviembre, el marketing y la transformación digital tomarán protagonismo a través de Bold Talks’26, donde profesionales del sector analizarán las nuevas tendencias y herramientas que están cambiando la relación entre marcas, tecnología y consumidores. Tech Show Madrid, uno de los grandes encuentros de la semana Uno de los principales momentos de Madrid Tech Week llegará los días 4 y 5 de noviembre en IFEMA Madrid, con la celebración de Tech Show Madrid, que volverá a reunir a profesionales y compañías vinculados con algunas de las tecnologías estratégicas para la transformación empresarial. La cita agrupa diferentes ámbitos relacionados con la ciberseguridad, inteligencia artificial, cloud, datos, centros de datos y comercio electrónico, convirtiéndose en un espacio para compartir conocimiento, descubrir soluciones y generar nuevas conexiones profesionales. De forma paralela, IFEMA acogerá Advanced Manufacturing Madrid, dedicado a las últimas innovaciones en automatización, robótica, fabricación avanzada y nuevos materiales. Por su parte, el Singularity Summit Spain, celebrado en Espacio Acciona, reunirá a profesionales y líderes de innovación para analizar cómo tecnologías como la inteligencia artificial y la biotecnología pueden transformar las organizaciones y la sociedad. XFutures 2026 anticipará la semana tecnológica Aunque la programación oficial de Madrid Tech Week comenzará el 28 de octubre, Madrid acogerá previamente, los días 23 y 24 de octubre, XFutures Summit 2026. El encuentro internacional contará con más de 40 líderes globales y representantes de organizaciones como Microsoft, Google, Airbus, BBVA, Mastercard, IKEA, HP, Samsung, Sony Music y Danone. Las conversaciones girarán alrededor del impacto de las tecnologías emergentes, especialmente la inteligencia artificial, sobre la transformación de las empresas, la economía y la sociedad. Madrid busca reforzar su posición como ecosistema tecnológico La concentración de encuentros especializados durante estos días busca conectar bajo un mismo marco diferentes vertientes de la transformación digital, desde la seguridad y las infraestructuras hasta las finanzas digitales, la industria o la inteligencia artificial. La segunda edición concluirá con los Global Tech Leaders Awards, unos galardones destinados a reconocer a profesionales, compañías e iniciativas vinculadas al desarrollo tecnológico, la innovación y la transformación digital. Con más de 1.200 empresas, 600 expertos y una programación distribuida por diferentes espacios de la capital, Madrid Tech Week 2026 aspira así a reforzar la conexión entre el ecosistema empresarial, tecnológico e institucional y situar a Madrid como punto de encuentro para debatir sobre el presente y el futuro de la economía digital.

25 Septiembre 2026

La IA acelera su expansión mundial: casi uno de cada cinco trabajadores ya utiliza herramientas generativas

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El nuevo AI Diffusion Report de Microsoft sitúa la adopción global en el 18,8%. Emiratos Árabes Unidos y Singapur lideran el uso, mientras aumenta la distancia entre el Norte y el Sur Global. La inteligencia artificial continúa extendiéndose a escala mundial y lo hace a un ritmo cada vez mayor. El 18,8% de la población mundial en edad de trabajar utilizó alguna herramienta de IA generativa durante el segundo trimestre de 2026, cerca de un punto porcentual más que durante los tres primeros meses del año. Así lo recoge la nueva edición del Microsoft AI Diffusion Report, que analiza la penetración de esta tecnología entre personas de 15 a 64 años y constata que el crecimiento se produjo en prácticamente todas las economías estudiadas. El avance, sin embargo, está lejos de ser homogéneo. Mientras algunos países presentan tasas de utilización superiores al 60%, en otras regiones persisten importantes obstáculos relacionados con la conectividad, la infraestructura tecnológica, el coste o las competencias digitales. Emiratos Árabes Unidos y Singapur, a la cabeza Emiratos Árabes Unidos vuelve a ocupar la primera posición mundial, con una adopción del 73,3%, seguido de Singapur, con un 64,3%. A considerable distancia aparecen Irlanda, con un 49,9%, y Francia, con un 49,6%. Entre las grandes economías, Corea del Sur protagoniza uno de los avances más significativos. Durante el segundo trimestre incrementó su adopción en 3,5 puntos porcentuales, el mayor aumento absoluto registrado entre las 25 economías que encabezan la clasificación. El país asiático ha escalado así desde el puesto 16 hasta el 12 y acumula cerca de 15 puntos porcentuales de crecimiento durante los últimos doce meses. Arabia Saudí también protagonizó un importante salto al avanzar cinco posiciones, desde el puesto 30 hasta el 25, entrando en el grupo de países con mayor penetración de esta tecnología. Japón, por su parte, registró uno de los mayores crecimientos relativos. Su utilización aumentó 2,2 puntos porcentuales respecto al 22,5% registrado durante el primer trimestre, lo que representa un crecimiento cercano al 10%. Crece la brecha mundial en el acceso a la IA El avance global de la inteligencia artificial está dejando también una fotografía desigual. Según Microsoft, el 28,8% de la población en edad de trabajar del Norte Global utiliza ya herramientas de IA generativa, frente al 16,2% del Sur Global. La diferencia entre ambos bloques alcanza así los 12,6 puntos porcentuales, frente a los 12,1 puntos registrados durante el trimestre anterior y los 10,6 puntos del segundo semestre de 2025. La brecha no afecta únicamente al número de usuarios. También existen diferencias importantes en la forma de utilizar estas herramientas. En el Sur Global, la educación emerge como una de las principales puertas de entrada a la inteligencia artificial. Las conversaciones relacionadas con aprendizaje autónomo y adquisición de nuevas competencias tienen un peso un 29,2% superior a la media mundial, mientras que las relacionadas con tareas escolares y apoyo académico se sitúan un 32,3% por encima. Microsoft advierte, no obstante, de que estas diferencias deben interpretarse con cautela. La población del Sur Global es considerablemente más joven y los datos actuales representan principalmente a los primeros usuarios de estas tecnologías. En el Norte Global adquieren mayor protagonismo otros usos de consumo, como la búsqueda de información, las compras o las recomendaciones. En el Sur, además de la educación, tienen una presencia relevante la creación y edición de imágenes, textos y código. Los modelos abiertos ganan terreno El informe identifica otra transformación que podría modificar significativamente el mercado durante los próximos años: el rápido crecimiento de los modelos de IA de peso abierto —open-weight—. A diferencia de los sistemas cerrados a los que normalmente se accede mediante servicios propietarios, estos modelos permiten descargar sus pesos, modificarlos y adaptarlos a necesidades específicas. Su importancia está aumentando especialmente en el ecosistema de APIs y aplicaciones desarrolladas sobre inteligencia artificial. A partir de datos públicos de OpenRouter, Microsoft señala que los modelos de peso abierto representan ya alrededor del 75% del uso de tokens registrado en esta plataforma. La cifra no puede extrapolarse al conjunto del mercado mundial, ya que OpenRouter cuenta con un perfil de usuarios especialmente orientado a desarrolladores y experimentación con diferentes modelos. Sin embargo, Microsoft considera que la evolución evidencia el creciente protagonismo de las alternativas abiertas. Uno de los factores detrás de esta tendencia es económico. A medida que las organizaciones incorporan agentes y aplicaciones capaces de realizar numerosas llamadas a modelos de IA, el coste de inferencia comienza a convertirse en una variable estratégica. Las empresas están empezando así a abandonar la idea de utilizar siempre el modelo más avanzado para cualquier tarea y a seleccionar diferentes sistemas dependiendo de la complejidad del trabajo. Los modelos más potentes pueden reservarse para aquellos problemas donde su capacidad adicional aporta un valor diferencial, mientras que opciones más económicas pueden asumir tareas que no necesitan el máximo nivel de razonamiento. Una oportunidad para reducir la desigualdad digital La evolución de los modelos abiertos podría tener un impacto especialmente significativo en aquellas regiones donde el coste continúa frenando la adopción de la inteligencia artificial. Además de resultar potencialmente más económicos, permiten adaptar sistemas existentes a idiomas, sectores y necesidades locales sin tener que desarrollar desde cero un gran modelo. Esto podría favorecer su utilización por parte de universidades, administraciones, empresas y organizaciones con menos recursos tecnológicos. Sin embargo, Microsoft advierte de que los modelos abiertos no resolverán por sí solos la brecha digital. La disponibilidad de electricidad, la conectividad, las capacidades digitales y el soporte para lenguas locales continúan siendo barreras fundamentales en numerosas regiones. El ecosistema de aplicaciones también se dispara La expansión no se limita a los grandes modelos. La creación de aplicaciones basadas en inteligencia artificial también está creciendo rápidamente. Un ejemplo es Hugging Face Spaces, plataforma utilizada para alojar aplicaciones, demostraciones y experimentos de IA. Según los datos recogidos en el informe, pasó de aproximadamente 124.000 Spaces a finales de 2023 a 1,46 millones en septiembre de 2026. Desde noviembre de 2025, el crecimiento se sitúa alrededor del 83%. Esta proliferación de herramientas también está haciendo más difícil medir con precisión la penetración real de la inteligencia artificial. Microsoft prevé ampliar la metodología de sus próximos informes para incorporar nuevas aplicaciones y modelos que actualmente no forman parte del indicador. La compañía anticipa que el cambio podría elevar las cifras de adopción en prácticamente todas las economías y tener un impacto particularmente significativo en China, donde varias herramientas nacionales ampliamente utilizadas todavía no están incluidas. Los datos dibujan así un mercado que entra en una nueva fase. La IA no solo suma usuarios: también se diversifican los modelos, las aplicaciones y las formas de utilizarla. El gran desafío será determinar si esta aceleración contribuye a democratizar el acceso a la tecnología o termina profundizando una brecha que, por ahora, continúa creciendo.

24 Septiembre 2026

MasOrange recupera el nombre de Orange España tras la integración total en el grupo francés

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La compañía abre una nueva etapa dos años después de la fusión entre Orange España y MásMóvil, con una identidad corporativa unificada bajo la marca Orange MasOrange adopta oficialmente la denominación Orange España. El cambio se produce algo más de dos años después de la fusión entre Orange España y MásMóvil y tras la integración completa de la compañía en el Grupo Orange. La operación que dio origen a MasOrange comenzó su andadura el 26 de marzo de 2024 como una joint venture participada al 50% por Orange y Lorca, vehículo de los accionistas de MásMóvil. La unión creó uno de los grandes operadores del mercado español de telecomunicaciones y situó a la nueva compañía a la cabeza del sector por número de clientes. El escenario cambió después de que Orange alcanzara el control total de la compañía. La multinacional francesa completó la adquisición de la participación que todavía estaba en manos de Lorca por aproximadamente 4.250 millones de euros, pasando así a controlar el 100% del negocio. Con la integración completada, la compañía ha decidido recuperar Orange España como denominación corporativa y dejar atrás la marca MasOrange utilizada desde la fusión. Una nueva etapa bajo la marca Orange La compañía presenta el cambio como el inicio de una nueva fase de crecimiento dentro del Grupo Orange. La decisión busca simplificar su estructura e identidad corporativa, aumentar la visibilidad de su principal marca comercial y reforzar su posicionamiento en el mercado español. Orange España considera además que esta nueva etapa permitirá potenciar su estrategia de inversión e innovación y continuar participando en la transformación digital del país. El CEO de Orange España, Meinrad Spenger, ha destacado el elevado reconocimiento que mantiene la marca Orange en España, uno de los factores que explican la decisión de volver a situarla en el centro de la identidad corporativa. La compañía también se apoya en los datos de Brand Finance, que sitúan el valor global de la marca Orange en 18.900 millones de dólares, un 6% más que en 2025, y la colocan entre las diez marcas de telecomunicaciones con mayor valor a escala mundial. En el mercado español, Orange asegura que se trata de la enseña con mayor fortaleza y reconocimiento dentro de su cartera de marcas, con un posicionamiento especialmente relevante en el segmento premium. Del nacimiento de MasOrange a Orange España El cambio de nombre cierra así una de las etapas más importantes de la reciente reorganización del sector de las telecomunicaciones en España. MasOrange nació como resultado de una de las mayores operaciones corporativas de la industria, concebida para combinar los activos y capacidades de Orange España y MásMóvil. Dos años después, y una vez que Orange controla la totalidad de la compañía, la denominación MasOrange deja paso de nuevo a Orange España, aunque el grupo mantiene el negocio, los activos y la escala construidos tras la integración. Más allá de un cambio de nombre, el movimiento refleja la consolidación definitiva de la antigua MasOrange dentro de la estructura internacional del Grupo Orange y abre una nueva fase para uno de los principales operadores del mercado español de telecomunicaciones.

23 Septiembre 2026

Shakira convierte Madrid en una ciudad efímera: el nuevo modelo de los macroeventos ya mueve millones

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La residencia europea de la artista reúne 12 conciertos en la capital y transforma durante cuatro fines de semana el entorno de Villaverde en un ecosistema de música, cultura, gastronomía y entretenimiento capaz de movilizar a cientos de miles de personas. Madrid se ha convertido durante unas semanas en el único destino europeo para ver a Shakira dentro de Las Mujeres Ya No Lloran World Tour. Pero detrás de los doce conciertos con los que la colombiana está cerrando su gira hay algo más que un fenómeno musical: un modelo de entretenimiento que concentra público, tecnología, turismo, movilidad y experiencias alrededor de una misma marca. La residencia comenzó el 18 de septiembre y se prolongará hasta el 11 de octubre en Iberdrola Music, en Villaverde. El Ayuntamiento de Madrid trabaja con una previsión de alrededor de 57.000 asistentes por jornada y ha tenido que diseñar un dispositivo específico de movilidad para absorber el movimiento de público durante los doce espectáculos. Las dimensiones ayudan a entender el fenómeno. En lugar de trasladar la producción de ciudad en ciudad por Europa, es el público el que viaja hasta Madrid. Del concierto a la ciudad efímera El proyecto rompe además con la concepción tradicional de acudir a un recinto, asistir a un concierto y regresar a casa. Alrededor del denominado Estadio Shakira se ha desarrollado Macondo Park, un espacio inspirado en el universo de Gabriel García Márquez que amplía la experiencia mucho más allá del escenario. El proyecto incorpora ocho pabellones y actividades relacionadas con la cultura, la gastronomía, la literatura y el entretenimiento latino. El resultado se aproxima más a una ciudad temporal de entretenimiento que a la infraestructura convencional de una gira. Esta transformación responde a una tendencia que está cambiando el negocio de la música en directo: el concierto deja de ser el único producto y pasa a formar parte de una experiencia mucho más amplia. La residencia permite, además, mantener durante semanas una gran infraestructura en una misma ubicación, frente al modelo tradicional de montar, desmontar y transportar escenarios y equipos entre diferentes ciudades. El público viaja hasta el espectáculo La elección de una única ciudad europea tiene otra consecuencia: convierte el concierto en motivo de viaje. Miles de seguidores necesitan desplazarse hasta Madrid y, en muchos casos, contratar alojamiento, restauración y transporte. El impacto, por tanto, se extiende mucho más allá de la venta de entradas. Las primeras estimaciones sitúan entre 150 y 200 millones de euros el gasto directo asociado que los doce conciertos podrían generar para la economía madrileña. Para quienes viajan expresamente a la capital, el desembolso puede alcanzar entre 500 y 700 euros al sumar entrada, alojamiento, restauración, transporte y ocio, mientras que para determinados visitantes internacionales puede superar los 800 euros. El efecto ya se ha trasladado al mercado turístico. Durante las fechas de los conciertos, plataformas del sector han detectado aumentos en las reservas y en las tarifas hoteleras de Madrid. La música se convierte así en una herramienta de atracción turística capaz de generar actividad económica en numerosos sectores simultáneamente. 57.000 personas también son un reto tecnológico y logístico Mover decenas de miles de personas cada noche durante cuatro fines de semana consecutivos exige una infraestructura que normalmente permanece invisible para el espectador. Accesos, seguridad, control de aforos, transporte, restauración, comunicaciones, producción audiovisual y coordinación de equipos forman parte de una operación de gran escala. El Ayuntamiento de Madrid ha preparado un plan específico que contempla refuerzos en las líneas 3 y 12 de Metro, autobuses lanzadera gratuitos entre Villaverde y Atocha y restricciones de tráfico en las inmediaciones del recinto. La residencia muestra así otra cara de los grandes espectáculos contemporáneos: detrás de las luces y del escenario existe una enorme operación de gestión de datos, infraestructuras y personas. Cuando el artista se convierte en plataforma El fenómeno Shakira también permite observar cómo está evolucionando el concepto de marca personal. Una artista global ya no comercializa únicamente música o entradas. Puede construir alrededor de su comunidad un ecosistema formado por experiencias, contenidos, gastronomía, cultura, productos y espacios físicos. En Madrid, esa lógica se materializa durante casi un mes en un recinto creado específicamente alrededor de una artista y de su universo creativo. La estrategia se acerca a modelos consolidados en otros mercados, especialmente en Estados Unidos, donde las residencias permiten concentrar producción y convertir el destino en parte del propio espectáculo. La diferencia es que aquí el concepto abandona el teatro o el casino tradicionalmente asociado a las residencias y escala hasta las dimensiones de un macroevento. Madrid como laboratorio del entretenimiento del futuro La magnitud también plantea desafíos. El Ayuntamiento reconoce que una concentración de público de este tamaño tiene repercusiones sobre la movilidad peatonal y el tráfico del entorno, mientras que vecinos de las zonas próximas han expresado preocupación por cuestiones como el ruido y la saturación. Ese equilibrio entre impacto económico, experiencia del visitante y convivencia urbana será precisamente uno de los grandes retos de las ciudades que quieran atraer este tipo de acontecimientos. La residencia de Shakira deja así una lectura que trasciende la música. Durante cuatro fines de semana, Madrid se convierte en el escenario de un experimento a gran escala sobre cómo pueden evolucionar los grandes eventos: menos ciudades, producciones más ambiciosas y una experiencia capaz de movilizar al público hasta el destino en lugar de llevar el espectáculo hasta el público. Y si las cifras acompañan, el verdadero legado de estos doce conciertos quizá no sea únicamente musical. Puede estar anticipando una nueva forma de entender la relación entre entretenimiento, tecnología, turismo y ciudad.

22 Septiembre 2026

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