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La inteligencia artificial pasa de promesa a prioridad estratégica en el sector bancario El último informe Banking Strategic Benchmarking Insights 2025, elaborado por KPMG, deja un mensaje claro: la banca global ha entrado en una nueva fase donde la inteligencia artificial ya no es una apuesta de futuro, sino un pilar inmediato de competitividad. Según el estudio, el 65% de los CEOs del sector financiero sitúan la IA generativa como una de sus principales prioridades de inversión, mientras que el 70% prevé destinar hasta un 20% del presupuesto tecnológico a estas capacidades en el próximo año . La IA impulsa eficiencia… pero también tensión organizativa El informe revela una paradoja interesante: mientras la IA promete mejorar la productividad, el sector aún no está preparado para adoptarla plenamente. El 78% de los CEOs reconoce que la falta de talento en IA puede frenar su crecimiento Y el 79% afirma que la IA está redefiniendo completamente los perfiles profesionales de entrada Esto dibuja un escenario donde la tecnología avanza más rápido que las capacidades internas de las organizaciones. “Pilot purgatory”: el gran problema de la banca con la IA Uno de los conceptos más llamativos del informe es el llamado “pilot purgatory”: muchas entidades están atrapadas en fases piloto sin escalar realmente la IA. Actualmente: La mayoría de bancos están en fases de exploración o piloto Muy pocos han conseguido desplegar soluciones a escala empresarial El éxito se mide casi exclusivamente en ahorro de costes, no en impacto estratégico Dónde está generando valor real la IA (por ahora) Lejos de los grandes titulares, la IA está impactando principalmente en procesos básicos pero críticos: Reconciliaciones financieras Análisis de variaciones Reporting regulatorio Automatización de procesos (RPA) Esto confirma que la transformación comienza por la eficiencia operativa antes de llegar a la estrategia. El modelo ganador: híbrido y descentralizado El informe destaca que el modelo más eficaz para desplegar IA en banca es el “hub-and-spoke”: Plataforma centralizada de IA Equipos distribuidos en áreas de negocio Gobernanza compartida Este enfoque permite equilibrar control, innovación y velocidad de ejecución. Costes, presión regulatoria y eficiencia: el otro gran frente Más allá de la IA, el informe revela que los bancos están bajo presión: El coste financiero se mantiene estable pero con tendencia al alza desde 2021 Aumentan los costes no tecnológicos (compliance, regulación, terceros) Se espera que la IA reduzca costes a medio plazo mediante automatización El futuro: menos personas, más valor estratégico KPMG proyecta una transformación profunda del área financiera: Equipos más pequeños pero más especializados Mayor peso de analítica avanzada y toma de decisiones Finanzas como función estratégica, no solo de control La IA no solo automatiza… redefine completamente el rol financiero. Conclusión: la ventaja competitiva ya está en juego El informe es contundente:la brecha competitiva ya se está abriendo entre quienes escalan la IA y quienes siguen experimentando. Las entidades que esperen a tener claridad total pueden quedarse atrás frente a aquellas que avanzan mientras aprenden.
6 Mayo 2026
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La compañía estadounidense GameStop ha puesto sobre la mesa una propuesta que podría sacudir el ecosistema global del eCommerce. La empresa, conocida por su papel protagonista durante el fenómeno de las “acciones meme”, ha presentado una oferta preliminar para adquirir eBay por un valor cercano a los 56.000 millones de dólares. La operación, que no es vinculante por el momento, contempla un precio de 125 dólares por acción y una fórmula de pago combinada: efectivo y acciones de la propia GameStop. Detrás de este movimiento se encuentra su consejero delegado, Ryan Cohen, quien busca impulsar una transformación profunda del negocio. Un salto estratégico para reinventar el modelo El planteamiento de GameStop responde a una necesidad clara: evolucionar más allá de su modelo tradicional basado en la venta física de videojuegos, un segmento que lleva años en retroceso. La posible integración con eBay permitiría a la compañía dar un salto inmediato hacia el comercio electrónico global, combinando su red de tiendas con una plataforma consolidada en categorías como electrónica, coleccionismo, productos reacondicionados o moda de segunda mano. La operación también abriría la puerta a competir en mercados donde la demanda de productos difíciles de encontrar o de nicho sigue creciendo, posicionando a la futura compañía como un actor relevante en estos segmentos. Financiación, presión y movimiento táctico GameStop ha asegurado contar ya con una participación cercana al 5% en eBay, lo que refuerza su posicionamiento en la negociación. Además, ha obtenido el respaldo de TD Bank para financiar hasta 20.000 millones de dólares en deuda. En paralelo, la compañía no descarta dirigirse directamente a los accionistas de eBay en caso de que su consejo de administración rechace iniciar conversaciones formales, lo que añade presión a la operación. Entre la ambición y el escepticismo del mercado Pese al impacto potencial del anuncio, la propuesta ha sido recibida con cautela por parte de los analistas. eBay cuenta con una posición más sólida y estable en el mercado, mientras que GameStop sigue en pleno proceso de redefinición de su modelo de negocio. La compañía liderada por Cohen defiende que la integración generaría importantes sinergias, con previsiones de ahorro cercanas a los 2.000 millones de dólares anuales desde el primer año, gracias a la optimización de costes y a la integración tecnológica. Sin embargo, los retos son significativos: financiar una operación de este tamaño, integrar dos culturas corporativas muy distintas y demostrar que las eficiencias prometidas pueden materializarse. De fenómeno bursátil a transformación real Ryan Cohen vuelve a apostar por una estrategia de alto impacto. Tras haber convertido a GameStop en un símbolo de la inversión minorista durante la era meme, ahora busca dar el salto hacia una transformación empresarial de mayor alcance. La posible adquisición de eBay supondría reposicionar a GameStop como una plataforma global de comercio electrónico, con presencia en segmentos clave y capacidad para competir en un entorno cada vez más digitalizado. La incógnita es clara: si esta operación logrará consolidarse como un movimiento estratégico sólido o si quedará en un intento ambicioso difícil de ejecutar.
5 Mayo 2026
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La forma en la que empresas y empleados se comunican ha cambiado radicalmente con la llegada de la mensajería instantánea. Lo que antes eran llamadas puntuales o correos ocasionales, ahora se traduce en mensajes constantes a través de aplicaciones como WhatsApp, incluso fuera de la jornada laboral. En España, el derecho a la desconexión digital está reconocido legalmente. La normativa establece que los trabajadores no están obligados a responder comunicaciones profesionales durante sus horas de descanso, vacaciones o permisos. Este derecho incluye llamadas, correos electrónicos y también mensajes enviados mediante aplicaciones de mensajería. Además, las empresas deben contar con políticas internas que regulen el uso de herramientas digitales y garanticen el respeto al tiempo personal de sus empleados. No obstante, enviar un mensaje fuera del horario laboral no supone automáticamente una infracción. La clave está en la frecuencia, la insistencia y la presión que pueda generar sobre el trabajador. Cuando las comunicaciones son continuas y existe una expectativa de respuesta inmediata, la situación puede considerarse una vulneración del derecho al descanso y a la desconexión digital. Este tipo de prácticas se ha vuelto especialmente común en sectores muy digitalizados, donde los límites entre la vida personal y profesional son cada vez más difusos. Uno de los ejemplos más habituales es el de responsables que contactan de forma reiterada con sus equipos durante noches o fines de semana mediante WhatsApp. Si esta dinámica se mantiene en el tiempo, puede acabar derivando en conflictos laborales e incluso en sanciones para la empresa. La legislación española se apoya tanto en la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales como en el Estatuto de los Trabajadores, reforzando así el derecho de los empleados a desconectar fuera de su jornada. En los últimos años, la Inspección de Trabajo ha incrementado la vigilancia sobre este tipo de situaciones. De hecho, algunas compañías ya han tenido que modificar sus protocolos internos tras denuncias de trabajadores que acreditaron una presión constante a través de mensajes enviados fuera del horario laboral. Aun así, los expertos recuerdan que una comunicación puntual y sin exigencia inmediata de respuesta no suele considerarse ilegal. El problema aparece cuando existe una práctica habitual que invade de forma reiterada el tiempo de descanso del trabajador. En 2026, el uso de WhatsApp en el entorno profesional continúa siendo válido, aunque cada vez más condicionado por los límites que marca la legislación sobre desconexión digital y descanso laboral.
4 Mayo 2026
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Mar López, CEO de Sofistic Cybersecurity, entrevista a Ángela Escobar, CEO de Laguun.io Mar López: Ángela, si miras tu trayectoria hasta llegar a liderar Laguun.io, ¿hubo algún momento o decisión clave que marcara el rumbo de tu carrera en tecnología? Ángela Escobar: Para irnos a ese momento clave hay que remontarse bastante atrás. Mis padres me regalaron mi primer ordenador con 8 años, en 1998: un IBM Aptiva de torre con una pantalla que ocupaba media mesa. Desde entonces, he tenido ese carácter inquieto y curioso, y también el punto de querer liderar y acercar la tecnología a todo el mundo. Antes de comenzar con Laguun, estuve liderando el escalado técnico de una fintech en el Caribe, llevándola de cero a más de 1,2 millones de usuarios, con picos por encima de 80 transacciones por segundo. Así que cuando dentro de Xauen se decide que Laguun, como producto, estaba preparado para iniciar su propia andadura como empresa y me ofrecieron liderarla, no lo pensé mucho. Lo veía como un salto natural: seguir aprendiendo, incorporar conocimientos que no son sólo tecnológicos y poder seguir investigando en la Universidad de Jaén. M.L.: Ser CEO en el sector tecnológico implica tomar decisiones en entornos de mucha incertidumbre. ¿Qué parte del liderazgo te ha resultado más desafiante desde que asumiste esta responsabilidad? A.E.: El desafío más continuo es mantener el liderazgo tecnológico y garantizar la privacidad de los datos en un entorno de IA que cambia a diario. Esto implica balancear la rigurosidad científica de nuestro origen con la agilidad necesaria en un entorno startup. El gran reto técnico inicial, por ejemplo, fue garantizar que nuestra plataforma de IA Generativa Conversacional fuese 100% segura y capaz de procesar una "malla de datos" (Data Mesh) compleja con costes controlados. Liderar la solución a ese problema exigió una visión muy estratégica para buscar alianzas clave, como la que cerramos con AWS, que nos ha permitido optimizar la infraestructura y tener acceso a servicios en fase beta que hemos evolucionado junto a ellos. M.L.: A pesar de los avances, todavía existe una brecha de género en muchos puestos de dirección. Desde tu experiencia, ¿qué cambios crees que necesitamos impulsar para que más mujeres lleguen a liderar compañías tecnológicas? A.E.: Necesitamos impulsar tres cosas. Primero, visibilidad: demostrar que el rigor científico y la visión global que impulsan proyectos como Laguun son accesibles a todas. Segundo, retención de talento: es clave crear entornos de trabajo que ofrezcan flexibilidad y permitan a las mujeres desarrollar carreras de alto impacto sin tener que elegir entre la vida personal y la profesional. Nuestro modelo de "teletrabajo puro" y nuestro centro operativo en la Universidad de Jaén demuestran que es posible retener talento local en proyectos globales. Y, tercero, hay que seguir humanizando la tecnología, demostrando que la ciberseguridad no es solo un tema de código, sino de liderazgo, gestión y comunicación clara. M.L.: ¿Cuál ha sido el desafío que más ha puesto a prueba tu resiliencia y qué aprendiste de él? A.E.: El mayor desafío fue el reto técnico de desarrollar un sistema Conversacional que no solo fuera inteligente, sino completamente seguro. Tuvimos que resolver cómo procesar información sensible de clientes sin comprometer su privacidad ni disparar los costes operativos. Aprendimos que la resiliencia no se trata de hacerlo todo solos, sino de identificar las alianzas estratégicas adecuadas. Nuestra integración con AWS para el uso de Amazon Bedrock nos dio el soporte técnico y estratégico para escalar la solución y blindar la privacidad, probando que la colaboración es la clave para superar obstáculos que parecen infranqueables. M.L.: ¿Qué cualidades profesionales y personales buscas hoy en las personas que se suman a tu equipo? A.E.: Busco una combinación de aptitud y actitud. Profesionalmente, valoro el rigor científico y el pensamiento crítico aplicado a la ciberseguridad: la capacidad de cuestionar supuestos, sostener una hipótesis con datos y aprender rápido: ese es el ADN de Laguun. Personalmente, busco personas con una alta capacidad de adaptación a un sector que evoluciona en ciclos cortos y, sobre todo, con una visión clara de nuestra misión: humanizar la tecnología. Nuestro equipo está formado por jóvenes talentos formados en la UJA e institutos de FP de la provincia de Jaén, por lo que la mentalidad de innovación continua y el compromiso con el talento local son esenciales. M.L.: Si miramos al futuro del sector tecnológico, ¿qué retos crees que van a marcar la agenda de las empresas en los próximos años? A.E.: Hay dos retos fundamentales a nivel de ciberseguridad. El primero es la seguridad de la cadena de suministro. Ya no basta con proteger la propia organización: el verdadero reto es extender la gestión de la ciberseguridad a todo el ecosistema, tener visibilidad real sobre la postura de seguridad de proveedores y socios, y entender que la defensa hoy tiene que ser colectiva. El segundo es la IA. Y aquí soy clara: la IA no es sólo una herramienta defensiva; es una herramienta, sin más. Y eso significa que está disponible para todos, también para quien quiere hacer daño. Nos permite detectar, anticipar y responder a una velocidad que antes era impensable, pero también está acelerando la sofisticación de la ingeniería social, automatizando campañas, facilitando el descubrimiento de vulnerabilidades y bajando el coste de atacar. El reto real de los próximos años es de velocidad: integrar IA en los equipos de seguridad más rápido y mejor de lo que avanza su uso ofensivo. Y hacerlo sin renunciar a la privacidad y la soberanía del dato, que es una línea que no se puede cruzar. M.L.: Si pudieras tener un superpoder para aplicar a tu día a día, ¿cuál sería? A.E.: Elegiría el don de lenguas. No el de hablar muchos idiomas, sino el de traducir en tiempo real entre los tres mundos en los que vivo cada día: el técnico, el del negocio y el regulatorio. Poder coger el mismo hallazgo y explicarlo con la misma precisión a un ingeniero, a un responsable público y a un auditor, cada uno en su lenguaje. Al final, humanizar la tecnología pasa mucho por ahí: que nadie se quede fuera de la conversación por no hablar el idioma correcto. M.L.: Imagina que pudieras enviar un mensaje en una botella a la Ángela que estaba empezando su carrera profesional. ¿Qué le dirías? A.E.: Le diría que no se impaciente: todo llega por algo y, cada paso, incluso los que parecen desviarse del camino, termina encajando. Que el esfuerzo sostenido y la convicción de crear productos que de verdad simplifiquen la vida de las personas acaba dando resultado, aunque el retorno no sea inmediato ni siempre venga del sitio que esperas. Y que la innovación que merece la pena no es la que se ve más brillante, sino la que consigue que una tecnología compleja se convierta en algo útil y accesible para quien la necesita en su día a día. Hoy, ese mensaje tiene nombre y equipo: Laguun, y la gente que lo construye desde Jaén.
3 Mayo 2026
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Durante años se trató como contexto. Hoy actúa como fiuerza operativa que altera proveedores, cloud, telecomunicaciones y continuidad de negocio. Durante años, muchas organizaciones trataron la geopolítica como un telón de fondo: algo relevante para los gobiernos, los reguladores o los analistas internacionales, pero lejano a la operación diaria de la ciberseguridad. Esa separación ya no se sostiene. Hoy, la geopolítica no solo rodea el riesgo digital: lo moldea, lo acelera y, en muchos casos, lo activa. La razón es simple. La infraestructura tecnológica que sostiene a las empresas ya no es solo técnica ni solo comercial. Está atravesada por dependencias globales: proveedores de software, servicios cloud, telecomunicaciones, centros de datos, librerías de código abierto y cadenas de suministro físicas distribuidas por múltiples jurisdicciones. Cuando aumenta la fricción entre Estados, esa red deja de ser solo un ecosistema de eficiencia y pasa a convertirse en una superficie de presión, espionaje, coerción y disrupción. Los precedentes son claros. En 2017, NotPetya demostró que comprometer un proveedor podía desencadenar un impacto global. El malware se distribuyó a través de una actualización del software fiscal ucraniano M.E.Doc y acabó afectando a organizaciones muy por fuera del teatro inicial del conflicto. Lo decisivo no fue solo el daño técnico, sino la lógica estratégica: una dependencia digital local se transformó en una perturbación internacional. En 2020, SolarWinds confirmó que la confianza en proveedores críticos podía convertirse en vector de penetración sistémica. Según CISA y la Government Accountability Office de Estados Unidos, el compromiso de Orion —ampliamente desplegado en organismos federales— permitió vulnerar redes de varias agencias públicas. Es decir, el atacante no tuvo que romper cada puerta por separado: le bastó con contaminar una pieza central del ecosistema. Más recientemente, la campaña atribuida a actores chinos conocida como Salt fiyphoon volvió a subrayar el valor geopolítico de la infraestructura digital persistente. El FBI y CISA la vinculan con el compromiso de múltiples proveedores de telecomunicaciones y con una operación de ciberespionaje sostenida contra infraestructuras de comunicaciones. El mensaje es inequívoco: quien controla o infiltra nodos estratégicos de conectividad obtiene una ventaja política, económica e informativa de primer orden. El problema para las empresas es que muchos modelos de riesgo siguen funcionando con supuestos que ya no encajan con esta realidad. Asumen visibilidad suficiente, fronteras organizativas claras y una separación razonable entre negocio, tecnología y entorno político. Pero las cadenas de suministro digitales operan cada vez más como sistemas complejos, opacos e interdependientes. Y en ese contexto, una decisión soberana, una sanción, una crisis regional o una operación encubierta pueden alterar en días el perfil de exposición de una compañía. Por eso, la pregunta ya no es si la geopolítica afecta a la ciberseguridad. La pregunta es por qué tantas organizaciones siguen tratándola como contexto y no como variable operativa. Integrarla en el análisis de riesgo no significa convertir al CISO en geoestratega. Significa aceptar que la resiliencia digital ya depende también de entender dónde están nuestras dependencias críticas, bajo qué jurisdicciones operan y cómo podrían ser utilizadas en un escenario de competición internacional. En un entorno de cadenas de suministro densas, distribuidas y profundamente conectadas, subestimar esa dimensión ya no es una omisión analítica. Es un fallo del governance del riesgo, en sentido amplio. Milena Patiño-Villa Global Discipline Leader de BBVA
3 Mayo 2026
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La Inteligencia Artificial (sobre todo el aprendizaje automático, el aprendizaje profundo y, en los últimos años, los agentes) se ha convertido en una de las tecnologías más potentes en la actualidad ya que permite incrementar la eficacia y la productividad de las organizaciones, revolucionando los procesos de negocio y la toma de decisiones prácticamente todos los sectores e industrias. De hecho, los beneficios de los sistemas inteligentes son extraordinarios, pero incluso superiores pueden ser los riesgos que conllevan. Aunque toda nueva tecnología informática presenta riesgos, quizás la IA sea de las que más incrementa la magnitud de los riesgos, tanto negativos (por su impacto potencial a nivel organizacional y social) como positivos (por las magníficas oportunidades que ofrece para el soporte a las decisiones) y en todos los ámbitos: legal, ético y técnico. Hay que tener en cuenta además que los riesgos de la IA evolucionan más rápidamente que la mayoría de los demás riesgos tradicionales. Por tanto, el esfuerzo por implantar y utilizar sistemas de IA debe llevar consigo la adoptación de un buen sistema de gobierno de la IA, que permita aprovechar los beneficios y gestionar los riesgos. Evidentemente a medida que la IA se implanta a mayor escala en las organizaciones, el gobierno desempeña un papel clave en la supervisión adecuada de las iniciativas de IA y los sistemas relacionados. Ahora bien, aunque existen varios marcos de gobierno de la IA y que se viene insistiendo en la necesidad de tener una “IA confiable” (“responsable”), que respete los aspectos legales y éticos, y que permita construir y explotar sistemas inteligentes robustos; entre el 60% y el 85% de los proyectos de Inteligencia Artificial fallan estrepitosamente. Y la gran parte de estos fallos se debe a datos de mala calidad, de hecho, el esfuerzo que se emplea en los sistemas de IA se dedica un 33% a la construcción de los modelos de IA y el 67% en la limpieza de datos. Por tanto, el verdadero freno de la IA se encuentra en los datos, su mala calidad, gestión y gobierno. Por ello, es fundamental partir de un buen gobierno de datos para lograr un adecuado gobierno de la IA (lo que reconoce el propio Reglamento europeo de IA (AI Act) especialmente en su artículo 10). Pensamos que un excelente punto de partida puede ser implantar un sistema de gobierno siguiendo la guía que ofrece la especificación UNE 0077, y revisarlo por si fuera necesario ampliar su alcance para que contemple todos los datos utilizados por los sistemas de IA (de entrenamiento, prueba, operación, etc.). Partiendo de esta base, habrá que crear un sistema de gobierno de la IA, definiendo una estrategia de la IA, completando las políticas, buenas prácticas y procedimientos del dato con los de la IA (p.ej. política de uso aceptable de la IA, política de ética, equidad y transparencia, de ciberseguridad, etc.). De manera análoga, además de las estructuras organizativas de los datos (CDO -Chief Data Officer-, oficina del dato, etc.) habrá que crear las específicas de la IA (Director de la IA (Chief AI Officer), comité de ética de la IA, etc.), y modificar las responsabilidades tanto del consejo de administración como del comité ejecutivo, así como las del CIO, CISO, CDO, DPO, etc. Para completar el sistema de gobierno, habría que abordar también la optimización de los riesgos y del valor de la IA. En definitiva, si por un lado, el gobierno de la IA con sus prácticas y actividades forman parte de un marco organizacional más amplio, por lo que hay que tener en cuenta las implicaciones en el gobierno organizacional o corporativo; por otro, el gobierno de la IA puede considerarse que es un superconjunto del gobierno del dato, por lo que es aconsejable integrar las prácticas de gobierno de la IA en los sistemas de gobierno de datos existentes. La IA no es nueva, aunque la disponibilidad de algunas tecnologías como los LLMs es reciente), pero en cualquier caso se ve sometida al principio clásico de la informática “garbage in-garbage out”, por lo que sin un buen gobierno del dato, el gobierno de la IA está condenada al fracaso. Mario Gerardo Piattini Velthuis Socio-director de I2SC, S.L. Catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha
3 Mayo 2026
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Tres conversaciones en profundidad componen este reportaje especial de CyberLideria MGZN sobre la configuración mundial de un nuevo ecosistema —también llamado ‘nuevo orden digital’— tras las revolución de la IA y, por consecuencia, cuáles son los vectores clave a los que poner atención. Nuria Oliver es Directora de la Fundación ELLIS, computer scientist y PhD en Media Lab MIT “Como científica”, Nuria Oliver cuenta con una gran trayectoria en la academia, además de industria y policy, “yo describo este momento como la consolidación de la Cuarta Revolución Industrial, donde la IA actúa como el corazón y motor de una unión íntima entre el mundo físico, el biológico y el digital. En este contexto, conviven actores con intereses profundamente divergentes: por un lado, gigantes tecnológicos estadounidenses, que acumulan no solo poder económico sino crecientemente poder político sin precedentes; por otro, el modelo de control estatal chino, que prioriza la eficiencia sistémica sobre la libertad individual; y frente a ellos, la academia y las redes de talento como ELLIS, que luchamos por una investigación en IA abierta, transparente y para el Bien Social. El cuarto actor, y el más vulnerable, es la ciudadanía, que en esta revolución corre el riesgo de ser un mero espectador o un producto”. “Europa se encuentra en una encrucijada crítica”, señala, dado que “o lideramos una tercera vía soberana que utilice la IA para resolver los grandes retos del estado de bienestar y la sostenibilidad planetaria, o delegamos nuestro futuro en algoritmos desarrollados por otros, con intereses no necesariamente alineados con los nuestros. Como defiendo en mi libro Inteligencia Artificial, naturalmente, nuestro desafío es convertir esta Cuarta Revolución en un verdadero humanismo tecnológico, asegurando que la tecnología sea una herramienta para el progreso inclusivo y la prosperidad compartida”, con retos que van “desde la asimetría de poder y la opacidad algorítmica hasta su impacto en el mercado laboral y la sostenibilidad, no conocen fronteras. Una gobernanza global es la única vía para evitar una ‘carrera hacia el fondo’ donde la competitividad se logre sacrificando los derechos humanos. Debemos aspirar a un marco internacional que garantice que la IA respete los derechos fundamentales en cualquier rincón del planeta. Necesitamos entender la IA como un bien público global”, subraya, “similar al clima o la salud, cuya gestión no puede quedar en manos de monopolios comerciales o de modelos autoritarios”. “Desde la mirada de España”, en su opinión, el momento actual se define por una dualidad: “poseemos un talento científico y una infraestructura de datos de primer nivel, pero nos enfrentamos al desafío histórico de traducir esa excelencia en soberanía industrial y competitividad real. España vive un despertar donde instituciones y academia han entendido que no podemos ser meros espectadores”. Se refiere a temas como “la soberanía tecnológica, entendida como la capacidad de desarrollar soluciones tecnológicas propias que nos permitan dejar de ser consumidores de cajas negras creadas en otros continentes; la lucha contra la manipulación y desinformación, un reto sistémico para nuestra salud democrática; y la IA para el Bien Social, centrada en su potencial para mejorar servicios públicos esenciales como la sanidad o la transición ecológica. Asimismo, yo agregaría la necesaria inversión en talento, el activo más valioso”. Desde su perspectiva, el reto fundamental reside en transitar hacia ese “modelo de excelencia ética y eficiencia algorítmica. El sector público tiene la responsabilidad histórica de garantizar que la IA sea una herramienta de valor público, liderando la creación de infraestructuras de datos soberanas y seguras que fortalezcan el estado de bienestar sin comprometer los derechos fundamentales. Por su parte, el sector privado debe entender que la competitividad no vendrá de la especialización, la frugalidad computacional y la innovación responsable”. El mayor desafío compartido sería “la gestión del talento: si no somos capaces de crear ecosistemas vibrantes que retengan (y atraigan) a nuestras mentes más brillantes, seremos meros consumidores de una tecnología creada por otros. Debemos poner el foco en una colaboración público-privada que actúe como catalizadora de la investigación de alto riesgo y alto impacto, entendiendo que invertir en ciencia no es un gasto, sino el único seguro de vida para nuestra autonomía futura. Precisamente, tanto ELLIS Europa como ELLIS Alicante, la fundación que dirijo, tienen como objetivo atraer y retener el talento investigador excelente en IA con un modelo de financiación público-privado. En este contexto, aprovecho para hacer un llamamiento hacia la filantropía a la investigación científica. Esta necesidad de colaboración público-privada es acuciante”. En un mundo donde la infraestructura crítica depende de algoritmos, “la seguridad es una necesidad existencial. En cuanto a la desinformación, el reto es quizás el más urgente para nuestra salud democrática, ya que la IA generativa ha reducido a cero el coste de crear contenidos sintéticos hiperrealistas. Para combatirla, no basta con soluciones técnicas como el marcado de agua o la detección algorítmica, que son necesarias pero insuficientes. La alfabetización digital crítica y la supervisión para velar por el cumplimiento de la ley son fundamentales. Debemos empoderar a la ciudadanía para que entienda que estamos en una realidad donde "ver ya no es creer", fomentando una sociedad que cuestione la fuente y la intención de la información. Como defiendo en mi libro, la mejor defensa contra la manipulación es una población educada y un ecosistema de información basado en la verificabilidad, donde la tecnología se use para amplificar la verdad y no para acelerar la mentira”. En esta nueva configuración, la Universidad, la Academia y los centros de Investigación “deberían ser los garantes de la soberanía intelectual. Instituciones como ELLIS Alicante, dedicada a investigación sobre IA ética, responsable y para el Bien Social, son fundamentales porque representan un modelo de investigación científica de vanguardia con total independencia de los intereses comerciales de las grandes corporaciones. Nuestro objetivo es liderar en excelencia científica con propósito social, asegurando que la IA se desarrolle bajo los principios de transparencia, justicia y beneficio para la humanidad. La Universidad debe evolucionar hacia un modelo de formación polímata, donde el pensamiento crítico y las humanidades se entrelacen con la tecnología. Sin una investigación básica independiente y académicamente rigurosa, corremos el riesgo de que el conocimiento se convierta en un secreto industrial opaco. La formación y la investigación independiente son la única base sólida sobre la que podemos construir una sociedad que gobierne la tecnología, en lugar de ser gobernada por ella”. Borja Adsuara Varela es profesor, abogado y consultor experto en Derecho Digital. Que entramos en un nuevo ecosistema u orden mundial digital es evidente para el experto Borja Adsuara, que señala el impacto de la época que vivimos auténticamente como “igual o mayor aún de lo que ocurrió con la aparición de Internet. Y creo también que el momento actual lo podemos describir como de una carrera en la toma de posiciones estratégicas, tanto de las grandes empresas tecnológicas (Nvidia, ASML, OpenAI, Microsoft, Google, Anthropic, Amazon, Meta, DeepSeek, Baidu, etc.) como de los países (EEUU, China y de la Unión Europea, principalmente)”. No sólo tiene sentido para él proponer una mirada global a la IA y, especialmente, a su gobernanza, “sino que resulta imprescindible, porque se trata de un fenómeno global, que va más allá de los esfuerzos políticos y regulatorios que pueda realizar un país o región (como la Unión Europea)”. Por eso, explica a continuación, es de vital importancia subrayar que ya “se han propuesto distintas iniciativas sobre este tema en la ONU, como el Panel Científico Internacional Independiente sobre IA o el Laboratorio de Gobernanza de la IA para la Humanidad (con sede en Valencia)”. Los principales vectores de reflexión y acción del momento actual serían, según su experiencia y visión general del nuevo orden mundial “una gran incertidumbre tecnológica (cada poco tiempo aparece una novedad) y una gran inseguridad jurídica (porque se están definiendo los marcos regulatorios, que además todavía no se aplican)”. Los tres temas más debatidos hoy “en nuestro país son los mismos que en toda Europa y me atrevería a decir en todo el mundo: los malos usos de la IA (usos prohibidos y usos de alto riesgo); los temas de propiedad intelectual respecto de la IA generativa; y la IA agéntica y la responsabilidad jurídica de lo que ésta haga”. Temas que tienen todos ellos profundas implicaciones filosóficas. “Hay un discurso muy extendido sobre los aspectos éticos del uso de la IA”, explica y aclara respecto a su postura, “pero a mí me interesan más los aspectos jurídicos (quiénes son responsables de lo que haga la IA) y los aspectos pedagógicos, porque se está produciendo una brecha entre la minoría que domina esta nueva tecnología y la mayoría de los ciudadanos, que están perdidos por el ritmo vertiginoso de su desarrollo. Lo cual tendrá, sin duda, consecuencias políticas, económicas, sociales, educativas, laborales, etcétera”. El mejor enfoque para tratar el tema de la seguridad en esta nueva época de la Inteligencia Artificial comenzaría realmente por “la transparencia algorítmica. No hay labor más importante que auditar los algoritmos, para conocer las intenciones de los que los desarrollan y despliegan. Y actuar en consecuencia. No hay que tener miedo a la tecnología, sino a la maldad humana. Y para eso existe el Derecho, para exigir responsabilidades (económicas y hasta penales) a los que hagan un mal uso de la IA”. La mejor forma de luchar contra la desinformación “no sería analizar una por una las noticias, para ver si son veraces o falaces (que no es lo mismo que verdaderas o falsas)”, añade, “sino desarticular las redes de bots que viralizan artificialmente las ‘fakenews’. Nos hemos olvidado de que el tema de la desinformación surge en la UE a raíz de las ‘campañas’ que realizan países como Rusia y China para intentar desestabilizar las democracias occidentales (especialmente, en procesos electorales). Países a los que se han unido las grandes redes sociales, con sus algoritmos de moderación (censura) y recomendación (manipulación)”. En resumen, concluye finalmente, “la función de Academia y la Universidad, de la formación y la divulgación es esencial. No sólo en los aspectos tecnológicos o competencias digitales, sino, sobre todo, en la repercusión que va a tener el uso de la IA en nuestros derechos fundamentales. La pregunta que hacía Juvenal en el siglo primero tiene más actualidad que nunca: “¿quién vigila a los que nos vigilan?” (y ahora con IA)”. Pablo de Soto es curator de arte y tecnología El momento actual de la IA y la infraestructura tecnológica es, para el experto Pablo de Soto, comisario especializado en la relación entre arte y tecnología, verdaderamente “el de algo parecido a una revolución, con una tecnología disruptiva que traerá cambios, algunos difíciles aún de imaginar, y con unas poquísimas empresas que están acumulando un poder sin precedentes. Ante estos retos, creo que tiene sentido proponer una mirada global a la inteligencia artificial y su gobernanza, y en ese sentido la UE ha dado un paso pionero con la AI Act, pero es también necesaria una mirada situada”, añade. “¿Qué está pasando en el patio trasero, en los márgenes de esta revolución tecnológica?”, enumera como una cuestión fundamental en la nueva conversación global. “¿Qué pasa con las comunidades, qué pasa con el agua o la energía en los márgenes de las fábricas de IA que se están construyendo (naves industriales llenas de ordenadores del tamaño, ya en algunos casos, de pequeñas ciudades)? ¿Qué nuevas desigualdades se están creando o exacerbando con esta revolución tecnológica? ¿Quiénes, trabajadores y empresas, tienen el riesgo de quedar fuera o de perder parte de su soberanía?”, añade como preguntas clave de este diálogo. Sobre el mejor enfoque para tratar el concepto de una ‘sostenibilidad’ con la llegada de esta nueva época, cree “que comienza con utilizar las metáforas adecuadas para la revolución en curso. En ese sentido, algunas expertas creen que tenemos que entender la infraestructura de la IA generativa como algo parecido a una infraestructura como la del transporte: hay coches, aviones, naves espaciales, autobuses, bicicletas. Hay que regular el tránsito, pero no parece sostenible usar cohetes para trayectos que se podrían hacer en bus o en bicicleta”. Y añade un ejemplo al respecto en su explicación. “Me refiero, por ejemplo, a usar la última versión de Claude o ChatGPT, con el gasto de agua y energía que supone, o incluso la pérdida potencial de privacidad, para tareas que un modelo de lenguaje más ligero, y trabajando en local, podría solucionar, por poner un ejemplo”, señala. En cuanto a España, el experto comisario señala que en realidad “estamos en un momento interesante, en el que el gobierno está apoyando una IA pública y soberana, con un modelo llamado ALIA, que ha sido entrenado en el supercomputador MareNostrum del BSC. Esta es una historia sensacional y debemos sentirnos orgullosos. Que los modelos ALIA estén disponibles para las empresas es muy relevante y creo que no se conoce lo suficiente. En Francia está Mistral, una IA de código abierto también potentísima. En Suiza están innovando, tanto en privacidad como en centros de datos que alimentan las calefacciones de complejos residenciales”. Sobre los aspectos en los que hay que poner mayor atención, tanto desde el sector público como el privado, “creo que es fundamental que, ante una tecnología tan disruptiva, esta conversación pública se intensifique: ¿cuáles son las preguntas que debemos hacernos como sociedad? En este sentido, el Festival de Cultura y Tecnología que celebramos en el centro Infinito Delicias va a ser un momento muy interesante de debate público con diferentes visiones alrededor del papel de la cultura ante el auge de la IA en nuestra sociedad”. Son muchas las preguntas que están abiertas, añade. “¿Podemos imaginar la independencia digital frente al poder de los imperios de la IA? ¿O una IA al servicio del bien común? ¿Qué iniciativas están promoviendo centros de datos e infraestructuras digitales más sostenibles? O, ¿cómo pueden las instituciones culturales contribuir a promover formas de IA arraigadas en la proximidad y la cooperación?”, concluye. Sin duda se trata de preguntas de gran calado que requieren una reflexión futura en medios como el que lees en este momento.
3 Mayo 2026
Actualidad
Rubén Andrés, Director General Tecnología, Operaciones e Innovación at Singular Bank, entrevista a José Andrés Jiménez Martín, Jefe del Departamento de Asesoramiento Técnico TIC del Congreso de los Diputados. Rubén Andrés: Si miras atrás, ¿qué momento marcó el punto de inflexión en tu carrera en las Cortes Generales hasta llegar a la jefatura del Departamento de Asesoramiento TIC del Congreso de los Diputados? Andrés Jiménez: Sin duda alguna, el momento en el que me decidí a preparar, allá por la primera década de este siglo, las oposiciones al Cuerpo de Asesores Facultativos de las Cortes Generales en la especialidad de Informática. Anteriormente mi perspectiva era básicamente tecnológica. El estudio de la oposición me obligó a estudiar no sólo derecho e historia, sino también muchos temas de tecnología que sólo conocía de forma somera, así como todas las facetas del funcionamiento del Parlamento. Formar parte mi cuerpo de funcionarios me ha permitido tener el privilegio de servir en ambas cámaras, Congreso y Senado, así como mantener relaciones con multitud de instituciones públicas y el sector tecnológico privado, siempre buscando mejores formas de hacer las cosas, que entiendo que debe ser el leitmotiv del servicio público. R.A.: Has vivido la evolución tecnológica desde los años 90 hasta la actual era de la IA. ¿Cuál ha sido el cambio más disruptivo que has presenciado dentro de la administración pública? J.A.J.: Aunque ya parezca añejo, para el caso de la administración parlamentaria, diría que la llegada de Internet y la World Wide Web. Este evento supuso toda una revolución de la proyección de la actividad del Parlamento hacia la sociedad, entonces sólo limitada a la publicación en papel de los diarios de sesiones y la escasa presencia en los medios de comunicación de masas, como la televisión, la radio y la prensa, para pasar progresivamente a la web, el streaming de video, las redes sociales y los datos abiertos. También cabe mencionar la transición hacia la administración electrónica, con sus luces y sombras. No obstante, posiblemente quizá la aplicación de la inteligencia artificial llegue a ser el más disruptivo de todos, aunque la perspectiva de más de 35 años de experiencia profesional y el haber visto pasar tantas olas tecnológicas, obliga a mantener una cierta reserva. Ya no alcanzo a recordar la cantidad de tecnologías que se prometieron, en su momento, como disruptivas y luego se desvanecieron en el olvido. R.A.: ¿Qué competencias consideras imprescindibles para dirigir equipos tecnológicos en el Congreso de los Diputados? J.A.J.: Un parlamento es una administración pública con un carácter peculiar en el que la política pesa mucho más que en otras administraciones y es un entorno con menos rigidez, propio de la naturaleza del ejercicio del poder legislativo. Por ello diría que un buen conocimiento de la dinámica parlamentaria, un cierto grado de flexibilidad, así como un talante resolutivo e innovador a la hora de afrontar problemáticas que siempre pueden ser tanto complicadas como urgentes, cuando no ambas cosas a la vez. Por otra parte, tiene en común con el resto de administraciones públicas la necesidad ser capaz de comunicar de forma efectiva, mantener la integridad y la ética, y la vocación de servicio público. R.A.: ¿Crees que la resiliencia se aprende con la experiencia o es una cualidad personal que se desarrolla desde etapas tempranas? J.A.J.: Ambas cosas. Es indudable que hay personas que tienen condiciones innatas y talento natural para casi cualquier cosa. No obstante, creo que es una cualidad que ha de desarrollarse cuidadosamente y desde los principios, sobre todo porque la resiliencia tiene múltiples aspectos y facetas que hay que saber encajar, y una gran parte del aprendizaje viene necesariamente de las experiencias. La resiliencia sólo puede aprenderse y mejorarse en la adversidad. En este aspecto, es notable el conocimiento que tenían nuestros antepasados sobre cómo manejarse en ella y su preocupación por transmitirlo a las generaciones futuras. A veces, entre tanto ruido, se hace difícil encontrar el compás que nos señala el camino correcto y que otros ya encontraron. R.A.: ¿Hay algún hábito “analógico” que sigas manteniendo en un entorno tan digital? J.A.J..: A pesar de las inmensas facilidades que ofrece hoy en día la tecnología para la lectura, sigo apegado a los libros en papel y recurro a ellos siempre que puedo. Es por ello por lo que colecciono libros clásicos de informática que me era imposible adquirir cuando era estudiante en la Facultad de Informática de la UPM, allá por finales de los 80 del pasado siglo, y por los que tenía que batirme el cobre en la Biblioteca si quería acceder a ellos. Mi última adquisición ha sido una publicación de los años 70: Problem Solving Methods in Artificial Intelligence de Nils Nilsson. Cuando los releo no puedo evitar cierta fascinación por la manera en que ha ido cambiando la informática en estos últimos 50 años. Siendo una disciplina científico-técnica tan reciente, no puedo evitar evocar a un profesor en la universidad que decía que «el principal problema de la informática como disciplina científica era que todas sus principales eminencias seguían vivas y que no empezaríamos a ser tomados en serio hasta que tuviéramos sabios ya ausentes». R.A.: Si tu carrera profesional fuera una película, ¿qué título tendría? J.A.J.: Creo que la que más se acercaría sería El Manantial de Cecil B. DeMille, basada en la novela homónima de Ayn Rand. Creo que la lucha que mantiene Howard Roark por impulsar una arquitectura moderna frente al statu quo tradicional, así como las venturas y vicisitudes que ha de sortear, retratan de forma bastante cercana mi propia experiencia. Mi mayor satisfacción ha sido tener la suerte de poder anticipar muchas tendencias tecnológicas que luego han terminado prevaleciendo y atesorar unos extraordinarios compañeros y compañeras con los que he podido compartir el camino de intentar arrojar la mayor luz posible sobre cómo lograr lo mejor para nuestras instituciones públicas y nuestra sociedad, en general. R.A.: Fuera del despacho y los servidores, ¿qué te apasiona y pocas personas conocen de ti? J.A.J.: Soy un devoto de la literatura de ciencia-ficción. Comencé con un libro de Isaac Asimov que me regalaron cuando tenía 14 años y desde entonces ha sido para mí un viaje alucinante. Siempre me ha fascinado la capacidad de tantos autores para vislumbrar cómo podría ser el futuro y el acierto de muchos de ellos para predecirlo. La inteligencia artificial, el ciberespacio, el posthumanismo y el transhumanismo, y el impacto de la tecnología en la sociedad han sido profusamente examinados en las obras de William Gibson, Ursula K. Le Guin, Julio Verne, Philip K. Dick y tantos otros que me apena no poder, por brevedad, citar aquí. Muchos de los problemas que nos aquejan ya han sido imaginados y explorados por las mentes de personas muy singulares. Por extensión, también soy aficionado a la cinematografía que adapta tales obras, siempre que se guarde una cierta fidelidad a la obra literaria. R.A.: Si pudieras compartir una cena con cualquier referente que te inspire, ¿quién sería y por qué? J.A.J.: Indudablemente, sería con Linus Torvalds. Es una persona que ha tenido un extraordinario impacto en la tecnología con una combinación singular entre ingenuidad, competencia técnica, y capacidad para gestionar la colaboración de grandes comunidades de desarrolladores de software de código abierto. Aunque es una persona sin mucha proyección mediática, creo que el tiempo pondrá en perspectiva que sus principales contribuciones (el núcleo de Linux y el sistema Git) han sido pilares fundamentales de la tecnología sin los cuales otros muchos adelantos como la computación en nube o la inteligencia artificial no hubieran sido posibles o habrían tardado mucho más en llegar. A todo ello hay que unir su modo de vida, sumamente alejado de los delirios y las extravagancias de la mayoría de los personajes del mundo de la tecnología. Si tuviera que sintetizar todo en una cita, recurriría a George Eliot, que escribió «…y que las cosas no estén tan mal para ti y para mí como podrían haber estado, se debe en mitad a la cantidad de personas que vivieron fielmente una vida oculta …». Creo que es una persona que encarna la verdadera esencia de lo que debe ser el liderazgo. Reportaje fotográfico realizado en El Palacio del Congreso de los Diputados
3 Mayo 2026
Actualidad
Samira Brigüech, Editora de CyberLideria MGZN, entrevista a Dr. Mario Alonso Puig, médico cirujano y conferenciante internacional Samira Brigüech: ¿Qué experiencia dirías que fue el punto de partida de tu evolución personal y profesional? Mario Alonso Puig: Ver el impacto que tenía en mis pacientes el que yo les explicara cómo podían utilizar su mente para transitar por la enfermedad con mayor claridad, serenidad y confianza. El simple hecho de que se sintieran escuchados, apoyados y acompañados en la lucha contra sus dolencias, tenía un efecto muy positivo no solamente en su estado de ánimo, sino también en la respuesta de su cuerpo durante la intervención quirúrgica, e incluso a lo largo del periodo postoperatorio. Hoy con toda la investigación existente en el campo de la psiconeuroendocrinoinmunología, se sabe que un paciente que aborde su enfermedad con más serenidad y confianza, activa divisiones de su sistema nervioso, como puede ser el sistema nervioso parasimpático y, fundamentalmente el nervio vago anterior, que tienen una función reguladora muy beneficiosa en el conjunto del organismo. S.B.: La resiliencia es clave en cualquier proceso del día a día: ¿Qué te ha enseñado tu propia resiliencia en los momentos difíciles? M.A.P.: Que la capacidad de aguantar la presión y el agotamiento es muy superior a lo que suponemos. Esa resiliencia que desafía lo que nos parece lógico y razonable, no nace necesariamente de una superioridad física o mental, sino de ser consciente en un momento determinado y en unas circunstancias determinadas, de la importancia de seguir adelante “contra viento y marea”. Tener una profunda motivación, un propósito, un sentido de responsabilidad, y un nivel de compromiso innegociable, es lo que nos hace encontrar la fuerza necesaria para seguir avanzando en medio de los obstáculos y las adversidades. El Dr. Víctor Frank, prisionero en los campos de concentración nazis durante la II Guerra Mundial, pudo comprobar que las personas que tenían mayor resiliencia, eran aquellas que habían encontrado un para qué, una razón para seguir viviendo en medio de ese sufrimiento al que se enfrentaban cada día. S.B.: ¿Cuál ha sido el cambio más valiente que has hecho en tu carrera, aunque no tuvieras garantías de éxito? M.A.P.: Sin duda dejar la cirugía tras más de veinticinco años de ejercicio profesional. Yo llevaba ya tiempo sintiendo una profunda “llamada interior”. Una llamada a emprender una nueva etapa personal y profesional llena de incertidumbre, y que me impulsaba a curar no ya a través de la cirugía, sino a través de la palabra. Cuando yo dejé la práctica clínica, había pocas personas que hablaran de la relación entre la mente y el cuerpo, la gestión de las emociones, y el mindfulness. Todavía recuerdo las caras de sorpresa cuando hace ya tres décadas, ponía a grupos de directivos a meditar, o les explicaba cómo lo que pensaban afectaba a lo que sentían, a la manera en la que tomaban decisiones, y también a lo que sucedía en sus cuerpos. Afortunadamente, el hecho de ser médico y de ser específicamente cirujano, creo que me daba una determinada credibilidad entre ellos, a pesar de abordar temas que en aquella época no eran tan conocidos y populares como lo son hoy en día. S.B.: Si tu estilo de liderazgo fuera una herramienta, ¿cuál sería y por qué? M.A.P.: Me gustaría verme como un farol de montaña que ilumina, orienta, calma y ayuda a otros a que encuentren su propio camino. S.B.: ¿Cuál es la canción que te sabes de memoria de principio a fin y siempre te acompaña? M.A.P.: No hay ninguna canción especifica que siempre me acompañe, o que me sepa de memoria. Lo que sí tengo son dos canciones favoritas que me las pongo antes de cualquier conferencia y que son “We play” de Coldplay y “The best” de Tina Turner. Ambas me llenan de energía. S.B.: ¿Qué consejo le darías a alguien que siente que necesita reinventarse, pero le paraliza el miedo al cambio? M.A.P.: Yo le recomendaría que se hiciera una pregunta: ¿cuál es el paso más pequeño que me atrevo a dar? Cuando una persona se paraliza ante la necesidad de reinventarse, esta parálisis no es la consecuencia de una falta real de recursos internos, sino de una mente catastrofista que es capaz de bloquear de una manera sorprendentemente eficaz los talentos y el potencial de cualquier persona. Recordemos que nuestro “cerebro emocional”, el sistema límbico puede bloquear a nuestro “cerebro ejecutivo”, el cortex prefrontal. No es fácil salir de un mundo que nos es conocido y familiar, y emprender un proceso de reinvención. Esto no sólo lo digo por experiencia propia, sino también por haber acompañado a muchas personas en su proceso de reinvención. Cuando damos un pasito tras otro en medio de la incertidumbre, la sensación de angustia se reduce, el cerebro es más eficiente, aprendemos más deprisa y nos adaptamos antes y mejor. Es así como transitamos desde la “zona de confort”, a la “zona de hundimiento”, y de esta a la “zona de descubrimiento y transformación”. Yo suelo animar a cualquier persona que inicia un proceso de reinvención, a que en lugar de preguntarse: ¿cuánto me va a costar?, se pregunte: ¿hasta dónde me puede llevar?
3 Mayo 2026
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El nuevo informe anual de Equifax revela cómo la inteligencia artificial está redefiniendo la ciberseguridad corporativa: detección en menos de un minuto, defensa frente a IA adversaria y casi 20 millones de amenazas neutralizadas al día. La inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa estratégica a convertirse en el núcleo operativo de la ciberseguridad empresarial. Así lo confirma el Informe Anual de Seguridad 2025 publicado por Equifax, que muestra cómo la compañía ha integrado la IA en sus operaciones defensivas, su cultura corporativa y su arquitectura cloud para anticiparse a amenazas cada vez más sofisticadas. El documento refleja una tendencia clara: la seguridad ya no es solo protección, sino un acelerador directo de innovación empresarial. La IA ya gestiona la mitad de las alertas de seguridad Uno de los datos más relevantes del informe es la incorporación de un agente de triaje basado en inteligencia artificial capaz de resolver automáticamente cerca del 50% de los tickets del Centro de Operaciones de Seguridad (SOC). Esto permite reducir la carga operativa de los analistas humanos y mejorar los tiempos de respuesta frente a incidentes. Además, el tiempo medio de detección de amenazas se ha reducido a menos de un minuto, una cifra que refleja el impacto directo de la automatización inteligente en entornos corporativos complejos. Casi 20 millones de ciberamenazas diarias bloqueadas Durante 2025, Equifax neutralizó una media de 19,8 millones de amenazas al día, lo que supone un incremento del 30% respecto al año anterior. Este aumento refleja una doble realidad del ecosistema actual: crece la superficie de ataque digital pero también mejora la capacidad de respuesta basada en IA La compañía atribuye estos resultados a su transformación tecnológica global y a la consolidación de su infraestructura cloud nativa. Defensa frente a la IA adversaria: deepfakes y malware evasivo El informe confirma una tendencia que preocupa cada vez más a los CISOs: el uso ofensivo de la inteligencia artificial por parte de ciberdelincuentes. Para responder a este escenario, Equifax ha desplegado defensas adaptativas capaces de: interceptar ataques de deepfake dirigidos al equipo directivo bloquear malware diseñado para evadir filtros tradicionales reforzar controles frente a modelos generativos maliciosos Se trata de un ejemplo claro de cómo la ciberseguridad basada en IA ya no es opcional en entornos corporativos avanzados. Seguridad como motor directo de innovación empresarial Uno de los mensajes más interesantes del informe es el cambio de narrativa: la seguridad deja de ser un freno y pasa a ser un habilitador del negocio. Gracias a controles automatizados y asistentes internos de asesoramiento en IA: los tiempos de consulta en seguridad se redujeron un 61% se aceleró el lanzamiento de nuevos productos innovadores se optimizó la colaboración entre equipos técnicos y de negocio Esto demuestra que la integración segura de IA puede convertirse en ventaja competitiva. Madurez en ciberseguridad por encima del sector El informe destaca además que Equifax alcanzó una puntuación de 4,4 sobre 5 en el marco NIST de ciberseguridad, superando la media del sector tecnológico y financiero por sexto año consecutivo. Este indicador confirma la consolidación de un modelo de seguridad basado en: cloud nativo automatización inteligente colaboración sectorial gobierno responsable de la IA La nueva ciberseguridad empresarial será híbrida: analistas + IA El informe deja una conclusión clara para responsables de seguridad: el futuro no pasa por sustituir analistas humanos, sino por ampliarlos con inteligencia artificial. La combinación de talento experto, automatización y arquitectura cloud segura marca el nuevo estándar del sector. Y, sobre todo, confirma que la ciberseguridad ya no es solo defensa: es infraestructura estratégica para innovar con IA de forma segura.
1 Mayo 2026
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Expertos alertan de que los ataques de suplantación impulsados por inteligencia artificial están superando controles bancarios, engañando empleados y debilitando la confianza en la verificación digital.La inteligencia artificial generativa está provocando un cambio profundo en el fraude de identidad digital. Lo que hasta hace poco era un riesgo emergente se ha convertido en una amenaza operativa real: hoy es posible clonar voces con segundos de audio, generar rostros falsos aceptados por sistemas bancarios y esquivar cámaras de reconocimiento facial en tiempo real. Así lo advierte la compañía de ciberseguridad ESET, que alerta de un salto cualitativo en los ataques dirigidos contra empresas, entidades financieras y entornos con control biométrico. La voz corporativa: nuevo vector crítico de fraude empresarial Uno de los riesgos más inmediatos para las organizaciones es la clonación de voz mediante IA. Actualmente basta con una breve muestra pública —una entrevista, una conferencia o incluso un vídeo en redes sociales— para recrear la voz de un directivo. A partir de ahí, los atacantes pueden simular llamadas urgentes solicitando transferencias, cambios de cuentas bancarias o modificaciones de credenciales. Este tipo de fraude resulta especialmente eficaz porque explota tres factores clave dentro de la empresa: jerarquía urgencia confianza operativa Las nuevas herramientas incluso reproducen pausas naturales, muletillas o ruido ambiental, haciendo la suplantación extremadamente convincente. Los sistemas de reconocimiento facial ya no son infalibles El segundo gran frente afecta a la biometría facial, ampliamente utilizada en procesos de onboarding bancario y verificación digital. Durante pruebas experimentales, investigadores de ESET lograron generar con IA un rostro completamente ficticio que fue aceptado por un sistema real de verificación bancaria eKYC como identidad válida, permitiendo abrir una cuenta auténtica antes de cerrar el acceso tras notificar la prueba a la entidad afectada. En otro test, también consiguieron evitar la identificación por cámaras de vigilancia mediante software de intercambio facial en tiempo real que superponía el rostro del actor Tom Cruise. Estos experimentos evidencian que la biometría facial, utilizada como único factor de autenticación, empieza a mostrar debilidades frente a ataques avanzados basados en IA. Las pymes entran en la zona de riesgo Aunque tradicionalmente estos ataques se asociaban a grandes compañías, el escenario está cambiando. El Instituto Nacional de Ciberseguridad ya alertó del aumento de fraudes dirigidos a pequeñas y medianas empresas mediante la llamada “estafa del CEO”, mientras que la Policía Nacional ha advertido recientemente de un repunte de casos en España basados en suplantación de identidad digital. La combinación entre IA generativa e ingeniería social está democratizando este tipo de ataques. El nuevo paradigma: identidad digital bajo sospecha El verdadero cambio no es solo tecnológico, sino estratégico. Durante años, la voz y el rostro se consideraron pruebas sólidas de identidad. Hoy empiezan a convertirse en señales manipulables. Esto obliga a las organizaciones a replantear sus modelos de verificación y a reforzar simultáneamente: formación de empleados frente a deepfakes protocolos de doble validación en operaciones sensibles evaluación realista de sistemas biométricos en escenarios adversariales Porque en la nueva era de la inteligencia artificial generativa, la identidad digital ya no puede asumirse como una garantía automática de autenticidad.
30 Abril 2026
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En plena carrera global por liderar la inteligencia artificial generativa, hay una compañía que está ganando protagonismo a gran velocidad: Anthropic. Aunque para muchos todavía es menos conocida que OpenAI o Google, la realidad es que Anthropic ya se ha convertido en uno de los actores más influyentes del ecosistema de IA avanzado. Y su crecimiento está redefiniendo el equilibrio del sector. La startup detrás de Claude Anthropic fue fundada en 2021 por antiguos investigadores y directivos de OpenAI, entre ellos los hermanos Dario y Daniela Amodei. Su producto más conocido es Claude, una familia de modelos de inteligencia artificial generativa diseñada para competir directamente con ChatGPT en ámbitos como: productividad análisis documental programación automatización empresarial generación de contenido En los últimos meses, Claude ha ganado popularidad especialmente en entornos corporativos y técnicos gracias a su capacidad para procesar grandes volúmenes de información y mantener conversaciones complejas con un enfoque más estructurado y preciso. El gran objetivo: una IA más segura Pero Anthropic no quiere diferenciarse solo por rendimiento.Su gran apuesta es otra: construir una inteligencia artificial más segura, controlable y alineada con valores humanos. La compañía se ha posicionado como una de las voces más activas en debates relacionados con: riesgos de la IA avanzada gobernanza tecnológica regulación internacional alineamiento de modelos fundacionales seguridad en sistemas autónomos Uno de sus conceptos más conocidos es el de “Constitutional AI”, un método de entrenamiento basado en principios y reglas diseñadas para que los modelos aprendan a responder de forma más segura y predecible. Amazon y Google ya han apostado miles de millones El crecimiento de Anthropic no ha pasado desapercibido para las grandes tecnológicas. Amazon y Google han invertido miles de millones de dólares en la compañía, consolidándola como una de las startups de IA más valiosas del mundo. Además, Amazon ha integrado tecnologías de Anthropic dentro de su ecosistema cloud, mientras que Google proporciona infraestructura y capacidad de procesamiento para entrenar sus modelos. Una nueva batalla en la IA empresarial La irrupción de Anthropic refleja algo más profundo: la carrera por dominar la IA ya no se libra únicamente en el terreno del consumo masivo. El foco está desplazándose hacia: IA empresarial automatización avanzada asistentes corporativos análisis de datos complejos seguridad y gobernanza Y en ese escenario, compañías como Anthropic están encontrando una enorme oportunidad. El futuro de la IA no será solo cuestión de potencia La industria empieza a asumir que el éxito de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de crear modelos más potentes, sino también de hacerlos más fiables, transparentes y seguros. Y precisamente ahí es donde Anthropic quiere liderar la próxima gran etapa de la revolución de la IA.
29 Abril 2026
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