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Perú da luz verde al estudio ambiental del proyecto cuprífero Trapiche valorado en 3.400 millones de dólares

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Perú ha aprobado el estudio de impacto ambiental del proyecto minero Trapiche, impulsado por la compañía Buenaventura, una inversión estimada en 3.400 millones de dólares que se desarrollará en la región minera de Apurímac. La aprobación representa un avance clave para una de las futuras inversiones más importantes del país en el sector del cobre, aunque el proyecto aún deberá completar diversos trámites regulatorios antes de iniciar su fase de construcción. Un paso clave para el desarrollo del proyecto La autorización fue anunciada por SENACE, la autoridad peruana encargada de la certificación ambiental. Con esta decisión, el proyecto supera uno de los principales requisitos regulatorios para su desarrollo. Según el organismo, la evaluación del estudio ambiental confirma que el proyecto puede desarrollarse bajo estándares elevados de sostenibilidad y gestión ambiental. Sin embargo, la aprobación del estudio no significa que las obras puedan comenzar de inmediato. Este tipo de certificación constituye únicamente una fase inicial dentro del proceso de autorización para grandes proyectos mineros. Aún quedan permisos por obtener Antes de que el proyecto pueda iniciar su construcción y explotación, Buenaventura deberá conseguir diversas autorizaciones adicionales por parte del gobierno peruano, entre ellas licencias de construcción y otros permisos sectoriales exigidos por la normativa minera del país. Este proceso es habitual en Perú, donde el control ambiental sobre las actividades extractivas se ha reforzado en los últimos años. El objetivo es equilibrar la importancia económica del sector minero con las crecientes preocupaciones sociales y ambientales en las regiones ricas en recursos naturales. El estudio ambiental aprobado establece las bases del plan de gestión ambiental del proyecto Trapiche, incluyendo medidas de mitigación de impactos, protocolos de relación con las comunidades locales y estándares operativos diseñados para proteger los ecosistemas de la región. Durante su evaluación, SENACE analizó factores como la gestión del agua, la protección de la biodiversidad, el uso del suelo y los posibles efectos del proyecto sobre las poblaciones cercanas. Un proyecto estratégico para Buenaventura Para Buenaventura, Trapiche representa una apuesta clave dentro de su estrategia de crecimiento en el mercado del cobre. La compañía, tradicionalmente vinculada a la producción de oro y plata en Perú, está reforzando su presencia en el sector cuprífero, un metal considerado esencial para el desarrollo de tecnologías vinculadas a la transición energética. Los responsables de la empresa han señalado que la futura mina podría convertirse en uno de los principales activos de producción de cobre dentro de su cartera. Debido a la complejidad de los proyectos mineros de gran escala, se estima que Trapiche no comenzará a producir antes de 2030. La creciente demanda de cobre impulsa nuevas inversiones El cobre está adquiriendo un papel cada vez más relevante en la economía global debido a su uso en tecnologías clave para la electrificación, como los vehículos eléctricos, las infraestructuras de energías renovables y las redes eléctricas. Esta creciente demanda está impulsando el desarrollo de nuevos proyectos mineros en distintos países productores. Perú refuerza su papel en el mercado mundial del cobre La aprobación del proyecto también subraya la importancia estratégica de Perú dentro del mercado global de metales. El país es actualmente el tercer mayor productor de cobre del mundo, solo por detrás de Chile y la República Democrática del Congo. La minería constituye uno de los pilares de la economía peruana y una fuente relevante de exportaciones e inversión extranjera. No obstante, los grandes proyectos mineros también enfrentan una mayor supervisión regulatoria y un creciente escrutinio social, especialmente en zonas rurales donde las comunidades reclaman mayores beneficios económicos y protección ambiental. Un ejemplo del equilibrio entre minería y sostenibilidad El avance del proyecto Trapiche refleja el desafío al que se enfrentan muchos países ricos en recursos naturales: ampliar la producción de minerales clave para la transición energética sin comprometer los estándares ambientales. Las evaluaciones de impacto ambiental se han convertido en un elemento central tanto para la aprobación regulatoria como para la financiación de proyectos mineros, especialmente en aquellos vinculados a las cadenas de suministro de la descarbonización global. Si el proyecto se desarrolla según lo previsto, Trapiche podría reforzar la posición de Perú en el mercado internacional del cobre y convertirse en un ejemplo de cómo los grandes proyectos mineros buscan adaptarse a las crecientes exigencias de sostenibilidad que acompañan a la transición energética.

13 Marzo 2026

Las grandes empresas de Corea del Sur deberán revelar su impacto climático

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Corea del Sur se prepara para reforzar la transparencia climática de su tejido empresarial con una nueva propuesta regulatoria que obligará a las grandes compañías cotizadas a divulgar información sobre sostenibilidad. La medida forma parte de una hoja de ruta impulsada por la Comisión de Servicios Financieros (FSC) para alinear el país con los estándares internacionales de reporte ESG desarrollados por el International Sustainability Standards Board (ISSB). El plan plantea que las empresas que cotizan en el índice bursátil KOSPI y que superen los 30 billones de wones en activos (unos 20.400 millones de dólares) comiencen a publicar información climática y de sostenibilidad a partir de 2028, utilizando datos correspondientes al ejercicio de 2027. Corea se alinea con los estándares globales de sostenibilidad La propuesta coincide con la publicación de los nuevos estándares nacionales elaborados por la Korea Sustainability Standards Board (KSSB). Estas normas —KSSB 1 y KSSB 2— establecen los requisitos para divulgar información financiera relacionada con la sostenibilidad y el clima, y están diseñadas para ser compatibles con los estándares IFRS S1 e IFRS S2 del ISSB. Si la hoja de ruta se aprueba definitivamente, Corea del Sur pasará a formar parte del creciente grupo de economías que están integrando los marcos del ISSB en sus sistemas regulatorios. El regulador financiero ha abierto un periodo de consulta pública que se extenderá hasta finales de marzo de 2026 antes de aprobar la versión final del plan. Implantación gradual para las empresas cotizadas El calendario propuesto prevé una implementación progresiva. Tras la primera fase dirigida a las empresas más grandes del KOSPI, el requisito se ampliaría posteriormente a compañías con activos superiores a 10 billones de wones (unos 6.800 millones de dólares). Las autoridades también contemplan que, con el tiempo, las obligaciones de reporte puedan extenderse a empresas cotizadas de menor tamaño, en línea con una tendencia regulatoria global que busca mejorar la transparencia climática corporativa sin generar una carga excesiva en las organizaciones durante las primeras etapas. El clima como prioridad en la información ESG En sus primeras fases, el nuevo marco pondrá el foco principalmente en riesgos climáticos, gobernanza y estrategias de transición, siguiendo la estructura del modelo ISSB. Otros aspectos más amplios de sostenibilidad podrían incorporarse posteriormente conforme el sistema madure. Uno de los puntos más complejos del reporting climático —la divulgación de emisiones de Alcance 3, relacionadas con las cadenas de valor— tendrá un periodo de adaptación más amplio. Según la propuesta, estas emisiones no serán obligatorias hasta 2030, lo que dará tiempo a las empresas para desarrollar sistemas de medición y recopilación de datos. Periodos de adaptación para facilitar la transición El borrador incluye varias medidas transitorias para facilitar la implementación. Durante el primer año, por ejemplo, las filiales que representen menos del 10 % de los activos consolidados de un grupo podrían quedar exentas de reportar información. Asimismo, las pequeñas empresas dentro de las cadenas de suministro corporativas no estarán obligadas inicialmente a proporcionar datos de sostenibilidad, una decisión orientada a evitar una carga excesiva sobre proveedores de menor tamaño. Verificación y cumplimiento: implementación progresiva Otro de los aspectos clave del plan es la verificación de la información ESG. En una primera fase, la revisión por parte de terceros será voluntaria. Sin embargo, las autoridades han dejado abierta la puerta a introducir requisitos obligatorios de auditoría en el futuro, dependiendo de cómo evolucione el mercado internacional y la madurez de los sistemas de reporte corporativo. En materia de cumplimiento, los reguladores coreanos han señalado que priorizarán inicialmente la orientación y la formación para las empresas, en lugar de aplicar sanciones inmediatas, con el objetivo de facilitar una transición ordenada hacia el nuevo modelo de transparencia climática. Un paso clave para inversores y mercados globales Para los inversores internacionales, la adopción de estándares alineados con el ISSB permitirá mejorar la comparabilidad de los riesgos climáticos y las estrategias de transición de las grandes empresas coreanas. La medida también refleja un cambio estructural en las expectativas de gobierno corporativo. La divulgación de información climática comienza a situarse al mismo nivel que la transparencia financiera tradicional, consolidándose como un elemento central en la evaluación del desempeño empresarial. Si la hoja de ruta se implementa según lo previsto, Corea del Sur se sumará al grupo de jurisdicciones —entre ellas Europa, Reino Unido o Japón— que están incorporando los estándares ISSB a su regulación financiera, acelerando la convergencia global en materia de reporting ESG y sostenibilidad corporativa.

12 Marzo 2026

LEGO invierte en eliminar carbono del planeta: apuesta por nuevas tecnologías y reforestación

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La compañía destina 2,6 millones de dólares a proyectos que capturan y almacenan CO₂, combinando innovación climática y restauración de bosques. La sostenibilidad se ha convertido en una prioridad estratégica para muchas grandes empresas, y LEGO quiere ir un paso más allá en la lucha contra el cambio climático. El fabricante de juguetes ha anunciado una nueva inversión de 18 millones de coronas danesas (unos 2,6 millones de dólares) en proyectos destinados a eliminar carbono de la atmósfera. La iniciativa se desarrollará en colaboración con la plataforma climática ClimeFi y financiará cuatro proyectos previstos para 2025, tres basados en tecnologías avanzadas de captura de carbono y uno centrado en la restauración de ecosistemas forestales en México. Con esta nueva inversión, el compromiso total de LEGO con proyectos de eliminación de carbono asciende a 54 millones de coronas danesas (alrededor de 7,9 millones de dólares). Tecnologías que buscan almacenar carbono durante siglos Tres de los proyectos apoyados por LEGO exploran nuevas tecnologías capaces de capturar y almacenar carbono de forma permanente, un campo que está ganando protagonismo en las estrategias climáticas de grandes compañías. Entre las soluciones que se están evaluando destacan: Almacenamiento geológico de biomasa, que introduce residuos orgánicos en capas profundas del subsuelo para evitar que el carbono vuelva a la atmósfera. Mineralización del CO₂, un proceso que transforma el dióxido de carbono capturado en piedra caliza artificial, utilizable incluso en la industria de la construcción. Eliminación de carbono en océanos, mediante la modificación de la alcalinidad del agua para transformar carbono orgánico en formas más estables que permanecen almacenadas durante largos periodos. Estas tecnologías buscan ir más allá de las soluciones tradicionales, apostando por métodos capaces de mantener el carbono fuera de la atmósfera durante cientos de años. Reforestación en México: clima, biodiversidad y empleo local Además de las soluciones tecnológicas, LEGO también está impulsando proyectos basados en la naturaleza. Uno de ellos se desarrollará en Quintana Roo (México) y tiene como objetivo restaurar más de 14.000 hectáreas de bosque tropical degradado. El proyecto incluirá: plantación masiva de árboles recuperación de especies locales prevención de incendios forestales seguimiento ecológico a largo plazo Además, la iniciativa también busca beneficiar a las comunidades locales, destinando más del 20% del presupuesto a la creación de empleo y oportunidades económicas. La elección de México no es casual: LEGO cuenta con una planta de producción en el país, lo que refuerza su intención de impulsar proyectos climáticos en regiones donde tiene presencia industrial. Las empresas buscan nuevas formas de compensar sus emisiones El movimiento de LEGO refleja una tendencia creciente en el sector corporativo: combinar reducción de emisiones con tecnologías de eliminación de carbono. Aunque muchas compañías están reduciendo su huella climática en sus operaciones, todavía existen emisiones residuales difíciles de eliminar, especialmente en cadenas de suministro globales. Por ello, las estrategias climáticas más recientes incluyen invertir en tecnologías capaces de retirar carbono de la atmósfera, además de proyectos de reforestación o restauración de ecosistemas. Para LEGO, este programa no sustituye la reducción directa de emisiones, sino que actúa como una herramienta complementaria dentro de su estrategia climática a largo plazo.

11 Marzo 2026

L’Oréal apuesta por transformar CO₂ en envases: la nueva tecnología que podría cambiar la industria del plástico

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La multinacional de belleza se alía con la startup Dioxycle para convertir emisiones de carbono capturadas en materiales de embalaje sostenibles. La lucha contra las emisiones de carbono está entrando en una nueva fase: convertir el CO₂ en materias primas industriales. En esta línea, L’Oréal ha firmado una colaboración plurianual con la startup de tecnología climática Dioxycle para transformar emisiones capturadas en materiales utilizados en envases de productos de belleza. El acuerdo busca utilizar una tecnología de electrólisis de carbono capaz de transformar monóxido y dióxido de carbono en etileno, un componente químico clave para producir polietileno, uno de los plásticos más utilizados en envases a nivel mundial. El objetivo es reducir la dependencia de materias primas derivadas del petróleo y avanzar hacia cadenas de suministro más sostenibles en la industria cosmética. De emisiones contaminantes a plástico reutilizable La innovación de Dioxycle se basa en un proceso electroquímico que convierte gases de carbono capturados en bloques químicos reutilizables para la industria. A partir de esta transformación se obtiene etileno sostenible, que posteriormente puede emplearse para fabricar polietileno con las mismas propiedades que el plástico convencional. Esta característica es clave para su adopción industrial, ya que permite integrar el nuevo material en las líneas de producción existentes sin modificar maquinaria ni rediseñar procesos. Para sectores como el de la belleza, donde los envases representan una parte significativa de la huella ambiental de los productos, esta tecnología abre la puerta a alternativas reales a los plásticos de origen fósil. Reducir emisiones sin renunciar a la calidad del producto Uno de los grandes retos de sostenibilidad para las multinacionales es abordar las llamadas emisiones de Alcance 3, es decir, aquellas generadas indirectamente en su cadena de suministro. En el caso de la industria cosmética, los materiales de embalaje suponen una parte importante de estas emisiones. Por ello, integrar polietileno producido a partir de carbono reciclado podría ayudar a reducir el impacto climático sin comprometer la durabilidad o el rendimiento de los envases. Desde Dioxycle destacan que la colaboración demuestra que las tecnologías climáticas pueden pasar del laboratorio a aplicaciones industriales reales. Según su dirección ejecutiva, trabajar con una empresa global como L’Oréal permite demostrar que la sostenibilidad y el alto rendimiento de los materiales pueden avanzar juntos. El futuro del plástico podría venir del carbono reciclado La alianza entre ambas compañías refleja una tendencia creciente: convertir el carbono capturado en un recurso industrial, en lugar de tratarlo únicamente como un residuo que debe almacenarse. Si tecnologías como la electrólisis de carbono logran escalar a nivel industrial, podrían surgir nuevas cadenas de suministro circulares donde las emisiones se reutilicen para fabricar plásticos, productos químicos o materiales industriales. Para grandes empresas de consumo, este tipo de innovaciones representa una oportunidad para reducir su huella de carbono sin alterar la eficiencia de sus procesos de fabricación. Y para el sector de la belleza —uno de los más influyentes en tendencias de packaging— la iniciativa podría marcar el inicio de una nueva generación de envases sostenibles basados en carbono reciclado.

10 Marzo 2026

China planea recortar un 17% la intensidad de carbono para 2030

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El nuevo plan climático del gigante asiático busca reducir las emisiones por unidad económica sin frenar el crecimiento industrial ni limitar de forma directa el consumo de carbón. China ha presentado una nueva hoja de ruta climática con la que pretende reducir la intensidad de sus emisiones de carbono en un 17% entre 2026 y 2030, al tiempo que refuerza su apuesta por las energías renovables. El plan forma parte de la estrategia del país para avanzar hacia la descarbonización sin comprometer la estabilidad energética de la segunda economía más grande del planeta. La intensidad de carbono mide la cantidad de emisiones generadas por cada unidad de producción económica. Este indicador ha sido históricamente el preferido por Pekín para equilibrar los compromisos climáticos internacionales con el crecimiento industrial y la expansión económica. Menos carbón, pero sin límites estrictos Entre las medidas incluidas en el nuevo plan quinquenal destaca la intención de sustituir aproximadamente 30 millones de toneladas de carbón al año por fuentes renovables. Sin embargo, el documento no establece nuevos límites globales al consumo de carbón, lo que refleja la fuerte dependencia de este recurso en sectores clave de la economía china, especialmente en la industria manufacturera. Este enfoque llega tras un desempeño irregular en el plan climático anterior. Durante el último ciclo de cinco años, China logró reducir su intensidad de carbono un 12%, una cifra por debajo del objetivo inicial del 18%. Según estimaciones de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), el gobierno espera que la intensidad de carbono disminuya cerca de un 3,8% ya en 2026. China mantiene además su compromiso de que las emisiones totales de carbono alcancen su punto máximo antes de 2030, un objetivo clave dentro de su estrategia climática. Expertos cuestionan la ambición del objetivo A pesar de los avances anunciados, algunos analistas consideran que el nuevo objetivo podría resultar insuficiente si el crecimiento económico del país continúa a un ritmo elevado. El investigador Lauri Myllyvirta, del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), advierte que la meta podría permitir que las emisiones totales aumenten entre un 3% y un 6% durante el próximo lustro, dependiendo del ritmo de expansión económica. Según diversos estudios, para cumplir plenamente con sus compromisos dentro del Acuerdo de París, China necesitaría reducir su intensidad de carbono alrededor de un 23% durante este mismo periodo. Aun así, expertos del sector energético subrayan que la transición es compleja debido al enorme volumen de demanda energética del país. Renovables como eje central de la estrategia El nuevo plan concede un papel protagonista a la expansión masiva de la energía solar y eólica, consideradas las principales herramientas para disminuir la dependencia del carbón. Para ello, el gobierno implantará cuotas obligatorias de consumo eléctrico procedente de fuentes renovables, obligando a que una proporción cada vez mayor de la electricidad consumida provenga de energías limpias. Actualmente, China ya cuenta con la mayor capacidad instalada de energía solar y eólica del mundo, y planea ampliarla de forma significativa durante la próxima década. El presidente Xi Jinping anunció ante Naciones Unidas que el país multiplicará por seis su capacidad eólica y solar respecto a 2020, con el objetivo de alcanzar los 3.600 gigavatios en 2035. Cambios estructurales en la gestión de emisiones El plan también introduce reformas en el sistema de control de emisiones. China abandonará progresivamente el modelo centrado en la eficiencia energética para adoptar un sistema de control directo de emisiones de carbono. Este nuevo marco ampliará los límites de emisiones a empresas, industrias y proyectos individuales, lo que permitirá una supervisión más detallada del impacto ambiental en toda la economía. Además, el gobierno pretende retirar gradualmente equipos industriales antiguos alimentados con carbón y optimizar el uso de este combustible en sectores estratégicos. Un equilibrio complejo entre economía y clima El nuevo plan refleja el delicado equilibrio al que se enfrenta China como mayor emisor de carbono del mundo: mantener el crecimiento económico, garantizar la seguridad energética y cumplir al mismo tiempo con los compromisos climáticos internacionales. El modelo basado en la intensidad de carbono ofrece mayor flexibilidad a Pekín, ya que permite que las emisiones totales aumenten temporalmente si la economía crece más rápido que la reducción de emisiones. No obstante, la escala de la inversión china en energías renovables sigue siendo determinante para el mercado energético global. La expansión de infraestructuras solares, eólicas y de redes eléctricas podría acelerar el desarrollo de tecnologías limpias y reconfigurar las cadenas de suministro mundiales. En última instancia, el éxito del plan dependerá de la velocidad con la que las energías renovables logren cubrir la creciente demanda energética del país, un factor clave para determinar si China podrá alinearse con los objetivos climáticos globales en la próxima década.

9 Marzo 2026

La tecnología se posiciona como clave para reducir el desperdicio alimentario en América Latina

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Nuevas herramientas digitales permiten identificar dónde se pierden los alimentos y mejorar la eficiencia de toda la cadena alimentaria. El desperdicio alimentario continúa siendo uno de los grandes desafíos globales en materia de sostenibilidad. En Argentina, cada persona tira una media de 91 kilos de comida al año, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Ante esta situación, la tecnología comienza a jugar un papel decisivo para medir, analizar y reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de toda la cadena de suministro. Con este objetivo nació el Tablero de Mermas y Sostenibilidad de Alimentos, una herramienta interactiva que permite identificar dónde, cómo y por qué se pierden los alimentos, facilitando la toma de decisiones para reducir el desperdicio. Una plataforma basada en datos para combatir el desperdicio El sistema fue impulsado por la Red de Alimentos y el Plan Nacional de Reducción de Pérdidas y Desperdicio de Alimentos, dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, con apoyo técnico de la FAO y la colaboración de gobiernos provinciales, universidades y empresas del sector. La herramienta, desarrollada por la organización GS1, recoge información de distintos actores de la cadena alimentaria para analizar las mermas y generar estrategias que permitan minimizarlas. Cinco años después de su puesta en marcha, el proyecto ya recopila datos de las principales cadenas de supermercados del país, que representan aproximadamente el 83,7 % del mercado, con el foco puesto en reducir las pérdidas que se producen en la etapa final de distribución. Según explica Roxana Saravia, gerente de innovación y desarrollo de GS1 Argentina, compartir datos entre empresas ha permitido detectar patrones y mejorar la medición del desperdicio. La información recopilada no solo facilita comprender mejor las causas de las mermas, sino que también impulsa a las compañías a implementar nuevos procesos internos para optimizar la gestión de alimentos, mejorar la eficiencia operativa y reducir costes. Colaboración entre empresas, instituciones y organizaciones sociales Uno de los factores clave para el desarrollo de esta iniciativa ha sido la cooperación entre diferentes actores del ecosistema alimentario: administraciones públicas, mercados mayoristas, empresas privadas y organizaciones sociales. Centralizar la información y generar confianza entre las partes ha sido fundamental para que las compañías compartan datos sensibles relacionados con sus procesos logísticos y comerciales. Esta colaboración también ha permitido reforzar la conexión entre la medición de las pérdidas y la redistribución de alimentos excedentes hacia organizaciones sociales. En este sentido, los bancos de alimentos desempeñan un papel esencial. Estas entidades reciben donaciones de productos que posteriormente se distribuyen entre comedores sociales y organizaciones que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad. Contar con datos precisos sobre las pérdidas permite optimizar la logística de rescate de alimentos, identificar los puntos críticos de la cadena alimentaria y mejorar la eficiencia de las operaciones. Incentivos y regulación: claves para avanzar A pesar de los avances logrados, uno de los grandes retos sigue siendo conseguir que más empresas participen activamente en la medición y recuperación de excedentes alimentarios. Para ello, expertos señalan la necesidad de crear incentivos claros para las empresas, ya sea a través de beneficios económicos, fiscales o ambientales que recompensen las prácticas de medición y donación de alimentos. Asimismo, también se plantea la importancia de contar con marcos regulatorios que faciliten la donación, evitando que las empresas encuentren más sencillo o rentable desechar productos que entregarlos a organizaciones sociales. El impacto social del desperdicio alimentario El desperdicio de alimentos no solo tiene consecuencias medioambientales, sino también sociales. En muchos países de América Latina, grandes cantidades de comida se pierden mientras una parte significativa de la población enfrenta dificultades para acceder a una alimentación adecuada. Comedores comunitarios y organizaciones sociales dependen en gran medida de las donaciones de alimentos para sostener su actividad diaria. En algunos casos, estas iniciativas llegan a alimentar a cientos de personas cada día. La redistribución de excedentes alimentarios permite aprovechar productos que de otro modo terminarían en la basura, al tiempo que contribuye a mejorar la seguridad alimentaria de las comunidades más vulnerables. Innovación tecnológica para una cadena alimentaria más sostenible El uso de herramientas digitales para analizar datos y optimizar procesos también se está extendiendo a otros países de la región. En República Dominicana, por ejemplo, la FAO está impulsando OptiWaste, una aplicación diseñada para medir y reducir el desperdicio de alimentos en comedores escolares. La plataforma permite registrar las cantidades servidas, los alimentos sobrantes y las causas del desperdicio, facilitando la planificación de menús y la optimización de recursos. Este tipo de soluciones tecnológicas permite transformar los datos en información útil para mejorar la eficiencia de los sistemas alimentarios. Medir para transformar En un contexto marcado por el crecimiento de la población, el cambio climático y la presión sobre los recursos naturales, reducir el desperdicio de alimentos se ha convertido en un objetivo estratégico para gobiernos, empresas y organizaciones internacionales. La recopilación y el análisis de datos ya no se consideran únicamente una herramienta técnica, sino un elemento clave para transformar los sistemas alimentarios y avanzar hacia modelos más sostenibles y eficientes.

6 Marzo 2026

La Fundación Isabel Martín lanza Grata, una marca de moda sostenible para impulsar el empleo de mujeres en India

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La Fundación Isabel Martín ha dado un paso más en su compromiso con el comercio justo y la sostenibilidad con el lanzamiento de Grata, una nueva marca de moda sostenible creada con el objetivo de generar oportunidades laborales para mujeres en situación vulnerable en India. El proyecto, impulsado desde la sede de la fundación en Zaragoza, busca combinar diseño, sostenibilidad y desarrollo social. Las prendas se producirán en Bombay a través de la cooperativa Creative Handicrafts, una organización con más de 40 años de trayectoria que actualmente integra a cerca de 300 mujeres y que, en momentos de mayor producción, llega a proporcionar trabajo a más de 800 trabajadoras. Según explican desde la fundación, el objetivo no es solo ofrecer empleo, sino también favorecer la autonomía económica de las mujeres y apoyar proyectos sociales vinculados a educación, atención sanitaria y servicios como guarderías. Moda sostenible con impacto social Aunque la fundación llevaba años promoviendo iniciativas de comercio justo, hasta ahora su presencia en el ámbito de la moda se limitaba principalmente a productos de merchandising. La creación de Grata responde a la voluntad de ampliar ese compromiso y desarrollar una marca propia que permita producir prendas directamente en la cooperativa, evitando la dependencia de grandes marcas y garantizando condiciones laborales dignas. La nueva firma se presentará oficialmente en septiembre, aunque ya se encuentra en desarrollo su primera colección de invierno, diseñada por Maillen Raimondi. Inspiración en Bombay y materiales sostenibles La colección inaugural está dirigida principalmente a personas mayores de 50 años, un público que, según destacan desde el proyecto, suele quedar fuera del foco de muchas propuestas de moda sostenible. En cuanto al diseño, la colección toma como referencia la ciudad de Bombay, donde la diseñadora residió durante un tiempo. Sus colores, formas y estética urbana han servido de inspiración para las prendas, que además incorporarán materiales sostenibles, incluyendo fibras naturales y orgánicas. Con este proyecto, la Fundación Isabel Martín busca demostrar que la moda puede convertirse en una herramienta de transformación social, generando empleo digno, promoviendo el comercio justo y fomentando un consumo más responsable dentro de la industria textil.

5 Marzo 2026

España ante una primavera adelantada: embalses llenos, calor y el espejismo de la seguridad hídrica

ESG

El cierre de febrero en España deja una imagen contradictoria: temperaturas cercanas a los 20 ºC, episodios de calima persistente y embalses al 83% de su capacidad. A simple vista, podría interpretarse como un escenario positivo. Sin embargo, desde una perspectiva climática y ESG, el mensaje es muy distinto: no hablamos de “buen tiempo”, sino de una meteorología desajustada que confirma la aceleración del cambio climático. Aunque un frente frío entrará por el noroeste durante el fin de semana —con descenso térmico y retorno de heladas—, la dinámica atmosférica apunta a una primavera que se ha adelantado de forma evidente. Las señales biológicas (procesionarias, alergias tempranas) y la estabilidad térmica de las últimas semanas refuerzan esta percepción: la estacionalidad tradicional se está desdibujando. Agua: abundancia desigual y riesgo estructural El dato nacional del 83% en reservas puede generar una falsa sensación de tranquilidad. La distribución no es homogénea: la cuenca del Segura apenas alcanza el 47,2% y la del Júcar el 63,7%, lo que evidencia una vulnerabilidad hídrica persistente en zonas críticas del arco mediterráneo. Además, a partir de marzo se incrementa la demanda evaporativa y el consumo de agua asociado a la agricultura, los picos urbanos y el turismo. En este contexto, la gobernanza del recurso vuelve a situarse en el centro del debate ESG: disponer de agua embalsada no garantiza resiliencia si no existe una planificación estructural, una gestión eficiente y una estrategia adaptativa a medio plazo. Riesgo creciente de incendios: un problema de gestión forestal El escenario climático incierto, unido a masas forestales sin una gestión adecuada, eleva el riesgo de una temporada de incendios especialmente severa cuando llegue el calor. La experiencia reciente demuestra que los episodios extremos ya no son excepcionales, sino recurrentes. Desde el prisma ambiental y de gestión del riesgo, la pregunta clave no es si habrá incendios, sino si el país está preparado para mitigarlos. La prevención, la ordenación del territorio y la inversión en gestión forestal son factores determinantes en la agenda de sostenibilidad. ¿Anomalía puntual o nueva normalidad climática? Los estudios europeos apuntan hacia un inicio cada vez más temprano de la primavera en comparación con décadas anteriores. Lo que aún no está claro es si este patrón responde a una variabilidad coyuntural o si consolida una tendencia estructural dentro del nuevo escenario climático. Lo que sí resulta evidente es que el sur de Europa, y especialmente España, se encuentra en la primera línea de exposición. Y eso plantea un reto estratégico: adaptación climática real, políticas públicas coherentes y una integración efectiva del riesgo climático en las decisiones empresariales y territoriales.

4 Marzo 2026

Irlanda acelera su transición circular con una estrategia nacional hasta 2028

ESG

La economía circular se convierte en eje de competitividad, resiliencia industrial y acción climática en el nuevo plan irlandés. Irlanda ha presentado su Estrategia de Economía Circular 2026-2028, un plan gubernamental que busca transformar el modelo productivo del país y reducir su dependencia de materias primas vírgenes. La iniciativa posiciona la circularidad no solo como herramienta ambiental, sino como palanca económica clave en un contexto de volatilidad de recursos y presión regulatoria europea. El objetivo es claro: incrementar de forma sostenida el uso de materiales circulares hasta alcanzar el 12% en 2030, mejorando la seguridad de suministro y reduciendo la exposición a los mercados internacionales de materias primas. Circularidad como política climática estructural El Gobierno irlandés vincula directamente la economía circular con la reducción de emisiones. Cerca del 50% de los gases de efecto invernadero a nivel global están asociados a la producción y consumo de bienes, alimentos y materiales. Actuar sobre el diseño, el uso y la reutilización de productos permite reducir emisiones en origen, antes incluso de que se generen. La estrategia integra así acción climática e innovación industrial, apostando por modelos productivos más eficientes en recursos, mayor durabilidad de productos y cadenas de valor más resilientes. No se trata únicamente de gestionar residuos, sino de rediseñar el sistema económico. Incentivos para reparar y cambiar el comportamiento del consumidor Uno de los ejes más innovadores del plan es la creación de un Programa Nacional de Vales de Reparación, previsto para 2027. La iniciativa busca reducir el coste de reparar dispositivos y productos, uno de los principales factores que impulsa su sustitución prematura. Financiado a través del Fondo de Economía Circular y articulado mediante una red nacional de reutilización y reparación, el programa pretende fomentar una cultura de mantenimiento frente al consumo desechable. El enfoque es conductual: modificar incentivos económicos para transformar hábitos. Pasaportes Digitales de Producto: transparencia y trazabilidad Irlanda implementará además los Pasaportes Digitales de Producto en línea con la normativa europea de Ecodiseño para Productos Sostenibles. Este sistema incorporará información sobre sostenibilidad, materiales, circularidad y cumplimiento normativo. Sectores como textil, mobiliario, neumáticos o colchones serán prioritarios. Los pasaportes permitirán conocer el ciclo de vida del producto, facilitar su reparación y mejorar la trazabilidad para consumidores, empresas y reguladores. La digitalización se convierte así en infraestructura clave para la circularidad. Seis sectores estratégicos bajo hoja de ruta específica El plan establece acciones concretas en áreas prioritarias: Construcción: desarrollo de una hoja de ruta de edificación circular y pacto industrial sectorial. Bioeconomía y agricultura: reducción del desperdicio alimentario en un 50% antes de 2030. Retail: impulso a modelos de reutilización y sistemas “trae tu propio envase”. Envases: aplicación de objetivos europeos para reducir residuos y aumentar la recogida de plásticos hasta el 90%. Textiles: sistema nacional de recogida y estrategia circular hasta 2030. Electrónica: ampliación de reparación y reacondicionamiento alineado con el “derecho a reparar”. Las autoridades locales recibirán apoyo para crear centros de reutilización, mientras que los sistemas digitales reforzarán la monitorización y el cumplimiento normativo. Impacto empresarial: regulación, innovación y ventaja competitiva Para ejecutivos e inversores, la estrategia anticipa un entorno con mayores exigencias regulatorias en durabilidad, transparencia y diseño sostenible. Las empresas deberán adaptarse a nuevos estándares de información y trazabilidad. Sin embargo, el cambio también abre oportunidades: Reducción de costes en industrias intensivas en materiales Nuevas líneas de negocio vinculadas a reparación y reacondicionamiento Mayor resiliencia frente a la volatilidad de suministro Acceso preferente a cadenas de valor circulares europeas Irlanda alinea su estrategia con la Ley de Economía Circular de 2022, el Plan de Acción Climática y la normativa comunitaria emergente, consolidando una hoja de ruta coherente entre política industrial y transición ecológica. Circularidad como nueva normalidad económica El enfoque irlandés refleja una tendencia creciente en Europa: integrar mitigación climática, competitividad y cambio de comportamiento en una única agenda económica. La circularidad deja de ser un concepto ambiental para convertirse en arquitectura estratégica de país. Y en un contexto donde la regulación europea avanza con rapidez, anticiparse puede marcar la diferencia entre cumplir… o liderar.

3 Marzo 2026

Los delfines acumulan sustancias químicas procedentes de residuos electrónicos

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Un equipo internacional de científicos ha confirmado la presencia de compuestos químicos derivados de desechos electrónicos en tejidos de delfines y marsopas, incluyendo grasa, músculo e incluso cerebro. El hallazgo refuerza la preocupación sobre el impacto de la contaminación tecnológica en los ecosistemas marinos. La investigación, publicada en la revista Environmental Science and Technology y liderada por la Sociedad Química Americana, analiza los llamados monómeros de cristal líquido (LCM), componentes esenciales en pantallas de ordenadores, televisores y teléfonos inteligentes. Debido a su uso masivo y persistencia ambiental, estos compuestos se consideran contaminantes emergentes con potencial riesgo ecológico. Según el estudio, los LCM no solo están presentes en el aire, el polvo o las aguas residuales, sino que también han alcanzado entornos costeros y se han incorporado a la cadena alimentaria marina. Los investigadores analizaron muestras de tejido de delfines jorobados y marsopas sin aleta del Indopacífico recogidas entre 2007 y 2021 en el Mar de China Meridional, una zona clave para estas especies en peligro de extinción. Los resultados muestran que estos contaminantes se acumulan principalmente en la grasa —tejido que actúa como depósito de sustancias persistentes—, aunque también se detectaron pequeñas cantidades en órganos como el cerebro, lo que abre la puerta a posibles riesgos neurotóxicos. El análisis sugiere que los compuestos llegan a estos mamíferos marinos a través de la dieta, ya que se identificaron sustancias similares en peces e invertebrados que forman parte de su alimentación. Además, los investigadores señalan que la mayor parte de los contaminantes procede de pantallas de televisión y ordenadores, y en menor medida de teléfonos móviles. El estudio también ha observado una evolución temporal en los niveles de LCM: aumentaron durante la expansión global de las pantallas de cristal líquido y han comenzado a descender en los últimos años, coincidiendo con la transición hacia tecnologías LED. Los expertos advierten de que este hallazgo constituye una señal de alerta sobre la gestión de los residuos electrónicos y su impacto acumulativo en los océanos, subrayando la necesidad de reforzar las políticas de reciclaje y economía circular para proteger tanto la biodiversidad marina como la salud humana.

2 Marzo 2026

Entrevista a Fide Mirón: «No somos lo que nos ocurre, sino lo que decidimos hacer con ello»

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CyberLideria MGZN entrevista a Fide Mirón, conferenciante, divulgadora y activista en Enfermedades Raras. CyberLideria MGZN: Fide, si tuvieras que presentarte sin mencionar títulos ni responsabilidades, ¿quién dirías que eres hoy? Fide Mirón: Soy una mujer que ha aprendido a mirar la vida con profundidad y gratitud. Alguien que, a pesar de las dificultades, he tenido que decidir caminar desde la soledad, el desconocimiento para transformar cada obstáculo en una oportunidad de crecimiento. Creo profundamente que no somos lo que nos ocurre, sino lo que decidimos hacer con ello. Hoy me defino como una persona comprometida con la vida, con los demás y con el propósito de dejar una huella positiva allí donde esté. Soy conciencia, propósito y camino. C.MGZN.: ¿Recuerdas el momento en el que sentiste que tu experiencia personal podía convertirse en una causa colectiva? F.M.: No fue un único momento, sino una toma de conciencia progresiva. Comprendí que mi historia no solo hablaba de mí, sino también de muchas personas que se sentían invisibles. Cuando empecé a compartir mi experiencia y vi que generaba comprensión, acompañamiento y fuerza en otros, entendí que el dolor cobra sentido cuando se transforma en servicio. Ahí nació mi compromiso con la divulgación y la sensibilización sobre las enfermedades raras. Desde entonces, mi misión es clara: transformar la experiencia en impacto y contribuir a que las enfermedades raras dejen de ser vidas invisibles. Deseo que mi voz sea un puente para quienes aún no han encontrado la suya. C.MGZN.: Cuando hablamos de “innovarse”, muchas veces pensamos en tecnología o cambios externos… ¿qué ha significado para ti reinventarte por dentro? F.M.: Reinventarme ha significado aceptar que la vida cambia constantemente y que resistirse solo genera más sufrimiento. Ha sido un proceso profundo de autoconocimiento, de escuchar mis límites sin renunciar a mis sueños y de redefinir lo que significa vivir plenamente. La verdadera innovación nace cuando nos atrevemos a evolucionar desde dentro, es aprender a mirarte con compasión, soltar lo que ya no suma y atreverte a construir nuevas versiones de ti misma. C.MGZN.: Has vivido con una enfermedad rara desde pequeña. ¿Cómo se lidera cuando la batalla más dura no siempre se ve desde fuera? F.M.: Se lidera desde la autenticidad, desde la coherencia y la vulnerabilidad. Liderar, en mi caso, implica mostrar que la fortaleza no es la ausencia de miedo, sino la decisión de avanzar a pesar de él. Mi liderazgo no nace de la perfección, sino de la valentía de mostrarme humana. He aprendido que la verdadera fortaleza no es ocultar las heridas, sino convertirlas en caminos para que otras personas no tengan que recorrerlos en soledad. Se lidera desde la verdad. Vivimos en una cultura que aplaude la invulnerabilidad, pero yo he descubierto que lo que realmente inspira es la honestidad. Cuando alguien se atreve a mostrarse humano, abre permiso para que otros también lo hagan. Mi liderazgo nace de ahí: no de parecer fuerte, sino de ser auténtica incluso en los días difíciles. Porque el verdadero liderazgo no consiste en ir delante — consiste en iluminar el camino. C.MGZN.: ¿Qué papel ha jugado la resiliencia en tu forma de mirar la vida y construir liderazgo? F.M.: La resiliencia es el hilo conductor de mi vida. No es solo resistir, es transformarse. Gracias a ella entendí que el liderazgo más poderoso no se impone: se inspira. Y que nuestro mayor legado no es lo que logramos, sino las vidas que tocamos. Porque no podemos elegir todo lo que nos ocurre, pero sí la actitud con la que lo enfrentamos. Hoy sé que una persona resiliente no es la que nunca cae, sino la que convierte cada caída en conciencia, que incluso en la fragilidad existe una enorme capacidad de transformación. Y desde esa conciencia es desde donde nace un liderazgo capaz de tocar vidas. C.MGZN.: Si pudieras tener un superpoder ¿cuál elegirías y por qué? F.M.: Elegiría la capacidad de aliviar el sufrimiento emocional de las personas. A lo largo de mi vida he comprobado que muchas de las batallas más duras se libran en silencio. Si pudiera regalar algo, sería esperanza: esa chispa que nos recuerda que siempre hay un camino posible, incluso cuando no lo vemos con claridad. Elegiría el poder de despertar esperanza. Porque cuando una persona recupera la esperanza, recupera también su capacidad de avanzar, de crear y de creer en sí misma. Y no hay fuerza más transformadora que esa. Que una persona vuelve a creer. C.MGZN.: ¿Cuál ha sido una decisión personal que te cambió la vida y que hoy entiendes como un punto de inflexión? F.M.: La decisión de no quedarme en el papel de víctima de las circunstancias. Hubo un momento en el que entendí que mi historia podía limitarme o impulsarme, y elegí convertirla en motor. Mi vida no gira en torno al límite, sino al sentido. Asumir esa responsabilidad transformó mi manera de vivir y me permitió pasar de la supervivencia a una vida con propósito. Decidir que mi enfermedad no definiría mis límites, sino mi fortaleza. Ese fue mi punto de inflexión: dejar de sobrevivir para empezar a vivir con propósito. Desde entonces, no hablo solo de superación; la practico cada día. C.MGZN.: ¿Qué has tenido que aprender —o desaprender— para seguir avanzando en contextos difíciles? F.M.: He tenido que desaprender la autoexigencia extrema y la idea de que pedir ayuda es sinónimo de debilidad. Aprendí a respetar mis tiempos, a celebrar los pequeños logros y a comprender que la verdadera fortaleza también reside en la capacidad de parar. Avanzar no siempre significa ir más rápido; a veces significa hacerlo con más conciencia, por ello hoy avanzo de otra manera: no desde la prisa, sino desde esa conciencia de estar con vida. Porque entendí que no se trata de llegar más lejos… sino de llegar siendo fiel a quién eres.

1 Marzo 2026

Artículo de Dina Chaves: Tendencias en propiedad intelectual para 2026

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Durante años, la propiedad industrial e intelectual ha sido percibida por muchas empresas como un tema jurídico, casi administrativo: registrar una patente, renovar una marca, reaccionar ante una infracción. Ese enfoque ya no es suficiente. En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la inteligencia artificial generativa y una competencia global cada vez más intensa, la gestión de los activos intangibles se está convirtiendo en una cuestión central de estrategia empresarial. A lo largo de 2026 se va a consolidar un cambio de paradigma: proteger ya no es suficiente; hay que gobernar, explotar y defender el conocimiento y la innovación de forma inteligente. La forma en que empresas, inversores y mercados entienden la propiedad intelectual está cambiando, y lo está haciendo de manera acelerada. Se trata de un cambio de visión que da respuesta a la evolución del mercado y la manera en que se crea el valor actualmente. En primer lugar, vemos cómo los activos intangibles son ya la principal fuente de valor empresarial. Patentes, marcas, diseños, secretos empresariales, software o datos pesan tanto o más que fábricas o maquinaria en el balance real de muchas compañías, especialmente en sectores intensivos en innovación. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO) lo confirma: desde 2008, la inversión en activos intangibles ha crecido a un ritmo tres veces superior a la inversión en activos tangibles. España, además, destaca por haber reducido de forma significativa esta brecha, con un crecimiento medio del 3,5 % anual en la última década. A partir de ahora esta tendencia se intensificará. Inversores, socios industriales y potenciales compradores exigirán mayor transparencia sobre cómo se protegen, valoran y explotan estos activos. La propiedad intelectual cada vez será vista menos como “coste necesario” y cada vez más como una palanca directa de competitividad, financiación y crecimiento. Quienes no sepan demostrar ese valor correrán el riesgo de quedarse fuera de las decisiones estratégicas. La inteligencia artificial como catalizador (y como riesgo) La segunda gran fuerza de cambio es la inteligencia artificial. La IA no solo seguirá acelerando los procesos de innovación, sino que redefinirá la forma en que se generan los activos protegibles. Desde el diseño de nuevos productos y marcas hasta el desarrollo de software, métodos y fórmulas o la optimización de procesos, la IA amplía la capacidad creativa de las organizaciones y reduce los tiempos de llegada al mercado. No es casual que, según la WIPO, las inversiones en intangibles que más crecen sean precisamente las relacionadas con software y bases de datos. Sectores como la salud, la energía, el retail, la educación o el turismo vivirán un “boom” de nuevos activos vinculados a estas tecnologías. Sin embargo, este avance viene acompañado de interrogantes complejos: ¿quién es el titular de una invención generada con IA?, ¿cómo se documenta la autoría?, ¿qué riesgos existen si se entrenan modelos con datos o contenidos de terceros? Las empresas que logren capturar verdadero valor serán aquellas que integren la IA en sus procesos de innovación con criterios claros de protección, trazabilidad y gestión del riesgo. Es por ello que el gobierno del dato y de la seguridad de la información tendrán cada vez más peso. El valor empresarial no reside únicamente en derechos registrados (como una patente o una marca), sino en el conocimiento que no siempre se registra oficialmente: datos, algoritmos, modelos, documentación técnica o know-how interno. Su protección depende menos de una oficina de registro y más de sistemas sólidos de gestión, confidencialidad y control. En este contexto, el secreto empresarial y los sistemas integrales de gestión de propiedad intelectual ganan protagonismo. No contar con ellos implica riesgos evidentes: fugas de información, pérdida de ventaja competitiva o incapacidad de demostrar la titularidad de un activo en una auditoría o un litigio. Gobernar bien el dato será tan importante como innovar. China y Asia, el nuevo centro de gravedad Por otro lado, la geografía de la propiedad intelectual también está cambiando. Los datos más recientes de la WIPO muestran que alrededor del 70 % de las solicitudes mundiales de patentes ya se concentran en Asia. China, en particular, se ha consolidado como actor dominante, con cerca de 1,8 millones de solicitudes anuales, aproximadamente la mitad del total global. Para las empresas con ambición internacional, esta realidad obliga a repensar las estrategias tradicionales. Proteger solo en Europa o Estados Unidos ya no es suficiente. Ahora deberán incorporar Asia —y especialmente China— desde las fases más tempranas de la estrategia de solicitud de registro, y la vigilancia tecnológica será clave no solo para proteger la innovación, sino para negociar licencias, anticipar movimientos de la competencia y posicionarse en los mercados donde realmente se está generando valor. Paradójicamente, mientras tanto, Europa se está volviendo más compleja desde el punto de vista estratégico. La coexistencia de patentes nacionales, patentes europeas “clásicas” y patentes europeas con efecto unitario amplía las posibilidades, pero también exige estrategias bien definidas. Los datos indican que las empresas españolas están respondiendo: ya en 2024 vimos cómo más del 50 % de las patentes europeas solicitadas por empresas españolas se validaron con efecto unitario, superando la media europea. Esta preferencia refleja una visión más alineada con mercados transfronterizos y modelos de explotación paneuropeos. Elegir bien la vía de protección será una decisión estratégica que deberá equilibrar alcance geográfico, costes y objetivos de negocio. La conclusión es clara: en este nuevo ejercicio, y de cara al futuro, la propiedad intelectual dejará de ser un compartimento estanco para convertirse en un eje transversal de la estrategia empresarial. IA, datos, globalización y complejidad regulatoria obligan a las organizaciones a adoptar una visión más madura y estratégica de sus intangibles. No se trata solo de tener ideas, sino de gobernar el conocimiento como el activo crítico que ya es. Quienes entiendan este cambio no solo estarán mejor protegidos, sino mejor preparados para competir en la economía que viene. Dina Chaves Directora de Consultoría y Negocio Internacional de ClarkeModet

1 Marzo 2026

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