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6 Octubre 2024
Personaje del mes de septiembre, Ignacio Rivera, Presidente de Estrella Galicia: «Las personas son lo más importante de las organizaciones»

Samira Brigüech, Editora de CyberLideria MGZN, CEO y Fundadora de Samira&Sineb, entrevista a Ignacio Rivera, Presidente de Estrella Galicia.

Samira Brigüech: Hola Ignacio, muchas gracias por concedernos esta entrevista, es un placer poder contar contigo como Personaje del mes de septiembre en nuestra revista. Yo he leído mucho sobre ti, y ya te han preguntado tantas cosas…

Me gustaría preguntarte si es verdad esa sensación que tenemos todos, ¿está Estrella Galicia viviendo un momento muy dulce?

Ignacio Rivera: Sí está viviendo un momento muy dulce, quizás yo menos, porque cuando las compañías son dulces te toca a ti mucho trabajo y mucha responsabilidad.

Yo empecé́ cuando facturábamos 30 millones, doblamos cinco veces la compañía, a 60, a 120, a 240, a 480 y a 960.

Y la verdad es que es una crisis continua, esas crisis las imaginamos siempre con descenso de ventas, con que las cosas van mal, pero yo creo que también el crecimiento es una crisis, ¿no?.

Es una crisis diferente. No dejas de conocer gente, pero es una crisis también la que vives. Y yo creo que tienes que estar acostumbrado.

Yo llevo en crisis desde que entré. Quizás sea mi ritmo de vida, al crecer dos dígitos, todo el mundo dice: ¡qué suerte, ¿no?!, ¡qué bien os va!

Pues claro, nos va bien, yo creo que gracias al esfuerzo que hacemos todos, que yo creo que es lo que somos, lo que sentimos y lo que transmitimos. Cada vez con mayor intensidad. La gente lo percibe y le gusta. 

La verdad es que sí, es un momento dulce, un momento de nuevo plan, un momento de reflexión, un momento de crisis, claro, otra vez, de crisis en el sentido, ¿qué hacemos ahora?

Somos una de las cervezas más vendidas en España, ¿y ahora qué hacemos? ¿Diversificamos en otras cosas, nos hacemos más internacionales?

¿Cuál es nuestro propósito ahora? La verdad es que es el momento más bonito profesionalmente de mi vida, estoy ahí, aunque ya no soy un niño, pero es muy retador. Todavía quedan muchos retos y yo sigo con mucha hambre, que es lo que hay que tener, mucha hambre.

S.B.: Cuánto me alegro, me parece absolutamente maravilloso, ¿ves? Por eso eres el personaje resiliente del mes, porque es totalmente acertado.

Como dices que estás permanentemente en crisis, ¿cuáles han sido los grandes desafíos?

I.R.: Bueno, si miro para atrás, digo, ostras, de lo más complejo ha sido la internacionalización, a lo mejor no nos parecen grandes desafíos, han sido chorradas aparentemente, pero para mí ha sido algo importante a lo que enfrentarme. 

Yo creo que primero fue triunfar en Galicia. Cuando empecé́, vendíamos en el norte de Galicia, no vendíamos ni en toda nuestra tierra, ni en toda Galicia.

Fue en los noventa, queríamos que todos los gallegos se sintiesen muy orgullosos de nuestra marca, de Estrella Galicia. Y eso fue un reto.

Después, desde luego, que sean nacionales. Cuando yo entré vendíamos el 100% en Galicia, el 100% era cerveza. Y fíjate ahora, hemos diversificado a otras bebidas y Galicia es un porcentaje ya pequeño en nuestras ventas. Ese salto nacional también fue un reto porque requiere de mucha autoconfianza.

Cuando estuve en labores comerciales de marketing, me acuerdo cuando abrí́ el mercado de Madrid, llegué a un polígono en Polvoranca, que estaba en Leganés, y se llamaba Matagallegos.

Y dije, caramba, pues empezamos bien. Y encima me mordió́ un perro. Entonces fue un reto. Teníamos que atrevernos. Y cuando hablabas de Estrella te decían, ¿Seguros la Estrella?, lejía la Estrella y yo, no, cerveza, cerveza.

Entonces no la conocía nadie. Lo cuentas ahora riéndote, pero fue duro. Lo que pasa que ahí́ el hambre, bueno, la resiliencia, era mucho mejor, mucho mayor la ilusión que la juventud.

Fue una época muy bonita la expansión nacional. Ahora estamos en un reto internacional, que es muy difícil, Samira, es muy difícil, la internacionalización es muy complicada, porque por encima del propósito está la gente, nosotros sentimos nuestro propósito, pero cuando abres un mercado, tienes que contratar, o tienes que mandar a la gente de aquí́, o tienes que contratar y hasta que metabolizan, por decirlo así́, el propósito te cuesta.

Porque además es difícil, es una marca absolutamente desconocida en muchísimos países y te cuesta. Y es un poco ese déjà vu del mercado nacional, pero es más difícil porque son culturas, estilos de vida, mercados, y competidores diferentes, es todo nuevo.

Pero es un reto apasionante la internacionalización. A mí me inquieta mucho todo lo que es la inteligencia artificial, todo este mundo de la digitalización, de los marketplace, de todo lo rápido que está cambiando el mundo.

En los próximos diez años yo creo que no estamos preparados para saber, no nos imaginamos lo que nos va a venir, porque el WhatsApp lo vemos como algo normal, pero es que vamos a tener diez cosas o veinte cosas como el WhatsApp que van a afectar a nuestra vida, a nuestro día a día y que las vamos a asumir.

Eso también me inquieta mucho y creo que es un territorio de posibilidades y también estoy muy cerca de eso.

Y en todo lo que es la diferenciación, también me apasiona ahora todo lo que es el mundo de la funcionalidad, las bebidas, las bebidas son momentos.

Porque si te tomas una bebida, no te tomas otra, ¿no?. Hay bebidas que, si te tomas una de aperitivo, no te vas a tomar otra. Entonces, se trata de pensar mucho en estos momentos y darle funcionalidad a las bebidas.

Que te ayude la bebida, pues no sé, pues a bajar. Yo estoy obsesionado con acercarme a farmacéuticas, que me ayuden a darle funcionalidad a las aguas, a todo lo que hacemos, a las cervezas cero-cero.

Y no sé si algún día hasta a una cerveza normal y corriente con sus cinco graditos de alcohol, que te tomes una cervecita y que te baje el colesterol, pues mira, qué bien, ¿no?.

Y muy obsesionado con ese mundo de la diferenciación, también.

S.B.: ¡Qué pasada! Entonces, te voy a preguntar, ¿con qué disfrutas más?

I.R.: Con todo. Disfruto mucho con las personas. Disfruto mucho liderando.

Yo creo que a los líderes nos tiene que gustar liderar en el sentido de liderar propósitos, ¿eh?. No de liderar a las personas diciéndoles lo que tienen que hacer, ni de contaminarlos. Se trata de que se equivoquen, que te digan cosas, que se atrevan, que sean más personas y que crezcan. Y crecer, siempre creces equivocándote. Si no te equivocas, no te puedes equivocar cinco veces en lo mismo, porque entonces ya sí que no vale. Pero te tienes que atrever.

Y si no te atreves, no te vas a equivocar. Y eso a mí́ me gusta mucho y me molesta mucho. Me molesta mucho cuando la gente no asume sus errores.

Cuando la gente intenta… No, bueno, esto no fui yo porque fue… No, no. Fuiste tú y está bien que hayas sido tú. No le echéis la culpa a nadie, chicos.

Y es bueno. La vida es una equivocación continua y un aprendizaje. Cuando encuentro gente así́, que es la gente que me rodea… Yo digo que me rodeo siempre, primero de buenas personas y después de buenos profesionales, pero no me vale solo que sean buenos profesionales. Tienen que ser buenas personas, que tiene que haber buen rollo.

En una gran compañía, porque ya somos 2.200 directos y unos tropecientos indirectos, es complicado y siempre hay gente de todos los estilos. Pero sí que tenemos esa filosofía de buen rollo, de ser muy redárquicos, de intentar liderar cada uno. Yo no valgo para liderarlo todo.

Puedo liderar bien el propósito, pero no puedo liderar un proyecto técnico o un proyecto en un marketplace. Y ahí se tiene que poner delante el que sabe y todos detrás a empujarle. En el sentido de que el líder no sea como un señor que está en una jaula de cristal liderándolo todo porque es muy listo. ¡Qué va! Listo nada.

Listo es rodearte de gente que te excita, que te menea y eso es lo que me gusta. El lío.

S.B.: El lío.

¿Y cómo vas a asegurar ese lío para las próximas generaciones?

I.R.: Bueno, pues es un reto, Samira.

S.B.: Tú eres el cuarto, si no me equivoco, ¿no?

I.R.: Si, yo soy cuarta generación. Es un reto.

Pues mira, yo creo que educando bien a nuestros hijos en los valores que tenemos, que es lo principal. Yo desde luego trato de educar bien a mis hijos en esos valores, en la humildad que no se tiene si no se demuestra.

La humildad te permite aprender.

Si no eres humilde, es que no vas a escuchar. Y si no escuchas, no aprendes. O sea, que un poco va todo en la misma dirección.

Y en que sepan, que hagan lo que quieran. Si quieren pintar, que pinten. Si quieren ser deportistas, que lo intenten. Que hagan lo que quieran, pero que hagan algo. Yo tengo un hijo que es cocinero.

Después de acabar la carrera, se fue a Le Cordon Bleu y ahora tiene un restaurante y es feliz. Y ya está́. Y otro está muy relacionado con el impacto positivo.

Otro está estudiando y tres son pequeños todavía. Pero que hagan lo que quieran. Que sean felices.

Y que sepan amar a la compañía. Que sepan que,si no quieren estar en la primera línea, van a estar en los gobiernos. Porque en las empresas familiares, al final, siempre estás en el gobierno. Porque es tuya. Y que sepan estar en el gobierno. Que sepan motivar a los equipos que hay.

Y no me preocupa que estén dentro o fuera, sino que sepan cuidar el legado, amarlo y hacerlo más grande. Ojalá que lo multipliquen, que lo doblen cinco veces como hizo su padre o su tío. Porque ya somos una familia no solo de hijos, sino de la quinta generación, imagínate.

Las que somos ya en la familia.

S.B.: Qué maravilla. Y ahora estás, además, aportando en otras Instituciones .

Has estado en el Instituto Familiar siempre , pero ahora eres el Presidente. Enhorabuena. Desde hace nada, en mayo.

I.R.: Muchas gracias.

S.B.: Me dio mucha alegría. Y ahí́, ¿qué quieres hacer? ¿Qué puedes mejorar en algo que ya va tan bien?

I.R.: Pues mira, yo no sé por qué soy presidente de toda la empresa familiar.

Yo soy un poco hippie. No digo que la gente que está en la empresa familiar no sea hippie, pero yo soy muy hippie. ¿Qué quiero hacer yo ahí? Primero, cuidar mucho eso, que para mí́ es un orgullo enorme.

Nunca creí que yo pudiese presidir una institución que yo admiraba tanto. Para mí es una absoluta responsabilidad. Pero no tengo miedo. Yo lo que diría es que la empresa familiar es mejor.

Es una empresa comprometida. Nosotros, los que tenemos una empresa familiar, primero pensamos a largo plazo. No pensamos a corto.

En nuestro caso, 115 años. Piensas a largo, piensas en la siguiente generación, piensas en proximidad, en qué puedo hacer yo donde estoy, porque eres de un sitio. Las familias son de una ciudad, son de un pueblo, son de un país.

Y eso también cuenta, tienes mucho arraigo con lo que eres. Piensas mucho en las personas, piensas en estar cerca de tus clientes. Y yo creo que tenemos que presumir de todo eso.

No tener miedo a presumir de todo eso y decirlo con contundencia. Y además somos un país en el que el 60% del PIB lo generan empresas familiares. Con lo cual, los políticos, la sociedad, tienen que saber que somos un país de empresas familiares.

Y las empresas familiares tienen unas peculiaridades en la transmisión de sus acciones, en el legado, en los problemas que tienen cuando las familias se hacen más grandes, en los retos que tienen.

Y que la gente sea consciente de eso, que los que nos gobiernan sean conscientes. Y en eso voy a ser muy pesado, porque como no tengo complejo de empresa familiar, voy a intentar contar todo eso a las personas con naturalidad.

Contar todas las cosas buenas que tenemos e intentar ayudar a contar a muchas empresas familiares, que creo que el Instituto debe ayudar a crecer, a que las empresas más medianas se hagan más grandes, a que las pequeñas se hagan medianas. Que nosotros somos un país de mucho potencial, pero no hay muchas grandísimas empresas.

Y creo que pueden estallar, como pasó en nuestro caso, que hemos crecido mucho. Pues hay muchas. Y en ese sentido intentar hacer cosas para ayudar a esas empresas.

Y hablar con los interlocutores, intentar que nos entiendan mejor, intentar ayudar también desde la parte que nos corresponde, que es importante. Las empresas familiares del Instituto de la Empresa Familiar suponen un 25% del PIB de este país.

Con lo cual, también tratar de ayudar a este país y de ayudar a la marca España. Y ayudar a que no haya tanta tensión en la sociedad como hay.

Creo que vivimos en una sociedad muy tensa y muy de discusión, en vez de remangarnos y ponernos a trabajar.

Que hay muchísimas cosas en común. De todo el mundo. Sea de un lado, del otro, del centro, de adentro.

Tenemos muchas cosas en común. Muchos retos. Los humanos tenemos muchos retos en común.

Y los españoles tenemos muchos retos en común. Y los europeos tenemos muchos retos en común. Vamos a por los retos, no a discutir en lo que nos llevamos mal.

S.B.: Sí, estoy contigo.

I.R.: Y eso intentaré. Desde ahí, no sé si me saldrá́ bien. No sé si me acabarán echando a palos.

Pero eso intentaré con la fuerza que tengo.

S.B.: Pues seguro que va todo muchísimo mejor de lo que ya va. Lo hace muy bien el Instituto Familiar.

I.R.: Sin duda.

S.B.: Cambiando de tercio, para hablar un poquito de seguridad digital. Ahora mismo es una enorme preocupación para todos. Las ciberamenazas, el cibercrimen, la protección de los datos.

En Estrella de Galicia, ¿cuánto os preocupa eso y qué hacéis en casa para cuidar, para proteger vuestra información, proteger vuestro valor?

I.R.: Pues mucho. Nos preocupa mucho. Y bueno, intentamos, sobre todo, yo creo que lo más importante es culturizar a la gente.

Porque la gente no es consciente de todo lo que hay detrás. Y de todos los ataques que hay. A nosotros nos atacan mucho.

Es un tema que hay que chequear, a veces hoy en día puedo mandar un mail o lo puede mandar alguien en mi nombre y te puedo pedir cosas y tú te puedes creer que soy yo.

Intentamos tener dobles verificaciones. Que es un engorro, que es un rollo, por supuesto, pero cambiamos mucho las contraseñas.

Entonces, es un rollo porque te olvidas, claro, con todas las que tienes del banco, del otro, de los equipos. ¿Cuál es mi contraseña ahora? Pero intentamos defendernos. A veces bloqueamos.

Si vemos que nos atacan de un sitio, intentamos bloquear ese sitio o no recibir nada de ese sitio cuando hay ataques de determinadas áreas geográficas mundiales. Y, bueno, preocupados. Pero yo creo que eso va a ser algo común en nuestra vida y la vida es digital.

Cada vez somos más digitales y va a haber ladrones en ese mundo, es algo complicado y hay que ser muy receloso de cuando recibes algo raro, de tu hijo o de quien sea.

No nos fiemos de lo que nos dicen o hagamos una llamada y no verifiquemos porque al final es alguien que puede estar usurpando una personalidad.

S.B.: No todos los CEOs tienen esta sensibilidad ni están tan informados como tú.

Lo cual me alegra mucho porque eso significa que sois una empresa fuerte digitalmente.

I.R.: Intentamos ser, primero, todo lo que es el mundo data-driven, el de tomar decisiones con los datos, y que después te ayude tu tercer cerebro, que es el artificial.

Tenemos el racional, el emocional y el artificial.Es la inteligencia artificial que nos ayuda a tomar decisiones.

Pero las tres, ¿eh?, no la artificial solo. Si nos ayuda la artificial y no tenemos la emocional y la racional, es una mala la decisión.

Pero es así, ¿eh? Los tres, no vale uno. Pero si no tienes los datos, olvídate. No puedes tomar las decisiones.

Sí, nos hemos preocupado mucho de intentar tener esta tercera parte del cerebro, de utilizarla. Porque si no tendríamos el 66% del cerebro de otras personas o de otras organizaciones. Y hay que tener el 100%, que la cosa está complicada. Así pensamos.

S.B.: ¿Y Estrella Galicia Ignacio es una empresa sostenible o cuánto de preocupación o de involucración tiene?

Siendo una empresa con propósito, estoy segura de que sí. Pero si nos cuentas un poco más…

I.R.: Pues mira, yo no diría sostenible porque a mí me gusta hablar de impacto positivo, de que las compañías tienen impacto positivo. No me gusta hablar de SG ni de RSC.

A mí me huele mucho a Greenwashing. A que la gente trata de justificar y de decir, bueno, yo no soy muy sucio.

El año pasado nos convertimos en una compañía B Corp, que sabes que no es fácil.

Hasta ahora estamos con una campaña de cerveza que ponemos la cerveza con B, con B de B Corp. Y hasta pedimos perdón a la Real Academia porque la cerveza es con uve. Pero estamos con esa gamberrada.

Nosotros estamos muy alineados con lo que es este movimiento. Tiene cinco ejes, uno son las personas, hay que cuidar a las personas, a tus personas. Cuando se habla de sostenibilidad, la gente empieza a hablar del planeta, y está bien, es un eje, pero las personas son otro eje. Ayudar a las personas, a la comunidad de personas que está contigo.

Ayudar a tu origen. Si todas las compañías ayudan a su origen, el mundo será mejor porque los orígenes mejorarán. Ayudar también a tu origen.

Ayudar a tus aliados, que son importantes, a tus proveedores, a que entiendan quién eres, a tus clientes, será un factor clave de su éxito. No solo ir a por su dinero, sino hacerles crecer.

Y después el planeta, que, por supuesto es algo importante, pero nosotros decimos que tenemos que cuidar el planeta y yo me rio porque el planeta sin nosotros va a vivir. No hace falta.

Al planeta no le hacen falta los humanos. A los humanos nos hace falta el planeta. Entonces, cuidémonos a nosotros y cuidemos nuestra habitabilidad en este planeta.

Pensemos de esa forma. No, voy a cuidar el planeta. No, el planeta te cuida a ti.

Olvídate, chico, que no eres tan importante, eres insignificante.

En cuanto a esa filosofía de gobernar, yo aconsejo sin un comité de sostenibilidad, pero bueno, yo lo aconsejo desde abajo a arriba, empapar a la gente para que traspire eso, para que huelan a eso y para que en su día a día tengan esos valores dentro y seguro que van a mejorar el mundo así. Y así es como la abrazamos, con sencillez.

Yo creo que las cosas hay que hacerlas simplemente, ser simples, no sofisticados.

En la vida hay que ser simple. Las cosas simples son las que brillan realmente y las sofisticadas realmente son cosas simples.

No hay que complicarse mucho la vida.

S.B.: El movimiento B Corp, que yo he oído hablar mucho gracias a nuestro amigo común, José Armando Tellado que es un combatiente del campo.

¿Qué mensaje podrías lanzar al mercado para dar un poquito más a conocer este movimiento que estáis liderando vosotros?

I.R.: Bueno, pues yo creo que es un movimiento que te ayuda a organizarte. ¿Qué es esto?, yo creo que tienes un pensamiento 360 grados, y es no solo el planeta y la sostenibilidad del planeta, que también, y que no quiero decir que no sea importante eso, pero que te hace más mirar a las personas, a la diversidad, al bienestar de las personas, a cómo tú haces que crezcan las personas, que es muy importante, porque al final las personas son lo más importante de las organizaciones.

Ves a los aliados de una forma diferente y después tienes una preocupación por tu origen. Por ti, por de dónde eres. Yo creo que, si todas las compañías cuidan a las personas, cuidan del planeta, cuidan de sus aliados y cuidan de su origen, este mundo mejora. Hagan lo que hagan los políticos, mejora.

Porque ya lo mejoramos las empresas y por eso es el impacto positivo, porque son las empresas las que tienen que empezar a movilizarse para mejorar el mundo, no para que lo regulen, sino para ellos mismos ser activos. Entonces, unirte a este movimiento te ayuda a pensar así y te contamina de esta forma tan maravillosa.

Y claro que aconsejo, por lo menos, que lo miren. No es fácil entrar, porque es un movimiento exigente, no es un movimiento greenwashing, es un movimiento bastante pesado.

Tienes que conseguir 80 puntos y además 0,10 puntos es un trabajo de chinos. Para que te lo miren. No es fácil. Nosotros tardamos años en entrar y, desde luego, si estás dentro, después te exige ir subiendo ese número. Y ese es el reto, pelearte contigo mismo.

Pero yo creo que es un buen camino para ayudarte y yo se lo aconsejo a todas las compañías. Creo que ese movimiento va a ayudar a que el mundo sea mejor y estamos aquí para impactar positivamente, Si no, no tiene sentido nuestra vida.

S.B.: Totalmente de acuerdo. Es que me parece, de verdad, va a quedar una entrevista absolutamente maravillosa. Porque dices cosas, no solo interesantes, sino que te impactan, o sea, que te hacen pensar, porque normalmente no es un discurso habitual. La gente no está́ tan preocupada por el impacto positivo, no está́ tan preocupada por el origen.

La gente está́ más preocupada por las ventas, por la imagen reputacional, pero, no es tan auténtico. Es muy inspiracional.

I.R.: ¿Qué es antes, el huevo o la gallina? Yo creo que las ventas son después. Si te obsesionas por los beneficios y las ventas nunca llegan, te tienes que obsesionar por el propósito y después las cosas suceden.

Yo creo que es obsesionarte por lo importante, no por la consecuencia. Las ventas y los beneficios son la consecuencia, no es la causa.

S.B.: Pues te voy a hacer la última pregunta, es una pregunta un poco difícil, porque como estamos en un mundo tan cambiante, pero, ¿eres capaz de imaginar dentro de 10 años, cómo verías o cómo ves tu compañía y tu entorno?

I.R.: Sí.

S.B.: Esa imagen, ¿sí?

I.R.: Lo tengo clarísimo.

S.B.: Ah, qué bueno.

I.R.: Lo tengo clarísimo, sí, hombre.

Yo veo una compañía mucho más funcional en el mundo de las bebidas, seguro. Muchísimo másfuncional. Vamos a descubrir cosas.

Hoy la computación cuántica te permite ir rapidísimo en la investigación. Vamos a ser bebidas mucho más funcionales.

Vamos a ser una compañía muchísimo más internacional, muchísimo más.

Vamos a ser una compañía no tan de nichos, no tan jerárquica.

Aunque somos bastante hippies, todavía tenemos muchos nichos, muchos hilos y tenemos que ser una compañía más para orbitar todos en todo.

No más de organigramas, sino de círculos, de ecosistemas. Y con esas tres cosas ya tocas como van a interaccionar las personas. Vamos a ser una compañía de mayor impacto positivo, seguro, porque vamos a ser más grandes, impactaremos más.

Y yo con esas cuatro cosas ya me llega, porque creo que es un buen camino. Pero estoy seguro que lo vamos a conseguir, porque lo intentamos hacer cada día. Entonces, el que lo hace cada día, el que va al gimnasio todos los días está en forma.

Y lo hacemos todos los días, hacemos ejercicio.

Seguro, seguro.

S.B.: Dime de alguien a quien admires.

I.R.: Pues mira yo admiro mucho a Steve Jobs, que ya no le podrás entrevistar.

Pero admiro mucho como pensaba, no como era. Como era me espanta.

La forma tan brillante de pensar que no hay universidades, si no hay asignaturas, que los puntos se unen mirando hacia atrás. Bueno, me parece fascinante su cerebro. Y yo pienso muchísimo como él. Muchísimo.

Me siento muy compenetrado con él. Lo que pasa es que él como persona, ¡guau! Era difícil. Para mí lideraba mal.

Pensaba de miedo.

Lideraba bien por lo que hizo.

Bueno, yo soy diferente en la forma de pensar, pero me encanta como pensaba. Me parece un genio.

S.B.: Muy brillante, le faltaba la humanidad que tienes tú. Hay que liderar con humanidad, eso es fundamental.

I.R.: Eso es.

S.B.: Pues me quedo con para este final de entrevista que el éxito está en liderar con humanidad.

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Todos los jueves, a partir de las 22:00, estará disponible en CyberLideria MGZN una nueva entrevista, donde un prestigioso CISO colaborador charlará con una personalidad inspiradora, importante, y líder empresarial, tanto del ámbito privado como público.

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