ESG
A pocas horas de San Valentín, el mercado global de las flores está viviendo una transformación profunda. Lo que durante años fue un regalo asociado casi exclusivamente a fechas románticas, hoy evoluciona hacia un consumo más diverso, ligado al bienestar personal, la sostenibilidad y nuevas expectativas sociales. Según un informe reciente elaborado por OBS Business School, la industria floral —que mueve cerca de 40.000 millones de dólares a nivel mundial— atraviesa un proceso de cambio marcado por retos logísticos, márgenes reducidos para los vendedores y una creciente presión por adaptarse a las demandas de las nuevas generaciones. Uno de los grandes cambios es la desestacionalización del consumo. Aunque San Valentín sigue representando un pico importante de ventas, la compra de flores se extiende cada vez más a lo largo del año, impulsada por el aumento del autoconsumo y la tendencia de asociarlas al autocuidado. De hecho, la adquisición de flores por parte de hombres para consumo propio está creciendo de forma notable, reflejando una ruptura con los roles tradicionales del regalo. En paralelo, la sostenibilidad se ha convertido en un eje clave. La Generación Z exige conocer el origen de los productos, sus condiciones de cultivo y su impacto ambiental, lo que obliga al sector a avanzar hacia una mayor transparencia y trazabilidad, en línea con otros mercados como la alimentación o la cosmética. Las redes sociales también están redefiniendo el negocio: los ramos “instagrameables” se han convertido en un elemento decisivo para atraer a consumidores jóvenes, que valoran tanto la estética como el significado social del producto. De cara al futuro, la inteligencia artificial aparece como una herramienta estratégica para optimizar la logística y anticipar la demanda, especialmente en un sector donde el transporte y la conservación son críticos por la naturaleza perecedera del producto. Así, el mercado floral se posiciona como un ejemplo de cómo incluso las tradiciones más arraigadas pueden evolucionar hacia modelos más sostenibles, tecnológicos y alineados con los valores ESG.
13 Febrero 2026
ESG
En 2026, la inteligencia artificial dará un salto decisivo en su integración dentro de la sostenibilidad empresarial. Según el informe Tendencias en sostenibilidad empresarial 2026, la IA —y especialmente la generativa— pasará de ser una herramienta experimental a convertirse en un elemento estructural para mejorar la calidad, disponibilidad y trazabilidad de los datos ESG. El impacto será especialmente relevante en ámbitos donde las empresas afrontan mayores exigencias de control y verificación. La IA permitirá automatizar procesos complejos, interpretar grandes volúmenes de información y generar reportes más consistentes y comparables, reduciendo errores humanos y acelerando la toma de decisiones. Su aplicación irá mucho más allá del reporting: se extenderá a la monitorización ambiental, la identificación de riesgos en la cadena de suministro, la gestión energética o el análisis predictivo de impactos, reforzando el rigor técnico de las estrategias corporativas de sostenibilidad. Sin embargo, esta aceleración tecnológica viene acompañada de nuevos desafíos. El informe advierte de la necesidad de abordar la huella ambiental de la propia IA, evaluando los impactos energéticos y materiales asociados al entrenamiento y uso de algoritmos avanzados. Esto obligará a las organizaciones a integrar criterios de sostenibilidad en el diseño y operación de sus sistemas, bajo el principio de responsible by design. Además, crece la exigencia de una gobernanza responsable: salvaguardas frente a sesgos, transparencia en procesos automatizados y supervisión humana significativa. Incluso se prevé que sectores regulados deban reportar explícitamente las medidas adoptadas para controlar riesgos éticos, integrando la gobernanza de la IA como parte del buen gobierno corporativo y del reporting ESG. La tendencia para 2026 es clara: la inteligencia artificial será un facilitador crítico de la sostenibilidad empresarial, pero su despliegue exigirá marcos sólidos que protejan la confianza, reduzcan impactos ambientales y refuercen la transparencia.
12 Febrero 2026
ESG
Canadá ha decidido modificar de forma significativa su hoja de ruta hacia la movilidad sostenible. El gobierno de Ottawa ha retirado el mandato nacional que obligaba a cumplir cuotas fijas de ventas de vehículos eléctricos, en un movimiento que refleja un cambio de enfoque en su política industrial y climática. La medida llega en un momento marcado por la presión comercial de Estados Unidos, la incertidumbre en las cadenas de suministro y el debate creciente sobre la competitividad del sector automotriz norteamericano. Del mandato obligatorio a los estándares de emisiones La política eliminada había sido impulsada en 2023 bajo el gobierno de Justin Trudeau y establecía que el 20% de los coches vendidos en 2026 debían ser de cero emisiones. Sin embargo, los fabricantes habían advertido que alcanzar ese objetivo suponía costes difíciles de asumir en un contexto de volatilidad global y reducción del apoyo estadounidense al vehículo eléctrico. Desde el Ejecutivo de Mark Carney, actual primer ministro, insisten en que se trata de un reajuste estratégico y no de una renuncia a la descarbonización. El objetivo, aseguran, es avanzar en la reducción de emisiones sin imponer cargas excesivas a la industria canadiense. Nuevas metas para 2035 y 2040 En lugar de imponer cuotas de ventas, Canadá adoptará normas más estrictas de emisiones para los modelos fabricados entre 2027 y 2032. Con este marco, el país mantiene su ambición de que los vehículos eléctricos representen: el 75% de las ventas en 2035 el 90% en 2040 El cambio pone de relieve una tendencia emergente: los gobiernos están pasando de mandatos rígidos a regulaciones basadas en resultados, con mayor flexibilidad para adaptarse a las tensiones geopolíticas y económicas. Comercio, industria y resiliencia manufacturera Carney ha señalado que los aranceles estadounidenses y la evolución de la política industrial en Washington han sido factores clave en la decisión. El mercado automovilístico de América del Norte está altamente integrado, y cualquier cambio en las reglas del juego afecta directamente a la competitividad de los productores canadienses. Además, esta recalibración se enmarca en una estrategia más amplia orientada a reforzar la manufactura nacional, diversificar alianzas comerciales y proteger sectores industriales estratégicos. Incentivos millonarios para impulsar la adopción Aunque Ottawa abandona el mandato obligatorio, no renuncia al impulso financiero. El gobierno ha anunciado nuevas inversiones para acelerar la transición mediante incentivos y despliegue de infraestructura: 2.300 millones de dólares canadienses en ayudas para compradores, con incentivos de hasta 5.000 dólares por vehículo eléctrico producido en países con acuerdos de libre comercio. 1.500 millones destinados a ampliar la red nacional de carga, reduciendo la ansiedad por autonomía y facilitando la adopción masiva. El enfoque es claro: en lugar de imponer la transición, Canadá busca estimularla mediante financiación, infraestructura y regulación climática. Una señal para la gobernanza climática global La decisión canadiense llega en un contexto internacional donde cada vez más países debaten cómo acelerar la transición verde sin comprometer estabilidad económica e industrial. Para líderes empresariales e inversores ESG, el mensaje es evidente: los compromisos climáticos siguen vigentes, pero los mecanismos para alcanzarlos están evolucionando hacia modelos más pragmáticos y ligados a la política industrial. Canadá podría marcar así un precedente para futuras decisiones dentro del G7, consolidando una tendencia hacia una acción climática impulsada por incentivos financieros más que por mandatos estrictos.
10 Febrero 2026
ESG
España sigue avanzando hacia una agricultura más respetuosa con la salud y el medio ambiente. Así lo confirman los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que muestran una evolución positiva en el uso sostenible de productos fitosanitarios. Uno de los indicadores más relevantes es el incremento del 2,3 % en el uso de sustancias consideradas de bajo riesgo, lo que refuerza la tendencia a sustituir productos más agresivos por alternativas con menor impacto ambiental y sanitario. Menos volumen, pero más sostenibilidad Durante 2023, la comercialización total de fitosanitarios cayó un 6 %, un descenso marcado especialmente en productos como los fungicidas, que registraron una bajada del 27 %, así como en herbicidas, siguiendo una línea descendente ya observada en años anteriores. A pesar de este retroceso en cantidades, el ministerio subraya que no se ha visto comprometida la protección vegetal, gracias a la incorporación progresiva de prácticas agrícolas más sostenibles y soluciones menos contaminantes. Compromiso del sector y retos pendientes Desde Agricultura se valora muy positivamente esta evolución, que refleja el esfuerzo del sector productor por equilibrar sostenibilidad ambiental, salud pública y viabilidad económica de las explotaciones. El ministerio insiste además en la necesidad de seguir ajustando la normativa europea para garantizar que los agricultores dispongan de herramientas eficaces frente a los desafíos de la sanidad vegetal. También se destaca la importancia de reforzar medidas formativas dentro del Plan de Acción Nacional de Uso Sostenible, cuya actualización no pudo aprobarse en 2024, aunque continúa el trabajo conjunto con las comunidades autónomas para impulsarlo próximamente. Transparencia y digitalización: el papel clave del RETO En paralelo, el ministerio ha dado un paso importante en transparencia al publicar los datos del Registro Electrónico de Transacciones y Operaciones de Productos Fitosanitarios (RETO). Por primera vez, estos datos permiten comparar la evolución entre 2023 y 2024 por provincias y materias activas. En 2024 se detecta una recuperación del mercado, con 5,87 millones de transacciones, un 9 % más que el año anterior, reflejando la adaptación del sector a las condiciones climáticas y económicas. Agricultura basada en datos Herramientas como RETO, junto al ROPO y el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios, forman parte de la estrategia de digitalización del ministerio, facilitando el acceso a información fiable tanto para el sector como para la ciudadanía. Un avance que refuerza la toma de decisiones basada en datos y orienta las políticas públicas hacia un modelo agrícola más moderno y sostenible.
9 Febrero 2026
ESG
El avance del cambio climático está cuestionando directamente la viabilidad de los Juegos Olímpicos tal y como se conocen hoy. La escasez de nieve, el aumento de las temperaturas y la degradación de los ecosistemas de montaña están reduciendo de forma drástica las posibles sedes para los Juegos de Invierno. El propio Comité Olímpico Internacional (COI) reconoce que, de mantenerse la tendencia actual, a mediados de siglo el número de localizaciones aptas podría caer a la mitad. Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, que se inauguran esta semana, nacen ya bajo esta presión ambiental. La organización ha optado por reutilizar infraestructuras existentes y ha introducido gestos simbólicos, como antorchas fabricadas con materiales reciclados y recargables. Sin embargo, diversos estudios advierten de que estas medidas no compensan el impacto climático global del evento. Un coste ambiental difícil de ignorar Según estimaciones del New Weather Institute, la cita olímpica italiana podría generar cerca de 930.000 toneladas de emisiones de CO₂, a las que se sumarían alrededor de 1,3 millones de toneladas adicionales asociadas a patrocinadores. Estas emisiones tendrían un impacto directo en el entorno alpino, con una pérdida estimada de hasta 5,5 kilómetros cuadrados de nieve, una superficie equivalente a miles de pistas deportivas. La Fundación Centro Euro-Mediterráneo sobre el Cambio Climático (CMCC) ha alertado además de que muchas sedes olímpicas llegarán a la ceremonia inaugural con temperaturas por encima de la media histórica y con niveles de nieve inferiores a los habituales. Los Alpes, uno de los grandes símbolos del deporte de invierno, llevan años mostrando una reducción progresiva de su cobertura nival y de sus glaciares. El informe del New Weather Institute subraya también el retroceso del sector de los deportes de invierno en Europa: solo en Italia han cerrado más de 260 estaciones de esquí en los últimos cinco años, mientras que Suiza ha clausurado decenas de telesillas y teleféricos por falta de nieve y viabilidad económica. El impacto económico del clima en el deporte La crisis climática no afecta únicamente a las competiciones invernales. El COI ha reconocido que el calor extremo pone en riesgo la celebración de los Juegos de Verano en los meses tradicionales de agosto. Un informe de la consultora Oliver Wyman estima que fenómenos como las olas de calor, los eventos meteorológicos extremos y la contaminación podrían reducir hasta un 14 % los ingresos anuales del deporte mundial en 2030. Las pérdidas económicas asociadas a estos riesgos podrían alcanzar los 517.000 millones de dólares en apenas cinco años y superar el billón y medio en 2050. El motivo es claro: gran parte del negocio deportivo depende de condiciones ambientales estables. Más del 90 % de los derechos de retransmisión y tres cuartas partes de los ingresos por patrocinio están vinculados a competiciones al aire libre. Eventos recientes ya lo evidencian. El Abierto de Australia de tenis ha tenido que modificar horarios por temperaturas superiores a los 40 grados, afectando al rendimiento de jugadores y personal. Algunos deportistas han llegado a calificar estas condiciones como incompatibles con la competición de alto nivel. El compromiso climático del COI, bajo examen Ante este escenario, el COI ha situado la sostenibilidad como uno de los ejes centrales de su Agenda Olímpica 2020 y 2020+5. A partir de 2030, exigirá que todas las ediciones olímpicas tengan un impacto climático positivo y promueve el uso de infraestructuras existentes, transporte público y materiales sostenibles. En colaboración con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el organismo ha desarrollado guías para reducir el impacto de los grandes eventos deportivos sobre la biodiversidad. Algunas ediciones recientes han avanzado en esta línea: París 2024 logró reducir más de un 50 % sus emisiones respecto a Juegos anteriores, apostando por energía renovable, materiales reciclados y la eliminación de plásticos de un solo uso. No obstante, organizaciones ambientales recuerdan que la sostenibilidad olímpica sigue enfrentándose a contradicciones estructurales, especialmente en materia de patrocinio y consumo de recursos naturales. Deporte, liderazgo y acción climática Cada vez más atletas y comités nacionales reclaman un papel activo del deporte en la lucha contra el cambio climático. Más de 400 deportistas olímpicos han pedido al COI que sitúe la emergencia climática como una prioridad estratégica. En España, el Comité Olímpico ha sido reconocido por iniciativas como su sello de “Evento Deportivo Sostenible”, que busca reducir emisiones y promover buenas prácticas ambientales. El deporte, como fenómeno global, se enfrenta ahora a un reto que va más allá de la competición: demostrar que puede ser parte de la solución y no solo una víctima del cambio climático. El futuro de los Juegos Olímpicos dependerá, en gran medida, de la rapidez y ambición con la que se aborde esta transformación.
6 Febrero 2026
ESG
Los fondos de inversión centrados en criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) atravesaron en 2025 un punto de inflexión histórico. Según datos publicados por Morningstar, estos productos registraron salidas netas de capital por valor de 84.000 millones de dólares, marcando la primera vez que el mercado global de fondos sostenibles experimenta reembolsos netos. El informe destaca que esta caída coincide con un cambio de tendencia en Europa, donde por primera vez también se han producido retiradas netas en fondos que incorporan factores ESG. En Estados Unidos, la situación se prolonga: los fondos sostenibles encadenan ya tres años consecutivos de pérdidas de capital. Desde Morningstar Sustainalytics, la directora de investigación Hortense Bioy advierte que el contexto sigue siendo complejo, con varios elementos frenando el interés inversor: tensiones geopolíticas, críticas crecientes hacia la agenda ESG, retrocesos regulatorios y resultados financieros desiguales. En el caso estadounidense, la orientación política del presidente Donald Trump, claramente contraria a las políticas medioambientales, ha influido notablemente en el clima inversor. En Europa, la incertidumbre normativa ha llevado a muchas gestoras a eliminar la etiqueta ESG, mientras persisten las dudas sobre el llamado greenwashing en ciertos productos financieros. Europa, pese a seguir siendo la región líder en inversión sostenible, registró salidas netas de 20.000 millones de dólares en el último trimestre, impulsadas por grandes instituciones británicas que han optado por estrategias ESG personalizadas en lugar de fondos agrupados. Paradójicamente, este retroceso se produce mientras el sector de energía limpia vive un fuerte impulso bursátil. El índice S&P Global Clean Energy Transition subió más del 43% en el último año, y las emisiones de deuda verde alcanzaron cifras récord. Aun así, los activos globales gestionados por fondos sostenibles crecieron ligeramente, situándose en torno a 3,9 billones de dólares, lo que refleja que, pese a las salidas, el interés estructural sigue presente.
5 Febrero 2026
ESG
Estados Unidos ha formalizado por segunda vez su salida del Acuerdo de París, el principal marco internacional impulsado por Naciones Unidas para coordinar la lucha contra el cambio climático. La decisión deja a la mayor economía del mundo fuera del pacto y vuelve a generar dudas sobre el futuro de la gobernanza climática internacional. La retirada se ha completado tras un proceso de un año y responde a una orden ejecutiva firmada en el inicio del actual mandato de Donald Trump. No es la primera vez que ocurre: en 2020, EE. UU. ya abandonó el acuerdo, aunque posteriormente regresó en 2021 bajo la presidencia de Joe Biden. En esta ocasión, la administración estadounidense también ha anunciado su desvinculación de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el tratado base sobre el que se construyó el Acuerdo de París. Analistas internacionales interpretan este movimiento como un distanciamiento más profundo de los mecanismos multilaterales sobre clima. Impacto directo en la diplomacia y la financiación climática La salida llega en un momento especialmente delicado, con la COP30 prevista en Brasil y con el objetivo global de limitar el calentamiento por debajo de los 2 °C, aspirando a no superar el umbral crítico de 1,5 °C. Expertos en energía y diplomacia climática advierten de que la retirada estadounidense complica la cooperación internacional, ya que la política climática está cada vez más conectada con la seguridad energética, la industria tecnológica, las cadenas de suministro y la financiación verde. Además, la ausencia de Washington podría reducir la presión internacional para que otros países mantengan compromisos ambiciosos en descarbonización. Giro interno hacia los combustibles fósiles En paralelo, el gobierno estadounidense está revisando regulaciones sobre emisiones, eliminando incentivos a energías limpias y frenando proyectos como la expansión de la eólica marina. La administración argumenta que las políticas climáticas generan costes económicos, mientras refuerza su apuesta por la producción de combustibles fósiles. Varios analistas alertan de que esta estrategia podría tener consecuencias globales, especialmente en un contexto de creciente demanda energética vinculada a infraestructuras críticas como los centros de datos para inteligencia artificial. Los mercados avanzan, pero sin liderazgo político claro A pesar del retroceso federal, la transición energética continúa acelerándose a nivel mundial. Las renovables representaron más del 90% de la nueva capacidad energética instalada el último año, mientras sectores como el vehículo eléctrico y la fabricación solar siguen expandiéndose, liderados en gran parte por China. Sin embargo, la retirada estadounidense podría dificultar la financiación climática destinada a economías emergentes, ralentizando su transición hacia modelos energéticos sostenibles. Liderazgo fragmentado dentro del propio país Frente a la decisión del gobierno federal, varios estados han reafirmado su compromiso con los objetivos de París. California, entre otros, ha declarado que seguirá impulsando políticas de reducción de emisiones y cooperación internacional, evidenciando un escenario de liderazgo climático fragmentado dentro de Estados Unidos. Un socio menos predecible en la política climática global La salida refuerza la percepción de EE. UU. como un actor poco estable en los acuerdos multilaterales. En un contexto de récords de temperatura y fenómenos extremos cada vez más costosos, el rumbo que tome la diplomacia climática sin la participación estadounidense será clave para la inversión, la industria y el ritmo de transición energética hacia 2030.
4 Febrero 2026
ESG
El rey Carlos III vuelve a situarse en primera línea del activismo ambiental con el estreno de Finding Harmony (Encontrando la armonía), un documental de 90 minutos que repasa cinco décadas de compromiso ecológico y presenta iniciativas sostenibles en distintos rincones del mundo. La producción, que llegará a Amazon Prime el próximo 6 de febrero, se distribuirá en más de 240 países, con subtítulos en alrededor de 70 idiomas, consolidándose como uno de los proyectos audiovisuales ambientales más ambiciosos vinculados a una figura institucional de primer nivel. “En la lucha climática, el mundo está yendo hacia atrás” En el documental, el monarca lanza una advertencia contundente: la respuesta global ante la crisis ambiental avanza demasiado lentamente, e incluso se percibe un retroceso preocupante. Carlos III subraya que el desafío no se limita únicamente al calentamiento global, sino que incluye una amenaza paralela igual de crítica: la pérdida acelerada de biodiversidad. “Estamos erosionando constantemente el sistema que sostiene nuestra vida”, señala, insistiendo en que solo recuperando una relación equilibrada con la naturaleza será posible garantizar un futuro habitable. Un mensaje claro: no estamos separados del planeta, somos parte de él Uno de los ejes centrales del documental es una idea que el rey lleva defendiendo desde hace décadas: la humanidad no puede concebirse como algo externo a la naturaleza. La película plantea que el verdadero cambio pasa por abandonar modelos extractivos y adoptar principios de convivencia y regeneración ecológica. La narración corre a cargo de Kate Winslet, y la presentación oficial en el castillo de Windsor reunió a figuras destacadas como Judi Dench, Benedict Cumberbatch, Kenneth Branagh o Rod Stewart, reforzando la dimensión cultural y mediática del proyecto. De “ecologista excéntrico” a referente institucional El documental también revisita los inicios de Carlos como defensor del medioambiente. Ya en los años 80, cuando aún era príncipe, sus ideas fueron recibidas con escepticismo e incluso burla, especialmente tras un reportaje que sugería que “hablaba con las plantas”. Hoy, sin embargo, su discurso resuena con fuerza en plena era de emergencia climática. “Este fue el camino que elegí hace décadas, y he procurado mantenerme fiel a él”, afirma el monarca. Highgrove: su laboratorio de sostenibilidad Gran parte del documental se desarrolla en los jardines de Highgrove, residencia que Carlos ha convertido en un espacio experimental para demostrar cómo puede funcionar una agricultura y gestión del territorio en armonía con los ecosistemas. Allí impulsó una granja orgánica pionera y una línea de productos sostenibles, Duchy Organic, que se comercializa en Reino Unido. El rey recuerda cómo, décadas atrás, el entorno estaba lleno de sonidos de aves e insectos que hoy han disminuido notablemente, un símbolo de la degradación silenciosa de los ecosistemas. Un recorrido por soluciones reales en cinco continentes Finding Harmony conecta proyectos ambientales desde colmenas urbanas en Reino Unido hasta selvas tropicales en Guayana, pasando por zonas áridas en India o paisajes montañosos en Afganistán. La producción cuenta con el respaldo de The King’s Foundation, organización impulsada por Carlos para promover modelos de sostenibilidad, educación ambiental y desarrollo regenerativo.
2 Febrero 2026
ESG
El Gobierno del Reino Unido ha anunciado un ambicioso Plan de Viviendas Cálidas valorado en 15.000 millones de libras (unos 19.000 millones de dólares), con el objetivo de modernizar hasta cinco millones de hogares antes de 2030. La iniciativa busca reducir las facturas energéticas, combatir la pobreza energética y acelerar la transición hacia una energía doméstica más limpia y eficiente. El programa contempla medidas como la instalación de aislamiento térmico, paneles solares con baterías, bombas de calor y nuevas protecciones para inquilinos, convirtiéndose en la mayor inversión pública en rehabilitación energética residencial en la historia del país. Uno de los principales objetivos del plan es sacar a un millón de familias de la pobreza energética mediante mejoras totalmente financiadas para hogares de bajos ingresos. Para ello, se destinarán alrededor de 5.000 millones de libras a intervenciones que podrían cubrir por completo el coste de sistemas solares y almacenamiento, estimados entre 9.000 y 12.000 libras por vivienda. Además, el Gobierno ofrecerá préstamos a interés cero o reducido para propietarios que quieran incorporar energía solar en tejados, baterías domésticas o bombas de calor. Estas últimas contarán con una subvención universal de 7.500 libras, ampliando por primera vez el apoyo a sistemas capaces de calentar y refrigerar. El plan también refuerza los derechos de los inquilinos, especialmente ante problemas como el frío, la humedad o el moho, que afectan a millones de hogares y a más de 1,6 millones de niños. Las nuevas normativas obligarán a los propietarios a garantizar viviendas seguras, cálidas y energéticamente eficientes. Líderes políticos como el primer ministro Keir Starmer han defendido que un hogar cálido debe ser un derecho básico, mientras que organizaciones sociales, sindicatos y bancos han respaldado la estrategia como un paso clave hacia una economía más justa y descarbonizada. Para inversores y fabricantes, el programa anticipa un fuerte crecimiento en sectores como la energía solar residencial, la climatización sostenible y la rehabilitación energética, posicionando al Reino Unido como posible modelo replicable para otros países en su camino hacia las emisiones netas cero.
29 Enero 2026
ESG
La transición hacia energías bajas en carbono sigue avanzando en el sector industrial y alimentario. En esta línea, ENGIE y PepsiCo Reino Unido han cerrado un acuerdo de compra de biometano a diez años que permitirá reducir de forma significativa las emisiones asociadas a la cadena de suministro de la compañía de alimentación en el país. El acuerdo contempla la construcción de una nueva planta de digestión anaerobia en el norte de Inglaterra, cuya puesta en marcha está prevista para 2027. La instalación producirá alrededor de 60 GWh anuales de biometano, energía que se integrará en la cadena de suministro de PepsiCo mediante un sistema de balance de masas. Una instalación clave para la producción de gas verde ENGIE prevé invertir cerca de 90 millones de dólares en este proyecto, que se convierte en el primer contrato de este tipo para el sector de alimentación y bebidas en Reino Unido, y también en el primero de PepsiCo en la región EMEA bajo este modelo. Según las estimaciones de la compañía, el volumen de biometano contratado permitirá reducir más de 10.900 toneladas de CO₂ al año en sus operaciones en Reino Unido. La producción anual de la planta equivale, además, al consumo de gas de más de 5.000 hogares. El proyecto refuerza la estrategia nacional para aumentar la producción de gas renovable de origen local, un elemento clave tanto para la descarbonización industrial como para la seguridad energética del país. Un mercado en crecimiento y una estrategia alineada Esta iniciativa se suma a la presencia ya consolidada de ENGIE en el ámbito del biometano en Reino Unido, donde opera varias plantas de digestión anaerobia y aporta más de 210 GWh anuales de gas verde a la red nacional. Desde una perspectiva estratégica, el acuerdo refleja una convergencia clara entre empresas, inversores y administraciones públicas para impulsar combustibles bajos en carbono en sectores difíciles de electrificar. Para grandes consumidores industriales, el biometano se posiciona como un complemento clave a los tradicionales contratos de energía renovable, aportando estabilidad frente a la volatilidad de precios y reduciendo la exposición al riesgo de carbono. Apoyo institucional y visión a largo plazo Desde el Gobierno británico, el acuerdo ha sido valorado como un ejemplo de colaboración público-privada alineada con los objetivos de energía limpia y producción nacional. La inversión asociada al proyecto también contribuirá al desarrollo económico del norte de Inglaterra y al fortalecimiento de la infraestructura energética del país. Para ENGIE, este tipo de contratos a largo plazo confirma la madurez del biometano como solución transversal de descarbonización y refuerza su posicionamiento como actor clave en el mercado europeo de gases renovables. La compañía opera actualmente más de 40 instalaciones en Europa y avanza en su objetivo de ampliar de forma significativa su capacidad de producción en los próximos años. Por su parte, PepsiCo enmarca este acuerdo dentro de su estrategia climática global, apostando por fuentes de energía locales y de bajas emisiones como palanca fundamental para reducir su huella de carbono en las operaciones y cadenas de suministro. El biometano, de proyecto piloto a infraestructura estratégica El acuerdo pone de manifiesto una tendencia creciente: los contratos de compra de biometano a largo plazo están dejando de ser iniciativas experimentales para convertirse en instrumentos financieros y operativos viables, capaces de acelerar la transición energética. Para grandes multinacionales con cadenas de suministro intensivas, este modelo demuestra que las estrategias de aprovisionamiento energético local pueden alinear objetivos climáticos, competitividad empresarial y políticas públicas, consolidando al gas renovable como un pilar clave del nuevo mix energético europeo.
28 Enero 2026
ESG
Elon Musk volvió a dejar titulares en el Foro Económico Mundial de Davos al plantear una idea ambiciosa: convertir zonas poco pobladas de España en una infraestructura energética capaz de suministrar electricidad a buena parte del continente europeo. El fundador de SpaceX defendió que la tecnología para lograrlo ya está disponible y que el principal reto sería, más que técnico, de voluntad política e inversión. Durante una conversación en Davos con Larry Fink, presidente de BlackRock, Musk aseguró que una planta solar de gran escala situada “en una zona con baja densidad de población” podría tener un impacto energético enorme. En su opinión, un proyecto de estas dimensiones podría instalarse en áreas despobladas tanto de España como de Sicilia, aprovechando el espacio disponible y las condiciones climáticas favorables. Como referencia, el empresario recordó el crecimiento de la energía solar en China, donde ya existen plantas que alcanzan producciones equivalentes a cientos de gigavatios. Según Musk, esa escala hace plausible imaginar una instalación de varios cientos de kilómetros cuadrados capaz de alimentar la demanda energética europea. En el caso de Estados Unidos, señaló que un proyecto similar podría ubicarse en territorios desérticos como Nevada, Utah o Nuevo México. “Habrá más robots que personas”: Musk anticipa una nueva era tecnológica Más allá de la energía, Musk dedicó parte de su intervención a hablar del futuro de la robótica. Se mostró convencido de que en un plazo relativamente corto el número de robots superará al de humanos, lo que, según su visión, supondrá un salto notable en productividad y calidad de vida. El empresario también adelantó que espera poner a la venta robots humanoides para uso doméstico en el corto plazo, con previsión de que estén disponibles para particulares a finales del próximo año. Musk explicó que estos dispositivos podrían resultar especialmente útiles para tareas de cuidado, como la atención a personas mayores o dependientes, en un escenario global marcado por el envejecimiento de la población. Inteligencia artificial: Musk sitúa el salto decisivo entre 2030 y 2031 En cuanto a la inteligencia artificial, Musk volvió a insistir en que la evolución será extremadamente rápida. Pronosticó que en torno a 2030 o 2031 la IA podría alcanzar un nivel de inteligencia superior al de cualquier ser humano, aunque matizó que eso no implica que las personas se vuelvan prescindibles. Marte, extraterrestres y energía espacial: su visión a largo plazo Fiel a su estilo, Musk abordó también su obsesión por el espacio. Entre comentarios distendidos sobre vida extraterrestre, subrayó que su interés por la exploración espacial nació de la ciencia ficción y del deseo de convertir esas historias en realidad. Sobre la posibilidad de obtener energía desde el espacio y enviarla a la Tierra, reconoció que todavía no es una opción viable, aunque aseguró que los avances tecnológicos están acercando poco a poco esa posibilidad. Además, reiteró su deseo de viajar algún día a Marte, aunque admitió que la duración del trayecto —varios meses de ida y vuelta— sigue siendo un elemento disuasorio.
27 Enero 2026
ESG
La Unión Europea vivió un hito energético en 2025: la electricidad generada por eólica y solar superó, por primera vez, a la producida con combustibles fósiles. Según el informe presentado por el think tank Ember, ambas tecnologías alcanzaron conjuntamente el 30% del total eléctrico de la UE, mientras que el conjunto de carbón y gas se situó en el 29%. El análisis, basado en datos de generación y demanda en los 27 países comunitarios, refleja que este avance no es solo un pico puntual, sino una tendencia que apunta a un cambio profundo en el sistema eléctrico europeo. España, entre los países que más empujan la transición La suma de eólica y solar fue superior a los combustibles fósiles en 14 países, entre ellos España, donde estas fuentes renovables representaron el 42% de la generación eléctrica. Además, la eólica y la solar aportaron más de la mitad de la electricidad durante al menos un tercio de las horas del año en países como Alemania, Países Bajos, Portugal o España. Un cambio estructural acelerado en solo cinco años En el último lustro, el peso de eólica y solar creció 10 puntos (del 20% al 30%), mientras que los combustibles fósiles retrocedieron 8 puntos. En paralelo, tecnologías como la hidráulica y la nuclear se mantuvieron sin grandes avances o incluso con ligeros descensos, reforzando la idea de un giro estructural del mix energético europeo. La solar marca récord… aunque el gas repunta El empuje de la energía solar fue especialmente fuerte: en 2025 aumentó alrededor de un 20%, encadenando su cuarto año consecutivo de crecimiento por encima del 20% y alcanzando el 13% del mix eléctrico europeo, superando a fuentes como el carbón e incluso la hidráulica en determinados escenarios. Sin embargo, el informe también apunta un repunte del gas, con un aumento del 8%, impulsado en gran parte por una menor generación hidráulica debido a condiciones meteorológicas poco habituales. Aun así, su nivel permaneció claramente por debajo del máximo registrado en 2019. Baterías y almacenamiento: el siguiente gran paso Ember destaca que el despliegue de baterías y sistemas de almacenamiento será decisivo para consolidar este avance, reducir picos de precio y limitar el uso del gas como respaldo. En países como España, aunque la capacidad aún es baja frente al crecimiento renovable, la cartera de proyectos alcanzó cifras récord, lo que sugiere un fuerte potencial a corto plazo.
26 Enero 2026
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