En este reportaje, en el que contamos con voces privilegiadas del MIT, Code.org y People First, analizamos qué puede significar el término —a veces manido— resiliencia, y cómo se pueden crear estrategias útiles en un mundo de cambios trepidantes
María Esteban es arquitecta e investigadora en MITdesignX (Massachusetts Institute of Technology)

“En el MIT usamos mucho la frase fail fast, entendiéndolo como learn fast. Es decir, fallar no es un obstáculo, sino una parte esencial del camino hacia la innovación”. Así comienza la conversación con esta profesora e investigadora, experta en inteligencia artificial, innovación, arquitectura y computación, que forma parte de uno de los departamentos más avanzados del conocido MIT. “Cada vez que algo no funciona como esperábamos, por ejemplo, un material que se curva de forma inesperada, no lo vemos como el final, sino como un nuevo punto de partida. A lo largo de la historia, muchas de las ideas más disruptivas han nacido del error”.
Por ello, continúa, “sin duda uno de los pilares de la resiliencia es destigmatizar el fracaso. Cuando dejamos de verlo como un reflejo de nuestras capacidades y empezamos a verlo como una fuente de descubrimiento, desarrollamos esa mentalidad resiliente. Para ello, necesitamos entornos que no castiguen el error, sino que lo conviertan en parte del proceso de evolución, donde equivocarse sea señal de que estás en el camino correcto. A veces, los fallos son realmente la única forma de descubrir algo nuevo”.
En su explicación, “anticipar no significa en ningún caso controlar. La resiliencia, tal como la pienso desde los sistemas, no se trata solo de resistir, sino de adaptarse y evolucionar. Anticipar amenazas puede ayudarnos a diseñar estructuras físicas, tecnológicas o sociales más flexibles. Pero también debemos aceptar que no podemos prever todo. Diseñar para la incertidumbre requiere aceptar la complejidad del entorno y construir capacidad de respuesta, no solo planes de contingencia”.
Los riesgos invisibles son los más difíciles de abordar, “porque muchas veces no se reconocen hasta que ya es tarde. Aquí es donde el diseño especulativo y el pensamiento crítico pueden ser poderosas herramientas. Necesitamos cultivar la capacidad de hacer visible lo invisible: sistemas de poder, sesgos algorítmicos, dinámicas sociales desiguales. Esto requiere una aproximación transdisciplinaria, en la que trabajemos con diseñadores, tecnólogos, sociólogos y comunidades para mapear esos riesgos desde múltiples perspectivas”.
“La resiliencia no es solo prever, sino diseñar para responder. Por ejemplo, desde la perspectiva de la arquitectura, el diseño activo y la fabricación avanzada, podemos incorporar resiliencia directamente en los materiales y sistemas que nos rodean. Si entendemos cómo ciertas estructuras responden al entorno, por ejemplo, a temperatura o a humedad, podemos diseñar sistemas que se adaptan por sí solos. Materiales que cambian su forma, edificios que se autoajustan, sistemas que se reconfiguran en tiempo real… esa es la próxima frontera de la resiliencia que puede aplicarse a otros campos”, señala.
“La inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes no solo afectan la resiliencia; la reconfiguran”, sentencia. “Nos ofrecen nuevas herramientas para anticipar y responder, pero también introducen nuevas vulnerabilidades, desde la dependencia tecnológica hasta la opacidad algorítmica. El problema es cuando confiamos demasiado en que la tecnología resolverá nuestros problemas sin cuestionar quién la diseña, para quién y con qué datos. La verdadera resiliencia tecnológica debe incluir la transparencia, la justicia y la agencia humana en su núcleo”.
Una historia que comparte ahora la experta con CyberLideria MGZN “profundamente reveladora sobre el concepto de resiliencia y sobre cómo percibimos los límites de lo posible es la de George Dantzig en 1939, cuando resolvió dos problemas abiertos de teoría estadística sin saber que eran considerados irresolubles. Llegó tarde a una clase de estadística que impartía el profesor Jerzy Neyman en la Universidad de Berkeley, vio dos ejercicios en la pizarra, pensó que eran deberes, los resolvió y los entregó. Solo después de entregárselos al profesor descubrió que no eran deberes sino problemas no resueltos en el campo de la estadística”.
“Lo interesante aquí no es solo el talento de Dantzig”, recuerda, “sino cómo la percepción del contexto condiciona —o libera— nuestras capacidades. Él mismo dijo que si hubiera sabido que eran “problemas abiertos”, probablemente no habría tenido el coraje de intentarlos. Creo que este relato contiene una forma muy potente de entender la resiliencia cognitiva y creativa en el mundo digital: muchas veces, nuestros límites están condicionados por narrativas externas, por lo que nos dicen que es posible, o que no lo es, y por cómo internalizamos el error, la incertidumbre o el “estatus” de un problema”.
“Trabajando en el MIT”, concluye, “he aprendido que la innovación rara vez surge del control absoluto o de estructuras rígidas. Más bien, aparece en los espacios de ambigüedad, cuando algo se comporta de forma inesperada. A veces es un fallo en una simulación. A veces, un material que se comporta de una manera que no planeamos. Pero es en esos momentos donde emergen las ideas más potentes. La historia de Dantzig lo ejemplifica perfectamente: no fue el conocimiento lo que le dio ventaja, sino la ausencia del condicionamiento de ‘esto no se puede’, lo cual es perfectamente aplicable a cualquier ámbito digital”.
Carmen Cebrián es socia directora de People First Consulting

Para la reconocida headhunter, fundadora de la firma People First, “la resiliencia es una palabra que parece comenzar a estar algo manida en los últimos tiempos en muchos ámbitos. En mi opinión, es sencillamente la capacidad para superar la adversidad y regresar al estado original con la fuerza, la energía y la ilusión necesaria para empezar de nuevo. Obviamente nadie es inmune a una experiencia dura o traumática, porque superar uno de los malos tragos que nos da la vida, siempre nos deja un poso en nuestra forma de ver las cosas”.
Sin embargo, añade, “la diferencia está en centrarse en lo que hemos aprendido por el camino, que puede ir desde ser más resistentes al dolor, ver las cosas con más distancia y relatividad, porque todo puede superarse, o bien sensibilizarnos más ante las situaciones de vulnerabilidad de otras personas, entre otras muchas cosas. La resiliencia es esencial y siempre lo ha sido. Pensemos en las guerras del pasado, en cómo se repuso Alemania después de la segunda Guerra Mundial o más recientemente, en cómo tuvimos que vivir la pandemia durante y después del confinamiento. Lo que ocurre es que ahora los cambios son mucho más rápidos que hace un siglo y no nos queda otra opción que adaptarnos a ellos con mayor celeridad”.
“En el mundo de la empresa”, explica a CyberLideria MGZN, “los cambios de dirección, la implantación de una nueva tecnología o plataforma, las reasignaciones en los equipos… si no ves todos esos aspectos como oportunidades para trabajar tu propia versatilidad y también tus posibilidades de crecimiento personal, puedes terminar por abandonar”.
En ocasiones, confiesa, ella misma pregunta a la gente: “¿qué habilidades tuviste que poner en práctica para enfrentarte a ese nuevo reto? A veces, nos descubrimos a nosotros mismos e incluso nos sorprendemos de lo que pudimos hacer en ese momento. En general, practicar la psicología positiva, pensar que hemos superado momentos difíciles y ‘¿por qué no voy a poder ahora?’, creer en nosotros mismos, nuestro diálogo interno constructivo y practicar hábitos diarios que nos supongan algo de esfuerzo, (como el ejercicio, por ejemplo) ayuda a fortalecernos”.
Con relación a la previsión, añade, “creo que si identificas las amenazas, sin duda estarás más preparado ante ellas. Todos sabemos que el espionaje se inventó para averiguar lo que hacía el enemigo y poder vencerlo en el campo de batalla. Desde luego, pararte a pensar «por dónde vendrán los tiros» te ayudará a trabajar y gestionar mucho mejor el momento. Es como cuando uno intuye que el jefe le va a recriminar por algo y prepara su autodefensa con argumentos sólidos para rebatir la reprimenda. Pero tampoco conviene obsesionarse con imaginar el peor de los escenarios, sino en pensar en las herramientas que podríamos utilizar para ser más fuertes”.
Citando a Viktor Frankl señala que «cuando un individuo tiene un para qué, puede superar cualquier cómo». En su experiencia, “se trata de transformar las adversidades y los monstruos, que son nuestros miedos, en aliados sobre los que cabalgamos. El mito de San Jorge es un ejemplo de transformación: el miedo y el dolor que simboliza el dragón se convierten en una cabalgadura que libera a la princesa. San Jorge no mata al dragón, sino que monta sobre él porque lo ha integrado. Creo que, como dice Peter Senge, la reverencia por la incertidumbre es la diferencia entre un visionario creativo y uno fanático. El segundo, busca algo que lo elimine, en tanto el primero la reconoce, analiza y dice: ‘esto es lo que me gustaría que ocurriera. No sé si es posible, pero me gustaría arriesgarme a esto’”.
La IA, explica, es un arma de doble filo: “por un lado, nos ayuda, pero, por otro lado, no debemos permitir que un robot nos inhabilite en la práctica de nuestras habilidades y capacidades personales porque podría hacernos más perezosos ante determinadas circunstancias y me atrevería a decir a «embrutecernos» un poco. Recuerdo hace años que, cuando tenía que llegar a un sitio desconocido en coche, estudiaba la ruta en un mapa, ponía los cinco sentidos al volante para no perderme e intentaba memorizar el camino por si tenía que regresar de nuevo. Ahora, gracias a la IA, ya no hago nada de eso, puedo dedicar el tiempo antes de la salida a hacer algo que me da más confort personal, ir relajada o simplemente mantener una conversación telefónica durante el trayecto. La clave está en preguntarnos si seríamos capaces de volver al modo «analógico», ese que nos ponía a prueba en los pequeños esfuerzos del día a día. Porque el esfuerzo personal es esencial para superar las dificultades, la base de la resiliencia”.
Pasa a relatar “el ejemplo de un buen amigo que, estando en la cima de su carrera diplomática, siendo Secretario de Estado, sufrió un accidente cerebral que, después de dos años y tras haber atravesado distintas fases, (desde un coma inducido, hasta el ingreso en un centro de recuperación de daños cerebrales), comenzó a recuperarse lentamente. Perdió la visión parcial y la capacidad de lectura, algo que le apasionaba. No obstante, mantuvo sus dotes lingüísticas, los cuatro idiomas que hablaba y sobre todo, su creencia y confianza en que iba a seguir adelante”.
Con posterioridad, “pudo acceder a varios cargos de Embajador y ahora es una persona indudablemente más fuerte y empática que cuando comenzó su carrera e incluso que cuando le conocí hace tantos años, en nuestra etapa universitaria. Tuvo que ponerse a prueba para seguir viviendo como a él le gustaba sin abandonar la ilusión por la vida y por su trabajo, sus grandes motores, aun a pesar de que, una vez recuperada la fase más crítica de la enfermedad, vivió una ruptura matrimonial que parecía ser el golpe mortal definitivo. Hoy, rehecha su vida es feliz de nuevo. Importante pedir ayuda a los que nos rodean y en su caso, la tecnología ha contribuido mucho a continuar con su trabajo: el ordenador traduce a texto sus mensajes de voz para comunicarse por escrito. Su ejemplo nos inspira a muchas personas”.
Fran García Del Pozo, fundador y CEO de Generación Code (Code.org)

Code.org es una organización sin ánimo de lucro norteamericana nacida en 2013, con la misión de que todos los estudiantes adquieran destrezas en programación. El conocido CEO en España de esta iniciativa global, asimismo fundador y consejero delegado de Generación Code explica a este medio que “la resiliencia en mi caso tiene que ver sobre todo con una misión. Esa capacidad de hacer todo lo necesario, en todo tipo de situaciones tan duras muchas veces, para llegar a cumplir con ella. La resiliencia es también el conjunto de ese proceso muy duro que también te transforma y te hace crecer como persona, porque te forja con una serie de habilidades que ni tú mismo sabías que tenías hasta que no te enfrentas a cada situación, un proceso que te hace desarrollarte”.
“La autoconfianza y el optimismo, sobre todo en momentos muy negativos”, añade, “son claves. Hay que recordar que el entorno es muy importante, tanto profesional como personal, tienes que rodearte de personas que, lo comprendan o no, te apoyen con tu misión y tus ideas. No todo el mundo consigue su propósito, eso también es cierto, porque hay que estar casi dispuesto a dejarlo todo por esa misión. Cuando tienes una meta y está muy claro que tienes que conseguirla, debe estar por delante”.
“Los principales emprendedores que hay en el mundo”, señala, “son casos de éxito por su resiliencia, son súper ejemplos de personas que han dedicado su vida y su carrera a cumplir su visión a través de una misión. Tienen por ello la capacidad de transformar. Mucho de lo que damos por sentado en nuestra vida cotidiana es fruto de espíritus resilientes que han dado todo por algo que han visualizado y han ido a por ello, arriesgando. Las personas más transformadoras son siempre las más resilientes”.
En su opinión, “yo creo que no se puede anticipar la resiliencia, porque en el camino es cuando vas encontrando las amenazas y los problemas. Es difícil potenciarla como tal, es más bien una actitud. Una cosa es ser resistente y otra es lo que tienes que sortear y asumir en el proceso. Las amenazas peores suelen ser desconocidas, depende del objetivo, sobre todo si es muy innovador, puede tener amenazas inesperadas e impensables. Pero siempre la pérdida de confianza, el pesimismo, un entorno social que nos baje, frente a la pasión, que es el motor de la resiliencia, es el combustible que la alimenta para no ceder, independientemente de las condiciones”.
Para el directivo, “la IA es una herramienta maravillosa porque facilita mucho los procesos. Cuando yo comencé con mi proyecto no existía y no tenía las herramientas que nos da ahora mismo. La eficiencia en tiempos, en información y en procesos es por fin posible gracias a las nuevas tecnologías, que permitirán a las personas con una vocación resiliente tener un aliado en el proceso.
“Los riesgos invisibles, hasta que no se visibilizan, no se pueden enfrentar”, añade. “Depende de la naturaleza de cada proceso, según sea ese camino. Creo que hay un denominador de todos los procesos que implican ser muy resistente: estar dispuesto a dejarlo todo por cumplir con una misión, esa pasión por continuar pase lo que pase. Sin embargo, también creo que todo no es actitud, también es piel, es algo difícil de explicar, es como si hubieras sido llamado a hacer algo. Supongo que hay algo siempre de vocación, de llamada, es una misión”.
Al ser preguntado por un ejemplo, comparte con CyberLideria MGZN el suyo propio. “Yo mismo hice un cambio de carrera por mi proyecto, y dejé toda mi vida profesional. Zarpé, y me centré en cumplir esta misión de llevar la educación científico-tecnológica, con especial foco en la informática, para todo el mundo latino e hispanohablante. Con Code.org tuve una visión, vivía en Nueva York, y me di cuenta de la importancia de la tecnología en la cultura. Había escuchado hablar a las grandes tecnológicas hablar con la sociedad a través de la educación y pensé que eso lo necesitábamos en nuestro país, y en muchos otros lugares”, señala.
En 2021 Code.org confió en él para el desarrollo del movimiento en Europa, Oriente Medio y África. “Y por qué no desplazar el foco de tecnología de Silicon Valley, cuando la educación iba a ser la clave en ese cambio. Fue un proceso muy duro, los primeros años fueron de fracaso, de mucho aprendizaje y desde luego desarrollé una capacidad de resiliencia que no sabía ni que tenía, es muy satisfactorio cuando ves ahora todo el resultado. Durante el proceso lo pasas mal, pero es como si el proceso fuera superior a ti, la visión está por encima de ti. Sigues adelante. Y al final resulta que sí que podías ser resiliente”, concluye.

Rubén Fernández-Costa O’Dogherty
Periodista, Asesor y Miembro del Comité Editorial de CyberLideria MGZN
Rincón del CISO
30 Julio 2026
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