Jarana
¿Y si pudieras ser el verdadero dueño de tu yo digital? Vivimos en un mundo donde los gigantes tecnológicos deciden qué ves, qué piensas y qué eres en línea. Tus datos ya no te pertenecen. Tus decisiones están condicionadas. Tu libertad, comprometida. Este libro plantea una revolución: la web 3.0. A través de un viaje apasionante que une historia, tecnología y crítica social, el autor desenmascara los mecanismos de control del internet actual y muestra cómo la tecnología blockchain puede devolvernos el poder. Privacidad, identidad, libertad, economía descentralizada, redes sociales sin censura y gobernanza ciudadana... Este libro es una guía reveladora y urgente para comprender el presente digital y tomar las riendas del futuro. Si alguna vez te has sentido observado en la red, manipulado por un algoritmo o reducido a un producto, necesitas conocer la alternativa que está emergiendo. No es solo una nueva tecnología. Es una nueva forma de entender internet. Y una nueva oportunidad para reconquistar lo que creímos perdido: nuestra voz, nuestra autonomía y nuestra identidad digital. Jorge Schnura
1 Septiembre 2025
ESG
Recientemente se ha lanzado una aplicación gratuita para iOS y Android diseñada para ayudar a las empresas a acelerar la divulgación climática y cumplir con los estándares ESG. La herramienta combina inteligencia artificial, módulos de aprendizaje y listas de verificación prácticas para guiar a las organizaciones en la evaluación de su desempeño ambiental, social y de gobernanza. Entre sus funcionalidades destacan calculadoras de huella de carbono, listas de control de preparación para la IFRS S2 y un centro de conocimiento con contenido educativo sobre sostenibilidad. Estas herramientas permiten a empresas de distintos tamaños identificar brechas, gestionar riesgos de cumplimiento y responder a las crecientes expectativas de inversores y reguladores. El desarrollo de esta aplicación coincide con un momento en que los marcos regulatorios relacionados con la sostenibilidad, como los requisitos de divulgación climática IFRS S2 y las normas ESG en Asia, están evolucionando rápidamente. Esto aumenta la presión sobre las empresas para evaluar su preparación ESG y revelar los riesgos relacionados con el cambio climático. Gracias a la integración de inteligencia artificial, la aplicación proporciona orientación inmediata sobre cumplimiento ESG y permite a las organizaciones comprender su situación actual, establecer prioridades y planificar acciones concretas para alinearse con los estándares internacionales y regionales. Además, el centro de conocimiento incluye videos y recursos breves sobre tendencias emergentes en sostenibilidad, facilitando la educación continua del personal. En conjunto, esta herramienta busca reducir las barreras de entrada para las empresas que comienzan su trayectoria hacia la sostenibilidad, ofreciendo un marco práctico para gestionar riesgos, mejorar la divulgación y comunicar avances de manera efectiva a las partes interesadas.
1 Septiembre 2025
Jarana
Vectra AI, compañía líder en soluciones de Network Detection and Response (NDR), ha anunciado el nombramiento de José Badia como nuevo Country Manager para España y Portugal, reforzando así su presencia en el mercado ibérico. Con una trayectoria consolidada en el ámbito de la ciberseguridad y la inteligencia artificial, Badia aporta una amplia experiencia internacional en el desarrollo de negocio, liderazgo de equipos y apertura de mercados estratégicos en Europa y Latinoamérica. Reconocido también como ponente habitual en foros y congresos especializados, comparte de forma activa su visión sobre las tendencias y desafíos que marcan la evolución del sector. En su nueva responsabilidad, liderará la estrategia de Vectra AI en España y Portugal con el objetivo de consolidar el posicionamiento de la compañía como referente en soluciones NDR. Su misión estará centrada en impulsar el crecimiento, acompañar a las organizaciones en su transformación digital y reforzar su capacidad de defensa frente a amenazas avanzadas de ciberseguridad. La combinación de experiencia, visión estratégica y compromiso con la innovación convierte a José Badia en un pilar clave para la expansión de Vectra AI en la región, fortaleciendo su red de clientes y partners.
1 Septiembre 2025
Sin categoría
Raúl Gómez-Álvarez Lobón, Responsable de Cultura Ciber en Correos, entrevista a Marlon Molina, Vicepresidente de Operaciones Internacionales de Smart Campus AI y Productor de la serie ALERTA Raúl Gómez-Álvarez: Tu carrera ha estado siempre ligada a la tecnología, la educación y la ciberseguridad. Si tuvieras que elegir un hito que haya marcado un antes y un después en tu trayectoria profesional ¿Cuál sería? Marlon Molina: Diría que han sido las certificaciones profesionales. La universidad nos forma para adaptarnos en un campo muy amplio, en 1994 hice mi primera certificación profesional y esto te lleva a especializaciones, y profundizar en el conocimiento de las tecnologías. Otro beneficio es que mantiene a los profesionales actualizándose, no he parado desde entonces, poseo casi 50 certificaciones profesionales entre las que figuran de tecnológicas como Microsoft e IBM, gestión de proyectos, gestión de servicios, y por supuesto ciberseguridad. Se podría decir que me ha tocado reciclarme profesionalmente unas cuatro veces en mi vida, y lo he hecho de mano de las certificaciones. R.G-A.: Formas parte de una generación que vivió el salto del mundo analógico al digital. ¿Cómo ha cambiado tu forma de entender el liderazgo tecnológico con el paso de los años? M.M.: Nos llamamos inmigrantes digitales, aunque he jugado con ventaja porque he estado siempre al lado de las tecnologías, es la profesión que elegí y la facultad a la que acudí. Viví momentos icónicos en empresas que son protagonistas, de las que construyen el futuro. Los líderes tienen que ser atrevidos. Por ejemplo, tuve la oportunidad de participar en el primer MBA online, lo lanzó la Universidad de San José (California), le faltaba de todo, pero sus dirigentes fueron atrevidos, pioneros, y no pidieron permiso para transformar el mercado. El liderazgo tecnológico tiene que ser ambicioso, y con un objetivo, es decir, usar las tecnologías disruptivas para conseguir el propósito de la empresa, no convertir la tecnología en el propósito. R.G-A.: “ALERTA” se presenta como la primera serie de ficción en el mundo dedicada exclusivamente a la ciberseguridad. ¿Cómo nace esta idea y qué necesidad buscáis cubrir con ella? M.M.: Nace de una necesidad muy egoísta, de mi propia necesidad para explicar qué es la ciberseguridad, y en especial la ciberseguridad ciudadana. El cine utiliza diversas técnicas narrativas y visuales y es exactamente lo que busco, motivar al espectador y permitirle ponerse en la posición de los protagonistas para que pueda entender las situaciones y espero que les ayude a estar alerta. Los ciberdelincuentes nos están dando un palizón, todos los que trabajamos en ciberseguridad tenemos que hacer un ejercicio de autoevaluación, cómo es posible que con tantas iniciativas, tantas charlas, tantas personas hablando de ciberseguridad y las víctimas aumentan, no disminuyen. Tenemos que hacer cosas distintas, y Alerta es mi apuesta por una forma diferente para enseñar y mejorar la ciberseguridad ciudadana. R.G-A.: Más allá del entretenimiento, “ALERTA” tiene un objetivo formativo y de concienciación. ¿Cómo se consigue equilibrar rigor técnico y narrativa para llegar al gran público? M.M.: Es formativo, creo que parte del problema es tanto intento de concienciación. Las acciones para ayudar a las personas a estar alerta en el ciberespacio tienen que ser impactantes, potentes, radicales… formadoras. Estoy cuidando muy de cerca cada episodio, basados en hechos reales, y con escenas rigurosas técnicamente. El cine que muestra a los hackers que con dos golpes de teclado toman el control del Pentágono hace mucho daño, porque la población general asume que en algún momento serán irremediablemente víctimas. Por cierto, que cuando escucho la palabra “concienciar” en la ciberseguridad me imagino un foso con cocodrilos. La ciberseguridad es un asunto demasiado serio para dejarlo en la concienciación. R.G-A.: ¿Qué papel juegan las emociones, la presión social o la desinformación en la forma en que vivimos hoy la tecnología? ¿Crees que somos conscientes de ello? M.M.: En un ataque tenemos que entender que los objetivos son principalmente seres humanos, y los seres humanos se comportan como tales, no como máquinas. Le decía a mi madre que no se crea los memes que le envían por WhatsApp, y ella me pregunta “por qué alguien hace algo falso”, la respuesta es porque caen, porque siempre hay alguien que cae, y por alguna razón el comportamiento de los seres humanos en Internet es mucho más descuidado que en la vida real. Un teléfono o un PC es un equipo complejo, Internet es una zona hostil muy compleja y difícil, no obstante la mayoría se conecta sin un curso previo, sin manuales, y lo que es peor, con urgencia lo que hace que reaccionen a impulsos y no de forma razonada. R.G-A.: Con la inteligencia artificial generativa en plena ebullición, ¿Cuáles crees que son los principales riesgos que aún no estamos abordando como sociedad? M.M.: Yo identifico dos categorías. Primero el desconocimiento, hay demasiados profetas hablando de la IA como si fuera un ente, un oráculo, o incluso magia. Creo que si la mayoría aprende qué es la inteligencia artificial, no solo a escribir prompts de la IA generativa, entonces podríamos tener mejores resultados y reduciríamos riesgos. En segundo lugar, está el hecho de que se está adoptando por moda, no porque sea la respuesta para un problema en la empresa, esto hace que se convierta en un nuevo riesgo y que los presupuestos vayan a proyectos que no contribuyen con los objetivos de la empresa y tampoco a mejorar los servicios a los clientes. R.G-A.: ¿Cómo imaginas un futuro en el que la ciberseguridad no sea solo un tema técnico, sino parte de la cultura ciudadana? M.M.: Es la imagen que construyo en mi cabeza todos los días. La tecnología debería ser invisible, tal como lo es la electricidad, que no podemos vivir sin ella, pero no hablamos de ella porque está presente de forma silenciosa, porque funciona. La tecnología potencia a los humanos, nos convierte en super hombres y super mujeres que somos capaces de hacer cosas increíbles gracias a la tecnología. Imagino una cultura ciudadana similar a la que hemos creado para cruzar una calle, por el paso de cebra, con el semáforo peatonal en verde, y mirando a ambos lados. R.G-A.: Cerramos con unas preguntas más personales, Llevas años hablando de riesgos, vulnerabilidades y sistemas. Pero si tuvieras que hablar de lo que te hace sentir seguro a ti, ¿Cuál sería tu “protocolo personal” de seguridad emocional? M.M.: Jamás me habían preguntado algo así, protocolo personal de seguridad emocional, necesito una semana para analizarlo, respondería de forma muy simple, completar la pirámide de Maslow, familia, amigos, y mucho aprendizaje… ser un estudiante constante. R.G-A.: ¿Hay algún consejo que alguien te dio hace años y que aún hoy te acompaña? M.M.: Vivo con un conjunto de principios que me enseñaron mis padres, y posteriormente quienes han sido mis jefes de quienes aprendí todo lo que he podido. Un día, un compañero de trabajo que había pasado por un mal divorcio me dijo que él había dejado de lado las cosas importantes, por lo tanto, si mi mujer me dice que esta tarde es buen momento para ir a tomar algo al bar, dejo lo que estoy haciendo y cojo su mano. R.G-A.: Cuando piensas en el legado que quieres dejar, más allá del conocimiento técnico, ¿Qué te gustaría que las nuevas generaciones aprendieran de ti? M.M.: Si soy honesto, lo de dejar legado me parece raro y extraño, dentro de cien años nadie va a recordar nada de quienes hoy estamos activos haciendo cosas. Por otro lado, creo que podríamos enseñar un poco de “pasión” por lo que se hace. En mi caso no recuerdo un empleo que no me apasionara, lo normal es que confunda lo que hago con mis hobbies, por lo tanto, intento imprimir “pasión” a mis hijas, colaboradores, y con quien interactúo. Dentro de cien años si alguien consulta mi biografía en el ChatGPT de la época, espero que le responda que fui muy apasionado con cada cosa que hice.
31 Agosto 2025
ESG
CyberLideria MGZN entrevista a Javier Mateos, Director de RR.HH, Compras y Servicios en VARMA CyberLideria MGZN: Cuéntanos un poco sobre tu trayectoria profesional. ¿Cómo comenzaste en el mundo de los recursos humanos y cómo has llegado a tu posición actual en VARMA? Javier Mateos: La verdad es que soy una “rara avis” dentro del mundo de los RR.HH. Empecé trabajando en la extinta Domecq Internacional donde fui Administration Manager y Marketing Manager. De ahí pasé al mundo de los RR.HH. en el mismo grupo, pero ya con la denominación Allied Domecq donde mis inicios se centraron en un equipo multidisciplinar que abarcaba todas las áreas de la función. Tras 10 años en dicho grupo pase a formar parte de Mediaset como Suddirector de RRHH de Telecinco y director de RR.HH. del Grupo Publiespaña, la comercializadora de publicidad de Mediaset. En el 2006 afronté el reto de la Dirección Corporativa de RR.HH. de La Sexta donde permanecí 6 años hasta la fusión con Antena 3. Luego inicié mi carrera como empresario en Argelia donde fundé una compañía de consultoría de RR.HH. y televisión cuya aventura duró unos seis años. Más tarde y tras un período corto en otra compañía, pasé a formar parte de Varma donde llevo más de 7 años. C.MGZN.: En tu experiencia como Director de RR.HH., ¿Cuáles consideras que son los mayores retos actuales para el desarrollo de una estrategia de recursos humanos efectiva en un entorno digital y globalizado? J.M.: Desde mi punto de vista, en un entorno VUCA donde lo actual se vuelve obsoleto en pocos meses, el gran reto que tenemos todos los profesionales es la formación y el reciclaje continuo. Ya no valen las antiguas fórmulas para dar solución a los nuevos problemas, por tanto, la estrategia pasa por entender cuáles son dichas demandas y como dar solución a las mismasC.MGZN.: ¿Qué crees que diferencia a las empresas realmente excepcionales en la gestión del talento de aquellas que no logran captar y retener a sus empleados más valiosos? J.M.: Considero que una gestión de talento excepcional pone a la persona en el centro, todas las personas que componen Varma juegan un papel protagonista en los hitos que consigue la compañía. C.MGZN.: En un mundo donde las amenazas cibernéticas son cada vez más frecuentes, ¿cómo crees que los departamentos de RR.HH. pueden contribuir a la ciberresiliencia de la organización, especialmente en lo que respecta a la protección de datos de los empleados y la cultura de seguridad? J.M.: En los tiempos que corren, en los que parece que todo ocurre a golpe de clic, es crucial tener firme compromiso en formar en ciberseguridad a nuestro equipo, siempre en coordinación y de la mano de nuestro equipo de IT, así como hacer hincapié en transmitir buenas prácticas desde Recursos Humanos que apelen al sentido común en la gestión de información especialmente sensible por su carácter personal C.MGZN.: Está claro que la manera de ver el trabajo y la vida de las generaciones Z y millennials no es la misma que la de las generaciones anteriores. ¿Cómo crees que las empresas deben adaptarse a las nuevas expectativas laborales de estas generaciones, especialmente en términos de balance vida-trabajo y flexibilidad? J.M.: Considero que las relaciones son plenas cuando existe un correcto entendimiento de las necesidades por ambas partes, por ende, si las nuevas generaciones sienten y perciben que la compañía les proporciona la flexibilidad que necesitan para un correcto balance de su vida personal, familiar y profesional, se vuelcan de manera proactiva en dar su mejor versión profesional, la cual se traduce en desempeñar su rol con una clara orientación a la excelencia. Soy fiel creyente de que el mejor regalo que le podemos proporcionar a las personas que componen Varma, es la confianza que depositamos en su persona, fruto de ello, es lo operativos que somos tanto cuando trabajamos presencialmente como cuando teletrabajamos, así como el alto sentimiento de pertenencia que se respira en el Grupo. C.MGZN.: El mobbing siempre ha existido, pero ahora se le da mucha más importancia y se toma más en serio en las organizaciones. ¿Cómo gestionas y previenes situaciones de acoso laboral en los equipos que lideras? J.M.: Además de protocolos internos establecidos por la empresa, considero importante hacer la mayor prevención posible desde los inicios en los que una persona entrar a formar parte de Varma, desde lo minuciosos que somos con el análisis de la personalidad en las entrevistas de nuestros procesos de selección, hasta la especial importancia de recalcar en todas las entrevista de seguimiento a nuestra plantilla, el concepto de que en Varma nos consideramos y somos una familia empresarial y no hay cabida para actitudes indeseadas. C.MGZN.: ¿Qué medidas consideras fundamentales para crear un ambiente de trabajo seguro y saludable para todos los empleados? J.M.: Considero clave fomentar una cultura donde se premian nuestros valores corporativos, los cuales hablan por sí solos, son: la ética profesional, la humanidad y la cultura del esfuerzo. Si los tienes, tienes ADN Varma, lo cual va de la mano con construir diariamente espacios de trabajo seguros y saludables.
31 Agosto 2025
Rincón del CISO
La seguridad en los entornos de obra siempre ha sido un asunto crítico y complejo. La naturaleza abierta, cambiante y a menudo remota de estas ubicaciones, junto con la presencia de maquinaria costosa, materiales valiosos y equipos reducidos durante las noches o fines de semana, convierte a los proyectos de construcción en objetivos atractivos para robos, vandalismo e incluso extorsión. Durante años, la vigilancia presencial ha sido la solución habitual. Sin embargo, hoy en día, la tecnología está redefiniendo el estándar, con propuestas que no solo disuaden, sino que detectan, previenen y digitalizan la gestión de la seguridad. Uno de los avances más significativos en esta transformación es la videovigilancia inteligente equipada con inteligencia artificial (IA). Un problema persistente: robos, falsas alarmas y vigilancia insuficiente La vigilancia tradicional basada en presencia física tiene limitaciones evidentes. La cobertura horaria, el tiempo de respuesta y la dependencia de factores humanos dejan margen a errores o ineficacias. Además, los sistemas convencionales de alarmas o sensores sin análisis inteligente generan un elevado volumen de falsas alarmas que saturan a los equipos de respuesta y reducen la eficacia real del sistema. A esto se suma una tendencia preocupante: el aumento del robo y la extorsión en obras, especialmente en proyectos de gran envergadura o alejados de núcleos urbanos. La maquinaria pesada, los paneles solares, materiales o el combustible son activos de alto valor, y su pérdida no solo supone un coste económico directo, sino también retrasos en la ejecución de los proyectos y un impacto reputacional para promotoras y constructoras. Frente a este escenario, las torres de videovigilancia inteligentes representan un cambio de paradigma. Equipadas con cámaras de alta resolución, sensores térmicos y software con inteligencia artificial, estas soluciones permiten una detección proactiva de intrusiones o comportamientos anómalos, con una tasa de precisión que reduce las falsas alarmas hasta en un 99,8 %. Es decir, el sistema no solo observa, sino que analiza, interpreta y reacciona, permitiendo una intervención más rápida y eficaz ante amenazas reales. Además, la presencia visible de estas torres tiene un efecto disuasorio inmediato. Pero, a diferencia de una cámara convencional o un guardia estático, este tipo de solución mantiene su vigilancia sin interrupciones, bajo cualquier condición meteorológica y sin fatiga. El auge en energías renovables: un caso ilustrativo Uno de los sectores donde más se está extendiendo esta tecnología es el de las energías renovables. Parques solares y eólicos, subestaciones, instalaciones de baterías y otras infraestructuras críticas necesitan vigilancia continua en emplazamientos especialmente vulnerables. Estos proyectos concentran equipos de alto valor en lugares aislados, donde la presencia humana es limitada y la exposición al riesgo, alta. De la protección a la gestión: un salto cualitativo Otro valor añadido de la tecnología aplicada a la seguridad es su capacidad de digitalización del control de obra. Las plataformas asociadas a sistemas como los de BauWatch permiten a responsables de proyecto, técnicos y propietarios acceder en tiempo real a grabaciones, análisis de incidentes, informes de actividad o registros de acceso desde cualquier dispositivo. La seguridad ya no es solo un coste a fondo perdido, sino una inversión que optimiza procesos, evita pérdidas y ofrece trazabilidad legal en caso de incidentes. Además, estos datos pueden ser utilizados para mejorar la planificación de la seguridad, detectar patrones de riesgo o colaborar con aseguradoras y autoridades en la investigación de eventos. En un momento donde los márgenes en construcción son ajustados y los plazos más exigentes que nunca, la tecnología de seguridad deja de ser un gasto accesorio para convertirse en una inversión estratégica. Reducir pérdidas, minimizar interrupciones y ofrecer garantías a inversores y promotores es hoy una ventaja competitiva clara. Cada vez más empresas en España apuestan por este modelo, no solo por sus resultados inmediatos, sino porque representa un cambio estructural en cómo se concibe y se ejecuta la seguridad en obra: menos reactiva, más preventiva; menos presencial, más conectada; menos vulnerable, más inteligente. Por Ignacio González, director de BauWatch España
31 Agosto 2025
Rincón del CISO
Mayte Valverde, presidenta de Women in Banking y directora académica del Máster HR Business & Tech de The Valley, conversa en su sede de Madrid, con Pablo García Barrilero, co-founder en Closflow AI, empresa de inteligencia artificial para estrategias de go-to-market, y profesor en el programa, sobre cómo la innovación está transformando el futuro del trabajo. Mayte Valverde: Tu carrera arranca en el corazón de la transformación digital, pero no te has quedado ahí. ¿Qué te ha movido desde el principio: la tecnología, las personas, o el impacto? Pablo García: Desde mis primeros pasos en el mundo empresarial entendí que la tecnología, por sí sola, no cambia nada. Me apasiona, sí, pero nunca la he visto como un fin en sí mismo, sino como un medio. Un catalizador capaz de transformar realidades, de liberar tiempo y de multiplicar capacidades. Su verdadero valor aparece cuando está al servicio de las personas. Es en ese punto donde deja de ser únicamente una herramienta para convertirse en un motor de impacto real. Lo que de verdad me mueve es ver cómo, bien utilizada, la tecnología eleva a las personas, amplifica su talento y abre caminos que antes parecían infranqueables. Y ahí es dónde encuentro el equilibrio: en ese puente entre innovación y humanidad. M.V.: Has vivido en ciudades como Shanghái, Londres o Dublín. ¿Qué aprendizajes personales o profesionales se quedaron contigo? P.G.: Vivir años fuera de casa me dejó aprendizajes profundos que, aunque nacen en lo personal, son totalmente aplicables a lo profesional. El primero es que mudarte de país te obliga a mirar al miedo a los ojos y a adaptarte. Esa exposición constante a lo desconocido acelera tu evolución de una forma única.También entendí que el networking importa, y mucho. Pero el de verdad, el que no se construye con prisas ni con interés, sino con intención. Aprendí que dar antes de pedir es la base de cualquier relación sólida. Otra lección fue la humildad. Vivir en contextos distintos te recuerda que sin humildad no aprendes nada; se convierte en un freno invisible a tu progreso. Cada ciudad también me enseñó a vivir el presente. El pasado sirve para aprender, el futuro para planificar, pero lo único real que tenemos es el ahora. Y, por último, descubrí que decidir es una constante. El criterio y la habilidad de saber decir no son esenciales: el tiempo es oro y hay que invertirlo de forma óptima. M.V.: Fuiste testigo directo de cómo la tecnología empezó a redibujar el mundo laboral. ¿Cuándo te diste cuenta de que el cambio no era sólo tecnológico, sino también cultural, humano y social? P.G.: Cuando entendí que las decisiones que realmente transforman equipos y empresas no tenían que ver con sistemas o procesos, sino con mentalidades. La inteligencia artificial puede acelerar tareas, pero si la cultura no acompaña, nada cambia. Los agentes del cambio son las personas que canalizan los giros de tendencia. Toda organización debería buscarlos, incentivarlos y cuidarlos. Son las mentalidades que todo grupo social requiere para avanzar. Ahí vi que el reto iba más allá de lo tecnológico, era muy humano: se trata de gestionar emociones, de saltar creencias limitantes, de aprender continuamente y de acoger una actitud valiente frente a la incertidumbre. M.V.: Estás centrado en IA, emprendimiento, innovación y mega tendencias, ¿Qué te llevó a mirar hacia el futuro con tanta intención? ¿De dónde nace ese interés más estratégico? P.G.: Cuando entiendes que vivimos en un dinamismo constante, asumes que anticiparse no es una opción, es una necesidad. El mundo cambia a una velocidad vertiginosa y quien no mira hacia delante se queda atrapado en el pasado. La IA, la geopolítica o las grandes mega tendencias no son modas pasajeras: son fuerzas que están redefiniendo cómo vivimos, cómo trabajamos y hasta cómo nos relacionamos. Por eso exige esfuerzo, disciplina y profesionalización estar informado y preparado para surfear esa ola con la mayor solidez posible. Mi interés genuino nace de una curiosidad que me acompaña desde la infancia y de la convicción de que mirar al futuro no es opcional: es una cuestión de supervivencia, pero también de propósito. Porque todo cambia, todo se transforma, y la mejor forma de evolucionar es aprender a disfrutar del movimiento. M.V.: Sobre las nuevas generaciones, ¿qué crees que no estamos entendiendo sobre el talento joven y sus verdaderas necesidades? P.G.: El talento joven no busca solo un salario ni un título en LinkedIn. Le estamos pidiendo que se incorpore a un sistema en el que no creen, en el que no se sienten cómodos. Necesitan aprendizaje continuo, espacios dónde se les permita experimentar sin miedo a equivocarse. A veces las empresas intentan atraerlos con beneficios superficiales, pero lo que más valoran es sentir que crecen, que aportan y que tienen autonomía. Quieren líderes que les enseñen, no jefes que solo les midan. Además, su relación con el trabajo es diferente ya que no buscan una escalera lineal, sino un camino con experiencias variadas que les ayude a construir criterio. Y si no lo encuentran dentro de una organización, lo buscarán fuera. Su mentalidad y nuevas herramientas les van a convertir en la mayor generación de emprendedores de España. M.V.: Has pasado de lo corporativo al emprendimiento, y ahora también impartes formaciones y ponencias como Keynote Speaker. ¿Qué has aprendido sobre ti mismo en esa transición de empleado a creador de proyectos? P.G.: He aprendido que, al final, lo importante no es llegar, sino disfrutar del camino. Ese tránsito me confirmó que mi propósito está en crear, compartir y seguir aprendiendo. El camino es el verdadero maestro, y cada destino no es un punto final, sino una lanzadera hacia un nuevo comienzo. También descubrí que para evolucionar hay que enfrentarse al miedo. Solo cuando lo miras a los ojos puedes superarlo, y esa es una fórmula inquebrantable para crecer, tanto personal como profesionalmente. La valentía ha sido otra gran lección: elegir la opción más valiente suele ser la que te expone a escenarios incómodos, pero también a las experiencias que más te transforman. Y entendí que el rigor de lo corporativo te da estructura, mientras que el caos del emprendimiento te enseña a surfear la incertidumbre. Esa mezcla es la que me ha permitido reinventarme y seguir caminando con propósito. M.V.: Llevas años observando cambios en la sociedad y el trabajo. ¿Qué te da esperanza en el futuro? ¿Y qué te inquieta? P.G.: Lo que más esperanza me da es la capacidad infinita de las personas para reinventarse. Nuestra curiosidad, creatividad y resiliencia son cualidades profundamente humanas que, por el momento, ninguna máquina va a replicar. Esa fuerza interior es la que nos permite adaptarnos una y otra vez a los cambios más inesperados. Lo que me inquieta es que, en ocasiones, nos dejemos paralizar por el miedo o por la opinión de los demás. Esa es la verdadera barrera que puede limitar nuestro progreso como humanos. Cuando elegimos ser valientes, el futuro siempre merece la pena. M.V.: Y, por último, de cara a los grandes cambios que transformarán el trabajo en los próximos años, ¿qué consejos darías a quienes hoy comienzan su trayectoria profesional? P.G.: Les diría que aprendan sobre tres cosas fundamentales: IA, datos y narrativa. La IA para elevarte, los datos para tomar mejores decisiones y la narrativa porque no triunfa quien más sabe, sino quien mejor comunica. Que busquen cuál es su verdadera fortaleza y la conecten con el mercado. Estoy convencido de que los orientadores laborales capaces de unir fortalezas con oportunidades serán una de las profesiones clave del futuro. Como sociedad, hay que aprender a guiar a las nuevas generaciones. Adoptar una mentalidad emprendedora será esencial. Las nuevas herramientas de IA y los cambios en la estructura empresarial lo van a facilitar y, al mismo tiempo, lo van a exigir. Que vivan en otros países. Ahí es donde se crece: pedir una aspirina en una farmacia a miles de kilómetros de tu casa y en otro idioma te aporta más valor que un mes encerrado en la comodidad de tu oficina. Que entienda que las dificultades son parte del camino. Que cuando lleguen las entiendan como un obstáculo que traen un aprendizaje, que te va a convertir en alguien más fuerte. Y, sobre todo, que no permita nunca que la opinión de los demás quiebre su intuición. Porque, al final, la brújula más fiable siempre la llevas dentro.
31 Agosto 2025
Sin categoría
¿Qué significa el término «liderazgo» en una época en la que las máquinas tienen superpoderes y la tecnología avanza más rápido que la comprensión humana? ¿Cuál es su verdadero propósito? Inauguramos este curso con tres nuevas perspectivas sobre un término clave, desde sus ángulos complementarios. Pablo Medrano es CEO de Casual Robots “Una buena definición contemporánea de liderazgo”, responde Pablo Medrano a Cyberlideria MGZN, sería “la capacidad de inspirar, guiar e impactar a otros hacia una visión compartida, con inteligencia emocional, adaptabilidad y sentido de propósito”. El directivo, experto en robótica y nuevas inteligencias, añade un matiz más. “Hoy más que nunca, el líder no es quien impone una dirección, sino quien facilita caminos, construye confianza y da sentido a lo que hacemos, especialmente en un mundo donde la tecnología avanza más rápido que la comprensión humana”. En el sentido opuesto, “una mala definición sería seguir pensando que liderazgo se trata solo de control, jerarquía o poder: eso pertenece al pasado. En la era digital y de la automatización, un líder no es el que más sabe, sino el que mejor sabe aprender, comunicar y conectar”. En línea con esa capacidad, señala, “la convivencia con las máquinas —y especialmente con la Inteligencia Artificial— es lo que nos ha forzado a redefinir qué significa ser humano. Al delegar tareas rutinarias o incluso decisiones complejas a los algoritmos, lo verdaderamente humano cobra más valor”. ¿A qué se refiere exactamente el directivo? Subraya cuatro elementos: “la empatía, la ética, la creatividad y el propósito. En nuestro trabajo en Casual Robots, lo vemos a diario: no se trata de reemplazar personas, sino de aumentar sus capacidades y de ‘liberar’ su potencial”. “El liderazgo”, en su perspectiva, “requiere ahora comprender a fondo cómo interactuamos con las máquinas, para diseñar equipos híbridos donde lo mejor de cada parte se potencia mutuamente”. “Recuerdo una ocasión”, comparte con este medio, “en la que implementamos un robot en una residencia de mayores. Al principio hubo desconfianza: algunas personas lo veían frío o innecesario”. Tras esa resistencia inicial, hubo algo que cambió, relata a Cyberlideria MGZN. “Tras unas semanas”, continúa el relato, “una señora con Alzheimer leve comenzó a interactuar con el robot diariamente. Estimulaba su memoria, su ánimo y su deseo de participar más. Ese pequeño gesto cambió la percepción de todo el equipo y reafirmó nuestro propósito”. Hoy ese robot acompaña a cada vez más personas. Al directivo le inspiran figuras como “Satya Nadella, quien transformó Microsoft con una visión humana de la tecnología, impulsando una cultura de aprendizaje continuo y humildad”, pero también admira “liderazgos más locales y silenciosos: personas que transforman comunidades con tecnología accesible, sin buscar protagonismo”. El propósito nace en su parecer “de una pregunta muy simple, pero profunda: ¿para qué hacemos lo que hacemos? En nuestro caso, no vendemos robots; ofrecemos soluciones humanas con ayuda de la robótica. Nuestro propósito es mejorar la vida de las personas a través del uso ético y eficaz de la tecnología”. “Sostenerlo implica coherencia”, subraya, “tomar decisiones alineadas con ese propósito, aunque no siempre sean las más rentables a corto plazo. Y sobre todo, comunicarlo constantemente al equipo. En tiempos de incertidumbre, el propósito es el ancla que evita que nos perdamos”. El principal riesgo de la Inteligencia Artificial, para Pablo Medrano, “es la deshumanización: delegar decisiones críticas en sistemas sin comprender su lógica o consecuencias éticas. También está el riesgo de la dependencia intelectual, de dejar de cuestionar, de perder el pensamiento crítico”. “Pero si se usa bien”, añade, enfatizando el hecho de que la tecnología ya está presente, “la IA puede ser un aliado extraordinario: libera tiempo, detecta patrones invisibles, mejora diagnósticos, optimiza procesos. Para los líderes, eso significa poder dedicar más tiempo a lo que realmente importa: las personas, la visión, la cultura, la innovación”. “Imagino de hecho un liderazgo mucho más horizontal, emocional y conectado con el bienestar colectivo”, concluye el directivo. “Líderes que no solo sepan dirigir empresas, sino también conversar con algoritmos, interpretar datos con criterio humano y tomar decisiones conscientes en un entorno cada vez más automatizado”. “También imagino líderes más diversos y distribuidos, porque el conocimiento estará aún más democratizado. Y, sobre todo, líderes capaces de defender lo humano: la dignidad, la creatividad y el sentido, en medio de una revolución tecnológica sin precedentes”, finaliza. Juan Miguel Poyatos es CEO de Consualia, consultor y profesor de formación ejecutiva La definición que propone el experto Juan Miguel Poyatos, una de las personas que más saben en nuestro país sobre Transformación comercial y B2B Growth Strategy, no es contemporánea, podríamos decir que es intemporal. “Es la capacidad de movilizar, de generar acción desde la claridad y, sobre todo, desde el ejemplo”, resume el ingeniero y directivo. “No creo en la capacidad de movilizar ni desde el poder —que se diluye cuando lo pierdes—, ni desde el carisma —que tampoco lo considero sostenible, no creo en las frases inspiradoras—. Cualquiera que por su presencia, actos o mensaje nos lleve a decidir actuar —o sea, la decisión es nuestra— ejerce un liderazgo efectivo”. En esta nueva época, “las máquinas aceleran lo previsible o automatizable, pero las grandes decisiones, aquellas tomadas en gran incertidumbre y entornos adversos, no las reemplazan los algoritmos. La tecnología es una palanca de crecimiento que nos ayuda a delegar lo trivial y tener una base para decisiones informadas, que siguen siendo un dominio humano”. “El proyecto comercial de mayor impacto en mi carrera profesional”, comparte con Cyberlideria MGZN, “ocurrió justo cuando la empresa en la que trabajaba dejó Europa continental, y por tanto España, en vía muerta, sin producto, sin misión y sin estrategia. Curiosamente en ese momento un reducido equipo ganamos uno de los mayores contratos en telco mayorista en España”. ¿Cómo ocurrió eso? “Sencillamente nos centramos en ganar, aunque pareciera imposible. Es como ganar una partida de ajedrez donde el adversario te saca varias piezas de valor: siempre se pueden hacer bien las cosas, sorprender e innovar incluso en situaciones muy adversas. Respecto al liderazgo en la era digital, me remito a la respuesta anterior, no creo en el liderazgo de tendencia”. Respecto al concepto de 'propósito', explica, “cada vez soy más escéptico sobre la gestión basada en la misión: no creo que cada uno de nosotros tengamos una misión y a veces el buscarla nos genera cierta frustración. Creo en las personas y en las empresas, tiene más sentido hablar de misiones asociadas a momentos vitales o ciclos que está viviendo la empresa”. “La economía del dato”, subraya con claridad, “está rompiendo las fronteras entre sectores, razón por la cual no creo que sea operativo buscar una misión que inspire todos los negocios en los que puede estar una empresa en la era digital, creo más en los valores como base para tomar decisiones en un entorno tan dinámico”. El mayor riesgo de la IA sería para el experto “que nos olvidemos o no tengamos en cuenta que es realmente la IA, particularmente la generativa que está democratizando el acceso a la IA: la IA no tiene alma —criterio, juicio, valores— y además alucina”. “Me sigo remitiendo a la respuesta a la primera cuestión”, concluye, “pero por ser más práctico en cuanto a implicaciones en los modelos de trabajo creo cada vez más que trabajaremos por proyectos, con principio y fin. Cada uno estaremos en uno o varios ecosistemas profesionales e involucrados en varios proyectos, en algunos seremos promotores y en otros seremos complementadores”. Samira Brigüech es directora general en Samira & Sineb, presidenta de Fundación Adelias y fundadora de Espacio NEO Para la directiva Samira Brigüech, “vivimos el tiempo del re-re-Skilling. Toca reinventarse inevitablemente, el liderazgo pasa por reconocer ese hecho y mantener una cierta humildad, que nos obliga a todos a aprender nuevas habilidades y a colaborar en grupos de trabajo cada vez más diversos”. En su caso, “si he roto algunas barreras, yo diría que ha sido por mi tesón, y explico una muy reciente: yo hace cuatro años no estaba en el negocio de la producción audiovisual y no sabía cómo funcionaba el streaming. Si he conseguido avanzar en muchos aspectos en mis diferentes actividades, ha sido por el convencimiento de que uno puede aprender y, sabiendo más cosas, cambiar su vida y la de los demás”. Respecto a su nuevo proyecto, el innovador Espacio Neo para líderes en el eje de Castellana explica la directiva, “surge de una visión clara: crear en Madrid un lugar con una ubicación estratégica, como Cuzco, que combinara accesibilidad y excelencia. No se trataba de ofrecer un espacio sin más, sino de concebir un entorno diseñado para trascender lo convencional, siendo a la vez, casa y escenario”. Un lugar luminoso versátil con una cocina, un bar y zonas comunes, en el que “la hospitalidad se convierte en un lenguaje universal que favorece el encuentro: cercano, humano, con alma”. Toda la plantilla de Samira & Sineb Consultores forma parte del proyecto, “porque esto forma parte del legado de la compañía para sus trabajadores y sus familias”, señala. Relata cómo el espacio se ha pensado “en muchos detalles —desde la luz, la gastronomía y el diseño, hasta la tecnología—para inspirar, dotado de la máxima ciberseguridad y la innovación tecnológica más puntera, porque en un mundo hiperconectado la confianza se construye también desde la protección”. Aquí se darán cita con una agenda internacional “formaciones, workshops, presentaciones o afterworks, incluso comidas de equipo, cenas de Navidad o experiencias gastronómicas privadas. Cada vez estoy más convencida de que, para cohesionar equipos y despertar la auténtica creatividad, es necesario generar espacios fuera de la empresa que combinen profesionalidad con cercanía, y sofisticación con calidez”. Y añade más. “En Neo no solo se organizarán eventos: se vivirán experiencias.” En este contexto de liderazgo, ha creado “la figura del embajador o embajadora Neo, que adquiere un papel esencial: no es simplemente la imagen de un proyecto, es un o una líder, un visionario o visionaria que sea referente en su correspondiente ámbito, que decide formar parte de una iniciativa que busca influir en lo verdaderamente importante, siendo parte de un movimiento que podría definirse casi como un lobby ciudadano de conciencia sin ideologías políticas ni intereses: hay voluntad de abrir conversaciones relevantes, de poner sobre la mesa temas que afectan al futuro de nuestra sociedad y de liderar desde la pluralidad, la independencia y el compromiso ético”. Los embajadores Neo, añade, “no son portavoces de un espacio, o líderes sin más. Son guardianes de un propósito. La metodología se va a basar en tres pilares: escuchar, compartir y multiplicar. Escuchar las inquietudes de la sociedad, compartir conocimiento y experiencias desde la práctica y la visión, y multiplicar el alcance de estas ideas a través de su red. De este modo, los embajadores de Neo no solo representan un espacio: representan un propósito de liderazgo que trasciende sus paredes para inspirar un cambio positivo”. Rubén Fernández-Costa O’Dogherty Periodista, Asesor y Miembro del Comité Editorial de CyberLideria MGZN
31 Agosto 2025
Sin categoría
Javier García Quintela, CISO de Repsol, entrevista a Dra. Rafaela Santos, presidente del Instituto Español de Resiliencia Javier García: Has dedicado tu vida profesional a comprender y acompañar el sufrimiento humano, desde la psiquiatría hasta la resiliencia. Si miras atrás, ¿hubo algún momento vital que marcó tu decisión de centrarte en la psiquiatría y en cómo las personas se reconstruyen? Dra. Rafaela Santos: Desde que era pequeña soñaba con ser médico para curar las heridas. Pronto me di cuenta de que las heridas que no sangran duelen más y son más difíciles de sanar. Por eso decidí ser psiquiatra. Siempre he querido aliviar el sufrimiento a través de dar una buena ayuda profesional, en mi especialidad se trata de llevar algo de luz donde hay oscuridad. La palabra psiquiatra significa, -psique (mente) y -tría (orden). Se trata de poner orden en la mente para reconstruir lo que se ha roto, acompañar no sólo como un profesional de la salud mental sino de forma cercana para aliviar el dolor y sembrar la confianza que generalmente ha perdido quien está sufriendo. Mi trabajo es ofrecerles un espacio seguro para empezar de nuevo. No se trata sólo de aliviar el dolor emocional sino de acompañar en la búsqueda de sentido. Y en esa reconstrucción silenciosa, yo encuentro mi propio camino, mi propósito vital. J.G.: Fundaste el Instituto Español de Resiliencia cuando aún no era un concepto popular en España. ¿Qué te impulsó a apostar por ello y qué resistencias tuviste que superar, dentro y fuera del ámbito médico? R.S.: Fundar el Instituto Español de Resiliencia fue una apuesta audaz. En un entorno médico que no contemplaba la prevención en salud mental, nos propusimos combatir el estrés emocional antes de que este derivara en enfermedades. Con base científica en la neuroplasticidad, inspirada hace más de un siglo por nuestro Premio Nobel, Ramón y Cajal, hemos demostrado que la resiliencia no es sólo una capacidad, sino una transformación cerebral que fortalece la respuesta ante las situaciones adversas. Sabemos que en la base de casi todas las enfermedades orgánicas está el estrés emocional y es preferible prevenirlo que tener que lidiar con sus consecuencias. Hoy, el desarrollo de la resiliencia se considera el mejor escudo para la salud mental. Aunque el término “resiliencia” inicialmente no convencía, se adoptó por su neutralidad y su origen en la ingeniería: la capacidad de un material para absorber impactos sin romperse. Hoy se sabe que las personas resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, regulan sus emociones y soportan mejor la presión, por lo que se sienten más capaces de afrontar retos. Es aprender a afrontar la adversidad, superarla y salir fortalecido. Resistir… y crecer. J.S.: ¿Qué aporta la Resiliencia a la sociedad actual? R.S.: En una sociedad saturada por la tecnología, la infoxicación y la soledad emocional, la resiliencia se convierte en un salvavidas. La ansiedad afecta a todos. Nuestras consultas están saturadas de jóvenes y niños que ya no soportan la presión mientras sus padres corren en una frenética carrera para mantener sus trabajos a salvo. La resiliencia es mucho más que resistir. No se trata solo de aguantar, sino de transformarse en una persona más fuerte interiormente, con más capacidad de recuperación y propósito. Es una adaptación positiva a los problemas y dificultades de la vida. La ciencia lo respalda: desarrollar resiliencia no solo ayuda a enfrentar mejor las dificultades, sino que también mejora la salud mental, el bienestar emocional y, en última instancia, nuestra calidad de vida y felicidad. La resiliencia no elimina las dificultades, pero transforma nuestra forma de enfrentarlas. El ser humano tiene la capacidad extraordinaria de autodiseñarse y convertirse lo que se propone ser. Para visibilizar esta capacidad, el IER ha respondido otorgando el #PremioResiliencia y ahora ponemos en marcha el programa, Champions Lead, que fomenta el liderazgo resiliente y demuestra que con entrenamiento el liderazgo se puede construir y la resiliencia hace que personas comunes logren destinos extraordinarios. La resiliencia como virtud del liderazgo los proyecta hacia el futuro, porque no quita las dificultades, pero redefine cómo las enfrentamos. J.G.: En un mundo donde se habla mucho de productividad, tú has puesto el foco en la salud mental como base del desarrollo humano. ¿Cómo ha evolucionado tu forma de acompañar a personas y equipos a lo largo de los años? R.S.: En los comienzos del año 2.000 comenzamos a observar que muchas personas tienen una predisposición natural para sobreponerse a traumas. A partir de ahí, el enfoque cambió: no solo atender al que cae, sino potenciar al que se levanta. Así, la resiliencia fue integrándose en el mundo corporativo, educativo y deportivo. Hoy es una herramienta transversal para el desarrollo humano. J.G.: Has trabajado con fuerzas de seguridad, sanitarios, docentes, empresas… ¿Qué aprendizajes personales te ha dejado estar tan cerca de quienes viven al límite del estrés y del dolor psicológico? R.S.: Siempre aprendo de mis pacientes y más cuando tengo delante personas que han superado acontecimientos muy difíciles y miran de frente al dolor emocional. Estar cerca de las fuerzas de seguridad, sanitarios, docentes y profesionales que lidian con el sufrimiento humano ha sido una lección constante. Ver a pacientes superar lo imposible inspira: “si esta persona puede… yo también puedo”. La creación de la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático permitió aprender directamente de quienes viven el estrés extremo, especialmente gracias al compromiso de los cuerpos de seguridad, que generosamente compartieron su experiencia y nos ayudaron a formar a sanitarios en esta especialidad que hoy están en puestos claves, haciendo frente con gran capacidad a los acontecimientos recientes que nos golpean J.G.: Como docente en múltiples instituciones, ¿qué es lo primero que intentas transmitir a quienes se inician en el abordaje del trauma o la gestión emocional? R.S.: En primer lugar, conocimientos científicos, pero nunca desencarnados, sino que sea ciencia con humanidad. El abordaje del trauma comienza con ciencia, pero se sostiene con empatía. El trauma es una respuesta emocional a un acontecimiento extremadamente perturbador o estresante (violencia, abuso, desastres, accidentes, con pérdidas significativas…) y, cuando se sufre, no todas las personas responden de la misma manera. Podemos tener respuestas que generan ansiedad, depresión, disociación, pensamientos recurrentes a modo de flashbacks, pesadillas o terrores nocturnos, etc. Incluso sentimientos de pérdida de la realidad o sentido de la vida. Superarlo no implica olvidar, sino transformar el dolor en crecimiento. Y esa transformación empieza en la cercanía: el vínculo humano es a menudo la mejor medicina. J.G.: En un tiempo marcado por la incertidumbre y la sobreexposición digital, ¿cuáles crees que son hoy los principales factores de riesgo para la salud mental de los jóvenes? R.S.: El mundo digital es apasionante y ofrece oportunidades increíbles, pero también plantea desafíos importantes para la salud mental de los más jóvenes. La hiperconexión provoca aislamiento, ansiedad y comparaciones constantes que socavan la autoestima. Las redes, con su escaparate idealizado, disparan el síndrome FOMO (Fear of Missing Out), el miedo a perderse algo interesante e incrementa la necesidad de estar conectados, se altera el sueño, el rendimiento y la estabilidad emocional. También está el riesgo de exposición a agresiones virtuales que daña profundamente. La clave está en construir entornos de apoyo, fomentar hábitos saludables y reforzar la resiliencia como un escudo preventivo. J.G.: Cerramos con unas preguntas más personales ¿Qué te sostiene en los días difíciles, cuando la resiliencia parece más un reto que una certeza? R.S.: Mi familia y mis amigos son la base… pero mis pacientes también me ayudan mucho a crecer. Aprendo de ellos cuando los veo fuertes en las dificultades porque pienso, si esta persona puede… “Tú también puedes” (es el título que he puesto a uno de nuestros libros digitales). También me ayuda a salir de “mi yo sufriente” y relativizarlo para que pierda intensidad, el encontrarme frente a un paciente que realmente pelea como un campeón alguna situación difícil o sencillamente tener que sobreponerme para aliviar al que no puede con su carga. Y a veces reírme un poco “del drama” pensando que nada es eterno, ni siquiera los problemas. Lo que hoy me hace sufrir mañana ya ha pasado. O al menos duele menos. J.G.: ¿Hay algún recuerdo de infancia o juventud te haya ayudado a entender la vida como la entiendes ahora? R.S.: Cuando estaba iniciando la carrera de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, tuve la oportunidad de asistir a mi primer congreso universitario UNIV79 en Roma, y paseando por sus calles empedradas encontré, esculpido en piedra, una frase que me golpeó y quedó grabada a fuego en mi mente para siempre: “nihil difficile volenti”, que significa, nada es difícil para el que quiere. Aún, después de casi 50 años, guardo la fotografía. Pienso que me marcó y entendí que si hay voluntad no hay obstáculos insuperables. Sin proponérmelo, se convirtió en el lema de mi vida profesional y quizás esté en la base de todo lo que he trabajado después en el desarrollo de la resiliencia. J.G.: ¿Qué te gustaría que la gente recordara de ti, más allá de tu trabajo o tus logros profesionales? R.S.: Mi vida personal está muy ligada a mi profesión. Ser psiquiatra es el mejor trabajo que he podido tener y mi mayor satisfacción. Aunque parezca difícil de entender, ya que nuestra vida discurre siempre entre problemas y a veces al límite, yo he sido siempre muy feliz, y lo soy, aportando lo que puedo cuando la gente lo necesita. Me gusta conectar con las personas y quizás el sufrimiento es el momento donde esta conexión es más intensa y queda para siempre. Por eso creo que tengo tantos y tan buenos amigos. Ese es mi mayor tesoro y sinceramente, nunca pienso en que me recuerden sino en disfrutar de su compañía cada vez que puedo.
31 Agosto 2025
Rincón del CISO
Leandra Silva, IT Security Compliance Manager de Nestlé Europa, entrevista a Nadiya Shaik, Especialista Senior en Ciberseguridad y Seguridad Digital de Nestlé. Leandra Silva: Tu carrera en ciberseguridad te ha situado en la intersección entre la tecnología, las personas y el cambio constante. ¿Cuál ha sido uno de los mayores retos que ha marcado tu trayectoria? Nadiya Shaik: Uno de los desafíos más importantes en mi camino en ciberseguridad ha sido aprender a conectar el lado técnico de la seguridad con el lado humano. Al principio, sobre todo cuando trabajaba en consultoría, en entornos muy dinámicos, estaba muy centrada en encontrar las soluciones técnicas adecuadas. Pero pronto comprendí que, por muy buenas que sean las herramientas, no sirven de nada si las personas no están alineadas o no entienden el “por qué” que hay detrás. En Nestlé, esto se volvió aún más crucial. Es una organización enorme, con equipos distribuidos por todo el mundo, y el cambio no ocurre de la noche a la mañana. Recuerdo especialmente el reto de ayudar a los equipos a adoptar nuevos procesos de seguridad sin que se sintieran desbordados o ralentizados. Aprendí que el éxito en ciberseguridad no consiste solo en resolver problemas técnicos, sino en comunicar con claridad, generar confianza y lograr que las personas se sientan parte de la solución. Ese cambio de mentalidad —ver a las personas como la clave para que la seguridad funcione— ha definido por completo mi enfoque actual. L.S.: En ciberseguridad, el factor humano suele considerarse el eslabón más débil, pero también puede ser el mayor activo. ¿Cómo fomentas un sentido de propósito y responsabilidad en tu equipo ante decisiones críticas o amenazas complejas? N.S.: Es cierto: las personas pueden ser el mayor riesgo o la mejor defensa en ciberseguridad. En Nestlé, he comprobado lo importante que es que los equipos comprendan por qué la seguridad importa. La empresa tiene una cultura muy sólida basada en valores, y yo intento construir sobre esa base, ayudando a que los equipos vean cómo sus acciones cotidianas impactan más allá de los sistemas: afectan a la confianza y seguridad de millones de consumidores. Cuando alguien entiende que incluso un pequeño error puede tener grandes consecuencias, empieza a asumir la responsabilidad de forma más natural. También creo que la comunicación es fundamental, especialmente en situaciones de presión. Me aseguro de involucrar a personas de diferentes equipos, explicar los riesgos en términos sencillos y crear un espacio seguro para hacer preguntas o debatir. Ya sea en un simulacro o ante un incidente real, mantener la calma y trabajar en equipo es lo que marca la diferencia. Las personas dan lo mejor de sí cuando se sienten apoyadas, no culpabilizadas. En mis primeros años, cuando trabajaba en consultoría, noté que si nos enfocábamos demasiado en el cumplimiento técnico, la gente se sentía desconectada o agobiada. Eso me enseñó a liderar con empatía: asegurarme de que las personas estén informadas, incluidas y seguras. Ahora, en Nestlé, me enfoco en construir confianza, reconocer buenas prácticas y mostrar a cada persona que su rol es clave para mantener segura a la empresa. Cuando la gente se siente valorada, se compromete, y es entonces cuando se convierten en tu mayor fortaleza. L.S.: ¿Cómo afrontas personalmente el liderazgo cuando hay presión por actuar rápido, pero también es necesario mantenerse fiel a los valores y a la visión a largo plazo? N.S.: Para mí, liderar bajo presión significa mantenerse anclado al propósito. En ciberseguridad siempre hay urgencia —especialmente ante incidentes o nuevas amenazas—, pero he aprendido que la rapidez no debe ir en detrimento de los valores ni del pensamiento a largo plazo. En Nestlé, trabajamos en un entorno donde la confianza, la calidad y el impacto duradero no son negociables. Así que, incluso cuando tengo que actuar con rapidez, procuro que mis decisiones estén alineadas con esos principios. A menudo, eso significa hacer una pausa —aunque sea breve— para preguntarme: “¿Estamos resolviendo el problema correcto de la manera correcta?”. En lo personal, me esfuerzo por aportar claridad y comunicación. En momentos de alta presión, la gente busca dirección y estabilidad. Intento ofrecerlas siendo calmada, transparente y decidida, pero también escuchando a mi equipo. Sus aportaciones suelen aportar un equilibrio entre urgencia y perspectiva. Mi etapa en consultoría también me enseñó el valor de la estructura en momentos de presión: establecer prioridades a corto plazo sin perder de vista la visión de largo recorrido. Incluso en situaciones reactivas, animo al equipo a pensar más allá: no solo cómo resolver el problema, sino cómo evitar que se repita y cómo encaja todo dentro de nuestros objetivos de madurez en ciberseguridad. En resumen: lidero con urgencia cuando es necesario, pero siempre con claridad, colaboración y propósito. Esa es la forma de avanzar rápido, sin perder el rumbo. L.S.: ¿Cuál ha sido la mayor lección que has aprendido sobre cómo crear un entorno laboral donde las personas se sientan seguras, reconocidas y motivadas, incluso bajo presión? N.S.: Una de las grandes lecciones que he aprendido es que las personas se sienten seguras y motivadas cuando se sienten verdaderamente escuchadas, sobre todo en situaciones de estrés. Lo viví en un proyecto crítico de seguridad cuando trabajaba en una firma global de consultoría IT. Teníamos que implementar controles de seguridad en varias regiones con plazos muy ajustados, y la presión por entregar rápido era altísima. Algunos miembros junior del equipo se mostraban reacios a intervenir en las reuniones, sobre todo cuando el ambiente se tensaba. Pero yo notaba que tenían ideas valiosas, así que me propuse crear un espacio donde pudieran expresarse con comodidad. Uno de ellos, que apenas comenzaba su carrera, identificó un fallo de configuración que habría causado grandes retrasos si no lo hubiésemos detectado a tiempo. Esa única aportación nos ahorró mucho tiempo y reforzó la confianza del equipo. Aprendí que la seguridad no se construye solo con políticas, sino con cultura. Cuando las personas se sienten respetadas, cuando se valora su opinión independientemente del cargo o la experiencia, participan con más compromiso. Desde entonces, llevo esa mentalidad conmigo en todos los roles, incluido el actual. Incluso bajo presión, doy prioridad a la empatía, la transparencia y la comunicación clara. Eso es lo que genera confianza. Y cuando hay confianza, las personas no solo hacen su trabajo: dan lo mejor de sí. L.S.: La carrera por el talento digital es cada vez más competitiva, especialmente en ciberseguridad. En tu opinión, ¿Qué es lo que realmente hace que alguien quiera quedarse y crecer en una empresa hoy? ¿Qué papel juega la cultura? N.S.: En el panorama actual de ciberseguridad, donde el talento cualificado tiene muchas opciones, creo que lo que realmente hace que alguien se quede y crezca en una empresa va más allá del salario o el cargo. Se trata de si se sienten valorados, si tienen oportunidades para desarrollarse y si pueden conectar su trabajo diario con un propósito más grande. En mi experiencia, lo que marca la diferencia es la cultura. La gente permanece en lugares donde se siente escuchada, donde sus ideas cuentan y donde ven un camino de crecimiento, aunque no sea lineal. En Nestlé he visto cuánto se apuesta por el desarrollo interno, el aprendizaje continuo y la alineación entre metas personales e impacto empresarial. Ese tipo de apoyo genera lealtad. Además, en ciberseguridad, las personas quieren sentir que forman parte de algo con sentido: no solo proteger sistemas, sino salvaguardar la confianza. Y cuando eso se vincula a una empresa como Nestlé, cuya misión impacta directamente en millones de vidas, resulta más fácil conectar el trabajo diario con un propósito mayor. Para mí, la cultura es el pegamento. Es lo que hace que las personas sientan que pertenecen, que no solo ocupan un puesto, sino que están creciendo, aprendiendo y contribuyendo a algo más grande. Eso es lo que les hace quedarse. L.S.: ¿Podrías compartir un momento que te obligó a replantearte tu enfoque y que, al final, te convirtió en una mejor líder o compañera de equipo? N.S.: Un momento clave fue durante un proyecto con un cliente en el que descubrimos una vulnerabilidad importante. El cliente era reacio a aceptar nuestros hallazgos porque los detalles técnicos eran muy complejos. Al principio, esperaba que simplemente confiaran en nuestra experiencia, pero cuando mostraron resistencia, me di cuenta de que debía explicar todo de forma más clara y comprensible. Eso me obligó a repensar mi forma de comunicar. Me tomé el tiempo para desglosar los aspectos técnicos paso a paso: qué era la vulnerabilidad, cómo la habíamos detectado y por qué era crucial abordarla de inmediato. Al hacerlo, no solo generé confianza en nuestro trabajo, sino que aprendí el valor de adaptar el mensaje al público. Esa experiencia me enseñó que liderar también es saber escuchar y adaptarse. No basta con ser técnicamente competente; hay que lograr que tanto el equipo como los clientes se sientan informados e implicados en el proceso. Ese cambio en mi forma de comunicar me ha convertido en una líder más eficaz y empática. L.S.: ¿Qué haces para recargar energías, mantener la claridad mental y cuidar tu enfoque en un entorno tan exigente? N.S.: La ciberseguridad puede ser muy intensa: amenazas constantes, toma de decisiones continuas y una gran responsabilidad. Con el tiempo, he aprendido lo importante que es bajar el ritmo y recargar, aunque sea en pequeños momentos. Para mí, no se trata de tener una rutina perfecta, sino de hacer cosas sencillas que me ayuden a resetear y mantener la claridad mental. En el trabajo, intento marcar ciertos límites siempre que puedo: bloquear espacios para pensar, reflexionar o simplemente respirar. Nestlé apoya mucho esto. Una de las cosas que más me gusta de su cultura es lo mucho que se valora el bienestar de los empleados. El ambiente es cálido, amigable y poco formal. Incluso tenemos una zona de juegos en la oficina, ¡y se permiten mascotas! A menudo ves a compañeros relajándose unos minutos, riendo o jugando con un perro antes de volver al trabajo. Cuando trabajo en remoto, suelo dar paseos cortos entre reuniones. Me ayuda a desconectar de la pantalla y a reenfocarme. También me gusta escuchar música o pasar tiempo con personas cercanas, eso me hace sentir equilibrada fuera del trabajo. Y, sinceramente, incluso una pausa para el té de 10 minutos marca una gran diferencia. L.S.: Terminamos con algunas preguntas más personales: ¿Un libro que te haya marcado?N.S.: La verdad es que no suelo leer libros de principio a fin, pero sí disfruto mucho aprendiendo a través de artículos, blogs o experiencias reales, especialmente sobre liderazgo, mentalidad o tendencias en seguridad. Lo que más me queda son las historias y aprendizajes que obtengo de las personas que me rodean. L.S.: ¿Una persona que te inspire profundamente?N.S.: Sin duda, mi madre. Estoy aquí gracias a ella; ha sido mi mayor apoyo en todo momento. Es increíblemente fuerte, bella y segura de sí misma, y la he visto liderar y superar muchos retos por su cuenta. Su fortaleza tranquila y su forma de afrontar las dificultades sin perder la serenidad hacen que sea mi heroína. La admiro todos los días. L.S.: ¿Tu viaje más memorable? Ese momento que se te quedó grabado.N.S.: Uno de los momentos más inolvidables para mí fue una noche de viaje, muy tranquila, en la que vi estrellas fugaces por primera vez. Fue una experiencia sencilla, pero mágica. Y nunca olvidaré mi primera nevada: parecía sacada de un sueño. Esos momentos en la naturaleza, tan silenciosos y puros, se quedan contigo para siempre.
31 Agosto 2025
Rincón del CISO
César Romera, vicepresidente de Marketing y Desarrollo de Negocio en Kyndryl, entrevista a Carlos Manero, Cybersecurity, software and digital services Manager en HP César Romera: Empezamos hablando del talento ¿Cómo crees que HP prepara y apoya a sus profesionales para llegar hasta ahí? Carlos Manero: El talento no solo se descubre, también se cultiva. Y yo creo que esto es lo que hace distinto a HP en esa tan conocida cultura. Una cultura diferente, que al final lo que trata de promover es la curiosidad, la colaboración y el aprendizaje. Una persona, cuando entra por primera vez —sea cual sea su rol y sea cual sea su experiencia—, desde el primer día en HP se le da una voz y se le asigna una responsabilidad. Y yo creo que eso genera un entorno único, que nos permite tener este tipo de profesionales. Nosotros, además, lo aterrizamos en un marco que llamamos The School of Talent. No deja de ser un modelo 360, donde aseguramos que ese profesional está formado de manera continua, que cuenta con las certificaciones, que cuenta con mentoría e incluso colaboraciones con instituciones educativas C.R.: En este sentido, ¿qué papel juegan las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, automatización o el análisis de los datos en vuestra estrategia? C.M.: Las tecnologías emergentes suelen percibirse como algo futurista. Sin embargo, lo cierto es que ya las estamos implementando en el presente. La inteligencia artificial ya está integrada en muchas de nuestras soluciones actuales. ¿Con qué objetivo? Anticiparnos a las necesidades del usuario y personalizar la experiencia del empleado. En cuanto a la automatización, hoy en día nos permite liberar a los equipos de IT de tareas repetitivas, para que puedan centrarse en actividades que realmente aportan valor al negocio. Por último, el análisis de datos en tiempo real es una realidad tangible. Ya se está utilizando para tomar decisiones más ágiles y garantizar que las estrategias empresariales generan el impacto deseado. C.R.: Hoy ya no se espera de un líder que trabaje más horas o se base en el modelo de “ordeno y mando”, sino que surgen nuevas formas de liderar. Desde tu perspectiva, ¿Cómo está cambiando la forma en que entendemos la innovación tecnológica para construir un liderazgo empresarial más sólido? C.M.: Sin duda, ha cambiado. De hecho, los líderes actuales gestionan, en muchos casos, hasta cinco generaciones distintas en el entorno laboral, y lo que funciona para unos no necesariamente funciona para otros. ¿Ha cambiado la manera de innovar? Sí. En el pasado, innovar tecnológicamente significaba simplemente implementar más tecnología. Hoy va mucho más allá. Todo comienza por un pilar fundamental: las personas. Sin personas dispuestas a adaptarse, a aprender y a afrontar el cambio, no hay transformación posible. Después viene el siguiente escalón: la tecnología. Pero entendida como un habilitador. No se trata de implementar todo lo que ofrece el mercado o todo lo último, sino de incorporar aquellas soluciones que realmente generen impacto en la compañía. Y, por último, añadiría un tercer pilar: el propósito. ¿Por qué queremos innovar? ¿Hacia dónde nos dirigimos? Las empresas que hoy lideran son aquellas capaces de combinar estos tres elementos —personas, tecnología y propósito— para construir una verdadera ventaja competitiva. C.R.: En este contexto de cambio acelerado y riesgo digital creciente, ¿Cómo valoras el papel del talento humano en la innovación y en la construcción de organizaciones verdaderamente resilientes? C.M.: Ser resiliente hoy en día significa, por ejemplo, que de un día para otro vives una pandemia y tienes que cambiar por completo tu modelo de trabajo, llevando a tu fuerza de ventas al teletrabajo o adoptando un modelo flexible. También estamos viendo cómo, casi de la noche a la mañana, una tecnología como la inteligencia artificial generativa te obliga a adaptarte o, prácticamente, quedas fuera del juego. Pero voy más allá: vivimos en un momento geopolítico extremadamente complejo, en el que, de un día para otro, tu cadena de suministro puede colapsar por completo porque dos países entran en guerra. La resiliencia, por tanto, pasa por muchos factores. Y, respondiendo a tu pregunta, el talento humano es el motor de cualquier innovación. Puedes tener la mejor tecnología, pero si no cuentas con personas comprometidas, preparadas y con capacidad de adaptación, esa tecnología no generará el impacto esperado. En este entorno cambiante, la resiliencia no se basa solo en la tecnología, sino en equipos capaces de anticiparse, colaborar y reaccionar. Al final, la innovación nace de la tecnología, pero se materializa a través del talento. Y ese talento está claramente orientado a las personas. Me encanta, porque defiendo —y veo que tú también— el papel del talento humano como algo que siempre estará con nosotros y que marcará la diferencia. Ya no se trata solo de que la tecnología funcione, sino de que funcione bien, sin fricciones y sin hacerle perder el tiempo al usuario. Hoy en día, los empleados interactúan constantemente con la tecnología, y eso impacta directamente en su productividad, su motivación e incluso —según varios estudios— en su fidelización. Por tanto, es fundamental mirar más allá del dispositivo y analizar toda la experiencia que el empleado tiene con las tecnologías que utiliza en su día a día. C.R.: ¿Qué buenas prácticas piensas que están adoptando hoy las empresas más avanzadas en transformación digital y en ciberseguridad? C.M.: Una estrategia bien planteada a corto, medio y largo plazo, que contemple cómo los distintos socios tecnológicos que rodean a la compañía pueden aportar valor, Pero también es fundamental que las organizaciones estén abiertas a dejarse ayudar. Evidentemente, no es lo mismo una pequeña o mediana empresa que una gran corporación: las necesidades y enfoques estratégicos son muy distintos. Aun así, lo que sí es común en todos los casos es la importancia de contar con una estrategia sólida y bien definida. C.R.: Si pudieras resumir en una frase la clave para construir organizaciones resilientes y preparadas para el futuro, ¿Qué nos contarías? C.M.: Yo te lo resumiría en una frase que me ha salido durante esta charla: “La innovación nace de la tecnología, pero se materializa con el talento”.
31 Agosto 2025
Sin categoría
Javier Torres Alonso, CISO de Allfunds entrevista a Carlos Novillo Piris, Consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior y Presidente del Canal de Isabel II. Javier Torres: Carlos, has pasado por muchísimos roles a lo largo de tu vida, empezaste más enfocado a emergencias y seguridad y ahora has pasado a Medio Ambiente, Agricultura e Interior. ¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje en este camino y cómo ha influido en tu enfoque actual? Carlos Novillo: Sobre todo este último cambio, porque he trabajado durante prácticamente 20 años en el ámbito de las emergencias. Primero actuando directamente como bombero, luego como jefe de un servicio de bomberos y, después, como director general y viceconsejero en todo lo relacionado con la gestión de emergencias en la Comunidad. Este salto a una consejería que ya abarca Medio Ambiente y Agricultura, además de seguir con Interior, me ha permitido conocer las necesidades y la realidad de nuestro territorio. Dentro de un gran país, pero en concreto, de una comunidad muy característica, donde se requieren adaptaciones, planificación y anticipación muy específicas por su configuración. Es una comunidad autónoma muy pequeña en territorio, con muchísima población y un crecimiento demográfico que no se había visto en muchísimos años. Ya hemos superado los 7 millones de habitantes y crecemos en más de 130.000 al año. Eso representa un reto en todos los ámbitos, y ahí es donde estamos aprendiendo a adaptarnos a esa realidad. Una realidad en la que esta población consume recursos naturales —entre ellos el agua, importantísima— y en la que es clave la planificación futura de un recurso escaso que no podemos generar. También la energía, en un contexto de transformación global del paradigma energético, con el abandono de los combustibles fósiles y todo lo que implica la electrificación, incluso del transporte. La protección del medio ambiente se ha convertido en una prioridad que ya teníamos clara en nuestra generación, pero que ahora adquiere más importancia con el cambio climático y la aparición de fenómenos de alto impacto. Eso afecta tanto al medio ambiente como a la seguridad de las personas. Y, sobre todo, tener siempre presente el territorio desde la perspectiva de los cuatro elementos: el fuego, el aire, el agua y la tierra. En esa competencia de ordenación, lo fundamental es mirar al futuro. Para la actuación política, lo más importante es no quedarse en el corto plazo, sino tener claro que lo que hacemos y decidimos hoy va a tener impacto en el futuro. Está claro. J.T.: ¿Hubo algún momento o decisión que marcó un antes y un después en tu carrera? C.N.: Yo creo que, sobre todo, una vez que estaba dirigiendo un servicio de bomberos y ya tenía una visión más amplia de las necesidades presentes y futuras, también fue clave ser presidente de APTB, que es la asociación de jefes de bomberos de toda España. Eso me permitió tener una visión a nivel nacional de lo que suponía la gestión de emergencias y de los nuevos retos que empezaban a surgir, como los fenómenos meteorológicos de alto impacto y una nueva realidad en la que las emergencias, derivadas de fenómenos naturales como los incendios forestales o las inundaciones, dejaban de ser solo un problema ambiental o de daños en el territorio para convertirse en un problema de protección civil. Creo que hay un salto cualitativo con los grandes incendios forestales que comienzan a partir de 2010, y cuyo pico fue en 2017 con el incendio de Portugal. Esa visión que me dio presidir la asociación de oficiales de bomberos, donde ya analizábamos esos nuevos retos, me permitió proponer en su momento, en 2015, a la presidenta Cifuentes un modelo de gestión de emergencias para Madrid que integrara la gestión directa, la planificación y la anticipación. Buscábamos una estructura sólida, una estructura de coordinación que nos permitiese hacer frente a lo que luego efectivamente llegó. Iniciamos ese modelo en 2015, creamos la Agencia de Seguridad y Emergencias en 2017, y a partir de ahí pudimos afrontar con mejores condiciones lo que vino: los peores incendios forestales en más de 30 años, en 2019, y la pandemia de COVID, que creo que ha sido la madre de todas las emergencias que hemos vivido. Fue un momento en el que se nos exigió mucho, y gracias a nuestra capacidad de coordinación pudimos apoyar al sistema sanitario como en ningún otro sitio, yo diría que incluso de Europa. Pudimos desplegar operativos que quizá no se pensaba que tuvieran esa capacidad para atender necesidades en IFEMA, en las morgues que creamos como colchón al sistema funerario, y todo lo que hicimos con el plan de choque en las residencias: policía, bomberos, ONGs, incluso organizaciones del ámbito sanitario como Médicos Sin Fronteras y Cruz Roja. Creo que esa estructura de la Agencia de Seguridad y Emergencias ha sido, quizá, el cambio más importante que hemos acometido en el ámbito de la seguridad. J.T.: Y ahora, para conocerte un poquito más a ti, me gustaría saber quiénes han sido las personas más influyentes en tu vida y qué es lo que has obtenido de ellas. C.N.: Creo que es una pregunta que todos respondemos casi con la misma respuesta: nuestros padres. En mi caso, también mis hermanos, porque soy el menor de cinco. Eso me hizo madurar muy pronto, porque los veía como referentes. De hecho, mi hermano —el mediano— fue quien emprendió el camino de hacerse bombero, y él fue el espejo en el que me miré. Enseguida empecé a compatibilizar los estudios de ingeniero agrónomo con las oposiciones a bombero, hasta que lo conseguí. Luego hay otra etapa en la vida en la que te influyen mucho tu mujer y tus hijos. Son quienes te sostienen, donde echas raíces, y donde sueltas esa amarra que antes tenías con tus padres y hermanos, que siempre te protegían. A partir de ahí, te apoyas en ellos para construir tu vida. Creo que ese entorno más cercano es el que más me ha influido para poder llegar hasta aquí. J.T.: Y en tu tiempo libre, ¿qué aficiones tienes? ¿Hay algo que te ayuda a desconectar del día a día? C.N.: Pues la verdad es que ya son 10 años con el tema de la gestión de emergencias en la Comunidad de Madrid con esa responsabilidad, y sin duda, lo que menos tengo es tiempo libre. Por desgracia, es quizá la mayor de las renuncias que he tenido. Evidentemente, intento encontrar esos espacios. Antes, cuando era bombero, practicaba escalada, me gustaba salir a la montaña… era lo que me servía de válvula de escape, lo que me gustaba. Ahora son tiempos muy cortos, pero intento que el deporte forme parte de esos momentos de desconexión: salir a correr o hacer algo de gimnasio. Y luego, sobre todo ahora que ya son mayores, estoy encontrando en viajar con los niños —que tienen 16, 15 y 11 años— una diversión. Antes era más una obligación, quizá más un sacrificio el viajar con ellos. Ahora es compartir, y creo que eso es, últimamente, lo que más me libera. Está guay. J.T.: Totalmente de acuerdo, y para cerrar este bloque más personal, si pudieras dedicar un año a aprender algo completamente nuevo distinto ¿qué sería? ¿o qué harías para aprenderlo? C.N.: Pues fíjate, me interesaría viajar, pero con la inquietud de lo que estamos haciendo aquí. Porque a veces te quedas en tu espacio y ves que los problemas que tenemos aquí ya han encontrado soluciones fuera. Me gustaría poder viajar sin ese agobio del día a día, para estudiar otras formas de gestión: cómo se protege a los ciudadanos en otras partes del mundo, pero también cómo se gestiona el medio ambiente, que me interesa mucho. Tener más tiempo para estudiar los cambios que se están produciendo en los ecosistemas, entender hacia dónde vamos… creo que eso va a ser clave. Hay muchas versiones sobre el futuro, pero está claro que estamos ya en una etapa de cambio climático —o de edad climática—, y es importante estudiar en profundidad cómo se están transformando las especies y cómo vamos a poder adaptarnos. Para mí, la gestión del agua va a ser el gran reto del futuro de nuestra sociedad occidental. Ahora parece que todo gira en torno a la energía, los recursos, las materias primas, las baterías… toda esta transformación digital y energética. Pero yo creo que será el agua el verdadero desafío: tanto por la escasez que afecta a una población creciente, como por los fenómenos de alto impacto que están llevándose muchas vidas por delante. Aquí en Madrid lo estamos abordando con el Canal de Isabel II: planificamos sistemas de protección, tanques de tormentas, drenajes innovadores para limitar su impacto. Pero me gustaría salir y ver qué se está haciendo en otras partes del mundo. J.T.: Es muy interesante… los que disfrutamos viajando entendemos lo que dices. A veces sales y ves cómo gestionan sus recursos naturales, y piensas: “Oye, no lo hacemos tan mal, ¿verdad?” C.N.: Efectivamente. Uno de los objetivos de viajar es ese. Ahora no tengo la oportunidad, pero mucha gente que viene de fuera lo dice: “¡Lo que tenéis en Madrid!” Y eso te motiva, porque el día a día, los problemas, te nublan la vista y no te dejan ver los logros que se están consiguiendo. A veces tiene que venir alguien de fuera a recordártelo. Gente que estuvo aquí, se fue, y al volver te dice: “Es impresionante cómo tenéis el transporte público, la gestión del agua…” Cosas que a ti te preocupan y crees que deben mejorar, pero que, en realidad, están a años luz. Y claro, los que vivimos permanentemente en emergencias sabemos que lo tenemos, pero también que es fácil perderlo. Ese es el reto: mantenerlo. Cuando ofreces servicios públicos de alta calidad, el nivel de exigencia de la sociedad crece, y cualquier fallo se nota más. Cuando sales fuera es cuando realmente valoras la sanidad que tenemos, el transporte, la calidad de vida… o la seguridad. La seguridad es uno de los aspectos que más valoran quienes vienen a vivir a Madrid. A nosotros cualquier incidente nos altera muchísimo, pero es porque tenemos el listón muy alto. En otras partes del mundo, los problemas de seguridad son diarios. Y lo vemos incluso con futbolistas: muchos terminan su carrera aquí, y deciden quedarse con sus familias. Y cuando les preguntas por qué, te dicen que lo más importante para ellos es la seguridad. J.T.: Desde tu experiencia, ¿Qué estrategias consideras esenciales, desde el enfoque de ciberseguridad, para proteger la identidad digital y los procesos de digitalización de las organizaciones? C.N.: Pues mira, en esta última legislatura ya se ha tomado como un tema transversal en todo el Gobierno. Es verdad que ha sido la Consejería de Digitalización la que ha puesto en marcha la Agencia de Ciberseguridad, pero es algo que nos tiene que impregnar a todos. De ahí que nuestro papel sea también el de actuar como paraguas para dar cobertura a los ayuntamientos. No dejamos de ser una comunidad autónoma que, como una diputación provincial, tiene que atender a muchísimos pequeños municipios. A veces se piensa que Madrid son solo grandes ciudades, pero tenemos localidades muy pequeñas, con administraciones que también deben tener esa visión clara de cómo protegerse, porque manejan datos sensibles y atienden directamente a los ciudadanos. Todo ese esfuerzo se va a centralizar en la Agencia de Ciberseguridad, tanto en lo relativo a los sistemas como en la coordinación con organismos estatales y, sobre todo, con empresas. Es el típico riesgo en el que siempre tienes la sensación de ir un poco a remolque, de que cuesta alcanzar el nivel de quienes tratan de atacar los sistemas. Pero nos lo estamos tomando muy en serio. Creo que los estándares de protección dentro de la administración de la Comunidad de Madrid son muy altos. Y nuestro objetivo ya no es solo proteger nuestros propios sistemas, sino también prestar un servicio más amplio. Queremos acompañar y educar también a la población en esta materia, que es clave. J.T.: ¿Qué legado te gustaría dejar en la Comunidad de Madrid en términos de medio ambiente y gestión de emergencias? C.N.: Bueno, yo creo que el objetivo de quienes estamos ahora en política —en mi caso ha sido algo un poco circunstancial, aunque ya llevo bastante tiempo— es pensar más allá del periodo en el que estás, planificar el futuro y dejar un medio ambiente mejor del que nos encontramos. Estamos inmersos en una dinámica de restauración de espacios naturales, una regeneración muy importante. De hecho, estamos mejorando la biodiversidad en nuestros ecosistemas. Hay especies que hace 20 años estaban en peligro de extinción y que hoy ya no lo están; al contrario, sus poblaciones están creciendo por encima de lo que habríamos imaginado. Incluso están eligiendo nuestros ecosistemas para anidar y criar. Ayer mismo, sin ir más lejos, teníamos un cernícalo aquí, en la ventana, en pleno centro de Madrid. Ha elegido vivir entre nosotros. Y eso nos recuerda que compartimos este espacio con otras especies que encuentran aquí su hábitat. Nuestro objetivo es preservar esa joya que son los espacios naturales. En ese sentido, tenemos dos grandes líneas de trabajo: por un lado, consolidar el sistema de prevención y extinción de incendios forestales, que es la principal amenaza en todos los ecosistemas mediterráneos; y por otro, continuar recuperando esa biodiversidad que creíamos perdida. Y lo más sorprendente es que lo estamos consiguiendo a pesar del crecimiento poblacional, del desarrollo de infraestructuras y del aumento de la presión social sobre el entorno natural. Cada vez más gente se acerca a la naturaleza, y aun así, logramos mantener ese equilibrio. Porque si tuviera que resumir todo en una palabra, sería precisamente esa: equilibrio. El equilibrio entre crecimiento social y económico, y la protección del medio ambiente. Es difícil, sí, pero como buena Libra que soy, creo que ese es el gran objetivo.
31 Agosto 2025
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