ESG
La compañía energética consolida su posición como referente ESG en Europa tras volver a encabezar su sector en la Corporate Sustainability Assessment (CSA) 2025 de S&P Global. Moeve ha sido reconocida como la empresa líder en sostenibilidad en Europa dentro de su sector, según los resultados más recientes de la Corporate Sustainability Assessment (CSA) 2025 de S&P Global, cuyos datos alimentan el Sustainability Yearbook 2026. Se trata del tercer año consecutivo en el que la compañía encabeza el ranking sectorial europeo, reforzando su posicionamiento estratégico en el ámbito ESG. La energética ha obtenido una puntuación de 76 sobre 100, situándose no solo como líder en Europa, sino también en el Top 3 mundial de su industria, en una evaluación que analiza a más de 9.000 compañías a nivel global. Un liderazgo basado en estrategia, no en narrativa La evaluación CSA de S&P Global es uno de los estándares más exigentes a nivel internacional en materia de sostenibilidad corporativa. Analiza más de un centenar de indicadores relacionados con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), con un enfoque comparativo sector por sector. En el caso de Moeve, el reconocimiento se apoya en varios pilares estratégicos: Gestión climática y transición energética Integración de la sostenibilidad en la toma de decisiones corporativas Gestión avanzada de riesgos y cadena de suministro Ética empresarial y transparencia fiscal Gobierno corporativo alineado con estándares internacionales La hoja de ruta “Positive Motion 2030” ha sido clave en este desempeño, al situar la descarbonización, las moléculas verdes y la movilidad sostenible en el centro del modelo de negocio. La CSA de S&P Global: referencia global en sostenibilidad corporativa La Corporate Sustainability Assessment es la base metodológica del Sustainability Yearbook de S&P Global y uno de los sistemas de evaluación más influyentes en los mercados financieros. Su relevancia es especialmente significativa para inversores institucionales, fondos ESG y agencias de rating, ya que permite comparar compañías dentro de cada industria bajo métricas homogéneas. Formar parte del Yearbook implica situarse dentro del Top 15 % del sector a nivel mundial y mantener una puntuación próxima al líder de la industria. Liderarlo, como en el caso de Moeve en Europa, supone un diferencial competitivo relevante. Contexto europeo: creciente presión regulatoria y exigencia inversora El reconocimiento llega en un momento clave para las compañías energéticas europeas, marcadas por: La implementación progresiva de la CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) El endurecimiento de criterios de taxonomía verde europea La creciente sofisticación de la inversión ESG En este entorno, la sostenibilidad ya no es un elemento reputacional, sino un factor estructural de acceso a capital, resiliencia regulatoria y ventaja competitiva. Sostenibilidad como palanca de posicionamiento corporativo Más allá del reconocimiento sectorial, el liderazgo de Moeve en la CSA refuerza una tendencia clara: las empresas que integran la sostenibilidad en su core estratégico, y no como iniciativa paralela, son las que obtienen mejores resultados en evaluaciones internacionales. El tercer liderazgo consecutivo en el ranking sectorial europeo consolida a Moeve como uno de los referentes ESG del continente y confirma la madurez del ecosistema empresarial español en materia de sostenibilidad corporativa.
25 Febrero 2026
ESG
Para millones de personas, el café forma parte del inicio del día. Sin embargo, este hábito cotidiano podría volverse cada vez más costoso y difícil de mantener debido al impacto directo del cambio climático sobre las regiones productoras. El café, una de las bebidas más consumidas del planeta —con más de dos mil millones de tazas al día— enfrenta crecientes dificultades de producción. Un reciente informe de Climate Central advierte que el aumento de temperaturas extremas está afectando de forma significativa a los cultivos, reduciendo las cosechas y contribuyendo al encarecimiento del producto. La organización analizó los registros térmicos entre 2021 y 2025 y concluyó que el calentamiento global está incrementando los días con condiciones perjudiciales para las plantas de café en los principales países productores. Según Kristina Dahl, vicepresidenta científica de Climate Central, prácticamente todas las grandes regiones cafeteras están experimentando más episodios de calor intenso, lo que perjudica tanto el rendimiento como la calidad del grano. Más calor, más estrés para las plantas El estudio se centró en el número de días anuales en los que las temperaturas superaron los 30 °C, un umbral a partir del cual las plantas sufren estrés térmico. Este fenómeno puede debilitar los cultivos, aumentar su vulnerabilidad a enfermedades y reducir la producción. De media, los 25 países que concentran el 97% del suministro mundial han registrado unos 47 días adicionales de calor extremo al año como consecuencia del cambio climático. Los cinco mayores productores —Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia— han sido especialmente afectados, con más de 140 días anuales de temperaturas dañinas, lo que supone cerca de dos meses más de calor extremo atribuible al calentamiento global. Brasil, líder mundial del sector, ha experimentado en torno a 70 días extra por encima de los 30 °C cada año, debido al incremento de gases de efecto invernadero. El café arábica, el más vulnerable El café arábica, que representa entre el 60% y el 70% del mercado global, es especialmente sensible al calor. Incluso temperaturas consideradas moderadas pueden ser poco favorables para su desarrollo, lo que convierte estas cifras en una estimación conservadora. A esto se suman los cambios en las lluvias, que aumentan el estrés de las plantas y facilitan la expansión de plagas y enfermedades, afectando tanto a la cantidad como a la calidad de las cosechas. Los pequeños productores, en primera línea del riesgo Los investigadores alertan de que, si no se aplican medidas de adaptación, la superficie apta para cultivar café podría reducirse hasta un 50% en 2050. Esto podría desplazar la producción hacia nuevas zonas, con el riesgo añadido de deforestación. Entre las soluciones propuestas destacan prácticas agrícolas sostenibles, como sistemas de sombra mediante árboles que protejan las plantas del calor. Sin embargo, el informe subraya una gran desigualdad: los pequeños agricultores, responsables de cerca del 80% de la producción mundial, apenas reciben una fracción mínima de la financiación necesaria para adaptarse, pese a ser los más expuestos. El coste estimado de adaptación para una pequeña explotación es de menos de dos euros al día, una cifra inferior al precio de un café en muchos países.
24 Febrero 2026
ESG
Las precipitaciones intensas y persistentes registradas en las últimas semanas han impulsado de forma notable las reservas de agua en los embalses españoles, alcanzando su punto más alto en los últimos doce años. Esta situación se debe a la sucesión de borrascas que han atravesado la península desde finales de diciembre. De acuerdo con los últimos datos difundidos por el Ministerio para la Transición Ecológica, España almacena actualmente más de 46.000 hectómetros cúbicos, una cifra que no se alcanzaba desde 2014. Solo en lo que va de año, la reserva hídrica ha crecido cerca de un 46%, superando durante varias semanas los máximos históricos registrados en las últimas tres décadas. Actualmente, los embalses se sitúan en torno al 82% de su capacidad total, un nivel muy superior al registrado hace un año y también por encima de la media del último lustro. Destaca especialmente el volumen almacenado en los embalses hidroeléctricos, que rozan el 90%. Más de la mitad de las cuencas españolas ya superan el 90% de ocupación, aunque persisten diferencias importantes: mientras algunas zonas como Galicia o el Cantábrico presentan cifras muy elevadas, otras como la cuenca del Segura continúan en niveles significativamente más bajos. Aemet ha señalado que enero de 2026 ha sido el mes más lluvioso de los últimos 25 años, con precipitaciones muy por encima de lo habitual, confirmando el impacto creciente de los fenómenos meteorológicos extremos. Sin embargo, pese a este aumento de reservas, la producción hidroeléctrica no ha crecido al mismo ritmo, lo que refleja la complejidad del equilibrio entre disponibilidad hídrica, energía y planificación sostenible.
23 Febrero 2026
ESG
Un equipo científico ha identificado el origen de una de las anomalías más sorprendentes del planeta: un enorme “agujero” en el campo gravitacional situado bajo el Mar de Ross, en la Antártida. Se trata de una región donde la gravedad es más débil, lo que provoca que el nivel del mar se hunda ligeramente hacia el interior de la Tierra. El estudio, publicado en Scientific Reports, confirma que esta depresión existe desde hace al menos 70 millones de años y está relacionada con movimientos lentísimos de roca caliente en el manto terrestre. Una ventana al interior del planeta Para analizar el fenómeno, los investigadores utilizaron ondas sísmicas generadas por terremotos, creando una especie de “tomografía” de la Tierra. Así lograron reconstruir cómo ha evolucionado esta anomalía a lo largo de millones de años. Los datos apuntan a una gigantesca columna de calor que asciende desde la frontera entre el núcleo y el manto, alterando progresivamente la estructura gravitatoria del hemisferio sur. Clima, océanos y eje terrestre El hallazgo es clave porque conecta procesos profundos del interior terrestre con fenómenos en la superficie. Los científicos creen que esta redistribución de masas puede influir en el nivel del mar, en la estabilidad del hielo antártico e incluso en el desplazamiento del eje de rotación del planeta. La investigación sugiere que el cambio climático no depende solo de la atmósfera y los océanos: la dinámica interna de la Tierra también podría desempeñar un papel más importante de lo que se pensaba.
20 Febrero 2026
ESG
La administración del presidente Donald Trump ha dado un giro radical a la política climática estadounidense al revocar oficialmente la determinación científica que consideraba que los gases de efecto invernadero representan un peligro para la salud pública. Junto a esta decisión, también se han eliminado las normas federales que limitaban las emisiones contaminantes de coches y camiones. El movimiento supone uno de los mayores retrocesos regulatorios en materia ambiental en décadas y reconfigura por completo el marco legal que sostenía la acción climática federal en Estados Unidos. Un cambio que derriba la base jurídica de la regulación del carbono La medida anula el llamado “hallazgo de peligro” aprobado en 2009 por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que permitió durante años regular las emisiones de CO₂ bajo la Ley de Aire Limpio. Sin este respaldo legal, el Gobierno federal pierde una de sus principales herramientas para imponer límites nacionales a la contaminación por carbono, especialmente en el sector del transporte. Trump defendió la decisión como una corrección necesaria, asegurando que la normativa anterior perjudicaba a la industria automovilística y elevaba los precios para los consumidores. Por su parte, la EPA argumentó que la interpretación previa excedía las competencias legales de la agencia, al tratar el calentamiento global como si fuera un contaminante local. Estados Unidos se aleja aún más de los compromisos climáticos internacionales Este retroceso se suma a otras decisiones recientes del expresidente, como la salida del país del Acuerdo de París y la eliminación de incentivos fiscales impulsados en la era Biden para acelerar la adopción de vehículos eléctricos y energías renovables. El expresidente Barack Obama criticó públicamente la medida, advirtiendo de que podría tener consecuencias directas sobre la salud pública y la capacidad del país para responder al cambio climático. Incertidumbre para fabricantes, inversores y mercados energéticos La eliminación de estándares federales introduce un nuevo escenario de incertidumbre para fabricantes de automóviles, compañías energéticas y fondos de inversión centrados en sostenibilidad. Aunque algunas empresas podrían beneficiarse a corto plazo de menores costes regulatorios, la fragmentación normativa entre estados —con California liderando políticas más estrictas— y los requisitos internacionales en Europa y China podrían complicar la planificación industrial. La industria automotriz mantiene su apuesta por la descarbonización A pesar del cambio político, grandes fabricantes como Volkswagen han reafirmado que sus estrategias de electrificación y reducción de emisiones continúan intactas, impulsadas por la presión del mercado, los consumidores y los inversores globales. Esto refuerza una tendencia clave: la transición energética ya no depende únicamente de las políticas nacionales, sino de una dinámica internacional y financiera que sigue avanzando. Clave para ejecutivos: la regulación cambia, pero el riesgo climático permanece Expertos señalan que, aunque Estados Unidos flexibilice su marco federal, las empresas no quedan exentas del riesgo de transición. Los compromisos de cero emisiones netas, las exigencias de las cadenas de suministro y los mercados de capital siguen condicionando la competitividad a largo plazo.
19 Febrero 2026
ESG
La Unión Europea está dando un paso decisivo para transformar el sector textil. Bruselas avanza en una normativa que pondrá fin a una de las prácticas más polémicas de la industria: la eliminación de prendas y calzado que nunca llegaron a venderse. La medida forma parte del nuevo marco del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles, con el que Europa busca acelerar su transición hacia una economía circular real, reduciendo residuos, mejorando la transparencia corporativa y obligando a las empresas a replantear su modelo de producción. Un problema ambiental de millones de toneladas Cada año, se estima que entre el 4% y el 9% de los textiles no vendidos en Europa terminan siendo destruidos antes de llegar al consumidor. Esto no solo refleja una sobreproducción estructural, sino que también genera un impacto climático enorme: alrededor de 5,6 millones de toneladas de CO₂, una cifra comparable a las emisiones anuales de países enteros como Suecia. Para los reguladores europeos, estos datos evidencian que el desperdicio en la moda ya no es un problema marginal, sino un fallo sistémico en toda la cadena de valor: desde la planificación de inventario hasta la falta de canales eficientes de reutilización o reventa. Prohibición progresiva desde 2026 Las nuevas normas introducen una prohibición vinculante para destruir ropa, accesorios y calzado no vendido. Las grandes compañías deberán cumplirla a partir del 19 de julio de 2026 Las empresas medianas se incorporarán en 2030, con un periodo de adaptación más amplio El objetivo es claro: acabar con la cultura del “usar y tirar” también en el ámbito corporativo, obligando a las marcas a adoptar soluciones circulares como la donación, la reutilización o la reventa. Transparencia obligatoria: el desperdicio entra en los informes ESG Uno de los cambios más relevantes llegará en 2027, cuando la UE activará un sistema obligatorio de divulgación pública. A partir de febrero de ese año, las empresas deberán reportar cuántos productos no vendidos desechan como residuos mediante un formato estandarizado común para toda Europa. Esto supone un giro estratégico: la sostenibilidad deja de ser solo un discurso de marketing y pasa a integrarse directamente en la gobernanza operativa, afectando a áreas como: Gestión de inventario Logística inversa y devoluciones Modelos predictivos de demanda Estrategias de circularidad y reventa Para inversores y analistas ESG, estos datos se convertirán en un nuevo indicador clave de eficiencia y madurez empresarial. Excepciones limitadas y mayor control regulatorio La Comisión Europea contempla algunas excepciones muy concretas, como casos de seguridad o daños irreparables del producto. Sin embargo, las autoridades nacionales serán las encargadas de supervisar el cumplimiento, reforzando el control regulatorio dentro del sector. La intención es evitar vacíos legales y garantizar que la destrucción de stock sea realmente la última opción. Moda, competitividad y circularidad: un cambio estructural Jessika Roswall, comisaria europea de Medio Ambiente y Economía Circular, ha defendido la iniciativa como una estrategia doble: ambiental y económica. Europa quiere que la moda sea uno de los sectores líderes en sostenibilidad, pero también busca reducir dependencias y mejorar su competitividad global. Impacto para empresas e inversores: la circularidad ya no es opcional La normativa llega en un momento de presión creciente sobre las marcas: consumidores más exigentes, regulaciones más estrictas y mercados financieros que demandan resultados medibles. Para las empresas, el exceso de producción ya no será solo un riesgo reputacional: será un riesgo de cumplimiento. Y para el capital inversor, se abre una nueva etapa en la que cobrarán fuerza sectores como: Plataformas de reventa Modelos de alquiler de moda Tecnologías de reciclaje textil Innovación en materiales sostenibles Bruselas marca el rumbo global Con este movimiento, la UE refuerza su papel como motor regulador de la economía circular. Y el mensaje para la industria es contundente: la gestión de residuos textiles deja de ser voluntaria y se convierte en un requisito estructural que definirá la competitividad de la moda en la próxima década.
18 Febrero 2026
ESG
Filantropía estratégica, tecnología verde y soluciones escalables: así se está redefiniendo la financiación climática en esta década decisiva La carrera global por frenar el cambio climático necesita algo más que compromisos: requiere innovación real, rápida y con capacidad de escalar. En este contexto, el Bezos Earth Fund ha anunciado una alianza internacional con The Earthshot Prize para acelerar el desarrollo de nuevas soluciones climáticas y de restauración de la naturaleza mediante un programa de financiación de 4,8 millones de dólares. La iniciativa, que se desplegará durante los próximos tres años, apoyará a 48 organizaciones centradas en tecnologías ambientales emergentes, ampliando el ecosistema de innovación más allá de los finalistas anuales del prestigioso premio. Una apuesta por proyectos con potencial… aunque no sean ganadores mediáticos Cada año, The Earthshot Prize selecciona 15 finalistas globales. Sin embargo, detrás de ese escaparate existe un enorme “funnel” de propuestas validadas que no siempre reciben financiación suficiente para crecer. Precisamente ahí es donde entra este nuevo modelo: el Bezos Earth Fund respaldará 16 soluciones anuales, comenzando con una primera cohorte que recibirá 100.000 dólares por proyecto para fortalecer operaciones, mejorar modelos de implementación y atraer inversión posterior. Las áreas apoyadas abarcan un amplio espectro de innovación climática: tecnologías de captura y eliminación de carbono conservación de biodiversidad proteínas alternativas y alimentación sostenible materiales de baja huella ambiental economía circular y restauración de ecosistemas Entre los proyectos seleccionados figuran iniciativas como Air Protein, Climatenza Solar, Hyperion Robotics, Mati Carbon o UP Catalyst, además de organizaciones centradas en conservación activa en regiones como América Latina, África y Asia. La filantropía como nuevo motor de financiación climática temprana Más allá de los números, este movimiento refleja una transformación estructural dentro del ecosistema ESG: el capital filantrópico está actuando cada vez más como financiación puente entre la prueba de concepto y el mercado. Muchas soluciones climáticas innovadoras se quedan estancadas en fases iniciales porque el riesgo percibido frena la inversión comercial. Esta colaboración busca precisamente reducir ese cuello de botella. La doctora Kelly Levin, responsable científica del Bezos Earth Fund, subrayó que la innovación climática está presente en laboratorios y comunidades locales, pero que demasiadas ideas no logran escalar cuando el mundo necesita impacto inmediato. Gobernanza, inversión y clima: una nueva arquitectura financiera verde El anuncio llega en un momento en que gobiernos e inversores reconocen abiertamente el déficit de financiación para tecnologías en etapas tempranas, a pesar de su alineación con marcos internacionales como: el Acuerdo de París los objetivos globales de biodiversidad las futuras exigencias regulatorias de reporting ESG Aprovechando la red global de nominaciones del Earthshot Prize, el Bezos Earth Fund pretende desbloquear un flujo constante de innovación climática lista para convertirse en inversión institucional. Qué deberían observar líderes empresariales e inversores ESG Para ejecutivos C-suite y fondos sostenibles, esta alianza lanza una señal clara: el futuro del ESG no se construirá únicamente con tecnologías maduras, sino apoyando soluciones emergentes antes de que lleguen al mercado. La diversidad de los proyectos seleccionados —desde proteínas alternativas hasta rewilding o eliminación de carbono— demuestra que el concepto de inversión climática se está ampliando rápidamente. En un escenario donde aumentan las presiones sobre: emisiones Scope 3 estrategias de descarbonización corporativa informes de naturaleza y biodiversidad nuevos marcos de divulgación climática plataformas como Earthshot pueden convertirse en canales clave de alianzas futuras. Una década decisiva para escalar soluciones planetarias La colaboración entre el Bezos Earth Fund y The Earthshot Prize marca un cambio de paradigma: el capital está moviéndose “aguas arriba”, apoyando una cantera más profunda de innovación climática antes de que sea demasiado tarde. En plena década crítica para el planeta, esta estrategia busca que las ideas prometedoras no se queden en prototipos… sino que se conviertan en soluciones globales capaces de transformar industrias enteras.
17 Febrero 2026
ESG
La inversión sostenible en España ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en una realidad estructural del sistema financiero. El informe "Tendencias en sostenibilidad empresarial 2026" destaca que, a cierre de 2024, los activos gestionados con criterios ESG alcanzaron los 238.244 millones de euros, lo que representa cerca del 43% del total de activos gestionados en el país. Este crecimiento confirma la madurez de un mercado que ya no se limita a iniciativas voluntarias o nichos especializados, sino que se consolida como un criterio central en la asignación de capital. La sostenibilidad se convierte así en un factor determinante para la competitividad empresarial y el acceso a financiación responsable. De cara a 2026, el informe anticipa un paso adicional hacia una mayor exigencia normativa y técnica. Los instrumentos de financiación sostenible —como los bonos verdes o los Bonos Vinculados a la Sostenibilidad (SLB)— deberán demostrar impacto real mediante métricas verificables y alinearse con estándares internacionales como los Principios de ICMA. Este nuevo escenario incrementará la presión sobre las empresas para reportar datos ESG consistentes, comparables y auditables, elevando el nivel de rigor esperado por inversores, supervisores y mercados. La Taxonomía de la Unión Europea seguirá desempeñando un papel clave durante este año. La Comisión Europea mantiene abierto un proceso de consulta para revisar criterios técnicos e incorporar nuevas actividades económicas, lo que influirá directamente en qué proyectos podrán considerarse sostenibles a efectos de financiación. En paralelo, España continuará reforzando su marco nacional a través del Consejo de Finanzas Sostenibles, orientando la aplicación de estándares y mejorando la coherencia entre regulación, supervisión y divulgación financiera. La tendencia es inequívoca: en 2026, acceder a capital exigirá planes de transición creíbles, desempeño ESG sólido y capacidad de demostrar impacto medible. La inversión sostenible ya no es una opción reputacional, sino una condición estructural para competir.
16 Febrero 2026
ESG
A pocas horas de San Valentín, el mercado global de las flores está viviendo una transformación profunda. Lo que durante años fue un regalo asociado casi exclusivamente a fechas románticas, hoy evoluciona hacia un consumo más diverso, ligado al bienestar personal, la sostenibilidad y nuevas expectativas sociales. Según un informe reciente elaborado por OBS Business School, la industria floral —que mueve cerca de 40.000 millones de dólares a nivel mundial— atraviesa un proceso de cambio marcado por retos logísticos, márgenes reducidos para los vendedores y una creciente presión por adaptarse a las demandas de las nuevas generaciones. Uno de los grandes cambios es la desestacionalización del consumo. Aunque San Valentín sigue representando un pico importante de ventas, la compra de flores se extiende cada vez más a lo largo del año, impulsada por el aumento del autoconsumo y la tendencia de asociarlas al autocuidado. De hecho, la adquisición de flores por parte de hombres para consumo propio está creciendo de forma notable, reflejando una ruptura con los roles tradicionales del regalo. En paralelo, la sostenibilidad se ha convertido en un eje clave. La Generación Z exige conocer el origen de los productos, sus condiciones de cultivo y su impacto ambiental, lo que obliga al sector a avanzar hacia una mayor transparencia y trazabilidad, en línea con otros mercados como la alimentación o la cosmética. Las redes sociales también están redefiniendo el negocio: los ramos “instagrameables” se han convertido en un elemento decisivo para atraer a consumidores jóvenes, que valoran tanto la estética como el significado social del producto. De cara al futuro, la inteligencia artificial aparece como una herramienta estratégica para optimizar la logística y anticipar la demanda, especialmente en un sector donde el transporte y la conservación son críticos por la naturaleza perecedera del producto. Así, el mercado floral se posiciona como un ejemplo de cómo incluso las tradiciones más arraigadas pueden evolucionar hacia modelos más sostenibles, tecnológicos y alineados con los valores ESG.
13 Febrero 2026
ESG
En 2026, la inteligencia artificial dará un salto decisivo en su integración dentro de la sostenibilidad empresarial. Según el informe Tendencias en sostenibilidad empresarial 2026, la IA —y especialmente la generativa— pasará de ser una herramienta experimental a convertirse en un elemento estructural para mejorar la calidad, disponibilidad y trazabilidad de los datos ESG. El impacto será especialmente relevante en ámbitos donde las empresas afrontan mayores exigencias de control y verificación. La IA permitirá automatizar procesos complejos, interpretar grandes volúmenes de información y generar reportes más consistentes y comparables, reduciendo errores humanos y acelerando la toma de decisiones. Su aplicación irá mucho más allá del reporting: se extenderá a la monitorización ambiental, la identificación de riesgos en la cadena de suministro, la gestión energética o el análisis predictivo de impactos, reforzando el rigor técnico de las estrategias corporativas de sostenibilidad. Sin embargo, esta aceleración tecnológica viene acompañada de nuevos desafíos. El informe advierte de la necesidad de abordar la huella ambiental de la propia IA, evaluando los impactos energéticos y materiales asociados al entrenamiento y uso de algoritmos avanzados. Esto obligará a las organizaciones a integrar criterios de sostenibilidad en el diseño y operación de sus sistemas, bajo el principio de responsible by design. Además, crece la exigencia de una gobernanza responsable: salvaguardas frente a sesgos, transparencia en procesos automatizados y supervisión humana significativa. Incluso se prevé que sectores regulados deban reportar explícitamente las medidas adoptadas para controlar riesgos éticos, integrando la gobernanza de la IA como parte del buen gobierno corporativo y del reporting ESG. La tendencia para 2026 es clara: la inteligencia artificial será un facilitador crítico de la sostenibilidad empresarial, pero su despliegue exigirá marcos sólidos que protejan la confianza, reduzcan impactos ambientales y refuercen la transparencia.
12 Febrero 2026
ESG
Canadá ha decidido modificar de forma significativa su hoja de ruta hacia la movilidad sostenible. El gobierno de Ottawa ha retirado el mandato nacional que obligaba a cumplir cuotas fijas de ventas de vehículos eléctricos, en un movimiento que refleja un cambio de enfoque en su política industrial y climática. La medida llega en un momento marcado por la presión comercial de Estados Unidos, la incertidumbre en las cadenas de suministro y el debate creciente sobre la competitividad del sector automotriz norteamericano. Del mandato obligatorio a los estándares de emisiones La política eliminada había sido impulsada en 2023 bajo el gobierno de Justin Trudeau y establecía que el 20% de los coches vendidos en 2026 debían ser de cero emisiones. Sin embargo, los fabricantes habían advertido que alcanzar ese objetivo suponía costes difíciles de asumir en un contexto de volatilidad global y reducción del apoyo estadounidense al vehículo eléctrico. Desde el Ejecutivo de Mark Carney, actual primer ministro, insisten en que se trata de un reajuste estratégico y no de una renuncia a la descarbonización. El objetivo, aseguran, es avanzar en la reducción de emisiones sin imponer cargas excesivas a la industria canadiense. Nuevas metas para 2035 y 2040 En lugar de imponer cuotas de ventas, Canadá adoptará normas más estrictas de emisiones para los modelos fabricados entre 2027 y 2032. Con este marco, el país mantiene su ambición de que los vehículos eléctricos representen: el 75% de las ventas en 2035 el 90% en 2040 El cambio pone de relieve una tendencia emergente: los gobiernos están pasando de mandatos rígidos a regulaciones basadas en resultados, con mayor flexibilidad para adaptarse a las tensiones geopolíticas y económicas. Comercio, industria y resiliencia manufacturera Carney ha señalado que los aranceles estadounidenses y la evolución de la política industrial en Washington han sido factores clave en la decisión. El mercado automovilístico de América del Norte está altamente integrado, y cualquier cambio en las reglas del juego afecta directamente a la competitividad de los productores canadienses. Además, esta recalibración se enmarca en una estrategia más amplia orientada a reforzar la manufactura nacional, diversificar alianzas comerciales y proteger sectores industriales estratégicos. Incentivos millonarios para impulsar la adopción Aunque Ottawa abandona el mandato obligatorio, no renuncia al impulso financiero. El gobierno ha anunciado nuevas inversiones para acelerar la transición mediante incentivos y despliegue de infraestructura: 2.300 millones de dólares canadienses en ayudas para compradores, con incentivos de hasta 5.000 dólares por vehículo eléctrico producido en países con acuerdos de libre comercio. 1.500 millones destinados a ampliar la red nacional de carga, reduciendo la ansiedad por autonomía y facilitando la adopción masiva. El enfoque es claro: en lugar de imponer la transición, Canadá busca estimularla mediante financiación, infraestructura y regulación climática. Una señal para la gobernanza climática global La decisión canadiense llega en un contexto internacional donde cada vez más países debaten cómo acelerar la transición verde sin comprometer estabilidad económica e industrial. Para líderes empresariales e inversores ESG, el mensaje es evidente: los compromisos climáticos siguen vigentes, pero los mecanismos para alcanzarlos están evolucionando hacia modelos más pragmáticos y ligados a la política industrial. Canadá podría marcar así un precedente para futuras decisiones dentro del G7, consolidando una tendencia hacia una acción climática impulsada por incentivos financieros más que por mandatos estrictos.
10 Febrero 2026
ESG
España sigue avanzando hacia una agricultura más respetuosa con la salud y el medio ambiente. Así lo confirman los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que muestran una evolución positiva en el uso sostenible de productos fitosanitarios. Uno de los indicadores más relevantes es el incremento del 2,3 % en el uso de sustancias consideradas de bajo riesgo, lo que refuerza la tendencia a sustituir productos más agresivos por alternativas con menor impacto ambiental y sanitario. Menos volumen, pero más sostenibilidad Durante 2023, la comercialización total de fitosanitarios cayó un 6 %, un descenso marcado especialmente en productos como los fungicidas, que registraron una bajada del 27 %, así como en herbicidas, siguiendo una línea descendente ya observada en años anteriores. A pesar de este retroceso en cantidades, el ministerio subraya que no se ha visto comprometida la protección vegetal, gracias a la incorporación progresiva de prácticas agrícolas más sostenibles y soluciones menos contaminantes. Compromiso del sector y retos pendientes Desde Agricultura se valora muy positivamente esta evolución, que refleja el esfuerzo del sector productor por equilibrar sostenibilidad ambiental, salud pública y viabilidad económica de las explotaciones. El ministerio insiste además en la necesidad de seguir ajustando la normativa europea para garantizar que los agricultores dispongan de herramientas eficaces frente a los desafíos de la sanidad vegetal. También se destaca la importancia de reforzar medidas formativas dentro del Plan de Acción Nacional de Uso Sostenible, cuya actualización no pudo aprobarse en 2024, aunque continúa el trabajo conjunto con las comunidades autónomas para impulsarlo próximamente. Transparencia y digitalización: el papel clave del RETO En paralelo, el ministerio ha dado un paso importante en transparencia al publicar los datos del Registro Electrónico de Transacciones y Operaciones de Productos Fitosanitarios (RETO). Por primera vez, estos datos permiten comparar la evolución entre 2023 y 2024 por provincias y materias activas. En 2024 se detecta una recuperación del mercado, con 5,87 millones de transacciones, un 9 % más que el año anterior, reflejando la adaptación del sector a las condiciones climáticas y económicas. Agricultura basada en datos Herramientas como RETO, junto al ROPO y el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios, forman parte de la estrategia de digitalización del ministerio, facilitando el acceso a información fiable tanto para el sector como para la ciudadanía. Un avance que refuerza la toma de decisiones basada en datos y orienta las políticas públicas hacia un modelo agrícola más moderno y sostenible.
9 Febrero 2026
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