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Las organizaciones españolas han reforzado sus herramientas de protección, pero la capacidad para detectar y responder ante los incidentes continúa rezagada. Un estudio de Secure&IT revela que el 40,4% de las empresas analizadas todavía no dispone de un Centro de Operaciones de Seguridad y casi la mitad carece de un plan formal de respuesta ante incidentes. Las empresas españolas cuentan cada vez con más tecnología para proteger sus sistemas, pero disponer de herramientas no garantiza que las amenazas sean detectadas y gestionadas a tiempo. La supervisión continua y la capacidad de reacción siguen siendo dos de las principales asignaturas pendientes de la ciberseguridad corporativa. Así lo refleja el estudio “Estado de la Ciberseguridad en España 2025”, elaborado por Secure&IT, según el cual el 40,4% de las organizaciones consultadas no dispone actualmente de un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC). Dentro de este grupo, un 17,4% reconoce no contar con este servicio, mientras que otro 23% todavía no lo tiene operativo, aunque contempla implantarlo próximamente. Entre las compañías que sí han incorporado un SOC también existen importantes diferencias. Un 21,4% mantiene una cobertura parcial, ya sea por limitaciones horarias o porque no supervisa todas sus tecnologías. El 15,2% dispone de un centro propio y únicamente el 23% cuenta con vigilancia 24x7 sobre todo su ecosistema de seguridad. Más herramientas, pero no siempre mayor capacidad de respuesta Los datos muestran una diferencia significativa entre la adopción tecnológica y la capacidad operativa de las organizaciones. El 89,2% dispone de protección para endpoints, el 77,2% utiliza mecanismos de autenticación robusta y el 74,6% ha implantado soluciones avanzadas para proteger el correo electrónico. Además, un 73,6% cuenta con medidas de segmentación o protección de red y el uso de soluciones EDR alcanza ya al 60,8% de las compañías analizadas. Sin embargo, para Secure&IT, el verdadero desafío aparece cuando las alertas generadas por estas tecnologías no pueden analizarse, relacionarse y contextualizarse con suficiente rapidez. El tiempo resulta especialmente crítico ante un incidente. Una detección temprana puede permitir bloquear credenciales comprometidas, aislar equipos o detener comunicaciones sospechosas antes de que el atacante consiga avanzar hacia otros sistemas o acceder a información corporativa. Por el contrario, una supervisión limitada a determinadas franjas horarias puede ampliar el periodo durante el que una amenaza permanece activa sin ser identificada. Casi la mitad no sabe cómo actuar ante un incidente La preparación organizativa representa otra de las principales carencias detectadas. Solo el 51,6% de las organizaciones dispone de un plan de respuesta ante incidentes, lo que deja a un 48,4% sin un procedimiento formal que determine cómo actuar cuando se produce una amenaza. Además, únicamente el 44,2% cuenta con un comité de seguridad encargado de coordinar decisiones, responsabilidades y prioridades durante una crisis. Contar con tecnologías de detección como un SOC o un SIEM resulta más efectivo cuando previamente se han establecido protocolos claros: quién puede ordenar el aislamiento de un sistema, cuándo debe interrumpirse un servicio, qué responsables deben intervenir o cómo comunicar un incidente a clientes, proveedores y autoridades. La madurez en ciberseguridad, por tanto, no depende únicamente de acumular soluciones, sino de conseguir que esas herramientas funcionen de manera coordinada y permitan transformar grandes cantidades de información en decisiones rápidas. La inteligencia artificial entra en el SOC La creciente cantidad de datos y alertas que generan las infraestructuras empresariales también está impulsando la incorporación de inteligencia artificial a los centros de operaciones de seguridad. Las plataformas SIEM centralizan información procedente de diferentes sistemas y permiten relacionar eventos que, analizados individualmente, podrían parecer irrelevantes. La IA amplía esta capacidad al identificar anomalías, buscar relaciones entre señales procedentes de diferentes fuentes y priorizar aquellas alertas que presentan un mayor nivel de riesgo. Entre otros comportamientos, estos sistemas pueden ayudar a detectar accesos inusuales, descargas masivas de información, modificaciones de privilegios o actividades que se alejan del comportamiento habitual de usuarios y dispositivos. También pueden contribuir a reducir falsos positivos y liberar a los analistas de parte del trabajo de clasificación para concentrar sus esfuerzos en los incidentes potencialmente más peligrosos. Secure&IT ha incorporado estas capacidades a su plataforma BigSIEM con el objetivo de acelerar la correlación y contextualización de grandes volúmenes de información y reducir los tiempos de investigación. Los resultados del estudio apuntan así a un cambio de prioridad para las organizaciones: el siguiente paso de la ciberseguridad empresarial no pasa únicamente por desplegar más herramientas, sino por mejorar la capacidad para detectar, interpretar y responder a las amenazas antes de que una alerta termine convirtiéndose en una crisis.
1 Septiembre 2026
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José María Álvarez-Pallete avanza en la construcción de su nueva etapa profesional tras dejar la presidencia de Telefónica. El directivo prepara un proyecto de asesoramiento estratégico especializado en telecomunicaciones, tecnología e inteligencia artificial, un terreno en el que acumula décadas de experiencia y que continúa ocupando buena parte de sus reflexiones sobre el futuro de la economía digital. Para desarrollar esta iniciativa contará con Luis Prendes, exdirector general de Fundación Telefónica. Ambos registraron el pasado mes de abril la sociedad Themis Future, de la que depende Themis Data Group, compañía a través de la que previsiblemente se articulará esta nueva actividad de consultoría. El proyecto permitirá a Álvarez-Pallete trasladar su conocimiento del sector de las telecomunicaciones y de la transformación tecnológica a otras organizaciones, en un momento marcado por el rápido despliegue de la inteligencia artificial y por el debate sobre las infraestructuras necesarias para sostener su crecimiento. Una nueva etapa tras Telefónica Desde su salida de Telefónica, Álvarez-Pallete ha ido configurando una nueva cartera de responsabilidades profesionales. En los últimos meses se ha incorporado a diferentes órganos asesores y empresariales, entre ellos los de Bupa, SEAT y la compañía de software Glow, además de continuar vinculado como patrono a Fundación “la Caixa”. La puesta en marcha de su propia firma supone, sin embargo, un paso diferente: pasar de participar como asesor en distintas organizaciones a desarrollar una estructura propia desde la que ofrecer conocimiento estratégico a empresas vinculadas fundamentalmente al ecosistema tecnológico. Esta evolución profesional conecta, además, con algunas de las reflexiones que Álvarez-Pallete ya nos adelantó durante su visita al videopodcast Código Fuente, donde compartió su visión sobre el profundo cambio tecnológico que están experimentando las empresas y sobre el papel que tendrán las telecomunicaciones ante la nueva generación de inteligencia artificial: https://youtu.be/rAmiNAMRhoM?si=QwIr24lQlaLjCU0B La infraestructura de telecomunicaciones, pieza clave para la IA Uno de los ámbitos en los que Álvarez-Pallete está poniendo especialmente el foco es precisamente la relación entre inteligencia artificial, redes de telecomunicaciones y capacidad de computación. El crecimiento de la IA está multiplicando las necesidades de procesamiento y, con ellas, el consumo energético y de agua asociado a los grandes centros de datos. Frente a un modelo basado exclusivamente en trasladar enormes cantidades de información hasta grandes infraestructuras cloud, el exdirectivo de Telefónica defiende aprovechar de manera más eficiente las capacidades ya desplegadas por las operadoras. Las redes de telecomunicaciones han evolucionado hasta convertirse en grandes infraestructuras de computación distribuida. La expansión del 5G ha llevado capacidad de procesamiento cada vez más cerca de los usuarios, abriendo la puerta a modelos en los que determinadas cargas de inteligencia artificial puedan ejecutarse de manera más próxima al lugar donde se generan los datos. Este planteamiento permitiría reducir desplazamientos innecesarios de información, mejorar los tiempos de respuesta y optimizar el consumo de recursos, además de aprovechar infraestructuras que ya cuentan con sistemas de energía, refrigeración y conectividad. IA, redes y eficiencia: un mercado por explorar La combinación de estas tecnologías abre una nueva oportunidad para las compañías de telecomunicaciones. En lugar de limitar su papel al transporte de datos, las redes podrían convertirse en una pieza activa de la infraestructura necesaria para desplegar aplicaciones y agentes de inteligencia artificial a gran escala. Es precisamente en esta intersección entre telecomunicaciones, computación distribuida, inteligencia artificial y estrategia empresarial donde el nuevo proyecto de Álvarez-Pallete y Prendes puede encontrar uno de sus principales espacios de actividad. Una apuesta que refleja también una transformación más amplia del sector: a medida que la IA gana autonomía y capacidad de actuación dentro de las organizaciones, la discusión deja de centrarse únicamente en los modelos y algoritmos para extenderse a cuestiones como dónde se procesa la información, quién controla la infraestructura, cuánto cuesta operarla y cómo hacer sostenible su crecimiento. La nueva etapa de José María Álvarez-Pallete comienza así estrechamente ligada al mismo terreno que marcó buena parte de su trayectoria al frente de Telefónica: anticipar cómo las redes y la tecnología pueden responder al próximo gran salto de la economía digital.
27 Agosto 2026
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Palo Alto Networks presenta una nueva propuesta de seguridad que asigna una identidad verificable a cada agente inteligente para reforzar la confianza en los entornos de IA empresarial La rápida expansión de los agentes de inteligencia artificial está obligando a las organizaciones a replantear sus estrategias de ciberseguridad. A medida que estos sistemas adquieren mayor autonomía para acceder a aplicaciones, consultar datos corporativos o ejecutar procesos sin intervención humana, la gestión de su identidad se perfila como uno de los grandes desafíos de la IA empresarial. Con este escenario de fondo, Palo Alto Networks ha anunciado nuevas capacidades en Idira, su plataforma de seguridad de identidad de nueva generación, diseñada para dotar a cada agente de IA de una identidad de máquina única, temporal y verificable mediante criptografía. El objetivo es garantizar que cada acción ejecutada por un agente pueda asociarse de forma inequívoca a una identidad autenticada. La IA autónoma cambia las reglas de la seguridad Los agentes inteligentes representan un salto respecto a los asistentes de IA tradicionales. Además de generar contenido o responder consultas, pueden tomar decisiones, coordinar tareas con otros agentes y operar directamente sobre aplicaciones y servicios empresariales. Este nuevo modelo plantea retos que los mecanismos de autorización convencionales no estaban diseñados para resolver. Tecnologías ampliamente utilizadas, como OAuth, fueron concebidas para autenticar usuarios o aplicaciones tradicionales, pero resultan insuficientes cuando son los propios agentes quienes actúan de forma autónoma dentro de la infraestructura corporativa. En este contexto, la prioridad ya no consiste únicamente en autorizar una acción, sino en verificar con precisión qué agente la está ejecutando. Credenciales expuestas y exceso de privilegios Entre los principales riesgos asociados a la IA agéntica destacan la exposición de claves API o credenciales almacenadas en archivos de configuración, la falta de mecanismos que permitan validar criptográficamente la identidad real de los agentes y la asignación de permisos excesivos para evitar interrupciones en los flujos de trabajo. Estas prácticas aumentan la superficie de ataque y dificultan la trazabilidad de las operaciones realizadas por sistemas inteligentes. Identidades efímeras para reforzar la confianza La propuesta de Palo Alto Networks se apoya en el estándar abierto SPIFFE (Secure Production Identity Framework for Everyone), que permite asignar a cada agente una identidad criptográfica única y de corta duración. Gracias a este enfoque, cada agente puede demostrar su identidad, acreditar el entorno en el que se está ejecutando y validar las condiciones bajo las que ha sido autorizado antes de acceder a recursos corporativos. Según explica la compañía, este modelo reduce la dependencia de credenciales permanentes, limita el riesgo de filtraciones y facilita el seguimiento de la actividad del agente incluso cuando opera entre diferentes proveedores cloud, infraestructuras locales o entornos híbridos. La identidad se convierte en el nuevo perímetro de seguridad El crecimiento de la inteligencia artificial autónoma está desplazando el foco de la ciberseguridad desde la protección exclusiva de redes y dispositivos hacia la gestión de identidades digitales. En organizaciones donde convivirán cientos o incluso miles de agentes inteligentes colaborando entre sí, garantizar que cada uno pueda demostrar de forma criptográfica quién es antes de acceder a datos, aplicaciones o servicios será un requisito esencial para desplegar la IA de forma segura. La evolución de estos modelos confirma una tendencia que gana cada vez más peso entre los responsables de ciberseguridad: en la era de la inteligencia artificial, la identidad deja de ser un simple mecanismo de autenticación para convertirse en el nuevo perímetro sobre el que se construye la confianza digital.
24 Agosto 2026
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La evolución de los agentes inteligentes marca el inicio de una nueva etapa en la transformación digital de las empresas La inteligencia artificial está dejando atrás su papel como herramienta de consulta para convertirse en un auténtico motor de ejecución. Si durante los últimos años los asistentes conversacionales han revolucionado la forma de acceder a la información, la siguiente gran transformación ya está en marcha: los agentes de IA capaces de planificar, decidir y ejecutar tareas de forma autónoma. Este cambio representa uno de los mayores avances desde la aparición de la IA generativa. Ya no se trata únicamente de responder preguntas o generar contenido, sino de comprender objetivos, coordinar diferentes aplicaciones y completar procesos completos con una intervención humana mínima. La denominada Agentic AI está llamada a redefinir la productividad empresarial y la relación entre las personas y la tecnología. Del asistente al compañero de trabajo digital Hasta ahora, la mayoría de herramientas de inteligencia artificial necesitaban instrucciones constantes para realizar cualquier tarea. Cada petición implicaba un nuevo prompt y una nueva interacción. Los agentes inteligentes funcionan de otra manera. Son capaces de interpretar un objetivo general, dividirlo en diferentes acciones, seleccionar las herramientas necesarias, consultar múltiples fuentes de información y tomar decisiones intermedias para alcanzar el resultado esperado. En la práctica, un empleado ya no tendrá que pedir a la IA que redacte un correo, busque información o prepare una presentación por separado. Bastará con indicar un objetivo como "prepara la reunión con este cliente" para que el agente recopile documentación, analice datos, redacte propuestas, organice la agenda e incluso programe reuniones. Una carrera que lideran las grandes tecnológicas La evolución de los agentes inteligentes ha desencadenado una intensa competición entre los principales proveedores tecnológicos. OpenAI, Microsoft, Google, Anthropic, Salesforce, ServiceNow o Amazon están incorporando capacidades cada vez más avanzadas para que sus plataformas no solo respondan preguntas, sino que ejecuten procesos completos dentro del entorno empresarial. El objetivo es convertir la inteligencia artificial en un nuevo miembro del equipo capaz de colaborar con diferentes departamentos y aplicaciones. Más productividad... y nuevos desafíos El potencial de estos sistemas resulta especialmente atractivo para tareas repetitivas o administrativas que consumen gran parte del tiempo de los profesionales. Automatizar la preparación de informes, coordinar proyectos, revisar documentación, gestionar incidencias o realizar análisis preliminares permitirá liberar recursos para actividades de mayor valor añadido. Sin embargo, esta evolución también plantea nuevos interrogantes. Delegar decisiones en sistemas autónomos obliga a reforzar la supervisión humana, garantizar la trazabilidad de las acciones realizadas y establecer mecanismos de control que permitan intervenir cuando sea necesario. La gobernanza de la inteligencia artificial adquiere así una importancia crítica. La confianza será el verdadero diferenciador La adopción masiva de agentes inteligentes dependerá menos de sus capacidades técnicas que de la confianza que las organizaciones depositen en ellos. Las empresas necesitarán conocer qué información utilizan, cómo toman decisiones, qué permisos poseen y bajo qué criterios actúan. En otras palabras, la inteligencia artificial deberá ser capaz de explicar sus acciones y operar dentro de límites claramente definidos. La transparencia, la seguridad y el cumplimiento normativo serán factores tan importantes como la propia eficiencia de los modelos. Un cambio comparable a la llegada de Internet Muchos analistas consideran que los agentes de IA representan la siguiente gran revolución tecnológica después de la computación en la nube. Durante las próximas décadas conviviremos con asistentes capaces de coordinar proyectos, gestionar operaciones y colaborar con equipos humanos de forma prácticamente autónoma. Las organizaciones que comiencen a experimentar desde ahora con este tipo de soluciones estarán mejor preparadas para aprovechar una transformación que ya ha comenzado. La pregunta ya no es si la inteligencia artificial realizará determinadas tareas, sino cuáles seguiremos realizando exclusivamente las personas.
19 Agosto 2026
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Los ciberdelincuentes están cambiando de estrategia. En lugar de recurrir únicamente a malware o técnicas de explotación tradicionales, cada vez aprovechan más los entornos digitales en los que los usuarios confían habitualmente para lanzar sus ataques. Plataformas de reservas, aplicaciones de mensajería, anuncios online, herramientas de inteligencia artificial o procesos de actualización de software se han convertido en los nuevos puntos de entrada para el fraude. Esta es una de las principales conclusiones del Informe de Amenazas del primer semestre de 2026, publicado por Gen, compañía especializada en ciberseguridad y propietaria de marcas como Norton, Avast y LifeLock. Los ataques ya no parecen ataques El informe identifica un cambio significativo en la evolución del cibercrimen: las campañas más efectivas ya no destacan por emplear sofisticadas vulnerabilidades técnicas, sino por integrarse en experiencias digitales aparentemente legítimas. Los investigadores explican que los delincuentes buscan ahora aprovechar la confianza que los usuarios depositan en plataformas y servicios cotidianos. Así, una reserva real en un portal de viajes, un mensaje recibido a través de WhatsApp o una actualización de software pueden convertirse en el punto de partida de un ataque sin levantar sospechas. Según Vita Santrucek, director de Tecnología y Desarrollo de Gen, la confianza se ha convertido en la nueva superficie de ataque. "Los ciberdelincuentes se integran cada vez más en los entornos digitales habituales de los usuarios, lo que hace que los ataques sean mucho más difíciles de identificar", señala. Las estafas crecen a un ritmo récord Los datos recopilados por Gen durante los seis primeros meses del año muestran un incremento generalizado de múltiples modalidades de fraude digital. Entre las cifras más relevantes destacan los 114,2 millones de ataques relacionados con falsas tiendas online bloqueados durante este periodo, lo que supone un crecimiento del 109 % respecto al semestre anterior. Especialmente llamativo resulta también el incremento de las campañas que utilizan la suplantación de identidad para generar confianza en las víctimas: Las estafas que simulan comunicaciones de organismos públicos aumentaron un 387 %. Los fraudes en los que los atacantes se hacen pasar por familiares crecieron un 454 %. Gen bloqueó además 20,3 millones de intentos de falsas asistencias técnicas, una modalidad que sigue buscando convencer a los usuarios para conceder acceso remoto a sus dispositivos. A ello se suma la proliferación de anuncios fraudulentos: la compañía detectó más de 304 millones de impresiones de publicidad engañosa en la Unión Europea y Reino Unido en menos de un mes. España tampoco escapa de la tendencia La evolución observada a nivel global también tiene reflejo en el mercado español. Durante el primer semestre de 2026, la telemetría de Gen detectó un incremento del 81 % en las estafas asociadas a falsas tiendas online, mientras que las estafas románticas crecieron un 33 %. El phishing continúa igualmente al alza, con un aumento del 23 %, y las falsas asistencias técnicas registraron un crecimiento del 11 %. El objetivo sigue siendo el mismo: obtener credenciales, datos personales, información financiera o acceso a los dispositivos de las víctimas utilizando canales que aparentan ser completamente legítimos. La privacidad, otro frente cada vez más expuesto El informe también pone de manifiesto el incremento de los riesgos relacionados con la protección de la información personal. Durante los seis primeros meses del año se bloquearon cerca de 1.900 millones de intentos de rastreo online, mientras que las alertas relacionadas con filtraciones de datos crecieron más de un 628 %. En paralelo, se identificaron 15,7 millones de registros filtrados que contenían direcciones de correo electrónico, información que posteriormente puede utilizarse para campañas de phishing, robo de cuentas o fraudes personalizados. Los agentes de IA también entran en el radar Uno de los apartados más novedosos del informe analiza los riesgos asociados a los agentes de inteligencia artificial. A medida que estas herramientas adquieren permisos para navegar por internet, instalar software, acceder a archivos o interactuar con servicios externos en nombre del usuario, también aumenta el interés de los atacantes por manipularlas. La plataforma Sage, desarrollada por Gen para supervisar este tipo de sistemas, ha identificado ya varios comportamientos de riesgo, entre ellos intentos de ejecutar comandos peligrosos, descargar código desde internet, acceder sin autorización a credenciales, establecer conexiones remotas persistentes o modificar las instrucciones originales del propio agente. La confianza será el nuevo perímetro de seguridad Las conclusiones del informe reflejan una transformación profunda del panorama de amenazas. El foco de los ciberdelincuentes ya no está únicamente en vulnerar sistemas tecnológicos, sino en aprovechar la confianza que los usuarios depositan en plataformas, servicios y procesos digitales cotidianos. En este escenario, la ciberseguridad deberá ir más allá de la detección del malware tradicional y centrarse también en proteger las interacciones de confianza sobre las que se apoya la vida digital. Porque, en un entorno donde los ataques cada vez se parecen más a la actividad legítima, distinguir entre ambas será uno de los mayores desafíos para empresas y ciudadanos.
14 Agosto 2026
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Las pruebas de seguridad puntuales ya no son suficientes para proteger a las organizaciones frente a un entorno digital en constante evolución. Así lo refleja un nuevo estudio de Synack, que concluye que el 95 % de los equipos de ciberseguridad detectó vulnerabilidades de alta o crítica gravedad fuera de los periodos de evaluación programados durante el último año, lo que evidencia la necesidad de adoptar modelos de validación continua. El informe, elaborado a partir de una encuesta a responsables y profesionales de seguridad empresarial, pone de manifiesto que los cambios constantes en aplicaciones, infraestructuras y servicios están dejando obsoletos los modelos tradicionales de pruebas periódicas. De hecho, un 42 % de las organizaciones afirma encontrar este tipo de vulnerabilidades al menos una vez al mes, una frecuencia que dificulta mantener una visión actualizada del nivel real de exposición al riesgo. Tres brechas que preocupan a los equipos de seguridad La investigación identifica tres desafíos principales que están frenando la madurez de las estrategias de validación de seguridad. En primer lugar, existe una importante brecha de cobertura. Cerca del 38 % de los encuestados reconoce que al menos una cuarta parte de su superficie de ataque crítica no ha sido evaluada ni validada de forma independiente durante los últimos 90 días, dejando activos expuestos durante largos periodos. El segundo reto está relacionado con la confianza en la inteligencia artificial. Aunque las organizaciones valoran cada vez más el uso de IA para automatizar tareas de reconocimiento y detección, el 79 % asegura que no concede el mismo nivel de credibilidad a un hallazgo generado exclusivamente por inteligencia artificial que a uno validado por especialistas humanos. La tercera brecha tiene que ver con la madurez de los programas de seguridad. Apenas el 15 % de las empresas considera que dispone de un modelo de validación verdaderamente continuo, mientras que la mayoría sigue dependiendo de auditorías impulsadas por requisitos de cumplimiento o revisiones periódicas. La IA acelera la detección, pero el criterio humano sigue siendo decisivo El estudio muestra que la inteligencia artificial está ganando protagonismo en las tareas de reconocimiento, ampliación de la superficie de análisis y detección inicial de posibles vulnerabilidades. Sin embargo, los responsables de seguridad consideran que la intervención humana continúa siendo imprescindible para determinar si una vulnerabilidad puede explotarse realmente, evaluar su impacto sobre el negocio, reducir falsos positivos y contextualizar el riesgo. Los expertos consultados señalan que la automatización permite procesar un mayor volumen de información, pero no sustituye la creatividad ni la experiencia necesarias para reproducir escenarios reales de ataque y comprender las implicaciones de cada hallazgo. Hacia una validación continua de la seguridad El informe concluye que el futuro pasa por combinar capacidades de inteligencia artificial con equipos especializados de ciberseguridad en un modelo híbrido de validación continua. Este enfoque permite automatizar el reconocimiento y la identificación inicial de vulnerabilidades a gran escala, mientras que los investigadores humanos verifican su explotabilidad, analizan posibles cadenas de ataque y priorizan los riesgos con mayor impacto para la organización. Para Synack, esta combinación representa la evolución natural de las pruebas de penetración tradicionales, permitiendo a las empresas adaptarse a entornos tecnológicos que cambian constantemente y reducir el tiempo durante el que las vulnerabilidades permanecen sin detectar.
11 Agosto 2026
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Instagram y TikTok concentraron la mayor parte de la conversación mundial sobre las altas temperaturas de junio, mientras que BBC News, Lewis Hamilton y el hashtag #Heatwave lideraron el impacto en redes, según un análisis de Comscore. La ola de calor que afectó a buena parte de Europa durante el pasado mes de junio no solo elevó los termómetros. También disparó la conversación en redes sociales hasta alcanzar cifras récord. Así lo refleja un informe elaborado por Comscore, que analiza el comportamiento de publicaciones relacionadas con la ola de calor en Facebook, Instagram, TikTok y X. En apenas un mes, los contenidos vinculados a este fenómeno climático generaron 40,4 millones de interacciones entre reacciones, comentarios, compartidos y "me gusta". Instagram y TikTok dominan la conversación Las plataformas visuales fueron las grandes protagonistas. Instagram concentró el 46 % de todas las interacciones, seguida de TikTok, con un 37 %. Facebook aportó un 16 %, mientras que X apenas representó el 1 % del engagement generado en torno a la ola de calor. El dato confirma una tendencia cada vez más evidente: los acontecimientos de gran impacto social encuentran mayor repercusión en formatos audiovisuales y contenidos visuales de consumo rápido. Los medios que más conversación generaron El estudio también identifica qué medios lograron captar mayor atención durante el episodio de calor extremo. La clasificación está encabezada por BBC News, cuyas publicaciones acumularon 4,9 millones de interacciones repartidas en 102 contenidos. Muy por detrás aparecen la alemana Tagesschau, con 793.000 interacciones, y NBC News, en Estados Unidos, con 643.000, pese a haber publicado un volumen mucho menor de contenidos. Estos datos reflejan cómo la información sobre fenómenos meteorológicos extremos se ha convertido en uno de los grandes motores de interacción para los medios digitales. Lewis Hamilton, el influencer con mayor impacto En el ámbito de los creadores de contenido, el protagonista fue Lewis Hamilton. Una única publicación realizada por el piloto británico desde el Gran Premio de Austria, disputado bajo temperaturas extremas, generó 1,9 millones de interacciones, convirtiéndose en el contenido con mayor repercusión del análisis. Completan el podio la actriz india Kalyani Priyadarsan, con 394.000 interacciones, y el actor y cantante japonés Tomohisa Yamashita, que alcanzó 303.000 gracias a contenidos publicados desde Francia durante la ola de calor. #Heatwave, el gran protagonista El análisis de Comscore también pone el foco en el lenguaje utilizado por los usuarios. El hashtag #Heatwave fue el término más repetido en las conversaciones, acompañado de palabras como temperatures, France, extreme o die, además de emojis relacionados con el calor, el sol y las altas temperaturas. La conversación fue claramente internacional y se desarrolló en distintos idiomas, reflejando el alcance global de un fenómeno que afectó simultáneamente a numerosos países. Cuando el clima también se mide en engagement Más allá de los registros meteorológicos, el informe evidencia que los fenómenos climáticos extremos se han convertido en uno de los principales generadores de conversación digital. Las redes sociales ya no solo sirven para compartir imágenes o experiencias personales durante una ola de calor. También funcionan como canales de información, concienciación y debate sobre los efectos del cambio climático, amplificando el alcance de medios, instituciones y creadores de contenido. Con más de 40 millones de interacciones en apenas unas semanas, la ola de calor de junio demuestra que, en la era digital, el impacto de un fenómeno climático también puede medirse en clics, comentarios y conversaciones globales.
6 Agosto 2026
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Un estudio de Rockwell Automation revela que casi todas las compañías manufactureras ya utilizan sistemas MES, aunque solo una de cada cuatro ha conseguido extenderlos a toda su organización. La falta de integración y el escaso aprovechamiento de los datos frenan el potencial de la inteligencia artificial. La digitalización de la industria ha dado un paso decisivo en los últimos años. Los sistemas de ejecución de fabricación (MES, por sus siglas en inglés) forman ya parte del día a día de la inmensa mayoría de las plantas industriales. Sin embargo, el verdadero reto ya no consiste en implantarlos, sino en conseguir que funcionen de forma integrada a escala empresarial. Así lo refleja el informe "Scaling MES Across the Enterprise", elaborado por Rockwell Automation a partir de una encuesta realizada a 1.560 responsables de operaciones industriales y de fabricación de 17 países. El estudio concluye que el 93 % de los fabricantes ya dispone de un sistema MES, pero únicamente el 28 % ha logrado desplegarlo en toda la organización y solo el 23 % afirma haber integrado completamente el MES con otros sistemas críticos, como el ERP, las plataformas de calidad, la gestión del ciclo de vida del producto (PLM) o la tecnología operacional (OT). El problema ya no es implantar tecnología, sino conectarla Para muchas empresas, la transformación digital avanza a distintas velocidades dentro de la propia organización. Es habitual que una planta cuente con un sistema MES moderno mientras otra continúa trabajando con herramientas diferentes o procesos aislados. El resultado son datos fragmentados, procesos desconectados y una menor capacidad para obtener información útil a nivel corporativo. Precisamente por ello, la integración se ha convertido en la máxima prioridad para los fabricantes. El 44 % de los responsables consultados la sitúa como el principal requisito a la hora de elegir un sistema MES, aunque al mismo tiempo también aparece como el mayor obstáculo para avanzar en la modernización industrial. Mucha IA... pero pocos datos preparados La inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más relevante en la estrategia de las compañías industriales. Los fabricantes prevén que el 42 % de sus procesos contará con apoyo de la IA durante el próximo año, una cifra que podría elevarse hasta el 54 % en 2030. Sin embargo, existe una contradicción importante: el 43 % de las empresas reconoce que todavía no aprovecha adecuadamente los datos que ya recopila, precisamente la materia prima imprescindible para entrenar y alimentar los sistemas de inteligencia artificial. Sin datos conectados, completos y fiables, el potencial de la IA queda seriamente limitado. La ciberseguridad gana peso en las decisiones de inversión La protección de las operaciones industriales también se ha convertido en un factor decisivo. El estudio revela que casi la mitad de los fabricantes (46 %) sufrió algún incidente de ciberseguridad durante el último año, lo que ha elevado la seguridad hasta el segundo criterio más importante a la hora de seleccionar una solución MES. Actualmente, el 43 % de las organizaciones considera que las capacidades de seguridad y cumplimiento normativo son un requisito imprescindible en este tipo de plataformas. Del control de la producción a la inteligencia del negocio Desde Rockwell Automation destacan que el papel del MES ha evolucionado de forma significativa. Si hace unos años estas plataformas se utilizaban principalmente para supervisar la producción, hoy permiten generar información estratégica sobre calidad, productividad, rendimiento de los equipos, eficiencia operativa e incluso previsiones relacionadas con la cadena de suministro. En este contexto, la compañía considera que el verdadero valor no reside únicamente en disponer de un sistema MES, sino en conectarlo con el resto del ecosistema tecnológico para convertir los datos en decisiones. El siguiente paso de la transformación industrial La investigación pone de manifiesto que la industria ha superado la fase de adopción tecnológica y entra ahora en una etapa mucho más compleja: escalar la transformación digital a toda la organización. Con la inteligencia artificial, la automatización avanzada y la analítica de datos ganando protagonismo, la integración entre sistemas deja de ser una mejora tecnológica para convertirse en un requisito estratégico. Porque, en la fábrica del futuro, el éxito ya no dependerá solo de digitalizar una planta, sino de conseguir que toda la organización funcione como un único sistema conectado.
3 Agosto 2026
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Google ha introducido un pequeño cambio en Google Fotos que promete mejorar la experiencia de uso para millones de personas. La aplicación ya permite desactivar el destello que aparece al abrir determinadas imágenes, una animación que muchos usuarios consideraban innecesaria y que llevaba tiempo generando críticas. Hasta ahora, al visualizar algunas fotografías a pantalla completa, la app resaltaba automáticamente personas u objetos mediante un efecto luminoso. El objetivo era indicar que esos elementos podían seleccionarse fácilmente para crear stickers o realizar recortes inteligentes utilizando las funciones de inteligencia artificial de Google. Sin embargo, para quienes utilizan Google Fotos como su galería principal, este efecto acababa resultando repetitivo, especialmente al revisar varias imágenes de forma consecutiva. La petición de eliminar esta animación se había convertido en una de las demandas más recurrentes en foros y comunidades de usuarios. Una interfaz más limpia sin perder funciones La nueva actualización incorpora un ajuste que permite ocultar este destello sin renunciar a las herramientas de edición inteligente. Es decir, las funciones para crear stickers o extraer objetos de una fotografía seguirán estando disponibles, pero dejarán de mostrarse de forma automática cada vez que se abra una imagen compatible. Para desactivar esta animación basta con abrir una fotografía en Google Fotos, acceder al menú de opciones desde los tres puntos situados en la esquina superior derecha y desactivar la opción "Mostrar destello". A partir de ese momento, las imágenes se visualizarán sin ese efecto visual. Despliegue progresivo La nueva configuración está llegando de forma gradual a través de las últimas versiones de Google Fotos distribuidas en Google Play. Los usuarios que todavía no encuentren esta opción deberán comprobar si tienen instalada la versión más reciente de la aplicación. Más personalización en la experiencia de usuario Este cambio refleja una tendencia cada vez más presente en el desarrollo de aplicaciones móviles: ofrecer mayor capacidad de personalización y reducir las funciones visuales que puedan resultar intrusivas. Aunque las herramientas basadas en inteligencia artificial siguen ganando protagonismo en los servicios de Google, la compañía apuesta ahora por permitir que cada usuario decida cómo quiere interactuar con ellas, priorizando una experiencia más limpia y adaptada a sus preferencias.
31 Julio 2026
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La mala experiencia tecnológica en la oficina se convierte en un nuevo desafío para atraer y retener talento, especialmente entre los profesionales más jóvenes. La tecnología ya no solo condiciona la productividad de las empresas, sino también su capacidad para atraer y fidelizar talento. Un estudio internacional elaborado por Logitech junto a Workplace Intelligence revela que casi uno de cada cuatro empleados (23%) estaría dispuesto a cambiar de empresa debido a la falta de herramientas tecnológicas modernas en su lugar de trabajo. Entre la Generación Z, ese porcentaje se eleva hasta el 30%. El informe, basado en las respuestas de 600 responsables de Recursos Humanos y 1.350 empleados, pone de manifiesto una importante diferencia entre la percepción de las organizaciones y la experiencia real de sus equipos. Mientras el 68% de los responsables de RRHH considera que el trabajo presencial incrementa la productividad, únicamente el 38% de los empleados comparte esa opinión. La tecnología sigue siendo uno de los grandes obstáculos en la oficina Los problemas tecnológicos continúan siendo una fuente habitual de frustración para quienes trabajan de forma presencial. El 63% de los encuestados afirma encontrarse con incidencias cada vez que acude a la oficina, desde dificultades para conectarse a la red hasta equipos desactualizados o sistemas de videoconferencia que no funcionan correctamente. El impacto va más allá de la incomodidad. Más de la mitad de los responsables de Recursos Humanos reconoce que estas incidencias provocan una pérdida media de al menos una hora de productividad al día por empleado. A ello se suma otro factor poco visible: el tiempo necesario para encontrar un puesto libre y preparar el espacio de trabajo. Según el estudio, este proceso requiere una media de 25 minutos diarios y, en determinados entornos, puede superar los 40 minutos. En un modelo híbrido de tres días presenciales por semana, esta ineficiencia puede traducirse en casi dos semanas laborales perdidas al año. El "Desk Dread": cuando ir a la oficina genera rechazo Logitech identifica este fenómeno con el término "Desk Dread", una sensación de rechazo o frustración anticipada que experimentan muchos empleados antes incluso de llegar a la oficina. La causa no es el trabajo presencial en sí, sino la expectativa de enfrentarse a problemas tecnológicos, dificultades para encontrar un puesto adecuado o una experiencia poco eficiente. Este escenario, advierte la compañía, termina afectando no solo al rendimiento, sino también al compromiso de los profesionales y a la retención del talento, especialmente en un mercado laboral donde la experiencia del empleado se ha convertido en un factor diferencial. Oficinas inteligentes para recuperar el atractivo del trabajo presencial Ante este panorama, el estudio apunta a la necesidad de replantear los espacios de trabajo mediante tecnologías que simplifiquen la experiencia diaria. Entre las soluciones destacan las plataformas de reserva inteligente de puestos, que permiten conocer previamente la disponibilidad de espacios, seleccionar ubicaciones según las necesidades de cada jornada o localizar a otros compañeros antes de desplazarse. Además de mejorar la experiencia de los empleados, este tipo de herramientas ofrece a las organizaciones información sobre la ocupación real de las oficinas, facilitando una planificación más eficiente de los espacios y una mejor adaptación a los modelos híbridos. La oficina del futuro dependerá de la experiencia que ofrezca Las conclusiones del informe reflejan un cambio de paradigma: el reto ya no consiste únicamente en conseguir que los empleados vuelvan a la oficina, sino en crear entornos donde realmente quieran trabajar. Contar con tecnología actualizada, procesos más ágiles y espacios preparados para las nuevas dinámicas de colaboración se perfila como uno de los elementos clave para mejorar la productividad, fortalecer el compromiso de los equipos y convertir la oficina en un lugar de valor añadido frente al trabajo remoto.
30 Julio 2026
Actualidad
El consejero delegado admite que el robot humanoide aún afronta importantes retos técnicos y de fabricación, mientras el mercado reacciona con fuertes caídas en la cotización de la compañía. El desarrollo de Optimus, el robot humanoide de Tesla, continúa avanzando, pero no al ritmo que la compañía había proyectado en los últimos años. Durante la presentación de los últimos resultados financieros, Elon Musk reconoció que el proyecto sigue enfrentándose a importantes obstáculos tecnológicos e industriales, unas declaraciones que incrementaron la incertidumbre entre los inversores y coincidieron con una fuerte caída en el valor bursátil de la empresa. Aunque el fundador de Tesla reiteró que considera a Optimus uno de los proyectos con mayor potencial de la compañía, admitió que todavía existen "problemas difíciles de resolver" antes de convertirlo en un producto comercial plenamente operativo. El reto no está solo en la inteligencia, sino en la fabricación Según explicó Musk, uno de los principales desafíos reside en desarrollar un robot capaz de operar de forma fiable durante largos periodos de tiempo, especialmente en aspectos como la precisión de las manos, la resistencia de los componentes y la estabilidad del sistema. A ello se suma otro problema aún más complejo: la fabricación a gran escala. El directivo señaló que prácticamente todos los componentes de Optimus han sido diseñados específicamente para este proyecto, lo que dificulta la creación de una cadena de producción comparable a la que Tesla ya posee para sus vehículos eléctricos. Esta situación obliga a la compañía a resolver simultáneamente desafíos de ingeniería, suministro y escalabilidad antes de plantear una producción masiva. La carrera por el liderazgo en robótica humanoide Durante su intervención, Musk también defendió que todavía no existe ningún robot humanoide con capacidad para realizar tareas generales de manera completamente autónoma. En su opinión, muchas de las demostraciones difundidas por otros fabricantes muestran sistemas que funcionan bajo escenarios previamente preparados o con distintos niveles de control remoto. Sin embargo, el sector vive una competencia cada vez más intensa. Diversas compañías tecnológicas han acelerado el desarrollo de robots humanoides para aplicaciones industriales, logísticas y de asistencia, aumentando la presión sobre Tesla para demostrar avances tangibles en Optimus. Los inversores reaccionan con cautela Las declaraciones llegaron en un contexto financiero complejo para Tesla. A pesar de que la compañía registró un crecimiento de ingresos respecto al mismo periodo del año anterior, el mercado centró su atención en la ralentización del calendario previsto para Optimus y en otros indicadores financieros que reflejan un entorno más exigente para la empresa. La reacción de los inversores pone de manifiesto el elevado peso que los grandes proyectos de inteligencia artificial y robótica tienen ya en la valoración de las compañías tecnológicas. Más allá de los resultados actuales, el mercado observa con atención la capacidad de empresas como Tesla para convertir sus avances tecnológicos en productos escalables y rentables. Con Optimus aún en fase de desarrollo, la carrera por liderar la próxima generación de robots humanoides continúa abierta y se perfila como uno de los grandes frentes de innovación de la próxima década.
29 Julio 2026
Actualidad
Durante años hemos hablado de madurez digital como si fuera el gran punto de partida de cualquier transformación. Y, en parte, lo es. Una empresa necesita saber dónde está: qué tan preparada está su tecnología, qué tan integrados están sus datos, qué procesos siguen dependiendo de la heroicidad de las personas y qué capacidades necesita desarrollar para competir mejor. El problema no está en diagnosticar. El problema aparece cuando el diagnóstico se convierte en el destino. Medir la madurez digital puede dar claridad, foco y lenguaje común. Pero no transforma por sí solo. Lo que transforma es lo que una organización decide hacer después con esa información. Y ahí es donde muchas empresas se quedan atrapadas: tienen una buena foto, pero no siempre tienen la capacidad real de moverse. McKinsey ha señalado que solo una minoría de las transformaciones digitales logra mejorar el desempeño y sostener esos cambios en el tiempo. La dificultad no suele estar únicamente en la tecnología, sino en la capacidad de convertir una ambición estratégica en cambios reales, sostenibles y medibles. Lo que el diagnóstico no siempre revela Un diagnóstico de madurez digital puede decirte muchas cosas importantes: cómo está tu arquitectura tecnológica, qué nivel de automatización tienen tus procesos, cómo se gestionan los datos, qué tan alineada está la estrategia digital con el negocio o cuánto dependen las decisiones de información fiable. Todo eso importa. Pero hay una pregunta que muchas veces queda fuera y que, en mi experiencia, termina siendo determinante: ¿esta organización, tal como es hoy, con su cultura, su liderazgo, sus hábitos de decisión y sus tensiones internas, puede ejecutar lo que ese diagnóstico recomienda? Porque una cosa es saber hacia dónde deberías ir. Otra muy distinta es poder sostener el camino. Después de más de veinte años liderando tecnología, producto y transformación en entornos multinacionales, y ahora acompañando desde Pragmia a pymes y empresas familiares, he visto este patrón muchas veces. Empresas con un buen nivel de madurez aparente, presupuesto, sistemas y consultores, pero con poca capacidad real para sostener el cambio. Y empresas aparentemente menos maduras que avanzan mejor porque tienen foco, decisión y coherencia. La diferencia no siempre está en la madurez digital. Muchas veces está en la ejecutabilidad. Ejecutabilidad: la variable que casi nadie mide La ejecutabilidad no es qué tan avanzada parece una empresa. Es qué tan capaz es de sostener el cambio que se propone. Y eso depende de factores que no siempre caben en una escala del 1 al 5: si el liderazgo está dispuesto a tomar decisiones incómodas, si existe gobierno suficiente para no cambiar de dirección cada tres semanas, si los equipos entienden el porqué, si la cultura permite aprender sin convertir cada error en una amenaza. También depende de algo más básico: si la organización tiene energía para cambiar. Porque hay empresas que no necesitan otro informe más extenso. Necesitan priorizar. Necesitan decir que no. Necesitan dejar de abrir iniciativas que nadie puede sostener. Necesitan mirar menos el mapa ideal y más la capacidad real que tienen para caminarlo. En empresas familiares esto se vuelve todavía más evidente. Una transformación digital no compite solo con sistemas antiguos o procesos manuales. Compite con décadas de “así siempre nos ha ido bien”, con formas de autoridad muy instaladas y con visiones del riesgo que pueden ser muy distintas entre generaciones sentadas en la misma mesa. Por eso, un diagnóstico útil no debería limitarse a decir dónde está la empresa. Debería ayudar a entender qué puede ejecutar realmente, en qué orden, con qué capacidades, con qué renuncias y con qué nivel de acompañamiento. La honestidad ejecuta mejor que la perfección No creo que una organización necesite estar perfectamente preparada para empezar. De hecho, si espera a estarlo, probablemente no empiece nunca. Lo que sí necesita es honestidad. Honestidad para reconocer desde dónde parte. Honestidad para admitir qué puede sostener y qué no. Honestidad para no vender una transformación como si fuera solo un cambio de herramienta, cuando en realidad implica cambiar formas de trabajar, de decidir y de liderar. La transparencia total no siempre es posible. Hay decisiones, tiempos e información que no siempre pueden compartirse con todo el mundo en cada momento. Pero la honestidad sí debería serlo. Decir “no tenemos todas las respuestas, pero esta es la dirección y estas son las razones” genera más confianza que prometer certezas que nadie puede garantizar. Porque las personas no ejecutan un informe. Ejecutan decisiones en las que confían. Ejecutan cuando entienden el sentido. Ejecutan cuando ven coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Del diagnóstico al movimiento La próxima vez que una empresa haga un diagnóstico de madurez digital, quizá la pregunta no debería ser solo: “¿Dónde estamos?”. Esa pregunta es necesaria, pero no suficiente. La pregunta más importante debería ser: “¿Qué somos capaces de ejecutar ahora, con la organización que tenemos hoy, y qué necesitamos fortalecer para avanzar sin rompernos en el intento?”. Ahí es donde el diagnóstico deja de ser una foto y se convierte en una herramienta de transformación. La tecnología rara vez es el único problema. Muchas veces el verdadero reto está en la capacidad de la organización para absorber el cambio, priorizar bien, sostener decisiones y convertir la estrategia en hábitos nuevos de trabajo. Por eso, la madurez digital no debería medirse solo por el nivel de tecnología disponible, sino por la capacidad real de la empresa para convertir esa tecnología en impacto. Ese es el salto que muchas organizaciones todavía no logran dar. Y ese salto tiene nombre: ejecutabilidad. Celiana Carreño Hernández CEO y fundadora de Pragmia.
27 Julio 2026
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