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Los ciberataques crecen un 26% en España y sitúan a la banca entre los principales objetivos

Rincón del CISO

INCIBE gestionó 122.223 incidentes de ciberseguridad durante 2025, mientras aumentan con fuerza el fraude digital, el robo de datos y las amenazas contra dispositivos conectados. El servicio 017 recibió más de 142.000 llamadas. Los ciberataques aumentaron un 26% en España durante 2025, según los datos del último informe anual del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). El organismo gestionó 122.223 incidentes a lo largo del año, en un contexto en el que la banca se situó entre los sectores más afectados por las amenazas digitales. Dentro de los servicios esenciales, INCIBE detectó 401 incidentes. El sector bancario concentró el 34% de ellos, seguido del transporte, con un 14%, y la energía, con un 8%. Un escenario que vuelve a poner el foco sobre la protección de aquellas organizaciones cuya actividad resulta fundamental para el funcionamiento económico y social. El incremento de las amenazas coincide, además, con el crecimiento del propio mercado de la ciberseguridad. Según datos del Observatorio Sectorial DBK recogidos por RTVE, el sector facturó 2.500 millones de euros en España en 2024 y creció un 14% durante 2025. De mantenerse esta evolución, el mercado podría superar los 3.000 millones de euros en 2026. El malware y el fraude digital siguen creciendo Entre las amenazas que más aumentaron durante 2025 destaca el malware, con 55.411 incidentes, un 45% más que el año anterior. Dentro de esta categoría, se registraron 392 ataques de ransomware, en los que los ciberdelincuentes bloquean archivos o sistemas para posteriormente exigir un rescate. El fraude online también mantiene una evolución preocupante. Durante el pasado año se contabilizaron 45.445 incidentes, un 19% más que en 2024. El phishing continúa siendo una de las técnicas más utilizadas: INCIBE atendió 25.133 casos relacionados con correos electrónicos fraudulentos que suplantaban, entre otras, la identidad de bancos y compañías conocidas para obtener información personal o credenciales. Especialmente significativo es el incremento del robo de datos digitales y confidenciales. INCIBE intervino en 3.849 casos, lo que representa un crecimiento del 171% respecto al ejercicio anterior. Asimismo, en colaboración con Red.es, se cerraron 4.600 dominios potencialmente fraudulentos. Los dispositivos inteligentes, una nueva puerta de entrada Las amenazas ya no se limitan a ordenadores y teléfonos móviles. Los dispositivos conectados presentes en los hogares se están convirtiendo también en objetivos para los ciberdelincuentes. Según los datos recogidos por INCIBE, el 85% de los sistemas infectados detectados estaban relacionados con dispositivos IoT, entre ellos televisores, electrodomésticos, robots de limpieza o reproductores multimedia conectados a internet. Una vez comprometidos, estos equipos pueden pasar a formar parte de una botnet, una red de dispositivos controlados de manera remota por los atacantes y que puede utilizarse posteriormente para desarrollar nuevas actividades maliciosas. El 017 supera las 142.000 llamadas Ante el crecimiento de las amenazas digitales, conviene recordar la existencia del 017, la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE, un servicio nacional, gratuito y confidencial dirigido a ciudadanos, empresas, profesionales, menores y su entorno. Durante 2025, el servicio recibió 142.767 llamadas, un 45% más que en 2024. El 49% de las consultas estuvieron relacionadas con la prevención, mientras que el 51% correspondieron a personas que ya necesitaban ayuda ante un problema de ciberseguridad. Entre las consultas realizadas por ciudadanos destacaron las relacionadas con compras fraudulentas (17%), vishing (15%) y smishing (10%). En el ámbito empresarial, las principales preocupaciones fueron la suplantación de identidad (18%), el phishing (12%) y el fraude dirigido a ejecutivos (9%). El 017 también desempeña un papel especialmente relevante en la protección de los menores. Durante el pasado año intervino en 3.302 reportes relacionados con contenidos inadecuados vinculados al abuso sexual infantil, además de atender consultas sobre suplantación de identidad y ciberacoso. El aumento de los incidentes demuestra que la ciberseguridad ya no afecta únicamente a las grandes organizaciones. Desde una operación bancaria hasta un mensaje recibido en el teléfono o un dispositivo conectado en casa pueden convertirse en vías de entrada para el fraude. Ante una sospecha, incidente o duda relacionada con la seguridad digital, ciudadanos y empresas pueden recurrir al 017 para recibir orientación especializada.

9 Septiembre 2026

Nombramiento: Alejandro Roca Soto se incorpora a Cecotec como Director General Corporativo

Jarana

Alejandro Roca Soto se incorpora a Cecotec como Director General Corporativo, posición desde la que liderará las áreas de Desarrollo Corporativo (M&A), Recursos Humanos, Tecnología, Legal y Finanzas del Grupo. Con más de 20 años de experiencia nacional e internacional en los sectores inmobiliario, retail, servicios y hotelero, asumirá responsabilidades sobre las tres divisiones de la compañía —Cecotec, Cecohomes e inHAUS—, así como sobre el resto de los negocios del grupo. En su nuevo cargo, trabajará estrechamente con César Orts, CEO de Cecotec, y con los directores generales de cada división con el objetivo de impulsar un crecimiento rentable y eficiente.

9 Septiembre 2026

El talento se convierte en el gran reto de la industria española de defensa en plena aceleración tecnológica

Rincón del CISO

El aumento de la inversión y la entrada de capital privado abren una nueva etapa para la industria española de defensa. Sin embargo, la falta de talento especializado, la lentitud de la contratación pública y las dificultades de las pymes para acceder a los grandes programas amenazan con frenar su crecimiento. La industria española de defensa atraviesa uno de sus momentos de mayor transformación. El nuevo escenario geopolítico, el incremento de la inversión y el rápido desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la robótica o los sistemas autónomos están generando nuevas oportunidades para el sector. Pero existe un recurso que puede convertirse en el principal cuello de botella: el talento. Así se puso de manifiesto durante el 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC, celebrado en Santander, donde representantes de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil, industria tecnológica, asociaciones empresariales y fondos de inversión analizaron el papel de las tecnologías duales en la autonomía estratégica de España y Europa. La gestión y captación de profesionales especializados fue señalada como uno de los grandes desafíos de los próximos años, hasta el punto de ser definida como “el talón de Aquiles” de la industria de defensa española. Europa busca reforzar su autonomía tecnológica El debate parte de un escenario internacional en el que Europa trata de reducir dependencias y desarrollar mayores capacidades propias en ámbitos considerados estratégicos. Natalia Olson-Urtecho, Scale Up Advisor de Plug and Play, y Anna Sroka, exembajadora de Polonia en España y catedrática de Ciencias Políticas de la Universidad San Pablo CEU, analizaron las oportunidades que esta nueva realidad puede abrir para la industria europea. Entre ellas se encuentra el acceso de pequeñas y medianas empresas a la cadena de suministro de las grandes compañías de defensa. Sin embargo, las barreras administrativas, los requisitos de certificación y las dificultades para acceder a la contratación pública continúan limitando la participación de muchas pymes. Olson-Urtecho defendió, además, una visión más transversal de las tecnologías tradicionalmente denominadas duales y puso sobre la mesa la conveniencia de facilitar el acceso de las pequeñas empresas a los contratos públicos. IA, ciberseguridad y sistemas autónomos, entre las prioridades ¿Qué tecnologías necesita incorporar con mayor urgencia la defensa española? Representantes del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y del Espacio y la Guardia Civil situaron entre las capacidades prioritarias la inteligencia artificial, la robotización, los sistemas autónomos, la ciberseguridad y las comunicaciones resilientes. Pero el debate no se limitó a identificar tecnologías. También se planteó la necesidad de transformar la propia relación entre la Administración y la industria. Frente al tradicional esquema de cliente y proveedor, los participantes apuntaron hacia un modelo más asociativo, en el que las empresas tecnológicas puedan conocer anticipadamente las necesidades de las Fuerzas Armadas y desarrollar conjuntamente capacidades adaptadas a unos ciclos de innovación cada vez más rápidos. Esta mayor colaboración resulta especialmente importante en un contexto en el que esperar varios años para incorporar una determinada tecnología puede significar que esta haya quedado obsoleta cuando finalmente llegue a desplegarse. La industria pide más velocidad Representantes de Acorde, GMV, Sapa y SIRT coincidieron en señalar varios obstáculos que dificultan convertir la innovación española en capacidades industriales reales. Entre ellos destacan la lentitud de determinados procesos de contratación, la falta de anticipación y el reducido tamaño del mercado nacional. La respuesta, según se expuso durante el encuentro, pasa por agilizar los procedimientos administrativos, ampliar la base empresarial vinculada a defensa y aprovechar tecnologías que ya están disponibles, evitando desarrollar desde cero soluciones cuando existen alternativas maduras en el mercado. Esta apertura permitiría además incorporar al ecosistema nuevas compañías tecnológicas procedentes de ámbitos civiles cuyas capacidades pueden tener aplicación en defensa y seguridad. El capital privado mira hacia la defensa El cambio también está llegando a la financiación. Fondos como Hyperion Fund, Nazca Capital y Sherry Ventures pusieron de manifiesto el creciente interés del capital privado por una industria que durante años estuvo alejada de buena parte de los inversores. Uno de los ejemplos abordados durante el encuentro fue Teltronic, compañía especializada en comunicaciones críticas cuya recompra ha permitido recuperar para España capacidad industrial y talento. El interés inversor, sin embargo, también encuentra barreras. Los largos ciclos comerciales propios del sector, la concentración de clientes, la demora de la contratación pública y el menor desarrollo del mercado español de capitales dificultan la financiación y posterior escalado de algunas compañías. Los participantes plantearon, por ello, la necesidad de avanzar hacia una mayor especialización de los inversores para comprender las particularidades de una industria muy diferente de otros mercados tecnológicos. Las pymes quieren dejar de ser actores secundarios Otro de los grandes asuntos sobre la mesa fue el papel de las pequeñas y medianas empresas. Carlota Sánchez Cuenca, directora general de AESMIDE, destacó el peso que tienen dentro del ecosistema y defendió la necesidad de facilitarles un acceso efectivo a los grandes programas industriales. Por su parte, Félix Pérez Martínez, presidente de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y Seguridad, señaló tres grandes desafíos: evolucionar desde la competencia por recursos hacia una mayor colaboración, incorporar nuevas empresas al ecosistema y resolver el problema del talento. Precisamente este último aspecto puede convertirse en uno de los factores determinantes para que el aumento de la inversión se traduzca realmente en nuevas capacidades tecnológicas e industriales. Existe además otro reto: no toda tecnología que funciona en el mercado civil puede trasladarse directamente al ámbito militar. Los requisitos de seguridad, control, interoperabilidad y estandarización obligan en muchos casos a adaptar las soluciones antes de su utilización. Formar 600 profesionales cada año La necesidad de profesionales especializados ya está impulsando iniciativas concretas. Diego Crescente, director general de la Escuela de Organización Industrial (EOI), presentó un programa desarrollado junto a los ministerios de Defensa, Industria y Ciencia e Innovación para incorporar pymes y startups a la cadena de valor del sector mediante tres ejes: conocimiento, formación e innovación. La EOI ha reorientado parte de su oferta para responder a las nuevas necesidades y plantea formar a 600 profesionales al año en ámbitos como ciberseguridad, drones e inteligencia artificial aplicada a defensa. A ello se sumará una serie de hackatones de innovación abierta que recorrerán España para buscar soluciones a retos concretos planteados por el Ministerio de Defensa. Una oportunidad histórica que exige colaboración La industria española se encuentra así ante una combinación poco habitual: más inversión, mayor interés del capital privado, tecnologías en rápida evolución y una creciente necesidad de autonomía estratégica europea. El desafío será conseguir que esos recursos económicos se traduzcan en empresas capaces de escalar, tecnología desplegada y profesionales preparados para desarrollarla. Luis Fernando Álvarez-Gascón, presidente de la Comisión de Tecnologías Duales para la Defensa de AMETIC, planteó incluso la posibilidad de que el sector necesite una suerte de “momento PERTE” que contribuya a acelerar su transformación. Porque si algo quedó patente durante el encuentro es que la autonomía estratégica no dependerá únicamente de cuánto se invierta. La capacidad de atraer talento, integrar a las pymes, acelerar la contratación y construir una relación más estrecha entre Administración, Fuerzas Armadas, industria e inversores será igualmente decisiva para definir el futuro de la defensa tecnológica española.

8 Septiembre 2026

¿Son seguros los tutores de IA? El auge de ChatGPT entre adolescentes reabre el debate educativo

ESG

La inteligencia artificial empieza a consolidarse como una nueva herramienta de apoyo escolar para niños y adolescentes. Su capacidad para ofrecer ayuda personalizada y disponible a cualquier hora abre importantes oportunidades educativas, pero también plantea interrogantes sobre privacidad, pensamiento crítico, dependencia y seguridad. Resolver un problema de matemáticas, practicar inglés, preparar un examen o pedir que una explicación se adapte al nivel de un estudiante. La inteligencia artificial está transformando la manera en la que muchos menores estudian y acceden al conocimiento. Los llamados tutores de IA prometen una especie de profesor particular disponible las 24 horas y capaz de adaptar sus explicaciones a cada alumno. Una posibilidad que despierta interés entre familias, centros educativos y administraciones, pero cuyo crecimiento también obliga a preguntarse hasta qué punto estas herramientas son adecuadas para los menores. ESET advierte de que no todos los tutores basados en inteligencia artificial ofrecen las mismas garantías. La forma en la que enseñan, los datos que recopilan y las medidas de protección que incorporan pueden variar considerablemente entre unas plataformas y otras. El debate ha cobrado todavía más relevancia con la llegada de ChatGPT para adolescentes, una experiencia específica para menores de 18 años que incorpora mayores protecciones, controles parentales y herramientas destinadas a fomentar un uso más responsable de la inteligencia artificial. Entre sus funcionalidades se encuentran mecanismos orientados a evitar que la IA se convierta simplemente en una máquina de proporcionar respuestas, además de herramientas como el Modo de estudio y opciones relacionadas con los horarios y descansos. Un mercado educativo en plena expansión El fenómeno está lejos de ser minoritario. Según las estimaciones recogidas por ESET de Grand View Research, el mercado de tutores basados en inteligencia artificial podría pasar de alrededor de 2.000 millones de dólares en 2025 a más de 17.700 millones en 2033. España también comienza a prepararse para esta nueva realidad. El Consejo Escolar del Estado aprobó en 2026 un marco de referencia dirigido a impulsar una incorporación ética, segura y pedagógicamente fundamentada de la inteligencia artificial en los centros educativos. La cuestión, por tanto, empieza a desplazarse del “si” se utilizará inteligencia artificial en la educación al “cómo” debe utilizarse. Y aquí aparece una distinción importante. “Bajo el concepto de ‘tutor con IA’ se engloban soluciones muy diferentes”, explica Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España. Mientras algunas herramientas funcionan esencialmente como chatbots generalistas adaptados al ámbito educativo, otras han sido específicamente desarrolladas para acompañar al estudiante durante el aprendizaje, formular preguntas y conseguir que llegue a una respuesta mediante el razonamiento. Cuando obtener la respuesta es demasiado fácil Uno de los principales temores es que la comodidad termine jugando en contra del propio aprendizaje. Si un estudiante puede obtener inmediatamente la solución de un ejercicio, redactar un trabajo o resolver una duda sin recorrer el proceso necesario para encontrar la respuesta, existe el riesgo de que determinadas capacidades terminen debilitándose. Una encuesta estatal de UGT Servicios Públicos realizada a 1.376 docentes reflejó precisamente esta preocupación: el 83,57% alertaba del riesgo de que la IA reduzca el pensamiento crítico del alumnado, mientras que un 86,70% mostraba preocupación por el plagio o la falta de esfuerzo. El desafío está en conseguir que la tecnología actúe como acompañante y no como sustituto del razonamiento. Una IA también puede equivocarse A ello se suma otro problema especialmente relevante cuando los usuarios son menores: la inteligencia artificial puede proporcionar información incorrecta y hacerlo de manera aparentemente convincente. Los modelos pueden generar respuestas falsas o imprecisas y presentarlas con una seguridad que dificulta identificar el error. Un adulto con experiencia en una determinada materia puede detectar más fácilmente que algo no encaja. Para un niño o adolescente que todavía está desarrollando su capacidad crítica y sus criterios para evaluar fuentes, esa distinción puede resultar mucho más complicada. Por ello, enseñar a utilizar estas herramientas implica también enseñar a cuestionar sus respuestas y contrastar la información. ¿Puede un adolescente desarrollar una relación emocional con una IA? El debate va más allá del rendimiento académico. ESET señala también el riesgo de que algunos menores depositen un grado excesivo de confianza en estos sistemas o comiencen a relacionarse con ellos como si fueran figuras humanas de apoyo. Por sofisticada que sea una herramienta, un tutor artificial no posee la empatía de un profesor ni puede sustituir las relaciones humanas que forman parte del proceso educativo. Un docente puede percibir frustración, desmotivación o inseguridad y modificar su manera de enseñar en función de esas señales. La IA puede simular determinados comportamientos conversacionales, pero eso no significa que experimente emociones o establezca vínculos reales. La privacidad, otro de los grandes interrogantes Las conversaciones mantenidas con estos sistemas pueden contener mucha más información de la que aparentemente parece. Trabajos escolares, intereses personales, dudas, rendimiento académico, datos sobre dispositivos o incluso grabaciones de voz pueden formar parte de la información gestionada por determinadas plataformas. Cuando los usuarios son menores, conocer qué información se recopila, durante cuánto tiempo se conserva, para qué se utiliza y si intervienen terceros resulta especialmente importante. Por ello, ESET recomienda a familias y centros educativos revisar las políticas de privacidad y comprobar el cumplimiento de la normativa de protección de datos antes de incorporar una herramienta al día a día de los estudiantes. De los contenidos inapropiados al prompt injection También existen riesgos estrictamente relacionados con la ciberseguridad. Los menores pueden intentar sortear voluntariamente las restricciones de una plataforma para acceder a determinados contenidos. Pero existen además ataques dirigidos a manipular el comportamiento de los propios sistemas de IA. Entre ellos se encuentra el denominado prompt injection, mediante el cual instrucciones maliciosas pueden intentar alterar el funcionamiento esperado de una herramienta. En determinados escenarios, este tipo de técnicas podría utilizarse para mostrar contenidos inseguros o tratar de dirigir al usuario hacia páginas fraudulentas. Es un riesgo que introduce una nueva variable en la elección de herramientas educativas: no basta con analizar qué puede enseñar una plataforma, sino también cómo protege a quienes la utilizan. Acompañar antes que prohibir Frente a estos riesgos, la recomendación no pasa necesariamente por excluir la inteligencia artificial de la educación. ESET apuesta por priorizar herramientas concebidas específicamente para el aprendizaje, especialmente aquellas recomendadas por los propios centros educativos o respaldadas por evidencias sobre su utilidad pedagógica. Para las familias, el acompañamiento inicial puede ser igualmente importante. Utilizar la herramienta junto al menor permite conocer cómo responde, qué información solicita y cómo se comporta ante determinadas preguntas. También resulta fundamental enseñar desde edades tempranas que no deben compartirse con una IA contraseñas, direcciones, teléfonos, credenciales u otros datos sensibles, así como explicar que una respuesta convincente no tiene por qué ser correcta. Los controles adaptados a la edad, los límites razonables de utilización y la supervisión periódica pueden completar esas medidas. La llegada de la inteligencia artificial a las aulas y a los hogares parece difícil de detener. La cuestión será conseguir que su enorme capacidad para facilitar el acceso al conocimiento no sustituya precisamente aquello que la educación pretende desarrollar: curiosidad, esfuerzo, autonomía y pensamiento crítico.

8 Septiembre 2026

Nombramiento: Mónica Rey Amado se incorpora a BIMBA Y LOLA como Strategy and Corporate Advisor

Jarana

Mónica Rey Amado inicia una nueva etapa profesional como Strategy and Corporate Advisor en BIMBA Y LOLA, desde donde aportará su experiencia en estrategia, transformación empresarial y desarrollo corporativo. La directiva cuenta con una amplia trayectoria internacional en consultoría, dirección general y gobierno corporativo, con experiencia en compañías como General Electric, McKinsey & Company, Grupo PRISA, Atento y Nueva Pescanova. A lo largo de su carrera ha liderado procesos de transformación y ha desarrollado su actividad en ámbitos como estrategia, M&A, organización y mejora de procesos. Actualmente, además, es consejera independiente de Telefónica y miembro de su Comisión de Sostenibilidad y Regulación. Su incorporación a BIMBA Y LOLA supone un nuevo paso en una trayectoria marcada por la gestión de organizaciones en transformación y el asesoramiento estratégico.

8 Septiembre 2026

La paradoja de la IA empresarial: más adopción, pero el 81% sigue sin conseguir un impacto económico significativo

Rincón del CISO

La inteligencia artificial gana terreno rápidamente en las compañías, pero utilizarla no está siendo sinónimo de transformación. Los datos revelan una creciente distancia entre adopción y resultados, mientras expertos apuntan a un problema que va mucho más allá de la tecnología: las empresas están incorporando IA a procesos que apenas han cambiado. La carrera empresarial por incorporar inteligencia artificial continúa acelerándose. Sin embargo, después de una primera etapa marcada por la experimentación, comienza a surgir una pregunta mucho más incómoda: ¿está generando realmente valor todo ese despliegue tecnológico? Los datos muestran una importante contradicción. En España, el 21,1% de las empresas con diez o más trabajadores ya utilizaba alguna tecnología de inteligencia artificial durante el primer trimestre de 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra supone un incremento de 8,7 puntos respecto al año anterior. La tendencia es todavía más evidente a escala internacional. Un 88% de las organizaciones asegura utilizar IA de manera habitual en al menos una función empresarial. Sin embargo, solo aproximadamente un tercio ha conseguido avanzar hacia el escalado de sus iniciativas. Y ahí aparece la gran brecha de la IA corporativa: adoptar tecnología está resultando mucho más sencillo que transformar una organización con ella. Mucha IA, pero todavía poco impacto en el negocio El problema ya no parece ser convencer a las empresas para que prueben la inteligencia artificial. El desafío está en conseguir que esa experimentación llegue a la cuenta de resultados. Según The State of Organizations 2026, el 81% de las organizaciones que están experimentando con IA todavía no identifica mejoras económicas significativas. Al mismo tiempo, un 86% de los líderes reconoce que sus compañías no están suficientemente preparadas para integrar estas tecnologías en el funcionamiento cotidiano. Para Qaracter, detrás de esta situación existe un problema estructural: muchas compañías están colocando herramientas del siglo XXI sobre procesos, jerarquías y sistemas de decisión concebidos mucho antes de la llegada de la IA. Un asistente inteligente puede, por ejemplo, reducir drásticamente el tiempo necesario para preparar un informe. Pero si ese mismo documento continúa pasando posteriormente por diferentes departamentos, reuniones y sucesivas capas de aprobación, el impacto global sobre el negocio será limitado. La IA habrá eliminado minutos o incluso horas de una tarea concreta, pero el cuello de botella seguirá intacto. Ahorrar tiempo no significa transformar una empresa Buena parte de la primera expansión de la IA generativa dentro de las organizaciones ha tenido un carácter individual. Redactar textos, resumir documentos, analizar información, preparar presentaciones, realizar búsquedas o ayudar en la programación se han convertido en algunos de sus usos más habituales. Son aplicaciones capaces de mejorar la productividad de un trabajador, pero ese ahorro de tiempo no necesariamente transforma el rendimiento de toda una compañía. La siguiente etapa exige cambiar las métricas. En lugar de preguntarse cuántos empleados utilizan una determinada solución, las empresas deberán empezar a analizar qué pasos del proceso han desaparecido, cuánto se han acelerado las decisiones, qué errores se han reducido o qué nueva capacidad ha conseguido generar el negocio gracias a la IA. Precisamente ahí podría encontrarse la próxima gran evolución. El 82% de los directivos consultados por Microsoft considera que ha llegado el momento de replantear elementos fundamentales de la estrategia y las operaciones de sus compañías. Además, un 81% prevé incorporar agentes de IA de manera moderada o amplia durante los próximos 12 a 18 meses. La incorporación de estos sistemas introduce, además, una cuestión mucho más profunda que la simple automatización: ¿hasta dónde estamos dispuestos a dejar decidir a una máquina? De asistentes a agentes: ¿quién responde por las decisiones de la IA? La llegada de los agentes de IA puede cambiar considerablemente la relación entre personas y tecnología dentro de las compañías. Ya no se tratará únicamente de sistemas que generan una respuesta después de recibir una instrucción. Cada vez más organizaciones estudian tecnologías capaces de ejecutar secuencias de tareas y actuar con determinados grados de autonomía. Esto obligará a definir nuevas fronteras: qué decisiones pueden automatizarse, cuáles deben pasar obligatoriamente por supervisión humana, cuándo debe detenerse un sistema y, especialmente, quién asume la responsabilidad cuando una IA se equivoca. José Manuel Casado, presidente de Qaracter, considera que uno de los errores habituales consiste precisamente en incorporar la inteligencia artificial como una herramienta adicional sin cuestionar previamente la forma en la que funciona la organización. Desde su perspectiva, el verdadero salto llegará cuando las compañías utilicen la IA para revisar qué tareas siguen teniendo sentido, cuáles pueden desaparecer, qué decisiones pueden descentralizarse y cómo deben evolucionar las responsabilidades de los profesionales. En otras palabras: la transformación no consiste simplemente en hacer más rápido el trabajo de siempre. El gran obstáculo puede no estar en la tecnología Esta transformación tampoco depende exclusivamente de disponer de mejores modelos o herramientas. El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial sitúa la falta de competencias como el principal obstáculo para la transformación empresarial para el 63% de los empleadores. Ante esta situación, un 85% de las organizaciones prevé priorizar la actualización de las habilidades de sus profesionales. Pero el reto va más allá de enseñar a utilizar herramientas de inteligencia artificial. Los responsables de equipos tendrán que aprender a dirigir entornos donde personas y sistemas inteligentes trabajan conjuntamente, determinar cuándo intervenir ante una excepción, evaluar resultados producidos por máquinas y explicar a sus equipos por qué determinadas responsabilidades están cambiando. También entra en juego un elemento especialmente delicado: la confianza. Presentar la IA exclusivamente como una vía para reducir costes o aumentar la eficiencia puede alimentar la resistencia interna. Por el contrario, vincular su implantación a objetivos empresariales comprensibles, involucrar a los trabajadores en el rediseño de los procesos y establecer responsabilidades claras puede facilitar una adopción más sólida. La verdadera carrera por la IA empieza ahora Después de una etapa dominada por pilotos, licencias y casos de uso, las empresas comienzan a enfrentarse a una fase considerablemente más compleja. Qaracter plantea que el despliegue debería abordarse desde diferentes dimensiones simultáneas: identificar procesos completos donde exista un impacto cuantificable, revisar aprobaciones y pasos que ya no aportan valor, redefinir funciones y capacidades profesionales, establecer límites claros para la autonomía de los sistemas y medir desde el principio tanto los resultados empresariales como los riesgos asociados. El cambio de enfoque es importante. Durante los últimos años, gran parte de la conversación empresarial ha girado alrededor de qué herramientas de IA incorporar. La pregunta que marcará la siguiente fase probablemente será muy diferente: ¿qué está dispuesta a cambiar una organización para aprovechar realmente esas herramientas? Porque una empresa puede desplegar inteligencia artificial en prácticamente todos sus departamentos y continuar funcionando de la misma manera. Y esa podría ser una de las grandes paradojas de esta revolución tecnológica: tener más IA que nunca sin haber transformado todavía el negocio.

7 Septiembre 2026

Un El Niño extraordinario amenaza con sacudir el clima, los alimentos y la economía mundial

ESG

El calentamiento del Pacífico podría provocar fuertes alteraciones en las lluvias, elevar el riesgo de sequías e inundaciones y tensionar la producción agrícola durante los próximos meses. Sus consecuencias podrían prolongarse hasta 2027. El planeta se prepara para un nuevo episodio climático de gran magnitud. El Niño está ganando intensidad en el océano Pacífico y las previsiones apuntan a que podría convertirse en uno de los eventos más fuertes registrados en las últimas décadas, con posibles consecuencias sobre el clima, la agricultura y los precios de los alimentos en distintas regiones del mundo. Según las previsiones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el fenómeno ya se encuentra establecido y existe una probabilidad muy elevada de que continúe activo hasta comienzos de 2027. Su máxima intensidad se produciría hacia finales de 2026, por lo que los próximos meses serán especialmente importantes para conocer hasta dónde llega su impacto. El Niño aparece cuando la temperatura de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental aumenta por encima de sus valores habituales. Aunque el fenómeno se origina en el océano, modifica la circulación de la atmósfera y puede alterar las precipitaciones y las temperaturas a miles de kilómetros de distancia. Un mismo fenómeno, consecuencias muy diferentes El principal problema es que El Niño no afecta por igual a todas las regiones. Mientras algunas zonas pueden sufrir una reducción importante de las precipitaciones, otras se enfrentan precisamente al escenario contrario: lluvias intensas y un mayor peligro de inundaciones y deslizamientos. Entre septiembre y noviembre, algunas áreas de India, Australia, Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica podrían registrar condiciones más secas de lo habitual. En cambio, el Cuerno de África, el sureste de Sudamérica y determinadas zonas de Europa, Asia y Norteamérica presentan mayores probabilidades de experimentar precipitaciones superiores a la media. A ello se suma otro factor: el calor. Las temperaturas por encima de los valores habituales podrían extenderse por buena parte de las principales regiones continentales. Sin embargo, estas previsiones no significan que todos esos territorios vayan a sufrir necesariamente una catástrofe. El Niño modifica las probabilidades climáticas, pero sus efectos concretos dependen también de numerosos factores regionales. Asia mira al cielo y a sus cultivos Una de las principales preocupaciones se encuentra en Asia, donde cualquier alteración prolongada de las lluvias puede tener consecuencias importantes sobre la agricultura. India llega a esta situación después de periodos de precipitaciones inferiores a lo habitual durante el monzón de 2026. Cultivos esenciales como el arroz, el maíz, la soja o el algodón podrían verse perjudicados si el déficit hídrico se prolonga. Una reducción de las cosechas no solo supondría pérdidas para los agricultores. También podría aumentar la necesidad de importar alimentos y ejercer una mayor presión sobre los precios. En el sudeste asiático, un escenario más cálido y seco podría afectar asimismo a productos estratégicos como el arroz y el aceite de palma. Además, la falta de humedad puede favorecer los incendios forestales y los episodios de humo y contaminación atmosférica. En África Oriental, el peligro puede llegar con demasiada agua El panorama cambia radicalmente en el este de África. Allí, El Niño puede favorecer unas condiciones más húmedas durante los últimos meses del año. En las áreas más vulnerables del Cuerno de África, unas precipitaciones excepcionalmente intensas elevarían el riesgo de inundaciones y corrimientos de tierra. La situación resulta especialmente delicada en territorios donde las infraestructuras son limitadas o donde ya existen problemas de inseguridad alimentaria y desplazamiento de población. Una sucesión de lluvias extremas podría agravar esas dificultades. América, dividida entre la sequía y el exceso de lluvia El continente americano también presenta un escenario desigual. El sureste de Sudamérica podría recibir más precipitaciones de lo habitual, mientras que zonas de Centroamérica, el Caribe y el noroeste sudamericano podrían afrontar meses más secos. El denominado Corredor Seco centroamericano es uno de los puntos sensibles. Las comunidades rurales de esta región ya han sufrido repetidos episodios de sequía, por lo que una nueva reducción de las lluvias podría afectar directamente a sus cosechas y medios de vida. Más al sur, la atención estará puesta en gigantes agrícolas como Brasil y Argentina. Cualquier modificación relevante de sus cosechas puede trascender sus fronteras debido al enorme peso de ambos países en los mercados internacionales de productos agrícolas. Australia se prepara para meses de calor Las perspectivas tampoco son tranquilizadoras para algunas zonas del sur y el este de Australia, donde se esperan temperaturas elevadas y una mayor probabilidad de precipitaciones escasas. Los episodios intensos de El Niño han coincidido históricamente con un aumento del peligro de sequía e incendios en determinadas regiones australianas. No obstante, la magnitud final de una temporada de incendios depende de muchos otros factores meteorológicos y ambientales. En las islas del Pacífico, las alteraciones asociadas al fenómeno pueden repercutir además sobre las reservas de agua dulce, la agricultura, los ecosistemas marinos y el comportamiento de los ciclones tropicales. El gran riesgo económico está en el plato Más allá de sequías o inundaciones concretas, existe un riesgo capaz de conectar todos estos escenarios: los alimentos. Si varias grandes regiones productoras sufrieran simultáneamente malas cosechas, la reducción de la oferta podría trasladarse a los mercados internacionales. El comercio permite normalmente compensar los déficits de una zona con la producción de otras, pero esa capacidad disminuye cuando numerosos productores atraviesan problemas al mismo tiempo. Además, ante una crisis de abastecimiento algunos gobiernos pueden optar por limitar las exportaciones para proteger sus mercados internos. Este tipo de medidas puede intensificar las tensiones sobre la oferta internacional y contribuir a elevar los precios. Por eso, la evolución de El Niño no interesa únicamente a meteorólogos y científicos. También está siendo seguida por agricultores, gobiernos, empresas y mercados financieros. Los próximos meses serán decisivos El calentamiento registrado en el Pacífico ha situado este episodio entre los eventos que requieren una vigilancia especialmente estrecha. Las previsiones apuntan a que podría continuar fortaleciéndose hasta alcanzar su máxima intensidad hacia noviembre o diciembre. Ese calendario convierte el final de 2026 en una ventana decisiva para la prevención. La gestión de los embalses, la planificación de las campañas agrícolas, las reservas de alimentos, la preparación frente a incendios y el refuerzo de las medidas contra inundaciones pueden determinar hasta qué punto una anomalía climática termina convirtiéndose en una emergencia humanitaria o económica. Y después llegará 2027 Aunque el momento de mayor intensidad de El Niño se espera para finales de este año, sus consecuencias podrían sentirse durante buena parte de 2027. El fenómeno es un ciclo natural del sistema climático y no está provocado por el cambio climático. Sin embargo, aparece en un planeta que ya presenta temperaturas oceánicas y atmosféricas elevadas debido al calentamiento global. Esa combinación preocupa a los científicos porque puede contribuir a intensificar determinados episodios de calor y otros fenómenos extremos. Por este motivo, 2027 estará especialmente bajo vigilancia ante la posibilidad de registrar temperaturas globales excepcionalmente altas. El verdadero desafío de los próximos meses no será únicamente conocer hasta dónde llegará este El Niño, sino comprobar hasta qué punto los países son capaces de anticiparse a sus consecuencias. Porque un fenómeno que comienza con agua anormalmente caliente en una parte del Pacífico puede terminar sintiéndose a miles de kilómetros de distancia: en los campos, en los embalses, en los supermercados y, finalmente, en el bolsillo de millones de personas.

7 Septiembre 2026

Nombramiento: Roberto Testa se incorpora a Keepit

Jarana

Keepit incorpora a Roberto Testa a su equipo para afrontar una nueva etapa de crecimiento de la compañía. Con una amplia trayectoria vinculada a las áreas de ventas, marketing, desarrollo de negocio y estrategia comercial, Testa inicia esta nueva etapa tras pasar sus primeros días en la sede de Keepit en Copenhague, donde ha tenido la oportunidad de conocer al equipo y profundizar en la cultura de la compañía. Su incorporación se produce en un momento de nuevas oportunidades de crecimiento para Keepit, compañía especializada en protección y respaldo de datos en la nube.

7 Septiembre 2026

Lectura recomendada: El latido de tu startup

Jarana

Este libro no te dará recetas mágicas, porque no existen, sino un verdadero sistema operativo para startups: un conjunto de marcos mentales, rituales y artefactos que transforman una idea frágil en una organización resiliente y de alto rendimiento. Descubre las claves que separan la anécdota del éxito sostenible: * Persistencia inteligente vs. obstinación ciega: Aprende a ser obstinado con la visión, pero flexible con las tácticas, improvisando con cabeza cuando el mercado te golpea. * La cadencia operativa como motor de crecimiento: La velocidad sin foco mata. Descubre el poder de la cadencia trimestral para crear un 'momentum' imparable. * El rol del COO: Más que un título, es el contrapeso pragmático del CEO, traduciendo la estrategia en acción diaria. * La salud organizativa como ventaja diferencial: Institucionaliza el "Disagree and Commit" para gestionar el conflicto y asegurar que la ejecución no se diluya en el "ya te lo dije". * 'Roadmap': Siempre afilar, no redondear. Tu producto debe ser un arma competitiva. Aprende a definir tus pilares estratégicos y a decir no con criterio. En tiempos de la inteligencia artificial, donde la velocidad de ejecución se acerca al infinito, la única constante es que, al final, todo va de personas. Este libro te proporciona la brújula y las herramientas para cuidarlas, alinearlas y liderarlas a través de la tormenta. Autor: Miguel Arias

7 Septiembre 2026

La IA acelera el cibercrimen: responder a tiempo se convierte en el nuevo reto de las empresas

Rincón del CISO

Los ciberdelitos ya representan cerca del 20% de la criminalidad registrada en España. Mientras la inteligencia artificial permite automatizar y perfeccionar los ataques, las organizaciones se enfrentan a un desafío que va más allá de detectar amenazas: contenerlas antes de que afecten al negocio. La inteligencia artificial está cambiando las reglas de la ciberseguridad. Herramientas que pueden ayudar a las empresas a automatizar procesos y mejorar su productividad también están reduciendo las barreras de entrada para los ciberdelincuentes, que pueden utilizarlas para crear campañas de phishing más convincentes, perfeccionar técnicas de ingeniería social o acelerar determinadas fases de un ataque. El resultado es un escenario en el que las amenazas pueden multiplicarse y evolucionar a una velocidad cada vez mayor. Los datos reflejan esta presión. Según el Informe sobre la Cibercriminalidad en España 2025 del Ministerio del Interior, durante el pasado año se contabilizaron 488.426 ciberdelitos, un 5,1% más que en 2024. Estas infracciones representaron ya el 19,8% del conjunto de la criminalidad registrada en España, mientras que el número de víctimas superó las 383.000 personas. Detectar una amenaza ya no es suficiente Las organizaciones han reforzado durante años sus defensas con tecnologías como EDR, SIEM, protección cloud, firewalls o plataformas de inteligencia de amenazas. Sin embargo, la acumulación de herramientas ha creado también un nuevo problema: una enorme cantidad de información y alertas que alguien debe interpretar. Una señal sospechosa no siempre significa que exista un ataque. El verdadero desafío comienza cuando hay que determinar rápidamente si se trata de un falso positivo o del inicio de un incidente con capacidad para comprometer sistemas, información o incluso la continuidad del negocio. En este contexto, el tiempo de respuesta empieza a convertirse en una medida fundamental de la madurez en ciberseguridad. “Las organizaciones ya disponen de herramientas capaces de generar alertas. Lo que marca la diferencia es disponer de un equipo que las analice, determine su criticidad y actúe de forma coordinada cuando realmente existe una amenaza”, explica Álvaro Sánchez, Security Presales de h&k. Del ruido de las alertas a una visión conjunta del riesgo La complejidad aumenta a medida que crece el ecosistema tecnológico de las compañías. Infraestructuras cloud, identidades digitales, aplicaciones SaaS, redes corporativas y dispositivos conectados producen continuamente eventos de seguridad procedentes de sistemas diferentes. Analizarlos de forma aislada puede dificultar la identificación de un ataque. La tendencia, por ello, está pasando de acumular soluciones de seguridad a desarrollar capacidad operativa para relacionar la información y actuar sobre ella. Aquí adquieren protagonismo los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC), encargados de mantener una vigilancia continua, analizar las señales procedentes de distintas tecnologías y coordinar la respuesta cuando se confirma un incidente. Cuando cada minuto cuenta Ante este escenario, h&k ha reforzado su oferta de servicios gestionados con un SOC que integra monitorización 24x7, inteligencia de amenazas, automatización y especialistas en respuesta a incidentes. El servicio reúne información procedente de herramientas como SIEM, EDR, plataformas cloud, sistemas de identidad y firewalls para proporcionar una visión conjunta del riesgo. Los analistas validan además los incidentes antes de poner en marcha las medidas necesarias para contener una amenaza. “La ciberseguridad ya no puede limitarse a generar avisos. Las organizaciones necesitan capacidad operativa para actuar, escalar incidentes, aplicar procedimientos de respuesta y acompañar al cliente durante todo el proceso”, señala Carlos Gutiérrez, Director de Go To Market de h&k. La velocidad, nueva variable de la resiliencia La expansión de la IA añade una nueva dimensión a una carrera que siempre ha existido en ciberseguridad: la del tiempo. Si los atacantes pueden automatizar tareas, aumentar el volumen de sus campañas y perfeccionar sus técnicas con mayor rapidez, las empresas también necesitan reducir la distancia entre detectar, interpretar y responder. La resiliencia digital dependerá así cada vez menos de cuántas herramientas tenga desplegadas una organización y más de su capacidad para utilizarlas de manera coordinada cuando aparece una amenaza real. Porque en un escenario de ataques acelerados por inteligencia artificial, detectar lo que está ocurriendo es solo el principio. La verdadera diferencia está en cuánto se tarda en actuar.

4 Septiembre 2026

La IA ya sabe actuar, pero ¿conoce a tu cliente? El contexto se convierte en el nuevo activo estratégico

ESG

Los agentes de inteligencia artificial comienzan a asumir un papel más activo en marketing, ventas y atención al cliente. Sin embargo, su eficacia se enfrenta a un obstáculo: pueden ser muy avanzados y, al mismo tiempo, desconocer buena parte de la relación que una empresa mantiene con sus clientes. Solo el 39% de los equipos españoles de atención dispone de un historial completo y centralizado de cada usuario. La inteligencia artificial empresarial está entrando en una nueva fase. Después de dos años marcados por la carrera para incorporar asistentes, copilotos y herramientas generativas, el debate comienza a desplazarse desde qué puede hacer la IA hacia qué necesita saber para hacerlo bien. La diferencia no es menor. Una inteligencia artificial puede redactar un correo, preparar una reunión comercial, responder a un cliente o recomendar el siguiente paso en una oportunidad de venta. Pero si desconoce las conversaciones anteriores, las compras realizadas, las incidencias abiertas o la situación actual de esa relación comercial, su capacidad para tomar decisiones útiles se reduce considerablemente. Es precisamente ahí donde aparece uno de los próximos grandes desafíos para las empresas: dotar de contexto a la IA. Mucha inteligencia artificial, pero información fragmentada Los datos de HubSpot reflejan esta contradicción en las compañías españolas. El 93% de los equipos de atención al cliente ya está valorando incorporar inteligencia artificial, pero únicamente un 39% dispone de un historial centralizado y completo de cada cliente. Además, cerca de uno de cada cuatro reconoce que ni siquiera tiene acceso de manera consistente a toda esa información. La situación plantea una paradoja: las empresas están preparando agentes capaces de asumir cada vez más responsabilidades mientras la información que necesitan para actuar correctamente continúa repartida entre diferentes sistemas, departamentos y aplicaciones. El resultado puede ser una IA capaz de producir mucho, pero no necesariamente de producir mejor. El problema no siempre es el modelo Cuando una herramienta de inteligencia artificial ofrece una respuesta genérica, incorrecta o poco útil, resulta fácil atribuir el fallo al modelo. Sin embargo, a medida que estas tecnologías maduran, la calidad de la información empresarial que reciben está ganando tanta importancia como las propias capacidades de la IA. Un modelo puede disponer de enormes cantidades de conocimiento general y, aun así, desconocer prácticamente todo lo relevante sobre un cliente concreto. ¿Qué compró? ¿Qué conversaciones ha mantenido con la compañía? ¿Qué problema tuvo hace seis meses? ¿Está negociando actualmente una renovación? ¿Ha mostrado interés por otro servicio? ¿Qué compañero habló con él por última vez? Sin ese contexto, incluso una IA muy avanzada puede ofrecer una experiencia desconectada de la realidad. La preocupación ya aparece entre los propios responsables empresariales. Una encuesta realizada por KPMG entre líderes de Estados Unidos situó la calidad de los datos organizativos como el principal desafío para las estrategias de inteligencia artificial, señalado por el 85% de los participantes. Gartner, por su parte, había advertido de que durante 2026 un 60% de los proyectos de IA sin datos adecuadamente preparados terminarían siendo abandonados. De almacenar datos a conseguir que la IA los entienda Durante años, una de las prioridades de las compañías fue acumular información. CRM, plataformas de marketing, herramientas de atención al cliente, sistemas comerciales y aplicaciones internas permitieron registrar cantidades cada vez mayores de datos. El problema es que tener información no significa necesariamente tener contexto. La nueva etapa de la inteligencia artificial obliga a conectar esas piezas. Para que un agente pueda participar de forma efectiva en un proceso comercial o de atención, necesita acceder a una visión coherente y actualizada del cliente, pero también comprender determinados elementos del propio negocio. Esto está impulsando también la evolución de los CRM tradicionales. HubSpot utiliza el concepto de “Plataformas Agénticas de Clientes” para describir una nueva generación de ecosistemas en los que los datos del cliente, la información empresarial y los procesos están conectados y pueden ser utilizados simultáneamente por profesionales y agentes de inteligencia artificial. El cambio de filosofía es importante: el CRM deja de funcionar únicamente como un lugar donde las personas consultan información para convertirse también en una fuente de contexto desde la que pueden actuar sistemas autónomos. El siguiente reto: agentes que hablen entre ellos Existe además otro desafío. Las compañías no tendrán únicamente un agente de inteligencia artificial. Marketing puede utilizar uno para crear y optimizar campañas; ventas, otro para preparar reuniones y cualificar oportunidades; atención al cliente puede desplegar sistemas diferentes para gestionar consultas o incidencias. Si cada uno trabaja con información diferente, las empresas corren el riesgo de trasladar a la inteligencia artificial un problema que llevan años intentando solucionar entre sus propios departamentos: los silos. La siguiente evolución pasa, por tanto, de desplegar agentes independientes a construir sistemas capaces de compartir una misma visión del cliente y coordinar sus acciones. “Cuando la IA comprende el historial del cliente, conoce el estado real del negocio y comparte información con el resto de los equipos, deja de ser una herramienta aislada para convertirse en un auténtico acelerador del crecimiento”, señala Diego Santos, Head de Marketing de HubSpot para España y Latinoamérica. El contexto puede convertirse en la próxima ventaja competitiva El avance de los agentes de IA introduce una idea que puede marcar la próxima etapa de la transformación empresarial: cuanto mayor sea la autonomía de la tecnología, más importante será la calidad del contexto sobre el que toma sus decisiones. Las capacidades de los grandes modelos continuarán evolucionando y muchas de ellas estarán disponibles para miles de compañías simultáneamente. Lo verdaderamente diferencial podría estar entonces en otro lugar: los datos propios de cada organización, su conocimiento acumulado y su capacidad para convertir información dispersa en un contexto útil y accesible. La pregunta para las empresas empieza así a cambiar. Ya no se trata únicamente de cuánta inteligencia artificial pueden incorporar, sino de cuánto sabe esa inteligencia artificial sobre su negocio y sus clientes. Porque un agente puede ser extraordinariamente inteligente. Pero si no conoce el contexto, seguirá trabajando a ciegas.

4 Septiembre 2026

Nombramiento: Beatriz Martínez Arribas se incorpora a IAG como People Partner Spain

Jarana

Beatriz Martínez Arribas ha iniciado una nueva etapa profesional en International Airlines Group (IAG) tras incorporarse como People Partner Spain. Desde esta posición, será responsable de acompañar la estrategia de personas de la compañía en España, impulsando iniciativas orientadas al desarrollo del talento, el liderazgo, la cultura organizativa y la gestión del cambio, alineando la función de Recursos Humanos con los objetivos de negocio del grupo. Con este nombramiento, IAG refuerza su apuesta por una gestión estratégica del talento y el desarrollo de las personas como elementos clave para continuar impulsando la evolución y el crecimiento de la organización.

4 Septiembre 2026

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